La educación, la escuela, el rol de la docencia, las familias, el estrés, la precarización, la salud mental, todos estos temas comenzaron a salir del silencio de la cotidianidad en Jujuy cuando una maestra falleció luego de descompensarse en la escuela. El 26 de marzo cientos de maestras, estudiantes y familias se sumaron a la marcha de antorchas pidiendo justicia por Adriana Armella, vicedirectora del Colegio Normal. No puede volver a pasar, no se puede naturalizar ni callar, se necesitan medidas urgentes.
Viernes 4 de abril de 2025 Edición del día
“Que ningún docente pase lo que hemos pasado nosotros. Señores gobernantes, ministros de educación, miren las aulas, miren la parte de enseñanza y dejen a un lado tanta burocracia. La docencia trabaja arduamente dejando su salud como dejó Adriana” decía una ex compañera jubilada el día de la movilización.
“Este grito que hacemos hoy, esperamos que se extienda siempre. No es fácil atravesar esta situación. El cuerpo nos demanda muchas veces descanso, todos los días nos preguntamos ¿cómo estás? bien decimos de la boca para afuera, pero nuestro cuerpo nos está diciendo otra cosa, que no lo escuchamos, con esto que nos pasó, aprendamos. Muchas veces preferimos ir a trabajar en vez de perder tiempo en la junta médica, algo que exigimos todos los años, que dejemos de burocratizar, y lamentablemente es una lucha que no la tenemos que dejar,” planteó otra de las maestras de la Escuela Normal.
Los testimonios, la empatía, el dolor, la bronca, la solidaridad desde abajo siguen presentes desde ese día. Y es necesario abrir el debate porque el estrés en la docencia, las situaciones complejas que se viven diariamente no pueden seguir quedando en informes que nadie lee. “La profesión docente no se limita solo al conocimiento" se escuchó también en la marcha, y sería ilusorio que sea así porque se interactúa permanentemente con niños y adolescentes con diferentes realidades sociales, culturales, económicas, con diferentes capacidades y ritmos de enseñanza/aprendizaje. El problema está en que todo eso, que debe abordarse desde el Estado y las instituciones de conjunto, pareciera que quedó o al menos así se vive, en la responsabilidad únicamente del docente.
En varias jornadas institucionales del año pasado y al inicio de este año se presentan vídeos para trabajar donde se busca la conclusión de que “hay que capacitarse, que los tiempos cambiaron, que se debe innovar, que hay que atender todas las realidades y que, no se puede ser mediocre. Uno es lo que quiere ser”. La meritocracia se puede ver de fondo. Utilizan esta ideología para encubrir la responsabilidad del Estado capitalista y sus gobiernos, en desfinanciar la educación y aplicar un ajuste sistemático sobre la vida de las mayorías trabajadoras que sufren mucho más las infancias y juventudes.
Pero, ¿en qué momento hace un curso quién trabaja doble turno y llega a su casa 7, 8 de la noche? o quienes tienen 3 escuelas, 10 cursos, 300 estudiantes a quienes deben preparar el material didáctico, corregir, presentar actividades. Sin contar el trabajo de planificaciones anuales, trimestrales, diarias, informes, legajos en el caso de las maestras de grado, y podemos seguir sumando.
Si el sueldo alcanzara con un solo cargo, si se trabajara por ejemplo 4 horas frente alumnos y 2 en capacitaciones gratuitas dentro de las mismas instituciones otra sería la dinámica.
Como dijimos antes, no es solo el agotamiento frente a estas exigencias. Muchas veces el contrapeso al papeleo es el compartir con los estudiantes, la alegría cuando aportamos algo en sus vidas. Tenemos el “te quiero seño”, “gracias profe”, que reconfortan el labor cotidiano, pero la escuela es punto de encuentro de muchas realidades. La situación económica y social, afecta a las familias, se presentan casos en que los estudiantes trabajan para ayudar en sus casas o de niños que llegan con hambre, y a la vez, ya no se trata solo de sacar recursos de donde no se tiene para ayudar con útiles sino también abordar realidades complejas de salud mental, inclusión, violencia, bullying, entre otras, sin la formación ni recursos necesarios.
Entre las charlas de colegas no falta la frase “esa educación viene de la familia”, “no podemos ser docentes y psicólogos” y seguramente tengan razón en parte, pero no en otra. Porque no se puede seguir una clase como si nada cuando tenemos una situación de bullying, cuando un estudiante no comprende al mismo nivel que la mayoría y se deben adaptar contenidos o cuando un niño tiene una crisis emocional con un chiste de un compañero que no corresponde pero tampoco amerita tal reacción. No podemos seguir con el contenido como si nada, porque algo está pasando ahí, en su casa, en la escuela, en el barrio, en la sociedad, donde sin ir más lejos el mismo presidente, Javier Milei, reproduce y legitima constantemente la misoginia.
Ahora bien, todo esto, es imposible que lo aborde sólo la docencia. Se necesitan equipos en cada institución, gabinetes psicopedagógicos, recursos, plata para educación pública y de calidad.
Desde el Estado se mantiene, desde los años 1990, un sistema educativo fragmentado provincialmente y por lo tanto desfinanciado de presupuesto estatal.
Esta realidad que para la Ministra Serrano es “verosimil”, es la que estalló como lava de un volcán tras la muerte de Adriana y se expresó en las calles con dolor y rabia, por una situación que ya no puede seguir oculta.
El establecimiento de gabinetes psicopedagógicos en cada institución sería un primer paso de emergencia. Pero deben tomarse medidas de fondo: un salario igual a la canasta familiar por el equivalente a un cargo, para no sobreexplotarse y a su vez generar puestos de trabajo para docentes noveles. Un máximo de 20 alumnos por aula para una mejor atención y educación, hoy se trabaja con aulas superpobladas. Para esto hay que aumentar el presupuesto educativo y realizar una inversión a la altura de lo que se necesita. En la provincia hay recursos, tanto en el superávit como en la coparticipación nacional. Pero también hay millonarias riquezas como de Sales de Jujuy, Ledesma, tabacaleras, que no pagan ingresos brutos y de ahí pueden salir los recursos.
En la docencia se viene desarrollando un fenómeno de recuperar los sindicatos de mano de las burocracias. El Cedems se recuperó en 2023 y recientemente la lista Morena fue reelecta, remarcando la unidad y pluralidad de voces en la pelea contra el ajuste de los gobiernos. En Adep la lista 5 naranja “el Hormiguero” ganó las elecciones en diciembre y hace más de 3 meses mantienen un acampe frente al gremio contra el fraude (la junta electoral a fin a la ex comisión que respondía al gobierno anuló las elecciones y renunció). Esta pelea de recuperar los sindicatos para el conjunto de la docencia, como herramienta de lucha, tiene que nutrirse de todas las demandas de las bases y ser un espacio de encuentro, debate y organización. Empezar por la unidad de la docencia extendiendo al conjunto de la clase trabajadora, estudiantes, familias, jubilados, comunidades y todos los sectores en lucha.
Que la educación sea o no prioridad es una elección de los gobiernos de turno. Que lo que pasó no se olvide, no se naturalice, se problematice y accione es una tarea de toda la docencia, que puede tejer lazos y volver a ser la punta de lanza que ponga en pie la unidad que hizo temblar la provincia.



