Política

CASI UNA SEMANA SIN DECLARAR

Un silencio ruidoso: Cristina sigue sin hablar sobre el intento de golpe en Venezuela

Todo es cálculo electoral y cada voto potencial suma, incluso a costa de evadirse de un tema tan grave como la crisis en el país latinoamericano. ¿Queda algo de aquella “alianza histórica” con el chavismo?

Daniel Satur

@saturnetroc

Lunes 28 de enero | 21:14

La noche del 8 de mayo de 2013, hace casi seis años, la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner le entregó a Nicolás Maduro la Orden del Libertador San Martín, el galardón más importante que puede recibir un jefe o una jefa de Estado extranjero de manos de quien ocupa la Casa Rosada. Se trata de un reconocimiento a “funcionarios extranjeros que merezcan en alto grado honor y reconocimiento”, según versa la descripción de esa distinción creada en el año 1943.

“Esta es una noche de futuro”, dijo entonces Fernández de Kirchner frente a Maduro. Y convocó a quienes estaban presentes en el acto a “no demorar esta marcha que se emprendió hace 200 años”, en referencia a su propio gobierno y al del sucesor de Hugo Chávez. Claramente, para ambos eran tiempos totalmente diferentes a los actuales.

Seis años después, ese futuro llegó. Hace rato. Y es sabido que estas son las horas más difíciles para Nicolás Maduro, ya que la oposición derechista encabezada por Juan Guaidó (con aval del imperialismo y de gobiernos proyanquis como los de Macri, Piñera y Bolsonaro) busca consumar un golpe de Estado y desterrar al régimen chavista.

Un régimen, vale decir, cada vez más impopular tanto dentro como fuera de Venezuela. Como caracteriza Ángel Arias, trabajador del Ministerio de Trabajo de Venezuela y miembro de la Liga de Trabajadores por el Socialismo, ese país vive “una verdadera tragedia social con una situación de pobreza y miseria” extremas.

Tragedia de la cual tiene gran responsabilidad el propio Maduro, “que se apoya cada vez más sobre el fraude y la represión. Es un gobierno que casi cogobierna con las Fuerzas Armadas y ha cerrado casi todos los canales de expresión democrática del pueblo”, afirma Arias.

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Frente a tamaña crisis, cada protagonista de la política regional (como a nivel internacional, incluyendo al Papa) ha declarado su posición y, en su gran mayoría, buscan ubicarse de un lado o del otro de la “grieta” venezolana.

Sin embargo, a cinco días de la movilización en Caracas en la que el titular de la Asamblea Nacional de Venezuela se autoproclamó presidente encargado del país, la otrora aliada argentina de Maduro mantiene un prolongadísimo silencio público sobre el tema, generando obviamente muchas suspicacias.

En las cuentas de las redes sociales de la expresidente, a través de las que en los últimos años acostumbró a enviar sus misivas o declamaciones más importantes, hay un verdadero “vacío” desde hace días. Apenas se puede ver una referencia (tanto en Twitter como en Facebook) a un video realizado por militantes peronistas en Santa Teresita, subido el sábado 26. Y nada más.

Cristina ni siquiera retuiteó el tibio comunicado del bloque de diputados del Frente para la Victoria en el que se “repudia el intento de golpe de Estado” y se insta “a que se llegue a una solución basada en el diálogo y la paz” entre el gobierno de Maduro y la oposición golpista.

Obviamente tampoco cuestionó, aunque más no fuera con un emoji, la deliberada ubicación de Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto y Juan Manuel Urtubey a favor de la embestida escuálida contra Maduro.

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Lo que es seguro es que, aunque no escriba ni hable públicamente, Cristina Kirchner no pierde ni un minuto de su tiempo y observa cada alternativa de la política local de cara al intenso año electoral que comienza. Y, como es obvio, cada palabra y cada silencio de ella emanados están cruzados por la especulación y el cálculo electoral.

¿Habrá leído atentamente Cristina la misma encuesta que Joaquín Morales Solá reprodujo en el diario La Nación este domingo, según la cuál solo dos de cada diez votantes kirchneristas bancan al gobierno de Maduro? ¿Habrán sido esos números, tal vez complementados con otros, los que la llamaron a este ruidoso silencio?

La encuesta de la consultora D’Alessio/Berenstein (se puede ver completa en el sitio web institucional) tiene un claro sesgo antichavista y mezcla intencionadamente preguntas sobre la situación venezolana con otras sobre la “democracia” en general. Pero posiblemente para la expresidente tenga mucho valor. No sería descabellado pensar que su silencio sobre la crisis en el país hermano se corresponda con ese “humor social” cuantificado por los encuestadores.

Tal vez Cristina pretenda que su silencio sea interpretado como un mensaje conciliador y nada confrontativo hacia algunos de sus “compañeros peronistas” que sí se vienen pronunciando a favor del golpe en Venezuela.

Así, mientras sus alfiles políticos cumplen en lanzar declaraciones ajustadas al “ideario” kirchnerista de defensa del chavismo, la “jefa” se mantiene en un curioso “equilibrio” a base de hacer silencio y no manifestar el repudio al golpe en Venezuela contra su otrora aliado incondicional Nicolás Maduro.

Es que aunque a los chavistas les pese, en Argentina "hay 2019", dicen en el Instituto Patria. Y los votos, son los votos.






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