Despedimos a nuestra querida compañera. De voz tierna, convicciones profundas y muy cálida. Organizó la asamblea de docentes precarios, siendo su principal vocera; como una verdadera militante de transformarlo todo. Acompañaba a sus estudiantes a organizarse y a sus alumnitas a las movilizaciones por el 8M y el Ni una menos. Un gran luchadora. Nos deja su fuerza, su convicción y su ternura, solo esperamos poder estar a la altura de honrar su ejemplo.
Con profunda tristeza despedimos a nuestra compañera Lucia Rosso. Luego de una dura pelea partió el día sábado temprano. Lucia era de esas compañeras que donde pasaban dejaban una huella, en sus compañerxs docentes, en sus estudiantes y en todxs nosotrxs. Cientos de compañeros y compañeras de militancia, de trabajo, amigos y amigas junto a su familia brindamos un sentido y conmovedor homenaje a una gran luchadora.
De voz tierna, convicciones profundas y muy cálida. Ya con sus primeros pasos en la docencia organizó la asamblea de docentes precarios, siendo su principal vocera pero como una verdadera militante de transformarlo todo también ayudaba a sus estudiantes a organizarse y acompañaba a sus alumnitas a las movilizaciones por el 8M y el Ni una menos. En las reuniones rápidamente quería pasar de hablar de las problemáticas docentes, aunque le importaban mucho, para hablar de cómo estaba el partido, de los compañeros.
Era una luchadora. En su paso por la universidad, por terciarios, donde se recibió de Profesora de Historia y en las escuelas, se organizó. Y estos días nos comentaba su mamá que también en la secundaria era combativa. Peleó también en la enfermedad, le puso todo y más. Y aprovechó cada momento de estar bien que tuvo para seguir participando de todo lo que podía, hasta los últimos días. A las visitas que iba recibiendo les pedía que le contaran que estaban haciendo, como estaban sus zonas, a aquellos que eran compañeros y así se hacía una idea global del partido decía.
Cuando no le gustaba algo o alguien, no daba muchas vueltas para mandarte al freezer, y a su vez era cálida y empática. Decía lo que pensaba con convicción y sin vueltas, pero siempre a través de la ternura de su voz. Se preocupaba por organizar los regalos de los compañeros en sus cumples o ayudarlos cuando necesitaban algo, y si bien pueden parecer cosas pequeñas muestran que era profundamente humana.
Nos da mucha bronca perderla y todavía no podemos creer que estemos despidiéndola. Nos deja su fuerza, su convicción y su ternura, solo esperamos poder estar a la altura de honrar su ejemplo. ¡Hasta el socialismo siempre Lu, nos vas a hacer mucha falta!