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ZARA, PRIMARK Y H&M

Trabajadoras textiles de Myanmar exigen a multinacionales que no las despidan por luchar contra el golpe

Mientras este miércoles se desarrolla una nueva jornada de movilizaciones en Myanmar, trabajadoras textiles exigieron a las grandes marcas que se comprometan a no despedirlas. Al mismo tiempo el Gobierno militar emitió órdenes de detención contra los dirigentes sindicales que organizan la resistencia al golpe.

Miércoles 24 de febrero | 10:26

Trabajadoras textiles de Myanmar que están en huelga contra el golpe militar, se manifestaron fuera de las oficinas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para denunciar a las empresas multinacionales para las que trabajan por intentar despedirlas en medio de la lucha que están llevando adelante.

Sosteniendo carteles, las trabajadoras exigieron a los dueños de marcas como Primark, H&M o Zara, que emitan declaraciones públicas comprometiéndose a no despedir a ningún trabajador por unirse a las protestas contra el golpe.
El activista y organizador sindical Andrew T Saks denunció en su cuenta de Twitter que hasta el momento ninguna empresa ha contestado al reclamo de las trabajadoras.

Saks también denunció la persecución y orden de arresto contra líderes sindicales por parte de los militares golpistas. Los trabajadores son parte esencial de la lucha contra el golpe.

"8 líderes sindicales de CTUM, incluido el presidente de FWFM (alimentación) y el vicepresidente de IWFM (textil), han recibido órdenes de arresto contra ellos por organizar un movimiento a favor de la democracia. Los sindicatos y los trabajadores han liderado la lucha contra la dictadura, necesitan desesperadamente nuestro apoyo", dijo en su cuenta de Twitter.

"El Ejército está literalmente allanando complejos de viviendas de trabajadores textiles en las zonas industriales durante las noches exigiendo saber dónde están los líderes sindicales. Las empresas multinacionales, cuyas ropas y fortunas hacen estos trabajadores, han guardado silencio", denunció.

Nueva jornada de movilizaciones

Al mismo tiempo, miles de personas volvieron este miércoles a tomar las calles de las principales ciudades del país.

En Rangún, la ciudad más poblada de Myanmar, la manifestación más concurrida fue la de los grupos étnicos minoritarios, que además de exigir el fin del régimen militar y la liberación de los presos políticos, piden una república federal y el fin de la constitución vigente, aprobada en 2008.

Algunos de estos grupos, especialmente los rohinyá, sufrían ya una fuerte discriminación durante el sistema democrático en pie en los últimos diez años.

Las multitudinarias movilizaciones de las últimas semanas han estado lideradas por trabajadores y jóvenes, muchos de ellos y ellas de los sectores más precarizados como la industria textil. Allí, a pesar de la xenofobia creada tanto por militares como por la encarcelada Aung San Suu Kyi, se pudieron ver manifestantes de distintas razas, etnias y religiones.

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En Mandalay, la segunda ciudad más poblada, estudiantes, monjes y profesores hicieron una sentada, mientras que en otro punto de la ciudad familiares de Wai Yan Tun, de 16 años, uno de los fallecidos por la violencia policial durante una protesta el sábado, hicieron una ceremonia funeraria en su honor, según el portal Myanmar Now.

La junta militar, que perpetró el golpe de Estado el pasado 1 de febrero, advirtió el lunes a los manifestantes de que "el camino de la confrontación" supondrá la pérdida de vidas. Se trató de una amenaza directa que no pudo evitar sin embargo que ese mismo día haya tenido lugar la jornada de huelga y manifestación más importante desde el golpe.

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