Política Uruguay

Vivir sin Miedo

Una propuesta represiva para enfrentar problemas sociales

La campaña que impulsa Larrañaga propone endurecer la represión como forma de afrontar los problemas sociales y la inseguridad

Jueves 28 de febrero | 10:43

400mil firmas fueron entregadas al Parlamento por el senador Jorge Larrañaga, principal impulsor de la campaña “Vivir sin miedo”. Las firmas serán analizadas ahora por la Corte Electoral, y si se validan más de 300mil, la propuesta será sometida a plebiscito en las elecciones de octubre de este año.

Larrañaga impulsa una conjunto de medidas desde una óptica represiva que incluyen entre otras cuestiones la posibilidad de realizar allanamientos nocturnos, eliminar la libertad anticipada, la creación de una Guardia Nacional con militares y la reclusión permanente para algunos delitos.

La iniciativa tiene una visión claramente punitiva que deja de lado cualquier consideración por las causas sociales de la inseguridad, criminalizando los problemas sociales y enfocándose simplemente en endurecer la represión y tomar medidas más duras contra la “delincuencia”.

Por distintos caminos, toda la oposición de derecha (Novick, Partido Colorado, otros precandidatos del Partido nacional) impulsa este tipo de medidas represivas con un discurso duro de tolerancia 0 a la delincuencia.

Esta derecha que gobernó el país por décadas, que es cómplice de la impunidad para las violaciones de los derechos humanos en la época de la dictadura y que fue la que llevó adelante junto a los propios militares un modelo económico social que margina y excluye a buena parte de la población, sale ahora a buscar votos pidiendo más seguridad.

Es la misma derecha representante directa de empresarios ladrones de guante blanco a los que les organiza negocios a medida y que luego estafan al Estado o fugan la plata del país y que por otra parte explotan desde siempre a los trabajadores con sueldos miserables o condiciones de trabajo precarias. Sobre estos verdaderos delincuentes que se enriquecen del trabajo ajeno los políticos tradicionales no dicen nada o directamente los defienden.

La impotencia del Frente Amplio

El tema de la seguridad no ha sido un punto sencillo para el Frente Amplio y le ha generado distintas contradicciones desde que ha llegó al gobierno.

Aunque discursivamente intenta tomar distancia de la derecha y su enfoque del problema, a lo largo de estos años ha ido tomando la agenda de esta misma derecha e incluyendo medidas de claro corte represivo y securitario.

El aumento del presupuesto para el Ministerio del Interior ha sido una de sus prioridades, un aumento que permite fortalecer y modernizar la capacidad represiva del Estado.

La creación de una Guardia Nacional Republicana, los megaoperativos, los operativos de saturación, la autorización a las fuerzas armadas para intervenir en la seguridad interior en zonas de frontera, el hostigamiento a los jóvenes de las barriadas populares se conjugan con un endurecimiento de las penas para los infractores y un sistema judicial que prioriza la defensa de la propiedad privada por sobre los derechos de las personas.

El trato denigrante hacia los presos, denunciado por los organismos internacionales a causa de las pésimas condiciones de reclusión violatorias de los derechos humanos también muestran la forma con que el Frente Amplio se posiciona frente a la inseguridad.

En tanto que el Frente Amplio no se ha propuesto atacar las causas estructurales de la pobreza y la exclusión social y no ha revertido los aspectos centrales del neoliberalismo de los 90 funcionando como un administrador y gestor del capitalismo (en armonía con los empresarios y el imperialismo) se ha profundizado la fragmentación social y la marginación, caldos de cultivo para la delincuencia.

Ante tal situación termina tomando la agenda de la derecha y sus candidatos también ponen como un eje central en sus discursos el tema de la inseguridad.

Contracampaña

Distintas organizaciones sociales, colectivos juveniles, gremiales y estudiantiles han comenzado desde hace ya un tiempo a organizar una “contracampaña” a las propuestas de Larrañaga y compañía.

Frente al intento de la derecha de criminalizar aún más la pobreza desde un enfoque totalmente punitivista es importante enfrentar esta ofensiva remarcando que es el modelo económico social el que favorece y propicia la delincuencia y que solo un cambio estructural de la sociedad, donde haya trabajo y sueldos dignos para todos permitirán revertir los síntomas de descomposición social que genera el capitalismo.






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