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Red Internacional

Brasil.Qué revela la reunión de la CIA con Bolsonaro sobre la crisis política

Desde que surgieron las acusaciones de corrupción dentro del Ministerio de Salud, la crisis política en Brasil tomó nuevos contornos. En este artículo analizaremos algunos de ellos.

Martes 6 de julio | Edición del día

Como analizamos en otro artículo, la conflagración de escándalos y la apertura de grandes conflictos dentro del régimen político tiene, entre otras razones, correspondencia con la política del Partido Demócrata estadounidense, que trabajó en el último período para sacarle el perfil trumpista al gobierno de Bolsonaro. Esta línea de "extrema presión" del imperialismo tuvo su punto culminante en la denuncia de los hermanos Miranda, que pusieron al presidente bajo sospecha por supuestamente haber estado al tanto de un caso de corrupción en la compra de vacunas Covaxin.

Fue un tiro de gran calibre, dirigido a los partidos que componen el Centrão (partidos de “centro” político en el país, cuyo apoyo facilita la gobernabilidad), pero también a los militares y al propio Bolsonaro, dejando claro que el imperialismo estadounidense no permitirá ningún "juego propio" en relación a las vacunas, debido a la desalineación expresada en 2020, cuando sus vacunas fueron quedaron al final de la cola. Vale la pena señalar que los militares nunca quedaron tan en evidencia, y hay un claro cambio en los medios de comunicación para enfatizar esto. Coroneles es la palabra más escuchada en la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) y el Ministerio Público Fiscal (MPF) abrió una investigación contra el general Eduardo Pazuello, exministro de Salud. El cuestionamiento es contra coroneles, cabe destacar, y no generales, con excepción de Pazuello, que es un general de tres estrellas y está muy comprometido con la crisis de salud.

El mensaje dado por la CIA

Como cada crisis con más intensidad tiene su grado de dinámica caótica, es muy importante clasificar los eventos para que no nos perdamos en la confusión. Por tanto, es importante buscar las principales determinaciones, para luego evaluar sus efectos directos y secundarios.

El evento principal de la última semana fue la reunión del jefe de la CIA, William Burns., con la cúpula del gobierno de Bolsonaro. En un principio se anunció que sería con el general Ramos (jefe de la Casa Civil, similar a un jefe de gabinete) y Augusto Heleno (Jefe del Gabinete de Seguridad Institucional). Posteriormente, se sabe que además de ellos participaron el propio Bolsonaro y Alexandre Ramagem (director de la Agencia de Inteligencia de Brasil). La reunión estaba en la agenda oficial del Gabinete de Seguridad, pero no en la de Bolsonaro, quien luego asumió que había participado. La agencia de inteligencia estadounidense no necesitaría programar una reunión con el gobierno si le interesa mantenerlo oculto. Su modus operandi podía ser a través de métodos secretos, por lo que hacerla pública tenía evidentemente objetivos políticos.

Bolsonaro reconoció que estuvo en la reunión, un indicio de que salieron con algún tipo de acuerdo, y tanto él como el imperialismo quisieron señalar eso para todos, desde el gobierno a la oposición, al anunciar públicamente la reunión. Justo después de la reunión, en una transmisión en vivo del jueves pasado, Bolsonaro atacó la "vacuna China", utilizada por el gobierno de San Pablo. Un comunicado para complacer al imperialismo estadounidense e indicativo de que el acuerdo puede concretarse debido a la "extrema presión" para garantizar los intereses estadounidenses contra China (que ideológicamente puede servir para Bolsonaro inclusive), algo que refuerza los problemas de la ilusión que se intenta sembrar sobre que el presidente estadounidense Joe Biden puede ser un aliado en la “lucha contra Bolsonaro”, farsa en la que se ha embarcado una parte importante de la izquierda brasileña.

Este hecho confirma algunas de las hipótesis que venimos analizando. La línea del imperialismo es buscar disciplinar a Bolsonaro, socavando a las principales figuras trumpistas dentro del gobierno (Weintraub, Ernesto Araújo y Salles), mientras envía un "mensaje" a los pilares de apoyo del gobierno, como los sectores políticos del Centrão, militares, y también a los pastores evangélicos. Como sabemos, la preocupación estratégica fundamental del imperialismo y del Partido Demócrata es China. El presidente Bolsonaro "destrumpizado" y con su disposición "anti-China" es un puesto de avanzada en América Latina que es de gran interés desde el punto de vista de la geopolítica internacional. Especialmente en el Cono Sur, atravesado por el fenómeno de la lucha de clases, el imperialismo estadounidense vio la derrota de importantes aliados en Chile, Perú y Colombia.

Para el gobierno de Estados Unidos, además de la “diplomacia de vacunas” (un factor de hegemonía clave en un mundo marcado por la pandemia), el tema del 5G, la política de granos, en ser un socio privilegiado en las privatizaciones de las empresas públicas brasileñas, son los grandes intereses que están en juego.

Este camino no estará exento de contradicciones, ya que la agroindustria -otro pilar de apoyo a Bolsonaro- tiene relaciones materiales de dependencia con China. No es de extrañar que Todd Chapman, el embajador norteamericano, estuviera con los grandes empresarios de la soja, en casi todo el país, para tratar de encontrar puentes para no abandonar este sector a la influencia china.

El jefe de la CIA también visitó otros países, como Colombia, epicentro de fuertes manifestaciones e incluso Venezuela, que hasta entonces sufría hostilidades de diferentes figuras del Estado norteamericano. El encuentro entre Bolsonaro y Burns no significa que se haya convertido en el favorito del actual presidente de Estados Unidos, así como Maduro, nunca lo fue. Sus legítimos representantes están en la derecha neoliberal, que ahora se opone a Bolsonaro, la llamada “tercera vía”. No fue casualidad que Eduardo Leite del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) se declarara gay, para intentar cavar algún espacio "liberal-progresista". La operación de marketing del gobernador, que declaró su apoyo a Bolsonaro en las elecciones presidenciales, contó con el apoyo mediático de Globo y Pedro Bial. viendo en la crisis actual una esperanza de adoptar finalmente el nombre que más le convenga. Y siguen probando otras posibilidades, como Datena, Santos Cruz, Sérgio Moro, Ciro Gomes y otros, que también pueden ser candidatos de una lista conjunta.

Las acciones de sectores de la oposición de derecha en la crisis política

A los representantes de la “tercera vía” brasileña, en particular el PSDB y el PSD (Partido Social Democrático), no les interesa que Bolsonaro se quede en lo inmediato, algo que también parece estar conectado con esta política del imperialismo norteamericano de no estar decidido a una línea destituyente, sino la de intentar que pierda poder de a poco. Si todavía no está en primer plano la política destituyente es precisamente porque aún no tiene nombre, y tienen compromisos más orgánicos con el capital financiero, que está descontento con Bolsonaro, pero parece tener más reservas sobre la imprevisibilidad de un escenario de destitución del actual gobierno, y más aún, de la paralización de las actuales reformas que debate el Congreso.

Las entrevistas de Gilberto Kassab y el expresidente Fernando Henrique Cardoso, esquivando cuando se les preguntó si la malversación y la corrupción justifican la caída de Bolsonaro, además de que no firmaron la "super solicitud" de juicio político, corresponden a estos factores. Aún quienes se comprometan con la caída también deben comprometerse con el gobierno de transición, y a nadie le interesa estar al frente de los ministerios en esta situación y perder el cargo de "oposición", más aún bajo la presidencia del vicepresidente actual, el general retirado Hamilton Mourão. La traumática experiencia del gobierno de Michel Temer, que resultó en pésimos resultados electorales para quienes apoyaron al golpista, dice mucho sobre los cálculos actuales.

El Movimiento Brasil Libre (MBL) fue el primero de los sectores de derecha con un discurso abiertamente destituyente, y aunque esto es irrelevante desde el punto de vista del régimen en general, ganó expresión, incluso siendo invitados por figuras del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) como Ivan Valente a sumarse a las manifestaciones, lo que afortunadamente no sucedió el pasado 3 de julio. “Vem pra rua” tiene una política similar, y ahora aparece el Partido Nuevo anunciando que está a favor de un juicio político. El PSDB convocó y asistió al evento, por ahora solo en San Pablo, con su repugnante demagogia mientras aprueba, junto a Bolsonaro, las reformas contra derechos sociales y las grandes privatizaciones.

Sectores del PT aumentaron el peso de estos movimientos para difundir la idea de que la derecha estaría infiltrándose en los actos. Lo hacen para seguir manteniendo el control de las manifestaciones, presentando su propia narrativa contra las protestas de junio de 2013, con la tesis de que le dieron cabida a la derecha. Sin embargo, "olvidan" que su política económica, encabezada por Joaquim Levy en el gobierno de la expresidenta Dilma Rousseff, provocó recortes, atacó directamente derechos de los trabajadores y que fueron sus gobiernos los que reprimieron las manifestaciones, aprobaron la ley antiterrorista, y que mediante boicot de sus sindicatos y entidades estudiantiles, dejó el camino abierto para que la Rede Globo y los “movimientos” financiados por grandes sectores económicos actúen para trasladar el descontento popular hacia una agenda de derecha.

Como resultado del desgaste del Gobierno, hay un "sentido de oportunidad", o tal vez una acción coordinada, con fuertes ataques del Supremo Tribunal Federal. Estamos viviendo el momento de mayor enfrentamiento del Poder Judicial contra Bolsonaro desde el "pacto" firmado a mediados del año pasado tras el ingreso de Braga Netto a la Casa Civil, y el escándalo de la detención de Fabrício Queiroz, junto con el surgimiento del Black Lives Matter en Estados Unidos, esto dejó a Bolsonaro más a la defensiva. El nivel de activismo del Poder Judicial se expresó en la articulación política de los ministros, consiguiendo la adhesión de 11 partidos contra el voto impreso, que ganó las firmas de aliados del gobierno como Ciro Nogueira del PP y Valdemar Costa Neto del PL. Sumado a esto, la investigación por las fake news que busca llegar hasta los hijos del clan Bolsonaro.

Escenarios e hipótesis

Por el momento, la situación no parece evolucionar rápidamente hacia un escenario destituyente, desde el punto de vista de "la voluntad de los de arriba". Flávio Bolsonaro ya concedió entrevistas alabando a los partidos del Centrão. Los presidentes de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, y del Senado, Rodrigo Pacheco, hicieron declaraciones en contra de la apertura del proceso de acusación. El oficialista Ricardo Barros, sigue siendo el líder en el Congreso y el gobierno acaba de liberar un nuevo contingente multimillonario del presupuesto secreto para asegurar su apoyo.

Lo que sí existe es una disputa mucho más fuerte entre facciones dentro del gobierno, además de la oposición. Una hipótesis, planteada por el periodista Luís Nassif, es que los escándalos por la gestión para conseguir las vacunas Covaxin y Davati corresponden a disputas de interés dentro del Ministerio de Salud. Esto ocurre porque la situación económica y sanitaria, la mejor ubicación de Lula en la carrera electoral, el mayor debilitamiento del gobierno , y el todavía débil intento de una “tercera vía”, plantea una "crisis de proyectos", que retroalimenta la crisis política. Cada sector quiere encontrar su ubicación de cara a las elecciones presidenciales del 2022, en un escenario de fuerte incertidumbre en el 2021. He aquí una dinámica de la crisis política que es una jerga entre los analistas políticos: todo el mundo sabe cómo empieza, pero nadie sabe cómo acaba. Este factor es importante porque una vez que se abre la caja de Pandora, existe una imprevisibilidad de los eventos, que son relativamente independientes del sentido general. Por autoconservación, o por reubicación de aliados, pueden surgir más momentos fratricidas, lo que ahora parece suceder con la miniestra Damares Alves, quien está en litigio con el bloguero Oswaldo Eustáquio y el pastor Marco Feliciano.

Hay una dinámica dual en la crisis política. Está el polo "conservador" de la crisis, es decir, que puede alimentar la crisis políticas, evitando rupturas y cataclismos. Aun así, la consideración de que la dinámica de la crisis política no es lineal, es importante para poder seguirla día a día. Este polo incluye a todos los actores del régimen, entre las más diversas variantes, desde el PT hasta los partidos que buscan crear una “tercera vía”, pasando por el Congreso y los militares. Por otro lado, existe una tendencia centrífuga, alimentada también por la crisis política, que puede desembocar en un desmoronamiento del control de la situación. Están empezando a verse nuevos ataques desde ambos lados. Un ejemplo es la reactivación de una investigación de 2012 contra Renan Calheiros, por denuncias de pagos de coimas realizadas por ejecutivos de la constructora Odebrecht y ahora surgen nuevas denuncias que involucran directamente a Boslonaro en una denuncia de quedarse con parte de los sueldos de sus asesores cuando era diputado, realizada por su excuñada.

Las "fisuras" más grandes entre varios sectores del régimen, pueden ser vistas como una oportunidad para nuevos sectores de una mayor actividad. Esta tendencia no se expresó en las manifestaciones del 3 de julio, donde los actos mantuvieron su proporción, sin embargo con menor presencia del PT. Asimismo, la bandera del juicio político ganó más peso en las manifestaciones, como resultado de la política articulada entre varios partidos de izquierda, junto con sectores de derecha, como Kim Kataguiri (MBL), Joice Hasselmann (PSL) y Alexandre Frota (PSDB), que días antes de la manifestación, interpusieron la "super solicitud" de impeachment. Esta extraña amalgama de opositores contó con la ayuda de los principales medios de comunicación, que promovieron esta acción y la vincularon con las manifestaciones, precisamente para evitar que el descontento social se escapara de los canales institucionales.

Es necesario monitorear factores objetivos, económicos y sociales para evaluar esta dinámica. Hay indicadores de mejora económica bastante débiles, pero se explican en gran medida por la subida de los precios de las materias primas, que impactan en las enormes ganancias de los monopolios, pero no en la economía real, como muestran los indicadores de desempleo, que se mantienen en niveles históricos. También contará la evolución de la pandemia en sí, y en este momento, vemos una caída en el número de muertes y contagio por el coronavirus. Además, el gobierno acaba de extender la ayuda de emergencia, que puede desempeñar algún papel en la prevención de un aumento exponencial de la desaprobación. Para cerrar la alquimia de las incertidumbres, la crisis energética se vuelve cada vez más real.

Todos las señales del régimen apuntan a una intensificación de la crisis y, como cualquier crisis, puede producir efectos inesperados. La situación de hambre, desempleo e inflación son sus componentes explosivos, que generan preocupaciones permanentes en diversas ramas del régimen político. Al mismo tiempo que Lula fue reubicado preventivamente por el régimen para evitar erupciones en la lucha de clases, el conjunto de la crisis, no solo política, sino en su totalidad, actualizando la posibilidad de cambios abruptos en la situación.




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