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Red Internacional

XX Congreso del PTS. Reflexiones desarrolladas por compañeras y compañeros del PTS y de sus grupos hermanos en Brasil y Chile

A continuación publicamos varias minutas elaboradas por compañeros y compañeras como aportes al Pre-Congreso del PTS-FITU, que se sigue desarrollando este fin de semana próximo. En los textos se abordan diversas cuestiones. Todos fueron publicados previamente en boletines internos.

Miércoles 11 de junio de 2025 Edición del día

Reflexiones hacia el Congreso/ Encuentro del MAC: sobre la construcción del partido, los Comités de Acción y el Frente Único Obrero (FU)

Isa y Rober (equipo de asambleas de CABA). 30 de Abril 2025 

Introducción

En esta minuta queremos plantear algunos aspectos que en el documento del 
PreCongreso, consignas convocantes del Encuentro del MAC, algunos debates expresados entre compañeros del CC (Comité Central) y dirigentes universitarios, y en algunas intervenciones del partido, hay definiciones políticas y cierta orientación, que tienen ciertos denominadores comunes que podrían expresan rasgos vanguardistas, o de “luchismo” y/o alternativistas. 

Los cuales pueden adquirir cierta importancia en la construcción partidaria, la calidad de las agrupaciones y cómo moldeamos a los sectores de vanguardia con los cuales nos relacionamos en la lucha de clases, estudiantil, o en la propia situación que se dan en las estructuras o asambleas, donde debemos responder políticamente. 

Desarrollo

Consideramos importante esta discusión, ya que hemos dicho en documentos del partido, que se están expresando potencialmente, los actores de un posible Cordobazo del Siglo XXI, que la actual crisis mundial, con su expresión en nuestro país, plantea la posibilidad de que se abran escenarios de cambios bruscos y situaciones convulsivas, mayor lucha de clases, para el desarrollo de nuevos fenómenos políticos. Todo lo cual hace necesario plantearnos y replantearnos nuestras orientaciones, pensar ajustes, como las causas de posibles errores, sus consecuencias y analizar cómo corregirlos. 

Para explicar nuestro planteo queremos partir de algunas situaciones históricas, que consideramos importantes para su análisis y conclusiones escritas sobre las mismas, ajustarlas y analizar y pensar nuestro presente y las perspectivas que se nos plantean. 

El proceso abierto con el Cordobazo, tuvo varios hitos, para desarrollar nuestros planteos, vamos a analizar dos momentos y tomaremos las conclusiones que se expresan en la misma nota del libro.

Las situaciones elegidas son el “Viborazo” (o Segundo Cordobazo) y el Primer Villazo. Una de las principales críticas que realiza ese texto es el sectarismo y la ausencia de una política para plantear correctamente la política de Frente Único Obrero (FUO) y su planteo de “golpear juntos” y “marchar separados”. 

A los efectos de una mayor comprensión pondremos dos citas, que expresarán, respectivamente, conclusiones de cada una de esas experiencias: 

Viborazo: “Antes de que sucediese el Viborazo, la dirección sindical peronista más ortodoxa, altamente desprestigiada, había renunciado y dejado acéfala a la CGT provincial. Frente a esta situación Tosco había propuesto conformar un comité o comando de lucha que unificara al conjunto de la representación sindical. Esta propuesta, que los sectores burocráticos avalaron inmediatamente, tenía un doble filo: respondía a la necesidad de articular al conjunto del movimiento obrero y, por otro lado, planteaba la posibilidad de recrear cierto control burocrático. Los representantes de Sitrac-Sitram se negaron a integrarlo denunciando este segundo aspecto. En vez de redoblar la apuesta y proponer que aquel comando de lucha, limitado a los dirigentes, se amplíe a la base formando comités de acción… (negritas nuestras) 

Primer Villazo: “Nuevamente queda plasmado uno de los problemas estratégicos clave de la izquierda en la etapa: la negativa sistemática a desarrollar organismos de autoorganización. Instancias de coordinación y unificación de los sectores combativos podrían haber constituido un precioso engranaje para quebrar la loza de la burocracia y forzar un frente único de cara al desgaste que estaba teniendo el propio peronismo. Pero otra vez se impone una línea de autoaislamiento de la vanguardia en lugar de dar la pelea por influir sobre la base reformista de los grandes sindicatos”. (Nota mencionada, página 38 del Libro Debates y fundamentos…de Emilio Albamonte y Matías Maiello) 

Tomando estas importantes experiencias y sus conclusiones, nos parece necesario problematizar algunos planteos desarrollados en el documento de partido y en la convocatoria al Encuentro del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC). 

En los cuales queremos plantear que nos parece que esbozan planteos incorrectos o insuficientes, en el desarrollo de los Comités de acción y su relación con la táctica del FUO, pensándolos como “engranajes” que dependiendo de la situación pueden ser para que los revolucionarios y la vanguardia ganemos influencia en sectores dirigidos por la burocracia, condición previa e imprescindible para superarla. 

Sobre la relación Comités de Acción y FUO…. 
… desde un análisis en los ’70….

Uno de los ejes de nuestro balance a la intervención de la izquierda en esa etapa fue que era necesaria desarrollar la autoorganización. Volvemos a tomar otro proceso cualitativo de aquella época, como la pelea dada durante el Rodrigazo, tomamos una cita del mismo artículo: “…aunque las coordinadoras habían impuesto la huelga, no fueron ellas las que la dirigieron. Representaban el sector más avanzado del movimiento obrero pero la burocracia peronista mantenía su ascendencia sobre la mayoría de la clase. Así la CGT pudo actuar efectivamente como muro de contención” (página 43, ídem). 

La pregunta es ¿cómo se pudo superar esa ascendencia sobre la mayoría de la clase que mantenía la CGT?, Como sabemos no es en un camino paralelo y alternativo en el cual la superamos, sino sabiendo dialogar, exigir el FUO, y así lograr mayor influencia es que la podemos superar. Dicho artículo plantea que hubiera sido necesario un programa que superara una política corporativa, planteando que había que “…enfrentar la inflación y el desabastecimiento que azotaban a la población…”. Esto objetivo hubiera permitido el crecimiento de la influencia de esas coordinadoras hacia el pueblo pobre con una política más hegemónica (como plantea el artículo), pero también nos parece que era esencial plantearlo como un diálogo necesario hacia la mayoría de la clase que sufría esos flagelos en sus barrios, que hubiera visto la necesidad de esa pelea integral y de esa manera, fuese una exigencia a la burocracia peronista a continuar la pelea en esa perspectiva. Esto, hubiese limitado el margen de maniobra de esa dirigencia para frenar la lucha solamente en la homologación de los convenios colectivos, y “bajarse” del incómodo FUO que habían impuesto por las coordinadoras con la huelga general. Si la burocracia, lo hacía (siempre en alguna instancia lo hará), las coordinadoras crecerían en influencia y podrían postularse como dirección que superaría a esas conducciones gremiales. Y en ese desarrollo, con diálogo y lucha política, poder “transformarse” en perspectiva (esas coordinadoras) en organismos de poder alternativos al estado capitalista

Este artículo menciona el tema del programa como herramienta para ganar hegemonía, pero debemos ajustarlo, que en estas condiciones donde se había impuesto la huelga general, como camino a “golpear juntos”, era imprescindible la agitación, dialogando hacia la base de los sindicatos sobre los cuales la CGT mantenía su “ascendencia” para exigir la continuidad de la lucha. 

La política hegemónica es indispensable para que sectores medios pelearan junto a los trabajadores y no giraran a la derecha, como advierte el artículo, tema que finalmente ocurrió. 

Es necesario también dar la pelea de manera simultánea con ese diálogo hacia la base de los sindicatos para lograr influencia creciente, con la exigencia a sus direcciones, y el impulso de organismos de autoorganización. En esa integridad política se podrá lograr la dirección del movimiento. 

El artículo carece de ese “diálogo”, exigencia y la agitación, desde las “coordinadoras” hacia las bases de los sindicatos, con la agitación política necesaria. Lógicamente no hubo un partido que planteara esta perspectiva. 

Nosotros señalamos esta falencia porque consideramos que en el documento de partido, este aspecto también queda no jerarquizado. 

… desde un análisis tomando a Trotsky… 

La táctica de FUO tiene un aspecto táctico: lograr la más amplia unidad para enfrentar a las patronales y su gobierno: “golpear juntos…”, y un aspecto estratégico: lograr mayor influencia de los revolucionarios en los sectores dirigidos por la burocracia (“marchar separados…”). 

Como sabemos, la clave de la propuesta del FUO, partió (en épocas de la III Internacional) de asumir que los revolucionarios eran una minoría en la influencia hacia el conjunto de la clase trabajadora, y que la mayoría de ésta era dirigida por reformistas y centristas. 

En ese sentido Lenin y Trotsky plantearon que esa táctica debía tener un diálogo con la base dirigida por otras direcciones, que partiera de propuestas que esa base estaría dispuesta a realizar con su dirección reformista, y no con los revolucionarios. De ahí surge la potencia de la exigencia a esas direcciones, que en caso de llevarlas adelante serían pasos en el sentido correcto de avanzar en la relación de fuerzas a favor de los trabajadores y si no lo hicieran les permitiría a los revolucionarios ganar influencia. Sabiendo además que en el posible desarrollo de la propia política, esa dirección se niegue o la impulse (sin ir hasta el final), que cualquiera de esas alternativas de esa lucha de la cual seríamos parte, nos propondríamos como el ala consecuente y dispuesta a ir hasta el final, lo cual nos permitiría ganar en influencia. 

Esta táctica fue planteada posteriormente al triunfo de la Revolución Rusa, realizada hacia los jóvenes Partidos Comunistas de Europa, como camino necesario a transitar para “conquistar a las masas”, como condición previa a la pelea por la toma del poder. 

Los años 30 y la reducida fuerza militante que representaban los trotskistas en Francia, obligó a Trotsky a un ajuste de estos “engranajes”, a través de los “Comités de Acción” y planteó a través de esta táctica, la posibilidad de amplificar la llegada de los revolucionarios, ante la aceleración de la situación revolucionaria que se desarrollaba en Francia. 
 
 
Paro del 10A. Como desarrollar la potencialidad expresada en el mismo ante la crisis orgánica en desarrollo. Encuentro del MAC. 

La perspectiva de desarrollar Comités de Acción, es clave para nuestro partido, ya que no tenemos el peso e influencia en sectores amplios de la vanguardia proletaria (una tercera parte plantea Trotsky). No dirigimos sindicatos, ni decenas de comisiones internas, por lo cual esta táctica es clave para potenciar nuestra voz e influencia. 

Nos proponemos analizar lo mismo en el documento de partido mencionado, en la parte que desarrolla este tema, nos surgieron algunas preguntas o cuestionamientos. 

Pondremos una cita (extractada) muy importante de este artículo de Fredy Lizarrague (disculpas por lo extenso de la misma), a los efectos de darle valores concretos a los planteos desarrollados allí:
 
1) “…queremos conquistar peso decisivo en lugares de trabajo…”, “…o en las instituciones que surjan…”, “…superando en influencia a las demás corrientes políticas (en particular el peronismo) y a la burocracia sindical. Esto va de la mano de impulsar instancias de coordinación (la idea de “comités de acción”…” que permitan una lucha política más abierta y eficaz contra las burocracias, con tácticas de frente único (golpear juntos, marchar separados), para superarlas

Pensamos así una relación de “engranajes” entre un partido revolucionario (que agrupa a los militantes más conscientes y combativos de la clase trabajadora, la juventud y la intelectualidad y que a su vez es internacionalista), la vanguardia (que se nuclea en organizaciones obreras, del movimiento estudiantil, feministas, etc., apostando a reunir a las tendencias que impulsan las luchas y defender el debate abierto en su interior) y las masas (influidas por esas organizaciones de la vanguardia y sus dirigentes, lo que incluye al partido que defiende el programa y las tácticas que considera justas para vencer y combate a las tendencias conciliadoras). La vanguardia se agrupa y foguea en la lucha de clases. Las masas rompen con sus viejas concepciones y pueden girar a izquierda como consecuencia de la experiencia de esas mismas luchas, influidas por las organizaciones de vanguardia y el partido revolucionario.” (Negritas nuestras). 

Queremos analizar esta cita ante la posibilidad (¿perspectiva?) de ser (como plantea el documento) “…una fuerza política que está decididamente “en carrera” para asumir ese desafío y conquistar influencia en las masas, “moverlas” a través de los engranajes de la vanguardia que se vayan forjando al calor de la lucha de clases…”. 

Todo lo planteado hasta acá adquiere importancia, porque ante la fuerza militante actual del partido, la posibilidad de imponer el FUO, entre las tres opciones (que plantea la nota de Emilio Albamonte y Matías Maiello, en página 49), tenemos planteado hacerlo: “… a partir de la articulación de los sectores en lucha que constituyen la vanguardia del movimiento obrero en instituciones de coordinación que impongan su peso a la burocracia. Una mecánica de este tipo se dio en 1975 cuando las Coordinadoras Interfabriles obligaron a la burocracia a ir a la huelga general del 7 y 8 de julio”. 

Ya desarrollamos anteriormente como analizamos este tema y consideramos la necesidad del “diálogo” necesario que plantea tener el FUO, con las bases dirigidas por la burocracia sindical para crecer en influencia, y aspirar a dirigir el proceso. 

Para desarrollar nuestro planteo, pondremos diferentes ejemplos donde pensamos que no se expresa correctamente ese “diálogo”. En la cita anterior del documento, según nuestra interpretación hay dos planteos insuficientemente desarrollados o con errores: 

1. Cuando plantea: “la vanguardia….apostando a reunir a las tendencias que impulsan las luchas y defender el debate abierto en su interior”. Para que esos reagrupamientos puedan desarrollarse en la perspectiva de Comités de Acción, además de “defender el debate abierto”, debemos impulsar establecer lazos con la base de las estructuras de los sectores de vanguardia representados, para que la participación de esa vanguardia sea expresiones de las posiciones de su base, y en lucha contra las lógicas de acuerdo o votaciones solo entre dirigentes (lógica del Partido Obrero), proponiendo que estas sean mandatadas a los delegados de cada sector que participen en esos reagrupamientos. Esto es clave para impedir que la vanguardia se despegue de su base y también para evitar cooptaciones de la misma. 

2. Al describir que “las masas rompen…como consecuencia de… las luchas, influidas por las organizaciones de vanguardia y el partido revolucionario”, puede interpretarse como una influencia externa, no desarrolla ese “dialogo necesario” sistemático, que incluye exigencias y propuestas de programa, para crecer en influencia, fortalecer el desarrollo de corrientes antiburocráticas al interior de los sindicatos, lo que de conjunto implica imponer el FUO. Podría interpretarse que “…impulsar instancias de coordinación (la idea de “comités de acción”…” que permitan una lucha política más abierta y eficaz contra las burocracias, con tácticas de FU…, para superarlas…”. Debe quedar claro ante el conjunto de los trabajadores que queremos la unidad, la necesidad de “golpear juntos” con sus dirigentes, no puede quedar como un desarrollo paralelo o alternativo “a las burocracias”. 

Como sabemos, “La propia fuerza del FU es lo que hace que permanentemente, la burocracia busque evitar “golpear juntos”, por eso es necesario saber plantear ese “diálogo” con sus bases para imponerlo. El proceso para “superarlas” se da como consecuencia del mismo. No, como algo separado o como un desarrollo alternativo. 

En este sentido, el Encuentro del MAC tiene como una de las consignas agitativas: “Por sindicatos combativos sin burócratas”, la cual nos parece incorrecta. Nosotros nos proponemos construir agrupaciones antiburocráticas, que peleen por la democracia desde abajo, con funcionamiento en asambleas, delegados revocables, etc (programa democrático), que peleen por efectivizar a los tercerizados, y recuperar los sindicatos en esa perspectiva. O sea que se propongan recuperar los sindicatos en esa perspectiva. Así superar a las actuales direcciones sindicales. Ponemos como ejemplo, la campaña de nuestra agrupación de telefónicxs en las elecciones actuales de FOETRA, sería incorrecto plantear por un Sindicato sin burócratas. Obviamente, no lo hacemos y planteamos correctamente que queremos pelear por un sindicato combativo y democrático. 

Los materiales de invitación al Encuentro toman todo el programa democrático hacia los sindicatos, pero al final, una de las consignas que “cierra” nuestra agitación es Por Sindicatos sin burócratas. Nos parece un error de lógica política. 

Esta realidad la vivimos si queremos construir nuestras agrupaciones en cualquier sindicato, nosotros batallamos junto al activismo la exigencia a esas conducciones, de plenarios de delegados, asambleas de base para decidir pasos y un plan de lucha, pero no le planteamos al activismo que necesitamos construir un sindicato sin esas conducciones o sea sin burócratas. 

Porque como dijimos para superar a estas direcciones debemos saber “dialogar” con sus bases para “golpear juntos” con esas dirigencias, en el camino de crecer en influencia y “superarlas”. Consideramos que es una lógica que desconoce la esencia del FUO, que es reconocer que la burocracia tiene “ascendencia”, o sea a su manera dirige. No podemos desconocerlo. 

Otro ejemplo, que podemos analizar si tiene una cierta lógica similar, puede ser no habernos propuesto realizar agitaciones previamente al 10A, en decenas de estructuras obreras para exigir la necesidad de un paro activo y un plan de lucha, como forma de lograr ese diálogo, sabiendo que hay condiciones objetivas que pueden generar otra subjetividad en sectores de vanguardia y de masas. Saber y precisar los diálogos con los mismos, sobre las cuales la burocracia tiene ascendencia, también implica que tengamos mejor oído para conocer su subjetividad y ajustar nuestra llegada, diálogo, propuestas y exigencias. 

Antes de la marcha por los jubilados con Paro de la CGT (9A) hubo una reunión con los dirigentes de esa central con las organizaciones de los jubilados que participan de la Ronda. No participamos de la misma, dejando además que sea el PO, la voz de la izquierda en esa reunión. Esta decisión puede tener que ver con esta sensibilidad de actuar “sectariamente” con la burocracia, cuando de lo que se trata es de medir el cómo a través de lograr que el diálogo político con su base, sea mas preciso, para la exigencia de “golpear juntos”. En este caso ya no es desde una construcción alternativista, porque el frente de tendencias de jubilados no es un Comité de acción, sino que expresa un rasgo “vanguardista”. 

El debate desarrollado con lxs crxs de universidad alrededor de un importante debate sobre la construcción de agrupaciones en la juventud universitaria, tiene en los primeros intercambios un planteo de Emilio Albamonte, ante la “…presencia abrumadora de los partidos que describís, implicaría… que nuestro partido debería apostar más a la autoorganización y la denuncia "sangrienta" y concreta de toda burocracia, sobre todo para crear bastiones…” (negritas nuestras). Y unos renglones después agrega: “En La Plata y en todos lados no se trata de tener más militantes. Cuando llegue un ascenso, no moldeará a la vanguardia el que tenga solo más militantes sino el partido encallecido por la experiencia de triunfos y derrotas en el enfrentamiento con la burocracia y la burguesía”. 

Nos resulta difícil escindir el planteo anterior de una de las consignas centrales del Encuentro del MAC: Por sindicatos y Centros de estudiantes sin burócratas”.

Nos parece que este planteo no es correcto. En el proceso universitario de lucha que ocurrió en octubre pasado, algunas de las conclusiones fueron que se habían dado asambleas de vanguardia y que nos había faltado programa para dialogar con la base de los cursos, que cotidianamente es dirigida por los Centros dirigidos por el peronismo o la Franja Morada. O sea nos faltó “dialogar” con las bases y exigir que los centros luchen por puntos que su base vea necesario. Evitar de esa manera que la vanguardia quede aislada y a su vez se pueda la exigencia de “golpear juntos” superar a esas direcciones. Con la salvedad de que estamos hablando del movimiento estudiantil. Es un error similar a los objetivos de construcción de agrupaciones en el movimiento obrero. 

Entendemos que se quiere insistir en la necesidad de que la militancia y la vanguardia sean absolutamente antiburocráticas, pero esto nos impone también saber dialogar con su base, para disputarla e influenciarla y en perspectiva dirigirla. 

Tenemos el objetivo de construir agrupaciones antiburocráticas en el movimiento obrero y en el movimiento estudiantil, pero ese aspecto lo debemos concretar con programa y política, que permita precisar la dualidad de lograr “golpear juntos” y también “marchar separados”. 
 
 
Propuestas

Hacia el Encuentro del MAC

1. Consideramos hacia el Encuentro del MAC, no plantear la consigna de Sindicatos y centros de estudiantes sin burócratas. Sino solamente la consigna de Sindicatos y Centros combativos y democráticos.
2. Dar la pelea hacia las agrupaciones antiburocráticas y combativas que queremos construir, de la necesidad del indispensable y permanente diálogo con la base de los sindicatos, que pueda ser motor de las exigencias hacia las conducciones gremiales y conquistar el necesario “golpear juntos”, como característica imprescindible en el impulso de todo reagrupamiento de vanguardia. 

Hacia el Congreso del partido. 

Proponemos en base a lo desarrollado en esta minuta, una enmienda en el texto analizado en esta minuta del documento de partido y reemplazarlo por el siguiente, el cual tiene agregados, con la siguiente redacción: “Pensamos así una relación de “engranajes” entre un partido revolucionario (que agrupa a los militantes más conscientes y combativos de la clase trabajadora, la juventud y la intelectualidad y que a su vez es internacionalista), la vanguardia (que se nuclea en organizaciones obreras, del movimiento estudiantil, feministas, etc., apostando a reunir a las tendencias que impulsan las luchas, y defienden el debate abierto en su interior, como expresión de los planteos mandatados por la base de cada estructura de la que participa), y las masas (influidas por esas organizaciones de la vanguardia en lucha política y dialogo con sus dirigentes, lo que incluye al partido que defiende el programa y las tácticas que considera justas para vencer y combate a las tendencias conciliadoras). La vanguardia se agrupa y foguea en la lucha de clases, y en la lucha política y exigencia a las direcciones de masas del movimiento obrero, como diálogo hacia sus bases. Las masas rompen con sus viejas concepciones y sus viejas direcciones, y pueden girar a izquierda como consecuencia de la experiencia de esas mismas luchas, y en la experiencia con sus propias direcciones, influidas por las propuestas programáticas y políticas de las organizaciones de vanguardia y el partido revolucionario, ante la
necesidad del “golpear juntos”.” 



Los nuevos fenómenos, la abstención y la precarización extendida. Nuestro discurso y el cordobazo del siglo XXI

Nicolás Laguna (Norte)

Hola camaradas, quería plantear algunas cuestiones para el congreso que están centradas en la nota de Fredy Lizarrague y en los nuevos fenómenos políticos-sociales que vienen surgiendo.

Creo que son varios aspectos en la discusión y voy a intentar ser lo más ordenado posible. Por un lado la enorme abstención de las últimas elecciones provinciales (Santa Fe hace un mes, Chaco, Salta, Jujuy y San Luis y la última de CABA con una participación de poco más del 50%). Con niveles de votación así, se abre una crisis distinta del régimen donde la apatía política gana numéricamente y su canal de expresión es no votar. Son números más bajos que los del 2001. Hay que ver cómo se desarrolla y si se extiende en las próximas votaciones, tanto provinciales como las nacionales y ver si estos números se trasladan al conurbano, con lo cual la crisis sería aún mayor por su peso numérico. Para mí esta abstención tiene una relación directa con el nivel de vida paupérrimo que esta teniendo la gran mayoría de la clase trabajadora. Lo planteé en una nota en LID. Creo que es un aspecto que tenemos que profundizarlo, la precarización tal como la conocíamos en los años kirchneristas no existe más. Esa precarización era para un sector determinado, que entraba a las fábricas unos meses y rotaba hasta que quedada en alguna, pero era algo transitorio en el tiempo, mientras otro, o estaba en la profunda pobreza en villas, y otro en blanco y con derechos laborales y salarios más o menos buenos, si los comparamos con hoy. La realidad actual es distinta, la precarización no es transitoria, es permanente. Se vive todo el tiempo y no hay perspectiva de quedar efectivo en ningún lado: crece el pluriempleo, desde los sectores más bajos hasta los choferes de colectivos que hacen Uber después de su jornada, algo impensado hace unos años de un sector que tenía buenos niveles de vida. 

El gran fenómeno social hoy, es que las condiciones de vida son verdaderamente insoportables, casi nadie vive con un solo empleo, ya casi no hay sectores de la clase obrera que estén por encima de la canasta básica ni que tengan la posibilidad de mejoras de vida, como autos, casas, etc. Los sectores medios, en el sentido de ingresos (no de autopercepción ni culturales), tienden a desaparecer.

La política del régimen hoy y desde hace más de 10 años, no resuelve no ninguna de estas cuestiones, sino que las profundiza. Con años de cansancio y de derrotas, gran parte de las masas deciden no votar. 

En nuestro sistema de engranes que plantea la nota, partido, vanguardia y masas. Me parece que tenemos que partir de como están estos sectores, este creo que son los dos nuevos grandes procesos que se dan en las masas de forma profunda y silenciosa.

Quería empezar por este aspecto ya que en la nota están desarrollados los procesos más de vanguardia que se vienen dando desde el gobierno de Milei y estos procesos, que son aislados entre sí, no dialogan con este proceso de apatía de las masas. Más bien, esta apatía golpea en la subjetividad de la vanguardia de forma negativa y puede tender a desmoralizar. El peronismo juega un rol central en esta desmoralización, pero parece un proceso que no lo favorece. Le fue horrible en todas las elecciones y se están matando internamente en la provincia de Buenos Aires. Su política, ante todo, se basa en esta apatía, desmoralización y baja conciencia de clase, pero hay que ver ya que parece que también le es perjudicial y le va hacer perder base y votos, hay que ver en qué cantidad.

Nuestro discurso

Me parece que el discurso del partido, como ejes centrales, tiene una buena denuncia de las políticas del gobierno, la entrega al FMI, lo que implica, los empresarios y burocracias sindicales y el rol de la oposición y, como alternativa a eso, proponemos un plan de lucha y la construcción de una salida independiente que no cala. Tenemos un eje articulador del conjunto del discurso que es la lucha, es algo obviamente elemental ante los ataques que se vive, pero es un discurso que no trasciende, cae bien pero no convence, gustan nuestras ideas pero no nos votan, reivindican lo que hacemos pero no nos acompañan. La cita de León Trotsky sobre cómo los obreros escuchaban los mítines pero después no acompañan, es muy elocuente.

Cuando hablo de nuestro discurso, me refiero al público que plantean las figuras, a los eje de LID y también a cómo está pensada la intervención en las estructuras y agrupaciones, que son nuestro sistema de engranajes como plantea la nota central.

Nuestro discurso tiene un claro rasgo luchista que creo que debemos problematizar, no porque esté mal el llamado a la lucha, sino porque no dialoga con la subjetividad de grandes sectores de masas y no logra calar en la vanguardia de lucha que hay. Luchista porque lo convierte en un eje articulador central de la respuesta política ante la realidad y en donde no logramos que eso se plasme. Por un lado no logramos avanzar en las luchas en curso en el sentido de que se formen coordinaciones, encuentros, etc., y tampoco avanzamos en el terreno electoral, donde en las últimas elecciones, fue bien en Jujuy y zafamos en Capital.

Y no se ve como perspectiva un crecimiento de la izquierda. Más bien se ve que va a seguir el crecimiento de la abstención y la fragmentación en tercios o menos de los partidos burgueses. Para mí este discurso, tanto sea en la tele, redes, fábricas, etc., no logra que peguemos en salto en organización e influencia. El acto de Ferro salió bien, pero estuvimos lejos de uno a uno en la relación militante-independientes. En las elecciones de CABA, por ejemplo, en los dos balances que sacamos en LID la de Selma Román en debate con el el PO y la de Pato del Corro y Ruth Werner en ninguno de los dos se plantea cuanta gente organizamos, cuantos militaron la política, etc. No se si es porque lo hubo poco o qué, pero el eje está puesto en que Myriam Bregman era una mejor figura que Vanina Biasi y en que ahora tenemos una figura política nueva como Luca Bonfante. Verdades ambas, pero es evidente que no podemos medir el crecimiento por figuras y redes sociales centralmente. Eso tiene que ser un subproducto de la organización real, que no mostramos o no logramos que sea así. 

Creo que este discurso y orientación que llevamos adelante, nos hace chocar con una realidad más compleja. No estamos pudiendo dialogar más allá de lo que ya veníamos haciendo. Se nota un estancamiento en la construcción y organización del partido, y una puerta giratoria de gente que pasa un tiempo y se va. Y creo que si no logramos revertir nuestro discurso y una orientación centrada a intentar organizar sectores que luchen (cuando desgraciadamente muchos no quieren) como eje articulador, no vamos a poder salir del estancamiento actual en esta situación. 

Creo que desde nuestro discurso y esta orientación ligada a la lucha, no logramos hacer pie en los nuevos fenómenos políticos-sociales y no logramos dialogar con el sentimiento de apatía de grandes sectores de masas. Hacemos poco hincapié en ideas y en organizar mas políticamente. Por un lado hay que discutir más a fondo que nuestras vidas valen más que sus ganancias, desmenuzando esta consigna, profundizando y discutiendo más ideológicamente, como el gran capital está día a día aumentando sus ritmos de explotación. La consigna de la reducción de la jornada laboral, perdió fuerza hoy por hoy, suena muy lejana y utópica en este contexto, donde muchos trabajan 10 o 12, hay que plantear que como mínimo se respeten las propias leyes burguesas. Si bien la clase obrera está más fragmentada que nunca, comparte entre sí que la gran mayoría vive muy mal y trabaja mucho. Y desde el punto de vista de los sectores que intentamos organizar, siempre lo hacemos desde las estructuras, donde prima un programa de lucha, lo cual me parece insuficiente.

Hay que volver a las asambleas del PTS como forma de organización de nuestra periferia más política y cercana, donde sean asambleas que funcionen realmente y evitemos que sean minis actos y donde hagamos verdaderas vidas sociales, ideológicas y culturales. Si las condiciones de vida de la clase obrera son cada vez más parecidas a las de principio del siglo XX, tenemos que formar, como en esos años hicieron los anarquistas y socialistas, lugares fraternos, ideológicos, culturales, que sean profundos, que logren sacar un poco de la vida tormentosa que se lleva día a día por los ritmos de explotación en los 2, 3 o más trabajos que se tengan. Tenemos que buscar una via donde podamos organizar no solamente en las estructuras centrales, sino a toda esa clase obrera que esta en negro, precarizadas, por fuera de los sindicatos, etc. que tiene pésimas condiciones de trabajo y con una orientación y un discurso ligado a organizar luchas, no llegamos profundamente. Para llegar a esos sectores, y para profundizar con los sectores que llegamos, hay que salir del tactica inmediata y la denuncia, hay que ir a aspectos más profundos de por qué nuestras vidas valen más que sus ganancias y discutir desde las ideas cuál es nuestra salida (el fenómeno de Milei tiene mucho de esto, desde la idea-fuerza construyó un discurso muy potente y empalmó con grandes sectores de masas, e ideas completamente estrafalarias algunas), a ver si podemos lograr llegar por otros aspectos, como lo ideológico, político, cultural, etc. a ampliar nuestra periferia y sectores de influencia. Nuestra realidad táctica con nuestros objetivos estratégicos, producto de la realidad, se hacen distantes. Es necesario unir estos aspectos con un mayor peso de nuestras ideas socialistas en el discurso, que nuestras vidas están siendo consumidas por el capital y una forma de organizar, donde primen más las ideas profundas y no tanto la táctica inmediata (que no hay q dejar de hacer obviamente).

La discusión sobre Frente Único que está planteada en la última circular, la minuta de Isabel y Roberto me parece muy pertinente, pero creo que el eje central es cómo construimos volúmenes de fuerza. Estamos un paso atrás para poder imponer frentes únicos a la burocracia, tenemos que abordar nuestro problema de estancamiento y creo que el discurso cotidiano y a los que nos lleva en término de intervención, no están siendo efectivos. 

El Cordobazo del siglo XXI

Considero que con estos aspectos de como están grandes sectores de masas, de cómo está la vanguardia que está reflejada en la nota de Fredy Lizarrague y con los límites que tiene, aunque hoy estén habiendo mayores conflictos, como fue el paro de la UTA por salario. Pero dónde venimos de años de derrotas, no en el sentido estratégico, pero sí de retroceso constante de las condiciones de vida de la clase obrera, la hipótesis estratégica de que se pueda dar un Cordobazo del siglo XXI, como mínimo me parece un tanto apresurada. 

Por un lado no hay el nivel de gimnasia política previa como lo hubo en el Cordobazo, (el libro de Eduardo Castilla está muy bueno y bien desarrollado), tampoco lo hay en el sentido de conciencia política, años donde se discutía la revolución y donde había ascenso en gran parte del mundo (Revolución cubana, Mayo francés, etc.) y hoy hay un giro a derecha con Trump a la cabeza y no hay ese nivel de lucha de clases internacionalmente. Los antecedentes de la clase obrera Argentina, desde las últimas marchas grandes de los miércoles con las hinchadas con una represión grande, la siguiente y los hechos anteriores, no se ve una gimnasia política a ese nivel. Más bien lo que hubo, fueron explosiones, como fueron las jornadas del 2017 y anteriormente venimos del 2001, donde no hubo centralidad obrera. Lo que sí, con el nivel de crisis económica que hay, un régimen político que tiende y quiere ser cada vez más antidemocrático, el nivel de fragmentación de la clase obrera y la apatía y una vanguardia que no logra dar un salto, puede llevar mayormente a revueltas (lo de las hinchas tuvo un poco ese elemento). Lo que tenemos que pensar, es cómo vamos a intervenir y llegar lo mejor preparados para esos escenarios, que van a ser más difíciles y complejos. La idea de Cordobazo del siglo XXI puede estar bien como una expresión de deseo y un intento por explicar la estrategia que peleamos, pero me parece que no hay grandes elementos para afirmar que vamos hacia ahí. Sino que tenemos que pensar en estas nuevas complejidades para ver cómo llegamos y llevamos en la medida de lo posible esas revueltas y explosiones que puede haber a un mejor puerto.

Saludos
Nico Laguna



Sobre el discurso del partido

Paul (subte)

Nico de Norte plantea en la última circular el problema del discurso, lo que me parece correcto. Sugiere modificar/complementar el discurso centrado en la lucha contra el gobierno con más peso en la denuncia de las condiciones de vida de los trabajadores y una respuesta más anticapitalista: “discutir más a fondo que nuestras vidas valen más que sus ganancias, desmenuzando esta consigna, profundizando y discutiendo más ideológicamente, como el gran capital está día a día aumentando sus ritmos de explotación”. Comparto esta preocupación.

Mi opinión no se basa tanto en las caracterizaciones de la coyuntura, sino en que creo que es incorrecta la forma en la que llevamos adelante alguno de estos planteos. La crisis de subjetividad de los trabajadores, la falta de alternativas a la crisis en que se encuentra el capitalismo, necesita de mayor cantidad de ideas de nuestra parte. Y para hacer este planteo menos general voy a tratar de desarrollarlo en torno a algunos problemas.

Por ejemplo, me parece desacertada la siguiente formulación que está en la circular 493 (boletín interno): “Alrededor de nuestra intervención, buscamos demostrar que para enfrentar al gobierno de Milei había y hay dos estrategias: la de “los peronismos”, que llaman a la resignación y termina en la negociación entre sus conducciones y el Gobierno, apostando a las elecciones 2025/27, mientras los efectos del plan de Milei siguen golpeando a la mayoría del pueblo trabajador. Y por el otro, la que proponemos desde la izquierda que impulsamos la resistencia a la ultraderecha gobernante, bregando por la mayor unidad posible de los sectores de vanguardia (en la perspectiva de lo que llamamos “comités de acción” para la lucha de clases) e imponer acciones de masas. Al mismo tiempo que buscamos construir la gran fuerza política de la resistencia que necesita el pueblo trabajador, un partido de las y los trabajadores y la juventud, con un programa socialista e internacionalista”.

Estrategia, programa y Frente Único

Plantear que para enfrentar a Milei hay dos estrategias, la de los peronismos y la nuestra, presupone algún tipo de objetivo común o comparable, que tendría dos formas distintas de plantear el enfrentamiento, la forma en la que creemos posible su derrota y el cumplimiento del objetivo planteado. Esto podría ser correcto si separamos la pelea contra Milei de nuestro programa, si nos planteamos que tanto el peronismo como nosotros queremos terminar con el gobierno de Milei independientemente de qué crear. Y separar al gobierno de Milei del avance del gran capital financiero (con el FMI como mascarón de proa) que siempre está listo para continuar con otros gobiernos, incluidos aquellos que les oponen alguna resistencia. Incluir luego que: al mismo tiempo que tenemos estos objetivos comunes nosotros nos planteamos construir un partido socialista, no resuelve el problema. Es lucha contra el gobierno y partido con programa socialista e internacionalista.

Es seguro que “los peronismos” y sus agrupaciones y sus dirigencias sindicales desean cambiar al gobierno de Milei y algunas de sus políticas, recuperar roles del “Estado ampliado”, defender aspectos del “Estado presente”, apoyar el desarrollo de alguna otra rama de la burguesía que necesita del apoyo del Estado. Pero todos sabemos que lo harán preservando gran parte de los avances del este Capital financiero sobre los trabajadores. Todos lo sabemos, pero separar estas ideas prefigura una forma de intervención que puede llevarnos a errores.

Muchos compañeros que aprecian nuestra presencia sistemática en las luchas de resistencia al gobierno nos preguntan por la unidad. Por ahora podemos decirle que, a los peronistas que se reclaman opositores, los esperamos en las calles, que somos partidarios de la unidad en la lucha de clases. Pero esto es una verdad parcial, somos partidarios del FU con la todas las agrupaciones obreras y populares en la medida en que podemos llegar a tener un real programa en común, en general para la defensa, o en alguna demanda parcial. Pero nosotros deberíamos plantear a continuación, tratando de hacerlo siempre, que nuestra pelea no se limita a preservar tal o cual conquista o condición que hoy están muy degradadas, sino que nos apoyamos en la pelea defensiva para continuar hasta imponer, en base a la derrota del gran capital, una salida a favor de los trabajadores. 6 horas de trabajo con ingresos de activos y jubilados que cubran la canasta de una familia, planes de construcción de viviendas que termina con los alquileres inalcanzables, control de los trabajadores del comercio exterior y la banca, etc, etc… Y en eso vamos a enfrentarnos a todos aquellos que insistan en abandonar la discusión de por qué pelear hasta que derrotemos a Milei. 

No unir nuestra disposición a la pelea frontal a un programa transicional, nos permite un aprovechamiento de oportunidad de la pasividad del peronismo, de la bestial burocratización de las organizaciones sindicales, pero nos debilita para que el partido vaya ganando para su proyecto y programa. Ya encontrará el peronismo el ropaje combativo o el discurso que disimule la borrada sistemática de este período. O tal vez no. Pero nosotros tenemos que acompañar, unir, la crítica a su impotencia para enfrentar a Milei con su defensa de este capitalismo decadente, que nunca va a pelear por que la crisis la paguen los que se la llevaron todos estos años, incluso con ellos.

El documento de balance plantea que hemos avanzado ideológicamente, sobre todo con el trabajo escrito por José Montes, Matías Maiello y Ariane Díaz, y las discusiones que llevaron a muchas regionales. Me parece un avance importante, pero no veo que se refleje ese cambio apreciable en el discurso del partido y en las formulaciones que nos arman, como la que mencioné.

FU (Frente Único) y crisis de representación

El FU, táctica que implementamos para facilitar la disposición de la clase obrera a pelear de conjunto, con una parte importante de ella que aún se organiza en los sindicatos dirigidos por la burocracia, también está afectada por la crisis de representación. Nosotros, consecuentemente con la discusión de “las dos estrategias”, sostenemos reiteradamente que la debilidad de las acciones convocadas por la burocracia se debe que son medidas aisladas. Es correcto, los trabajadores saben que no van a ir hasta el final ni siquiera por las demandas que levantan al convocarlas.

Pero hay otro problema. El descrédito de la burocracia, la enorme falta de confianza de los trabajadores en que pueden conseguir algo, la falta de confianza en que detrás de sus demostraciones de fuerza hay algo bueno para los trabajadores, también atenta contra el acompañamiento a las medidas de fuerza. Ni hablar de considerarlas un terreno de lucha para organizar. Podemos decir que este es un problema viejo, que hace décadas que los sindicatos están burocratizados y nadie les cree. Pero ha pegado un salto, un salto tan grande que constituye un capital político para el sostén popular al gobierno de Milei.

Si en algún período pelear detrás de la burocracia era para muchísimos trabajadores una forma de forzar un futuro algo mejor, por concesiones logradas en forma directa o indirecta, por el cambio de relación de fuerzas o por cambios políticos que trataran de incorporar sus reclamos, ese momento no existe. El descrédito del peronismo, como expresión política de estas organizaciones, en mi opinión, desalienta a grandes fracciones de trabajadores a pensar que después de luchas duras vendrá algo mejor. Está claro que el descrédito de la burocracia y del peronismo hoy es el fundamente de nuevos procesos políticos y una oportunidad para los revolucionarios. Pero tenemos que entender el aspecto contradictorio que juega hoy.

Hacen falta nuevas ideas aun para la vanguardia para empujar el frente único. Un nuevo sujeto no puede salir solo de la persistencia en la lucha, sino que tiene que contar con las ideas que le permitan soñar con un futuro mejor. Hay que luchar porque nuestras vidas valgan más que sus ganancias, convencerse que necesitamos un gobierno independiente de las necesidades y presiones del gran capital y que rompa toda relación con ellos. Que el FU es un camino para que la vanguardia que busca cambiar de raíz este país, encuentre una clase organizada en la que apoyarse para estar en condiciones de expropiar al gran capital.

Que una generación de hijos de la clase obrera se empobrece y embrutece sino superamos el país que ellos nos quieren imponer e imponemos en su lugar un gobierno que se apoye y responda a las grandes mayorías que viven de su propio trabajo. Que existen las condiciones para trabajar todos y trabajar menos, consiguiendo lo necesario para vivir, educarnos y tener algún tiempo para nuestras vidas. A condiciones de arrebatarles el poder político y transformar una economía organizada para su desarrollo parasitario.

No quiero decir con esto que las ideas tengan que ir siempre primero que la lucha de clases, pero la falta de ideas es una traba para la lucha de clases. Nosotros tenemos que tratar de desarrollar ambas cosas a la vez y discutir su relación.

La crisis del peronismo una oportunidad que nos interpela

Un problema adicional sobre el que planteo impresiones porque no tengo una idea clara, pero sirvan estas líneas para expresar la duda. Nuestro país ha tenido en casi toda su historia expresiones política de lo plebeyo, como expresión de población rural, como clase media pobre, como trabajadores o como conglomerados urbanos periféricos. Las cuales nunca tuvieron representantes muy plebeyos, pero sí lograron la identificación de los estratos bajos de la sociedad con estas representaciones.

Milei, con sus puteadas y sus ataques, su resentimiento y odio, creo que estableció alguna identificación con estos sectores y le robó al peronismo de los K que venía cuesta abajo, una parte de esa representación. Algo que será en el capital político del gobierno, opino, momentáneo. Sus medidas de gobierno y su servilismo a los ricos, parece erosionar con rapidez ese capital. Lo cual deja cierta vacancia en esa representación que la Argentina tuvo una y otra vez. El peronismo está más preocupado en recuperar a una fracción de la burguesía que necesita de otra política estatal, que en pensar respuestas a los padecimientos de las masas.

El PTS en el interior del país ha expresado en ocasiones esta franja dejada a la deriva por gobiernos y políticos de todo tipo. Desde la personalidad desarrollada en Jujuy por Ale Vilca, el trabajo de los compañeros entre los trabajadores de la UATRE y otras expresiones parecidas. Pero en el centro del país, centro de la política del PTS, somos un partido, en mi apreciación, muy de trabajadores en blanco, docentes y juventud universitaria. No es que nuestros compañeros puedan esquivar la crisis social, pero no somos fuertes en los sectores estructuralmente más pobres de la sociedad. Expresamos poco la realidad de los barrios y las villas de CABA y el GBA. No mostramos sus condiciones de vida, la forma en que construyen sus ideas ni sus sacrificios. No quiero ser desconsiderado con los enormes esfuerzos de muchos compañeros para intentar desarrollar el partido en estos sectores, ni minimizar la dificultad. Simplemente esa es para mí la realidad.

El menemismo, una referencia para pensar este gobierno, creo las condiciones para la emergencia de procesos populares. Más allá de todo lo que hemos escrito sobre el distinto potencial revolucionario de los procesos de los estatales y desocupados poco tiempo después de la reelección de Menem, estos procesos generaron nuevas organizaciones en el interior de país y en el GBA. Nuevas direcciones como el SEOM de Jujuy o los movimientos de desocupados salieron de las luchas en estos sectores que habían quedado al margen del proceso político del peronismo de los 90. Tenemos que fortalecer en lo posible nuestras relaciones con los que quedan abajo, ese tercio del país que no sale de la pobreza, con los que hoy le dan la espalda a “la política” por el hartazgo recurrente con todos los gobiernos que pasaron y con el actual.

Me parecería positivo, que en nuestra comunicación vemos como incorporar estas vidas y reflexiones en torno al diálogo con ellas. Que tratemos de mostrarlas más y dialogar más con ellas.



Minuta de Diana Assunção, camarada dirigente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT), de Brasil

Hola camaradas

Recién pude terminar de leer los principales documentos, discusiones y artículos públicos del Congreso del PTS y me parecieron de conjunto muy buenos. Especialmente el enfoque en pensar la relación entre partido, vanguardia y masas. 

Quería plantearles algunas cuestiones que quizá puedan ayudar a reflexionar todos los desafíos que estamos en ese momento aunque ciertamente me equivoque en algunas cosas.

Lo primero es sobre nuestra definición de la situación y más allá de eso nuestras hipótesis estratégicas y definiciones sobre el desarrollo de escenarios de lucha clases. En general estoy de acuerdo con las definiciones que enfatizan la debilidad institucional del gobierno en el marco de una fuerte crisis económica, con su intento de "bonapartismo de derecha" (después de lo que fue el macrismo y el peronismo) y que incluso se crea una situación de mayor incertidumbre para avanzar en sus planes estratégicos. Eso se da en el marco de un gobierno que tiene como punto de apoyo a Trump. También me parece importante lo que plantean: "nuestra hipótesis y apuesta es a la irrupción de la acción independiente de la clase trabajadora y el movimiento de masas, y en ese sentido hemos planteado la idea de un ’Cordobazo del siglo XXI’." 

No encontré en los documentos una definición específica sobre la situación nacional, pero lo que me quedé pensando sobre las definiciones que venimos haciendo desde la entrada de Milei como de posibilidad de apertura de situación pre-revolucionaria, o definiciones más recientes como "si el Gobierno mantiene su dureza represiva y se desarrolla la radicalización de fracciones de vanguardia o de masas, está abierto el camino para acciones históricas independientes de las masas" o entonces "La vanguardia se agrupa y foguea en la lucha de clases. Las masas rompen con sus viejas concepciones y pueden girar a izquierda como consecuencia de la experiencia de esas mismas luchas, influidas por las organizaciones de vanguardia y el partido revolucionario". Yo comprendo la necesidad de con la localización del PTS buscaremos siempre de forma audaz las definiciones políticas no solamente precisas pero que nos ayuden a romper con la rutina de la táctica y anticipar los escenarios, combatiendo así como cualquier forma pasiva en nuestras filas. Me parece muy correcto preparar el grupo para giros bruscos o situaciones nuevas de luchas de clases aunque más parciales.

Pero me quedo pensando en lo que hablaba Emilio Albamonte también al principio del gobierno cuando decía "eso está recién empezando", para combatir también las presiones "impacientes" sobre el desarrollo de una resistencia contra Milei. Yo me quedé pensando sobre eso en base a intentar entender las causas de una de las debilidades centrales que ustedes apuntan en el documento de que no siempre respondimos correctamente la relación entre el desarrollo de instituciones de vanguardia y hacer fracciones propias, lo que implica no solamente una persistente lucha político ideológica, pero también tácticas que van más allá de la organización y lucha. 

Por ejemplo como ustedes plantean: "Más allá de los intentos de articular los sectores más avanzados con los más atrasados de la situación, creemos que no tuvimos una política consecuente para, al mismo tiempo que organizamos a la vanguardia e intervenimos en todo proceso de lucha, buscar las múltiples formas de avanzar en la base de las estructuras obreras y estudiantiles a través de tácticas amplias, donde las sociales tienen especial importancia en los momentos de pasividad. Esto es un requisito para construir bastiones y acumular fuerzas para poder responder a la altura de los ataques y ser una alternativa a las direcciones burocráticas" y incluso retomando las análisis de Trotski sobre los errores de la sección francesa en 1935 acerca la relación entre la actuación del partido y la vida de los obreros. 

Lo que me quedé pensando es si la persistente definición de irrupción de la posibilidad de una situación pre-revolucionaria y la preparación para los giros bruscos al mismo tiempo no cumple un rol de exacerbar los rasgos movimientistas y de "expectativa" del partido hacia las luchas o mismo de la hipótesis de huelga general política. Y que esa localización de expectativa de las luchas lleva a una desvalorización de tareas preparatorias que son decisivas como ustedes apuntan para efectivamente hacer la diferencia en la lucha de clases. Eso puede se expresa en la secundarización de la lucha ideológica, de la atención persona a persona, pero de la batalla por aumentar nuestra influencia en las estructuras hacía a los sectores de masas más conscientes, superando un trabajo solamente de vanguardia en las estructuras. Eso para mí dice respecto a tener una análisis preciso de las posibilidades o no de desarrollo de la lucha de clases que aunque puedan estallar ante los elementos de la situación en Argentina, no pueden actuar como condicionantes de la actuación del partido en la expectativa de la lucha de clases. O sea, esa batalla por lograr influencia mayor en la relación partido, vanguardia y masas precisa ser encarado no solamente como "tareas para momento de paz", sino como una condición decisiva para la localización del PTS en los momentos de mayor agudeza de la lucha de clases, donde el partido va ser colocado a prueba como ustedes plantean. 

En este sentido me parece bastante correcta la apreciación que ponen acá: "En esta perspectiva, toda influencia “por arriba”, electoral/parlamentaria, no puede tener como correlato “por abajo” sólo una organización de gente dispersa, ya sea territorial (ese es el límite que tienen, por ejemplo, las asambleas barriales, las casas culturales o, más partidariamente, las asambleas abiertas del PTS) o solo influencia vía redes (comunidades de Whatsapp, IG, etc.). Sin organizar fracciones en los lugares de trabajo y estudio que tengan capacidad de movilización e intervención con el activismo e influencia política y social en la base, estaríamos construyendo un partido con impronta electoralista, aun si esto implica más militancia y fuerza “en las calles”. Lo estratégico es poder disputar la dirección de sectores del movimiento obrero (sindicalizado y no sindicalizado) y del movimiento estudiantil. Esta es la forma de lograr influencia concentrada, estructural, y no difusa, atomizada." Eso para mí se combina fuerte con las conclusiones del acto del 1° de Mayo sobre cómo lograr que las agrupaciones sean reales, con militancia real y participación de los obreros, pensando los niveles y llevando en cuenta los sectores más pasivos.

Para mí acá está una de las cuestiones centrales de cómo hacer avanzar ese problema de la relación entre el "por arriba" y el "por abajo". Lo que yo quede pensando es si más allá de la preocupación con la construcción difusa si no hace falta una discusión más clara sobre qué lugares del movimiento obrero se pueden convertir en bastiones mucho más fuertes desde donde emanamos política y que logre una influencia política por nuestro peso pero apareciendo como vitrina clara del partido. O sea, que el PTS tiene Myriam Bregman, Nico del Caño, Ale Vilca, Chipi Castillo y también alguno lugar donde aparecemos como una "institución obrera" fuerte que pueda aparecer como "símbolo nacional de auto-organización" (quizá Kraft/Mondelez ya sea eso, no estoy cierta igual). 

Por otro lado yo me quedé pensando si la definición de que "de conjunto, el peronismo fue un factor fundamental e indispensable para abrirle paso a la ultraderecha" no debería tener más peso agitativo en la disputa política/ideológica con los sectores de nuestra periferia que todavía tienen presiones del peronismo. Leyendo todo el intercambio sobre La Plata, que me pareció muy interesante y me hizo pensar bastante, mi impresión de lejos es que todavía tenemos recelo en radicalizar más nuestro discurso política en lucha de tendencias lo que tendría como correlato concreto la batalla por la autoorganización y una "denuncia sangrienta" de las burocracias. Me da la impresión que falta "choque" con las direcciones burocráticas y que eso tiene que ver con no radicalizarse más nuestra delimitación con el peronismo. El discurso de Myriam en el acto en París me parece que fue un muy buen ejemplo de como pegarles más frontalmente cuando habla de que nos quieren que “unamos todos” pero explicando porque no puede ser así. 

Después, lo que me quedé pensando es sobre lo que ya había comentado en el mail que envié a Emilio, sobre nuestro discurso político, si no sería necesario radicalizar más el discurso en el sentido de nuestros fines comunistas, a partir de cómo fue el acto del 1M. Yo me quedé pensando qué hipótesis de fenómenos podemos “anticipar” en Argentina ante la emergencia de la extrema-derecha con Milei en el gobierno. Para hacer un paralelo reciente en América Latina, con todas las diferencias que hay entre los países y entre los gobiernos, pero la entrada de Bolsonaro y la extrema-derecha abrió camino a un persistente fenómeno ideológico por el comunismo. O sea, de tanto que atacaba el comunismo, el marxismo, Marx, etc., como que la juventud se interesaba por esas ideas aunque de manera difusa. Eso abrió espacio al fortalecimiento de variantes estalinistas en particular, pero algo capitalizamos también aunque demoramos mucho para ver y entender el fenómeno. En Argentina ¿no es posible que la radicalización político por derecha con Milei abra espacio para que nos presentemos de forma más disruptiva y radical en el sentido de un discurso más abiertamente revolucionario/comunista? Para mí eso es un ejercicio de pensar cómo hacer de forma que se entienda, cómo plantear de forma que seamos la referencia en las ideas marxistas tanto desde nuestros referentes como desde nuestras posiciones incluso fortaleciendo más el perfil sobre Palestina y nuestras posiciones. Me parece que por veces nuestro discurso queda poco radicalizado en ese sentido de los fines comunistas.

Por ejemplo, sobre el eje de nuestra política para derrotar Milei, ligado a la huelga general política y toda la articulación de la ACLS (Asamblea Constituyente Libre y Soberana) en la propaganda me parece muy bien. Lo que me quede pensando es si no está haciendo falta pensar una consigna programática transicional que no cumpla el rol de "programa de acción" pero sí de "agitación propagandística", en el sentido justamente de una ubicación más ofensiva de nuestros "fines comunistas" para hacer un discurso más radicalizado (más allá de la lucha) contra la extrema derecha y su "radicalización". Me parece que la existencia del gobierno Milei plantea esa posibilidad. Quizá el PTS pueda, aunque en sectores de vanguardia, cumplir el rol de incentivar a que consignas más transicionales logren amplia simpatía para hacer frente a la política de la extrema-derecha y por esa vía intentar también enfrentar programáticamente el peronismo. Para dar otro ejemplo, en Brasil nos sorprendió un extendido fenómeno contra la "escala 6x1" (jornada laboral de 8 horas 6 días) o sea reivindicando que el trabajo sea 5 días por semana y no más que eso. Hay claro muchos límites en la consigna porque no necesariamente plantea la necesidad de reducción de las horas sin reducción del salario o cosas así, pero el nivel de masas que alcanzó es impresionante y claro que todas las corrientes incluyendo el PT actúan diciendo que "tienen acuerdo". Pero pensando ahora en la situación de Argentina, una agitación de propaganda que podría también nos ligar a los sectores más pasivos, que pueden ver en esa consigna un incentivo a pensar más la política. Acá me recuerdo directamente de la campaña que hicimos de las 6 horas y 5 días, pero pensando ligado al momento actual. 

Bueno, esos comentarios para ver se ayudan en la discusión, quizá varias cosas no tenga comprendido bien de los documentos pero mando una primera apreciación para colaborar en el Congreso.

Un abrazo,



Minuta de Muno, camarada dirigente del Partido de Trabajadores Revolucionario, de Chile

Encontré muy interesante la reflexión de Diana para el congreso del PTS.

A mi me abrieron varias preguntas ¿Es posible, en el equilibrio entre el peligro movimientista y la expectativa pasiva, impulsar un programa de acción y transicional que se vincule efectivamente con las causas, los territorios, la vanguardia y, especialmente, con la base semi-peronista? ¿Cómo se construye una relación estratégica entre movimientos con historias y ritmos distintos? ¿De qué manera se coordina políticamente sin anular las tensiones propias de cada espacio? ¿Cómo se combina la construcción de agrupaciones con la consolidación de bastiones estructurales en disputa? ¿Qué formas organizativas permiten disputar sentido y canalizar fuerza social? ¿Cómo se logra que un programa influya, eduque y dispute por izquierda a las fuerzas que se reagrupan? ¿Y cómo se interpela, desde allí, a la base semi-peronista en una clave de autoorganización y ruptura?

Pienso que de todo el abanico, quería preguntar desde el ángulo comité de acción. En el sentido que organizar un comité no se si es solo para la lucha o la articulación de muchas causas parciales, sino que lo veo como además de ese rol articulador como la pelea por un organismo de “comité” y eso es también parte de las tareas preparatorias. Punto de concentración entre las agrupaciones, internas, barriales, la izquierda lugares que nos den amplificación de volúmenes para la acción pero que también tengan funciones de comité como parte de un embrión de organismo.

En LID, por ejemplo, se refleja un impulso de coordinación. Se expresa en el Norte con experiencias como Suteba Tigre, la Línea 60, Madygraf, el Rioplatense, Mondelez, Volkswagen y Praxair. En el punto de concentración, debe ser que para las agrupaciones que se reúnen sirve como un espacio de diálogo político con distintos sectores y disputa de tendencias. Considero que esto es parte del proceso de formación de cuadros obreros/as.

Lo que no queda claro es si esta coordinadora se propone únicamente articular las luchas parciales de los distintos sectores que participan —lo que representaría un punto intermedio entre una necesidad corporativa y la necesidad de mayor fuerza— o si también se plantea avanzar en la construcción de un organismo común, con unidad de propósito de clase, campañas democráticas y/o alguna consigna transicional que aconsejamos como campaña de agitación en una zona definida. Una mesa de coordinación donde también se hagan “planes de construcción del comité” llegar a más fábricas, boletines, redes, segmentación territorial, campañas financiera como un organismo que nace. Lo pienso así porque un comité de acción que impulse la coordinación de resistencias y luchas tiene que, al mismo tiempo, dotarse de una razón de existencia como organismo “político” con agitaciones propias y tareas centralizadas. Esto puede contribuir a una mejor articulación entre la influencia dispersa que logramos a través de tribunas políticas y la necesidad de construir una influencia concentrada en zonas específicas. Se trata de unir el problema del bastión con el del centro de gravedad; o, dicho de otro modo, generar una sinergia entre estructuras e iniciativas de comité de acción como organismo en gestación, donde puedan surgir fracciones revolucionarias integrales con un anclaje geoestructural. 

No tengo del todo claro cuáles son los problemas concretos; en parte, lo que planteo es una especulación que me surge tanto a partir de las críticas de Diana —que me parecen muy buenas— como de lo que interpreto del seguimiento en La Izquierda Diario.

De todos modos, pienso que la lucha ideológica, la delimitación con el peronismo y un discurso radicalizado no pueden estar separados de la necesidad de construir embriones reales de comités de acción. Son estos organismos los que pueden permitirnos desarrollarnos cuando se abran cambios más profundos y generalizados en la situación, en el marco de una lucha que recién comienza. Y es ahí donde se puede concentrar con diálogos ideológicos, políticos y culturales como capacidad de acción y preparación para pelear el FUO. O en realidad ¿Cómo Uds. ven esa relación de centro de gravedad y embriones de comité de acción?

abrazos



Aportes a la construcción partidaria

Isa y Rober (equipo de asambleas CABA)

Introducción

En esta minuta queremos desarrollar complementarios a nuestra minuta anterior (publicada en la CI 496), analizar el aspecto de la construcción desde el FUO como “lógica política”, sus dificultades y problematizar el aspecto subjetivo partidario, que expresa un avance en la construcción del 16,8% de construcción luego de un 2024 de luchas y resistencia al primer año de gobierno de Milei, centrado en CABA principalmente (que fue del 27%), complementado con los avances en las agrupaciones estudiantiles y en el movimiento obrero.

En la conferencia de julio pasado, nos propusimos avanzar centralmente en la construcción del partido. En varias partes del documento de balance (CI 493) se expresan las dificultades que tuvimos, nos parece que con los resultados alcanzados (en todos los niveles), deberíamos realizar un replanteo si captamos todo lo que permitía la situación objetiva existente, y pensar sobre los factores que hacen a la subjetividad partidaria y a nuestra práctica, ya que acordamos sobre la debilidad de la vanguardia y sus características, que no haya tendencias a la militancia, que se vea solo posible luchas dentro de este sistema, que no haya en el imaginario ninguna revolución, primando el posibilismo y el reformismo. Todo lo anterior son elementos constituyentes de la subjetividad de una vanguardia, que en las últimas décadas convivió con revueltas y con ausencia de revoluciones.

En este sentido para tratar de respondernos la pregunta de si “ganamos todo lo que permitía la realidad", nos proponemos problematizar aspectos de nuestra práctica.

Relación entre las luchas y la construcción

Partimos de coincidir con lo planteado por la cra. Diana del MTR (CI 499) “...si la persistente definición de irrupción de la posibilidad de una situación pre-revolucionaria y la preparación para los giros bruscos al mismo tiempo no cumple un rol de exacerbar los rasgos movimientistas y de "expectativa" del partido hacia las luchas o mismo de la hipótesis de huelga general política. Y que esa localización de expectativa de las luchas lleva a una desvalorización de tareas preparatorias que son decisivas como ustedes apuntan para efectivamente hacer la diferencia en la lucha de clases. Eso se expresa en la secundarización de la lucha ideológica, de la atención persona a persona, y de la batalla por aumentar nuestra influencia en las estructuras hacía a los sectores de masas más conscientes…”

Esto se expresa en que nuestra tensión está puesta en la participación en las diferentes acciones, marchas, convocatorias, etc. y de invitar a nuestra periferia a las mismas. Obviamente eso es correcto pero debe ser equilibrada en relación a lo derivado de la necesaria lucha ideológica y política de cada una de esas participaciones, con nuestras relaciones (participen o no de las mismas). No damos esta jerarquía, lo que limita la posibilidad de avanzar en conclusiones, y acuerdos programáticos y estratégicos, alrededor de las luchas con otras corrientes.

De esto se desprende las dificultades de “construirnos”, que implica una práctica que deriva a que sucesivamente vamos los militantes a las acciones con poca gente. La explicación que nos damos por esos resultados es que está difícil, que hay pasividad, o sea cuestiones objetivas.

Nosotrxs tenemos una práctica tensionada en que puede haber “giros bruscos” y también “expectativas del partido hacia las luchas”, lo cual es un punto partidario fuerte y también expresa una debilidad, al intentar construirnos.

No vamos hasta el final en la discusión “persona a persona”, se expresa en que “dejamos de atender” a compañeros que no vienen a las actividades, no nos cuestionamos si es por confusión política, y también si no ve o no comprende la situación, los reflujos, sus deseos de un 2001 que no se corresponden con la acción de las masas, o minimiza el rol de las direcciones políticas y sindicales.

Nos cuesta transmitir que queremos construir una fuerza militante que se prepare para ir hasta el final si se pudre, que queremos que surjan asambleas y procesos de autoorganización, que se una la vanguardia, en definitiva que nos preparamos desde hoy para cuando las masas hagan click como en Chile 2019, para luchar contra los desvíos.

La ausencia de revoluciones y el espíritu revueltista de la época, generan mucha confusión en los sectores avanzados, o los que lucharon y tienen otras expectativas. Solo una profunda lucha nuestra que articule el programa y la estrategia puede lograr que un sector supere su pensamiento evolutivo y reformista.

Consideramos necesario equilibrar esa práctica. Debemos precisar nuestra participación en “las luchas”, y que sea equilibrada en relación a las tareas preparatorias de construcción que nos plantea la misma.

Subjetividad y lucha de estrategias

Como dijimos, no hay revoluciones a la vista (68/82 fue el último ascenso de la clase obrera), y la transformación en enormes niveles de precarización e informalidad, la división de la clase obrera, entre otros aspectos configuran una subjetividad más “revueltista”.

No solamente por las expresiones previas al 2019, desde los Chalecos amarillos (Francia), o las revueltas en Ecuador contra los planes del FMI, sino también por el 2001 argentino, quedan como expresiones de lo mas “rebelde” de la subjetividad reformista de la época, como lógicas de qué sucede “cuando se pudra todo” o “cuando la gente se harte y salga a la calle”, de cómo se solucionan a grandes rasgos los problemas acuciantes de la clase trabajadora, máxima presión al régimen para que asuman gobiernos que tomen las demandas de estos sectores de masas.

Intentando dialogar con el planteo de Dani Matos en el intercambio con Claudia Cinatti (CI 496), alrededor de la caracterización sobre si “El concepto de “polarización asimétrica” contribuye a ocultar la real fuerza de la lucha de clases…”, analizándolo en nuestro país, es importante observar que todo el proceso de resistencia del 2024, con las derrotas parciales y desvíos que contuvo, no implican un cambio en la relación de fuerzas más general. O sea en ningún caso hubo derrotas decisivas. Para Argentina, la actual respuesta del Garrahan, los hechos en Tierra del Fuego, expresan que la relación de fuerzas sigue indefinida, aunque con avances del Gobierno.

Si bien no es nuestra intención profundizar esta importante discusión, que realizaremos también en el Congreso, si la consideramos clave porque las varias decenas de miles de trabajadores y estudiantes que participaron en esos procesos, constituyeron y constituyen un valioso sector que tuvo diversas experiencias con el régimen, con sus instituciones, constatando el rol de las direcciones políticas y sindicales para que esos procesos tuvieran los resultados conocidos. En este sentido, pensamos que CABA en especial y el AMBA en menor medida fueron los lugares donde más se desarrollaron estos procesos. Y el partido tuvo un destacado rol en ser parte de esa “oposición social” al ataque de Milei.

En este sentido, acordamos con la definición planteada, en la misma minuta: “Una pugna que, por más espasmódica, dispersa e intermitente que sea, sigue abierta y es constitutiva de las dificultades que tienen las fuerzas imperialistas en encontrar nuevos esquemas de acumulación…” pero pensamos que “clarificar el rol de la lucha de clases en la caracterización más estructural de la relación de fuerzas a nível mundial es clave para convencer nuevos sectores de vanguardia de la potencialidad revolucionaria que reside en los cambios abruptos” es insuficiente para captar. Esa “clarificación” planteada es necesaria porque apunta a que los sectores de vanguardia que nos rodean, comprendan la potencialidad revolucionaria latente en los cambios abruptos de una situación. Pero consideramos que la pelea central en esos sectores de vanguardia es de estrategias.

A diferencia de la lucha política y de estrategias, que hubo en los procesos de los 70, actualmente la ausencia de revoluciones clásicas en los últimos 50 años y el “revueltismo” de las últimas décadas implica, nos exige desarrollar la articulación entre programa y estrategia, para quebrar el reformismo y posibilismo imperante en la vanguardia, sumado a los rasgos autonomistas y revueltistas existentes que predominan en su subjetividad.

Por eso consideramos que a lo planteado por Daniel Matos, es necesario agregar la lucha política con la vanguardia, como práctica política de una construcción constante, una articulación programática y estratégica. No es suficiente “convencer” sobre la caracterización.

Asamblea. Lucha de programa y estrategias. Una experiencia

El ejemplo que queremos expresar es el de cómo nos construimos, durante el 2024, en la asamblea barrial de San Cristobal + Monserrat + Constitución (en la zona sur de CABA).

Fue importante ante los primeros reflujos en la situación, finales de febrero, donde barajamos la hipótesis de que si no le dábamos perspectivas y extraer conclusiones de lo iba pasando a los sectores de vanguardia podían desmoralizarse, por la lógica más “luchista”, y dejar de participar definitivamente. Nos propusimos citas para caracterizar y avanzar con un sector de aproximadamente 10 personas, 9 de ellas comenzaron a ser parte de la fracción, y luego terminamos ganando 6 de ellas para el partido como aspirantes.

Lxs fuimos acercando por sus intervenciones en las asambleas, pero también porque luego de cada marcha, de cada acto, o evento, nos íbamos a tomar algo con todos y charlábamos mucho, sobre qué había dicho cada corriente, que había propuesto, si habían mencionado el paro o si era otro tipo de exigencia, a que lógica correspondían las intervenciones, etc. Esto nos permitió saber con quienes podíamos avanzar en la medida que íbamos logrando caracterizaciones a través de la lucha política.

Comenzamos con la propuesta de cenas periódicas, a raíz de estas juntadas que hacíamos luego de las actividades y de la asamblea, donde se debatía “seriamente” de las 21hs hasta las medianoche, y luego de las comidas y vinos se liberaba el temario, que hacia un ambiente relajado para ensayar las posiciones políticas de todxs. En la cena del 22 de marzo se constituyó la fracción de nuestra asamblea.

Eran cenas donde comenzábamos con nuestras intenciones de intercambiar sobre la situación nacional y de la asamblea, explicando el valor que tenía para el PTS el desarrollo de estas instancias de autoorganización como parte de nuestra estrategia, y se pensaba un punto político que “editorializaba” la cena.

Cada cena tenía el objetivo de discutir contra las lógicas que habíamos caracterizado de la mayoría, incluida una compañera cristinista, un marxista que se reivindicaba anarquista, una participante del Chile 2019 más “revueltista”, una compañera con adhesión sentimental al guevarismo, etc. Cada cena nos “matábamos” para llevar hasta el final las discusiones y con ello las expectativas que cada une tenía de resolver los grandes problemas de la clase obrera, desde sus lógicas. Discutimos centralmente balances y lecciones estratégicas.

Le dimos mucha centralidad y “exprimimos” la experiencia de Chile 2019 como la más reciente expresión de rebeldía y combate hacia el régimen, que nos permitió discutir “que faltó”, la Constituyente amañada en contraposición a la ACLS que planteamos nosotrxs, los desvíos electorales de las promesas como Boric, y las posibilidades de intervención de partidos revolucionarios con la fuerza minoritaria pero con una estrategia con el ejemplo del Comité de Emergencia y Resguardo en Antofagasta, que lo ligamos a las asambleas barriales y su potencial (en perspectiva), que nos permitió explicar la importancia de la auto organización en la experiencia política y en el avance de la conciencia de la vanguardia.

En una cena, que previamente en la asamblea habíamos discutido con el PO, a la noche discutimos el balance y lecciones estratégicas del movimiento de desocupados, discutimos la lógica de los secretarios generales del PO, y que tipo de políticas habían colaborado a romper la unidad “piquete y cacerola, la lucha es una sola”; gracias a qué política hoy Milei reventaba a los desocupados con el apoyo de la clase media, contrastando con la política desde Zanon, etc.

Aprovechamos estas cenas para pelearle al sector más activo y cercano a nosotrxs que de una pelea en el Encuentro en la plaza de los dos congresos con el resto del FITU, que por lo que veníamos charlando no iban a querer comisiones, fueron dos de nuestra fracción, Calu y Fernanda, que se destacaron en las reuniones de Ademys por dar esa pelea. También Pepo propuso que Unidxs x la Cultura fueran a pelear por la unidad y la coordinación en ese espacio. Las conclusiones sobre las lógicas políticas del centrismo se hicieron carne en la lucha política y les permitió avanzar rápidamente en delimitarse.

Así como también las discusiones con las lógicas más reformistas o peronistas, ya que había una compañera “cristinista”, que implican un choque constante con las aspiraciones del proyecto de un país atado al FMI y que su política, en el parlamento y su ausencia en las calles, al servicio de una estrategia electoral no cuestionaba ni combatió al poder económico, contrapuesto con un gobierno de trabajadores con un programa que controle la fuga de divisas, así como los recursos para el comercio internacional, con el control de las posiciones estratégicas de la clase obrera, etc.

Durante el desarrollo de estas discusiones, fue difícil y necesario, explicar cómo pensamos nuestra intervención en esos procesos de autoorganización, al ir conquistando acuerdos programáticos, les planteamos que necesitaríamos fuerza militante para dar esa pelea de darse el desarrollo de asambleas masivas, a las cuales concurrirán activistas peronistas a contener o desviar un camino revolucionario. En este sentido, se desprende naturalmente la necesidad de que el conjunto de esa fuerza material que se prepara para dar esa pelea programática y estratégica, es el partido, agregando la necesaria pelea por la hegemonía para confluir con otros sectores en esa perspectiva.

Esta discusión que representa la construcción de un partido de vanguardia con influencia de masas, en contraposición a un partido de masas, era recurrente, ya sea en quienes tenían sensibilidad semiK o eran votos FITU. Se expresaba en que traían ejemplos de discusiones con crxs de trabajo y de estudio, que expresaban discusiones con sectores de masas, y era clave explicarles que nosotros queríamos conocer y charlar con compañeros como ellos que expresaban sectores avanzados, que estaban realizando muchas experiencias y que con esos sectores era necesario sacar estas lecciones que estábamos realizando con ellos. Eran debates que iban y volvían.

Una primera conclusión de lo anterior, es que esta experiencia en la cual 2 cuadros apoyados en miembros del CC de CABA, pudimos avanzar en la captación de 6 crxs de diferentes características políticas. Ésta práctica tuvo muchas debilidades propias, pero con el punto fuerte de un equipo tensionado en la construcción logramos ese objetivo.

Como sabemos el año pasado transcurrió con múltiples procesos de resistencia, de los cuales participamos en CABA y en menor medida AMBA, junto a decenas de miles de crxs trabajadores y estudiantes.

Por eso, nos parece pertinente preguntarnos: cómo la media de construcción en CABA durante el 2024 fue del 27%, si tuvo ese techo por causas objetivas, o cuales son las causas subjetivas partidarias que impidieron una mayor construcción.

Lucha política, FITU y tijeras

Creemos que estas causas subjetivas también están relacionadas con varios factores. Para la conferencia del 2024, escribimos una minuta, en la cual intentamos problematizar la existencia del FITU, y sus consecuencias en nuestra práctica política.

Consideramos una conquista su existencia, pero las necesidades que surgen de la misma, de su desarrollo y de las periódicas presiones electorales para hablar “desde la izquierda”, impone determinadas características y calidad a nuestra periferia que se siente parte de esa “unidad de la izquierda”, que condiciona nuestra militancia, y nos genera una presión a no hacer lucha política con el centrismo, a no discutir las diferencias estratégicas, las lógicas y las prácticas políticas. Nos exigen “no dividir”.

En otro nivel pensamos que influyen las “tijeras” que discutimos en el partido desde hace algunos años, y que se agrandan con el enorme reconocimiento a Myriam Bregman, mucho más en estos días, y las brillantes intervenciones de nuestrxs parlamentarixs, como el propio desarrollo de LID, como una herramienta insustituible en la formación de militantes, el creciente profesionalismo de sus elaboraciones, y el salto que representó LID+.

Una enorme cantidad de conquistas que logra el partido “por arriba”, pero que en general mal utilizamos “por abajo” al transformarlas en herramientas con las cuales “tercerizamos” la lucha política, en vez de utilizarlas como instrumentos disparadores e interpeladores hacia nuestra periferia, para después ser nosotrxs en esas relaciones “persona a persona” quienes profundicemos la lucha de estrategia, de programa, y desarrollemos su articulación en cada discusión.

Golpear juntos y marchar separados

No vamos a repetir los ejemplos ya desarrollados sobre la cotidiana lucha política y de sentidos comunes, pero queremos puntualizar en un aspecto que hizo a nuestra práctica política. Queremos problematizar sobre la política de FUO que en el partido de conjunto comenzamos a discutir, aportando una reflexión sobre nuestra práctica política en el equipo que se formó de aspirantes y plenos de asambleas barriales de la zona sur (CABA).

La CI 493 plantea “no siempre respondimos correctamente a la relación entre el desarrollo de las instituciones de vanguardia y hacer fracciones propias” y luego sigue “que implica no solo tener iniciativas tácticas sino una persistente lucha político-ideológica”. Si bien tenemos acuerdo, consideramos que hay que precisar la relación entre programa (que son tareas para la vanguardia) y estrategia (explicando la apuesta a los reagrupamientos de vanguardia en la lógica del FU y la posibilidad de intervención de los revolucionarios).

Que comprendamos la fracción (que podrían ser agrupaciones en las estructuras) como parte de los engranajes que permitía una mejor y más cualitativa intervención en la asamblea, junto con el avance de la comprensión y acuerdo más profundo de nuestra estrategia y fines, dándoles una perspectiva y un programa para pelear en común, fue esencial para avanzar en la relacion política con estos crxs.

También nos planteamos desde el inicio la tarea que tendría esta fracción con respecto a la posible masificación de la asamblea, tanto de nuevos sectores en el barrio, como de los sectores pasivos de los grupos de wapp, asi como de la coordinación de las asambleas entre sí, con otros conflictos y estructuras. Siempre nos planteamos el 1 a 1 como primer tarea esencial, combinada con el desarrollo de ellxs como fracción de la asamblea.

Creemos que la esencia de lo que queremos transmitir, es “adaptar” la táctica del FUO como lógica para acciones de masas, a la práctica política y como lógica de militancia. Pensar constantemente en las relaciones individuales y hacia la asamblea como pensar el programa para “golpear juntos” y cómo articularlo con el programa para lograr un sector con el cual “marchar separados” y avanzar hacia partido. Un ejemplo importante fue cuando planteamos hacer una bandera para la asamblea que implique la consigna “si hay plata, que la crisis la paguen los empresarios” votada por unanimidad, pero que a la par que generaba sucesivas discusiones con los peronistas (que no podían oponerse pero tampoco era su programa), nos abría la oportunidad de profundizar los acuerdos con el sector mas de izquierda.

No vamos a desarrollar lo que mandamos en la minuta anterior, pero sí consideramos importante poder transmitir a nuestra periferia y a los sectores con los que luchamos que queremos ganar para nuestra estrategia, cómo pensamos lograr imponer nuestro programa a sectores de masas siendo una fuerza reducida. Creemos que transmitir la esencia del FUO a través de los comité de acción es la única forma de terminar de quebrar las lógicas reformistas, así como el gran sector que no cree que el FITU que saca el 2% o el 3% pueda tener que ver con procesos revolucionarios, menos que menos dirigirlos.

Esperamos que nuestra experiencia sea un aporte a pensar los problemas que de conjunto tenemos como partido, y a los que atañen principalmente a CABA, y pensar un cambio en la práctica política donde la captación sea jerarquizada, en lo que nos planteamos en la CI 493 “está planteada una fuerte lucha política para que nuestro programa y estrategia se transforme en fuerza material en la vanguardia, teniendo una política sistemática hacia la base de los bastiones”.

Conclusiones y propuestas

Pensando en las hipótesis de fenómenos políticos que pueden desarrollarse en nuestro país, tomando en cuenta todos los elementos planteados en el documento nacional, agregando los hechos de estos días, con la condena de CFK y las perspectivas del peronismo, agregando la creciente abstención que se dieron en las elecciones provinciales, y en especial en CABA. Teniendo en pocos meses el escenario electoral en PBA, nos permite pensar hasta donde la detención de CFK, no puede generar un efecto de alineación en el interior del peronismo. Las acciones y pronunciamientos de muchos sindicatos al respecto nos puede permitir que pueda darse una relativa reconfiguración del PJ. Deberemos ver su alcance y si las desavenencias que ya se venían expresando entre algunos gobernadores peronistas y Milei, retirando su apoyo, pueden generar un alineamiento para que nadie saque los pies del plato de un peronismo unido.

Hubo una enorme repercusión mediática nacional de Myriam Bregman y el resto de nuestras figuras públicas, solidarizándose con CFK y diferenciándose simultáneamente sobre la necesidad de enfrentar con movilizaciones masivas y un paro general, este ataque y otros, producto del ajuste del FMI.

La instalación de Myriam Bregman implica relativamente un mejor posicionamiento del PTS, dentro del FITU, como partido central del mismo.

Lo anterior nos hace pensar y proponernos como resolver los problemas planteados anteriormente de nuestra práctica partidaria en esta ubicación.

Nos parece necesario, ante la posible política electoral del peronismo de resolver la condena de CFK ganándole a Milei en PBA y en octubre con un peronismo unido que pelee por su libertad, plantear que este ataque es de una democracia de ricos, dirigida por el FMI. Contra esto planteamos más que nunca la defensa de las libertades democráticas, pero radicalizando nuestro discurso planteando que este combate será con la movilización y la pelea por “otra democracia”, una en la cual decidan las mayorías. Consideramos que nuestro discurso político a nivel de masas y a través de nuestras figuras públicas podría tener este contenido abierto a la mejor formulación que surja en el debate del congreso. Pero a nivel vanguardia y sectores avanzados, como pueden ser peronistas críticos o en crisis que queden decepcionados, planteamos que la pelea por “otra democracia” debe incluir una correcta articulación entre la lucha programática y la lucha de estrategias, la cual nos permita avanzar en los distintos anillos del partido, ya sean instancias de organización más amplias, agrupaciones y en la propia construcción orgánica. Los pasos que demos en este sentido, deben tender al equilibrio con la tensión puesta en la intervención del partido en las luchas.