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Red Internacional

EUROPA FORTALEZA.Descargas eléctricas, golpes hasta la muerte, “devoluciones en caliente”: testimonios de la brutal represión antimigrantes en Melilla

Tiempo estimado 5:32 min


Testimonios de migrantes que vivieron el horror de la represión en la frontera de Melilla, dan cuenta de la violación sistemática de los derechos humanos que dejó un saldo de cientos de heridos y hasta 37 fallecidos.

Miércoles 6 de julio | Edición del día

Este 24 de junio fue otra fecha que puso en evidencia de forma trágica la gravedad de la crisis migratoria actual y la brutalidad de las políticas de la “Europa fortaleza” que responde con la represión y militarización de las fronteras. Melilla ha sido el último escenario de esta macabra situación, con cientos de migrantes heridos y 37 fallecidos al tratar de superar la valla.

La gendarmería marroquí y la guardia civil española utilizaron porras, balas de goma, gases lacrimógenos e incluso descargas eléctricas para reprimir desde los dos lados de la valla todo intento de acceso a la ciudad autónoma. Una actuación que fue respondida inmediatamente con el aplauso del presidente español Pedro Sánchez, al frente del Gobierno “progresista” que lidera el PSOE junto a Unidas Podemos.

Sin embargo, la gravedad de lo ocurrido ha hecho pronunciarse a Bruselas y a la comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, condenando las muertes y pidiendo una investigación. Si bien también ha denunciado los “medios violentos” de quienes trataron de acceder a territorio comunitario desde Marruecos.

La Unión Europea puede “condenar” formalmente esta masacre de Melilla, pero son sus políticas imperialistas y antimigratorias las que responden con represión fronteriza a estas crisis humanitarias y que generan estos crímenes y violaciones sistemáticas de derechos humanos. Un tema que se trató en la última Cumbre de la OTAN en Madrid y en la que, precisamente, Sánchez se ha congratulado de esta Cumbre imperialista defina a la migración como una amenaza contra la que responder militarmente.

De la investigación y depuración de responsabilidades poco puede esperarse, el propio Estado marroquí se apresuró a pocos días del crimen a enterrar en el cementerio de Nador a los migrantes muertos, sin investigación, sin autopsia, sin identificación. Mientras tanto los casi mil detenidos eran desplazados forzosamente a más de 600 kilómetros de la frontera española.

Estos días, el diario Público pudo realizar una decena de entrevistas a los migrantes que vivieron los acontecimientos y que se encuentran desplazados en Casablanca. Muchos de ellos jóvenes subsaharianos de apenas 20 años que huyen de conflictos militares como el de Sudán, en travesías de varios años atravesando el Chad, Libia, Argelia, hasta llegar a Marruecos.

Los testimonios de los migrantes sudaneses confirman que gendarmes marroquís atravesaron la frontera al lado español, dan cuenta de la magnitud de la represión y que, estando heridos, se les negó atención médica en ambos lados. "Los agentes españoles vieron que estaba herido, pero devolvieron a gente en peor estado que yo", denuncia un entrevistado.

Otro joven relata su detención: "sentí una descarga eléctrica y caí a suelo. El agente me ató las manos a la espalda y se fue corriendo a detener a más personas. Yo me quedé seminconsciente, cansado de correr, asfixiado por los gases. Me dije a mí mismo: ríndete, no puedes hacer nada"

Testimonios que dan cuenta de las “devoluciones en caliente” de los migrantes que lograron atravesar la valla: "intenté avanzar, pero me pegaron con la porra en el pecho y me esposaron las manos a la espalda. Me pusieron de rodillas mirando al suelo. Después, dos policías españoles me llevaron hasta una puerta en la valla y me entregaron a los marroquíes".

"Habíamos cruzado muchos, más de 20, pero no nos dejaban pasar. Los policías estaban organizados de tres en tres. Uno tenía una porra, otro espray lacrimógeno y otro balas de goma", cuenta otro joven entrevistado. "Si intentabas salir te golpeaban. Todo era un caos. Nos atacaban los españoles por un lado y los marroquíes desde atrás y desde arriba". Detuvieron a los migrantes, los maniataron y los devolvieron a la gendarmería marroquí.

Las imágenes de las detenciones recorrieron el mundo. Los jóvenes entrevistados atestiguan aquel horror: "Me tiraron entre la multitud. Estaban pegando a todo el mundo. A mi lado murió una persona, sangraba mucho. Yo me manché la ropa y la cara con su sangre para fingir que estaba malherido y para que no me pegaran más". "Los gendarmes nos quitaron todo. Los teléfonos, el dinero. Se lo quitaban del bolsillo hasta a los que estaban muertos".

Desde el Ministerio del Interior español niegan el uso de material represivo eléctrico y la no asistencia médica a los heridos, mientras cifran en cien personas las que fueron "rechazadas en frontera" y devueltas a Marruecos tras ser contenidas por el cordón policial junto a la valla. Auténticas “devoluciones en caliente” que violan los derechos humanos.

Fuentes de Interior señalan que más de 90% de los más de cien sudaneses que lograron pedir asilo en el Estado español el pasado año obtuvieron protección internacional. Ahora bien, para pedir asilo es preciso llegar a la ciudad de Melilla, algo que se ha negado a cientos de migrantes, muchos pagando con su vida en las alambradas y la represión, e incluso al centenar que fueron devueltos una vez cruzada la valla.





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