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Red Internacional

Después de dos años suspendido por la pandemia, volvió a realizarse el histórico Encuentro de Mujeres, incluyendo en su nueva nominación el carácter plurinacional, con la participación de los pueblos originarios, y también la visibilización de la amplia diversidad de identidades de géneros. Unas palabras a modo de balance, a pocas horas de su finalización.

Miércoles 12 de octubre de 2022 | Edición del día

Decenas de miles viajaron hasta San Luis, donde se realizó este 35º Encuentro. Apenas tres días antes de que se celebrara su carácter "plurinacional", el gobierno nacional ordenaba una feroz represión contra el pueblo mapuche en Villa Mascardi, en la provincia de Río Negro, que terminó con siete mujeres detenidas, una de ellas embarazada. A la conmoción que provocó el accionar del Comando Unificado enviado por el ministro Aníbal Fernández, le siguió el estupor por la renuncia de la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, denunciando que en el procedimiento se habían cometido "graves violaciones a los derechos humanos". Pocas horas después, el siniestro Sergio Berni desplegaba un arsenal represivo descomunal en un estadio de fútbol de la ciudad de La Plata, que terminó con un muerto y decenas de hombres, mujeres, niñas y niños con contusiones, heridas, gaseados; pese a lo cual, volvió a ser ratificado en su cargo por el gobernador kirchnerista Axel Kicillof.

Celeste, mujer mapuche detenida en su comunidad: “Nos dijeron ‘¡al suelo, si no las matamos!’”

Por eso, a pesar de la hegemonía de las agrupaciones afines al Frente de Todos en la Comisión Organizadora del 35º Encuentro, esta crisis se abrió paso ya desde el mismo acto de apertura. En un documento leído en el escenario, que enumeraba todos los sistemas estructurales de opresión -desde el patriarcado hasta el capitalismo neoliberal, desde el colonialismo hasta el heteronormativismo- pero sin señalar claros responsables políticos de la situación que atravesamos, la Comisión Organizadora se vio obligada a incorporar un párrafo que repudiaba "enérgicamente la represión llevada a cabo sobre las hermanas mapuches por parte del Gobierno Nacional a través de las fuerzas federales."

El repudio al gobierno que ordenó el brutal operativo, convertido en consignas en las gargantas de miles de compañeras de Pan y Rosas y otras agrupaciones del Frente de Izquierda, se hizo eco en otres que presenciaban el acto de apertura.

El intento del oficialismo de tapar el sol con la mano

En los talleres con más de cien temáticas diferentes, se dieron muchísimos debates. Sin embargo, nadie pudo evitar que se colara transversalmente el repudio a la represión del gobierno nacional contra las mujeres mapuches. Lo mismo sucedió con las consecuencias del ajuste que viven vastos sectores de la población. Se podía estar hablando de Educación Sexual Integral o de fábricas recuperadas, de la depredación de los humedales o de discapacidad, de sindicatos o ecofeminismo… en todos lados emergían las responsabilidades del gobierno, el ajuste fiscal dictado por el FMI, la especulación y las extorsiones empresariales, el silencio y el quietismo de las burocracias sindicales, las penurias que vivimos las grandes mayorías.

Frente a eso, las agrupaciones que adhieren al Frente de Todos solo mostraban resignación y que no se puede hacer nada frente al avance de la derecha, como se vio en el repudiable atentado que hubo un mes atrás contra la vicepresidenta Cristina Kirchner. Algo que respondió a las militantes kirchneristas, con vehemencia, Vanina Mancuso, obrera de la fábrica recuperada Madygraf de la zona norte del conurbano bonaerense: "Para las compañeras despolitizadas que no leen los diarios, les digo que desde MadyGraf sacamos un comunicado repudiando el atentado contra Cristina, porque opinamos que avanza la derecha que ustedes dejaron avanzar. Si avanzan los discursos del odio es contra los pobres, es porque ustedes pusieron a Berni en el Gobierno, pusieron a Scioli, pusieron a Massa ¿cómo van a querer que la derecha no avance, compañeras?"

Mientras Pan y Rosas insistía en que tenemos que volver a poner en pie de lucha al movimiento de mujeres que supo conquistar el derecho al aborto en las calles, esta vez para enfrentar al gobierno del ajuste, dictado por el FMI y que avala la derecha, el kirchnerismo respondía -como ya hicieron cuando gobernaba Macri-, con la propuesta de esperar a "Cristina 2023". Con esa misma consigna, tuvieron la desfachatez de convocar a un acto durante el mismo 35º Encuentro, en el que Mayra Mendoza, Anabel Fernández Sagasti y otras referentes de La Cámpora no lograron reunir más que a una minoría de sus propias delegaciones presentes en San Luis. Una salida electoral para dentro de un año, mientras las mujeres de las familias trabajadoras y del pueblo pobre soportan la inflación, los tarifazos y los bajos salarios, con la precariedad de sus propias vidas.

Apenas volvíamos a nuestras casas, con la noticia de que a la renuncia de Elizabeth Gómez Alcorta, le habían seguido las renuncias de los ministros de Trabajo y Desarrollo Social, ya el presidente estaba nombrando a tres mujeres para reemplazarlos. Y hasta hubo una funcionaria que insinuó que a la flamante ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad la respaldaban las miles que nos reunimos en San Luis. Una crisis política del gobierno que se profundiza aceleradamente, mientras Kristalina Georgieva le pide que nos apriete más, más y más.

Convicciones, solidaridad y militancia de Pan y Rosas

Mientras funcionaban los talleres, más mujeres transitaban por las calles céntricas de San Luis, ocupadas por decenas de actividades culturales y recreativas, espontáneas rondas de mate, ferias artesanales y otros emprendimientos comerciales. Otras, aprovechaban las bellezas naturales de la provincia, para el esparcimiento y el turismo.

La presencia de Pan y Rosas no pasó desapercibida para nadie. Con el esfuerzo económico de cientos de familias trabajadoras para que todas las que quisieran pudieran viajar, pero también con el aporte de muchísimas otras que no pudieron ir y de cientos de compañeros que también pusieron algo de su salario, desde distintos puntos del país llegamos a San Luis. Sin ayuda estatal, ni de ningún gobierno; con infinidad de actividades previas para juntar dinero, en medio de un ajuste fenomenal, a puras convicciones, militancia y solidaridad, los micros de Pan y Rosas salieron a las rutas para llegar hasta la capital puntana.

Centenares de maestras, enfermeras, telefónicas, estatales, obreras gráficas, ceramistas, textiles, de la industria alimenticia, vitivinícolas, estudiantes secundarias, terciarias y universitarias, las que pelean por tierra y vivienda en Guernica, Rafael Castillo, la Villa 31 y la toma de Magaldi, mujeres de los pueblos qom y mapuche, concejalas y legisladoras del PTS/Frente de Izquierda-Unidad, compañeras y compañeres trans, que luchan contra el extractivismo y la contaminación, que protagonizaron la marea verde por el aborto legal, que combaten a la violencia machista, enfrentan al gobierno del ajuste y a la derecha, luchan contra la explotación y todas las formas de opresión. Centenares que luchan conscientemente por derrotar al capitalismo y construir una sociedad socialista.

Desde lejos, recibíamos el aliento de nuestras compañeras de Pan y Rosas de otros países, especialmente de Bread and Roses, la más joven de las agrupaciones que integran nuestra red internacional, las que tomaron el ejemplo de la lucha por el derecho al aborto en Argentina, para enarbolar los pañuelos verdes en las calles de Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos, cuando hace pocos meses, la Corte Suprema prohibió ese derecho.

Desde Estados Unidos: "Para mis compañeras que están enfrentando el ajuste del gobierno y el FMI"

Los miles de folletos de Pan y Rosas que nos sacaban de las manos; las intervenciones que arrancaron aplausos en los talleres; las experiencias durísimas pero aguerridas de las compañeras más golpeadas por la pandemia, por la precariedad y por la represión del gobierno que conmovían hasta la emoción; el debate político frontal con las corrientes del Frente de Todos y la combativa y colorida columna que participó en la marcha del domingo a la noche hicieron de nuestra agrupación feminista socialista una protagonista indiscutible.

Antidemocrático, solitario y final

Cuando finalizó la marcha que se extendía por veinte cuadras y recorrió 4 kilómetros, sin las agrupaciones del oficialismo que decidieron retirarse apenas se inició el recorrido, la inmensa mayoría de las delegaciones que habían viajado desde todo el país se volvió a sus ciudades.

Como siempre o quizás más que otras veces, el acto de cierre fue una rutina deslucida ante no más de mil participantes, después de un Encuentro que había logrado reunir a tantísimas mujeres y compañeres de la diversidad sexual.

Un escenario ideal para que, como siempre, se imponga la decisión de unas pocas, de cuál será la próxima sede del Encuentro. Y que la Comisión Organizadora se siga negando a escuchar la propuesta que hacemos, año tras año, desde la izquierda: que en todos los talleres donde participan hasta decenas de miles, se voten las propuestas de sedes, democráticamente, a mano alzada, como sabemos hacer quienes hemos luchado y conquistado nuestro derecho a decidir.

Después de un encuentro multitudinario nuevamente una minoría definió la próxima sede

Volver a las calles para derrotar el ajuste

Quienes peleamos para que este 35º Encuentro fuera diferente desde su propia denominación, que sabemos que "lo que no se nombra no existe", debemos velar para que la participación de las mujeres de los pueblos originarios como de la comunidad de la diversidad sexual no sea atacada por la derecha rancia, antiobrera, misógina, transodiante. Pero también debemos impedir que se utilice la agenda por sus derechos para enmascarar una realidad social de mayor pobreza y precariedad, que nos afecta a todes.

Si hay algo que nos une en nuestra rica diversidad es que la inmensa mayoría, a pesar de nuestros diferentes orígenes, nuestras diferentes identidades, cuerpos y deseos, vivimos de nuestro trabajo, nuestras changas y rebusques precarios. Que la gran mayoría vemos cómo nuestras vidas y las de nuestras familias y comunidades se hunden en la pobreza y la indigencia, mientras las grandes patronales nacionales y extranjeras se enriquecen a costa de nuestra explotación, del extractivismo contaminante de nuestras tierras y ríos. Que la gran mayoría de nosotres vivimos vidas que ni la casta de políticos patronales ni los empresarios parásitos que les dan las órdenes, soportarían ni por un minuto.

Si cada vez queremos ser más en los Encuentros plurinacionales, es necesario que esa "agenda" que todas y todes padecemos sea nombrada. Hoy, es el ajuste del gobierno de Fernández, Kirchner y Massa que obedecen ciegamente a los organismos financieros imperialistas. Un ajuste que, no nos cansaremos de repetir, es evidente que afecta con especial dureza a las mujeres trabajadoras y del pueblo pobre y a la mayoría de la comunidad lgtbi. Lo que no se nombra, no existe. Y lo que es peor, si no se nombra a los responsables de esta situación, difícilmente podamos organizarnos para derrotar sus planes de hambre y miseria.

Tenemos el desafío de lograr que los Encuentros sirvan nuevamente para reconstruir, desde abajo, un gran movimiento de lucha en las calles, como lo hicieron durante muchos años, para consolidar esa marea verde que finalmente conquistó el derecho al aborto. Cada vez más masivos, cada vez más democráticos, verdaderamente independientes de los partidos del régimen y de todas las instituciones del Estado, para que toda la diversidad que constituye los Encuentros, se unifique en el combate que hoy estamos llamadas a librar contra la crisis que cae, con furia, sobre nuestras espaldas.


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