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La Izquierda Diario
22 de octubre de 2020 Twitter Faceboock

MÁRTIRES ESTUDIANTILES
La soberbia criminal y el despotismo de Estado
Ricardo Curcho, trabajador de Montevideo Gas

El 14 de agosto de 1968 en Uruguay caía un estudiante. Pero no sería el único, sino que se había abierto una represión sistemática hacia el activismo estudiantil y obrero y a la militancia política de izquierda. Aquí, rendimos homenaje a nuestros mártires.

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Cada 14 de agosto, el movimiento estudiantil recuerda con una marcha y rinde homenaje a las y los estudiantes de distintas instituciones educativas uruguayas, que fueron confrontados, asesinados o secuestrados, y luego muertos, por la coerción policial despótica del Estado, cuando participaban de reuniones, pintadas, manifestaciones, u otras actividades relacionadas con su militancia estudiantil, en reclamo de sus derechos.

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El asesinato de Líber Arce, estudiante de Odontología de sólo 28 años de edad, se enmarcó en una vasta y persistente ofensiva gubernamental, contra las fuerzas que pugnaban por un cambio social profundo, cuestionando aspectos importantes del sistema capitalista. Mientras, la resistencia a las políticas antipopulares iba creciendo en las calles, en las fábricas y en los centros educativos.

Era común ver que al grito de “obreros y estudiantes unidos y adelante” se movilizaran cotidianamente miles de jóvenes que, inspirados en aquellos vientos de cambio, alzaban las nuevas y entusiastas banderas, por sus reivindicaciones y sus reclamos.

Fue bajo estas banderas y pancartas, el 12 de agosto de 1968, que un grupo de estudiantes de Odontología, Enfermería y Veterinaria marchaban; cuando un escuadrón de policía los interceptó, y sin mediar ningún hecho de violencia previo, comenzaron a disparar a discreción y corta distancia.

Es así que resulta baleado por la espalda Líber Arce, con una bala que ingresa por la pierna y cuyo orificio de salida es por la ingle. El dictamen médico ofrecido pocas horas después decía que el balazo había seccionado la arteria femoral. A pesar de los esfuerzos por sostener su vida, y restaurar su arteria tras varias operaciones; Líber muere en el Hospital de Clínicas dos días después, el 14 de agosto.

Por primera vez se vio caer herido mortalmente en las calles a un estudiante tras la agresión de la policía a balazos contra una movilización pacífica de estudiantes que reclamaban por el boleto gratuito.

Su muerte ha significado un grito de lucha, una proclama de justicia y un reclamo permanente al Estado, que sigue impune.

Desde el edificio central de la universidad, donde fue velado, partió una multitud, calculada en casi doscientas mil personas, que marcharon desde ahí hasta el Buceo, donde fue sepultado. Su muerte fue la primera de muchas otras, igualmente arbitrarias e impunes.

El ensañamiento prosigue

Había pasado poco más de un mes del asesinato de Líber, y la FEUU resuelve convocar a una manifestación de protesta contra el avance represivo del gobierno, el día 20 de septiembre en el Paraninfo de la Universidad de la República.

Ante esto, la respuesta es nuevamente la represión: la policía, en la explanada de la Universidad, dispara contra los manifestantes. En la jornada del 20 setiembre, en el decurso de esa manifestación, es herido de muerte, Hugo de los Santos, estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas, y Administración. Hugo tenía 19 años.

Uno más de los participantes en esa movilización que se dio en la zona cercana a la Universidad de la República, que fue profusamente reprimida por los equipos de choque de la Guardia Metropolitana, produciéndose distintos disturbios. En esas circunstancias fue herido, por disparos provenientes de la policía, apostada en la esquina de 18 de Julio y Eduardo Acevedo, Hugo de los Santos, quien fue auxiliado dentro de la Universidad donde se habían organizado servicios de emergencia atendidos por estudiantes de medicina. Debido a la gravedad de las heridas se solicitó una ambulancia, pero la policía no permitió el paso de la misma. Se realizaron intentos de llevarlo a pie hasta un sanatorio cercano y finalmente, en medio de los disparos pudieron acercarlo a un vehículo particular, falleciendo mientras era conducido al sanatorio.

Hugo había nacido el 31 de diciembre de 1948, era miembro del Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas y Administración (CECEA), delegado de clase e integrante de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), y militante en la Unión de la Juventud Comunista (UJC).

Otra víctima el mismo día

El mismo día 20 de setiembre, es herida gravemente Susana Pintos por una bala disparada por las fuerzas policiales. Susana intentaba ayudar a Hugo a llegar a una ambulancia, que lo asistiría. Ella estaba envuelta en una bandera blanca que no fue respetada mientras intentaba socorrer a Hugo, baleado al comienzo de la manifestación estudiantil convocada por la FEUU tras una reunión en la Facultad de Derecho, en el Paraninfo de la Universidad de la República, en protesta justamente contra el avance represivo del gobierno. Ante esto, la respuesta es nuevamente la represión: la policía invadió la explanada de la Universidad, arremetiendo a tiros y gases lacrimógenos.

Susana era estudiante de la Escuela de Construcción de la Universidad del Trabajo del Uruguay. Murió al día siguiente, el 21 de setiembre de 1968, en el Hospital de Clínicas. Susana tenía 26 años.

En 1968 gobernaba en Uruguay Jorge Pacheco Areco del Partido Colorado, quien gobernó bajo la constante aprobación de un recurso constitucional, las Medidas Prontas de Seguridad, que permitían suspender los derechos individuales.

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Maximiliano Pereira era estudiante de la Facultad de Bellas Artes, en una manifestación en 1968 fue gravemente herido por el estallido de una bomba en su cabeza, lo que le ocasionó la pérdida de masa encefálica. Llega al Hospital de Clínicas en coma, donde se le practica una lobotomía, a partir de la cual salva su vida, pero queda con pérdida del habla, y sin inteligencia, muriendo 10 años después en 1978, a consecuencia de las heridas recibidas.

Estudiantes revolucionarios

Jorge Salerno: Estudiante de Agronomía y representante del Centro de Estudiantes de dicha Facultad en la Directiva de la FEUU. Además era integrante del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros. Fue fusilado mientras era hecho prisionero en la Toma de la Ciudad de Pando el 8/10/1969. Tenía 25 años.

Alfredo Cultelli: Estudiante del Liceo Zorrilla y perteneciente al FER 68 (Frente Estudiantil Revolucionario 1968). Integrante del MLN - T. Es hecho prisionero y luego fusilado durante la Toma de Pando. Tenía 17 años.

Ricardo Zabalza: También estudiante del Zorrilla y militante del FER 68 como así del MLN- T. Fue asesinado de un disparo en la nuca, mientras escapaba de la represión luego de la Toma de Pando. Tenía 20 años.

Hernán Pucurull: Estudiante de UTU y miembro del MLN - T. Era apodado "El Pequeño Che Guevara" por su valentía en los enfrentamientos tanto con la policía como con el ejército. Fue asesinado en un tiroteo el 30 de mayo de 1970 por efectivos del Centro de Inteligencia y Enlace, junto con la Guardia Metropolitana, en una chacra de Canelones a 23km de Montevideo. Se quedó “aguantando” a los milicos mientras los compañeros huían entre las chacras vecinas. Tenía 22 años.

Manuel Ramos Filippini, Estudiante Universitario y miembro del MLN - T en la madrugada del 31 de julio de 1971, fue secuestrado de su casa. En la mañana del mismo día, su cuerpo fue encontrado con doce impactos de bala y los brazos quebrados. Junto al cadáver hallado en la zona rocosa de la playa Pocitos, se encontraron varios panfletos escritos a máquina en los que decía “Comando Caza Tupamaros: Oscar Burgueño”. Manuel tenía 27 años.

Los menores también morían

Heber Nieto, estudiante de secundaria, durante una movilización Estudiantil en apoyo a los trabajadores de la Empresa SICSA, es asesinado por un francotirador el 24/7/1971 mientras repartía volantes de su gremio. Se cree que el francotirador que lo mató era de la organización paramilitar "Escuadrón de la Muerte". Tenía 16 años.

Julio Espósito, estudiante secundario, el 1 de setiembre de 1971 estaba en una movilización en reclamo por la desaparición de Abel Ayala y Héctor Castanieto, y la muerte de Heber Nieto y Nelson Ramos. Cuando comienzan los gases y los disparos, intenta llegar al edificio de la Facultad de Química, pero efectivos de la Guardia Metropolitana lo golpean y lo hieren por la espalda en las escalinatas de la Facultad, donde muere. Julio tenía 19 años.

Íbero Gutiérrez era estudiante de Filosofía en la Facultad de Humanidades y de la Facultad de Derecho y militante de la FEUU. Además era integrante del CAT (Comité de Apoyo Tupamaro). Fue secuestrado el día 1º/2/1972 por la organización paramilitar "Comando Caza Tupamaros". Fue sumamente torturado hasta que lo asesinaron de un disparo en la nuca. Sus restos aparecieron dos días después en Camino de las Tropas y Camino Melilla. Íbero tenía 22 años.

El 11 de agosto de 1972, en un asalto del grupo de extrema derecha Juventud Uruguaya de Pie, en el Liceo No 8 es asesinado el estudiante Santiago Rodríguez Muela, de 24 años. Era estudiante secundario y empleado de ANCAP. En la noche del 10/8/1972 fue rodeado por una patota del grupo de extrema derecha JUP y asesinado a golpes. La muerte de Santiago Rodríguez Muela se constituye hoy en la primera causa penal contra la JUP, que no era ni más ni menos que el brazo armado estudiantil del Escuadrón de la Muerte.

Joaquín Kluber: Estudiante universitario de la Facultad de Agronomía y miembro de la JSU (Juventud Socialista del Uruguay). El 6 de diciembre de 1972 al finalizar una movilización estudiantil recibió un balazo por la espalda a la altura del hemitórax derecho, con orificio de salida por el pecho, a la altura del tercer espacio intercostal; la herida presenta tatuaje, es decir, la piel fue quemada debido a la cercanía del disparo, por lo que se constata que fue salvajemente asesinado a quemarropa. Tenía 22 años.

Ramón Peré: El 6 de julio de 1973, cuando estaba junto a sus compañeros ocupando la Facultad de Veterinaria durante la Huelga General, militante de la FEUU y de la Juventud Comunista. Fue asesinado, siendo el primer mártir estudiantil en Dictadura.

Padre, esposo, estudiante, profesor y militante de la UJC. Fue muerto otro exponente en las filas de la resistencia contra el Golpe de Estado del ’73.

Hoy, una canción de Washington y Carlos Benavidez, también lo recuerda:

“Dice el comunicado / que fue el seis de Julio / en Bustamante y Rivera / Ramón Peré”

El comunicado oficial había informado que Peré habría sacado un arma al ver a los oficiales y abrió fuego contra ellos. Sin embargo, y tal como prosigue la canción:

“Sufría de Parkinson, para beber un simple vaso de agua necesitaba sus dos manos. Con revólver en mano / decime si lo ves, / si lo imaginas tirando, / a Ramón Peré. / Tirando sacrificios / luchando por traer el pan / sí que lo vemos / a Ramón Peré.”
Quien fuera su esposa, Alicia Jaime, en la revista “Estudios” de julio de 2009 N° 123, escribía un artículo que llevaba como título “Una vida para no olvidar”.

Algunos pasajes para compartir con ustedes:

“Ramón Peré no tuvo nunca ninguna duda. Su lugar de militancia fue la Facultad de Veterinaria donde estudiaba y trabajaba. Era egresado y por esos días venía preparando el examen de terapéutica que le permitiera obtener el título de Veterinario, mientras que a la vez trabajaba como Ayudante Grado 1 de la Cátedra de Anatomía Patológica. La huelga lo mantuvo lejos del liceo donde también trabajaba en Tarariras, Departamento de Colonia, dando clase de Química y Biología y compartiendo momentos muy gratos con otros profesores que aún lo tienen en su recuerdo. Al escribir esta reseña surge espontáneamente el lado afectivo que me unió a él…”.

“Nos conocimos muy jóvenes, nos casamos, nos vinimos a vivir a Montevideo con nuestros hijos pequeños, mejor dicho, yo me trasladé a esta ciudad con la sensación de que se cerraba una etapa de niñez y reciente adolescencia. Sabía, por lo que Ramón me transmitía y por lo que escuchaba en los noticieros, que no era sencillo vivir aquí. La vida me lo demostró, mientras tanto Nancy y Andrés, nuestros hijos pequeños, crecían recibiendo el afecto de quien luchaba por brindarles un mundo mejor. Juntos compartimos nuestra casa, nuestro proyecto de vida, nuestros libros, nuestros ratos libres y las tareas cotidianas. Esa vida tan sencilla era la nuestra, tan sencilla y tan completa, tan comprometida con lo que queríamos”.

Walter Medina, estudiante del Liceo 17, afiliado a la Juventud Socialista. El 8 de julio de 1973 fundió una crayola y se dispuso a grafitear, sin sospechar que sería una próxima víctima. Mientras pintaba en un muro “Consulta Popular” en el barrio de Piedras Blancas, es asesinado por un policía de la Guardia Republicana, por la espalda. Estaba escribiendo en un muro, pero no llegó a terminar la frase, quedó escrito: "Consulta Popu…”. Él pintaba esa consigna, a una cuadra de su casa, el policía lo vio desde un ómnibus, se bajó y le descerrajó tres balazos por la espalda.

Así cayó asesinado un joven, trabajador, estudiante, poeta y pintor, que en forma pacífica reclamaba con su crayola que el pueblo opinara sobre su destino. Muerto pocos días después de instaurada la dictadura en Uruguay, Walter tenía 16 años.

Un joven estudiante, laburante, pintor y poeta dejó, además del ejemplo de lucha y solidaridad, algunos versos de humanidad, como estos:

“Todavía quedan / niños tragando basura / muchachas vendiendo sus cuerpos / jóvenes de futuro vencido / hombres con trabajo forzado. / Todavía quedan / combatientes de conciencia clara / jóvenes destellando en rebeldía / modestos héroes trabajando / esfuerzos para templar el hombre nuevo. / Por eso todavía / quedan esperanzas esperando / que todo cambie, luchando / rompiendo el muro imperialista / para ser humanos definitivamente.”

Nibia Sabasagaray nació en Nueva Helvecia el 10 de septiembre de 1949. Hija de un obrero textil de la fábrica Campomar y Soulas, fue reconocida por compañeros y profesores como una alumna brillante. En 1968 ingresa al Instituto de Profesores Artigas a estudiar Literatura donde se destaca por su inteligencia, creatividad y compromiso social. Formaba parte de la Agrupación gremial Renovación del Centro de estudiantes del IPA (CEIPA) e integraba la Unión de la Juventud Comunista de Uruguay. Se había recibido hacía muy pocos meses de Profesora de Literatura.

El 29 de junio de 1974, a las dos de la madrugada, fue detenida en su domicilio y conducida al Batallón N° 5, y cuando aún no habían transcurrido doce horas de su detención, se informa a sus familiares de su muerte por suicidio y entregando el féretro con la prohibición expresa de abrirlo.

La familia no respeta esta prohibición y Marcos Carámbula, estudiante de Medicina - a seis meses de recibirse de médico - pudo constatar las numerosas muestras de tortura que presentaba su cuerpo y cómo las marcas en su cuello no correspondían a las que puede provocarse la misma persona, constatando que el motivo de su muerte era, indudablemente, la tortura aplicada.

Estudiante, profesora de Literatura recién recibida, en junio de 1974, murió víctima de la tortura en el Batallón No 5. Nibia tenía 24 años.

Reflexión

En la década del ’60 se movilizaban cotidianamente miles de jóvenes que, inspirados en aquellos vientos de cambio, alzaban las nuevas y entusiastas banderas por sus reivindicaciones y sus reclamos.

El protagonismo social de los jóvenes era romper los límites del sistema en busca de la transformación social y política.

La Doctrina de la Seguridad Nacional promovida por los EEUU, fue la que reorientó la imagen del “enemigo” que tenían las Fuerzas Armadas en América Latina, e identificó al “enemigo interno” en esa vanguardia obrera y popular que reivindicaba de diversas maneras una transformación revolucionaria de la sociedad. Por eso la saña con la que se desplegaron contra esta juventud sin miedo.

La mano asesina del capitalismo pretendía terminar con sus sueños, con sus proyectos, y con el inmenso amor que fueron capaces de entregar, y que con heroísmo se enfrentaron en tiempos tiranos, y diciendo NO al poder autoritario.

Que las nuevas generaciones se nutran de esta experiencia, que incorporen esta tradición, y retomen sus banderas.

 
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