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Para los familiares, la muerte de niña migrante pudo haberse evitado

Miércoles 19 de diciembre de 2018

Mientras se esperan los resultados de la autopsia y las autoridades consulares guatemaltecas tratan de acelerar la repatriación del cuerpo de la niña, han surgido contradicciones entre la versión oficial y la de la padre de la menor. Por tanto, surge la duda si es verdad que la menor pudo haberse salvado y por otro lado esta la cuestión de las condiciones en las que son detenidas miles de familias migrantes que llegan a territorio estadounidense.

Según la versión oficial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Jakelin Caal y su papá Nery Gilberto Caal Cruz fueron detenidos en la noche del 6 de diciembre. Ambos formaban parte de un grupo de 163 migrantes que cruzaron por una remota frontera del estado de Nuevo México y fueron capturados por tres agentes de la Patrulla Fronteriza.

Las autoridades afirman que Jakelin murió tras pasar días atravesando el desierto y que, la niña había pasado cuatro días sin comer ni beber. Según esta versión, los migrantes fueron trasladados a un área cubierta donde les ofrecieron comida y bebida, les entrevistaron y les realizaron una "observación inicial para identificar posibles problemas de salud o seguridad". DHS asegura que el padre no reportó en ese momento que la niña tuviera problemas de salud.

Sin embargo, esa versión fue desmentida por el abogado de Caal Cruz que dijo que el hombre afirma que cuidó de su hija y que en ningún momento la expuso al hambre y la deshidratación. Por otra parte, CBP asegura que el padre de Jakelin firmó un documento que indicaba que su hija se encontraba en buen estado de salud. Sin embargo la lengua materna de Nery Gilberto Caal Cuz es un dialecto del maya llamado Q’eqchi’ y su segundo idioma es el español.

La muerte de la menor genera dudas sobre si los agentes fronterizos sabían que estaba enferma o si se le alimentó o dio de beber durante las más de ocho horas que estuvo detenida.

Inmigrantes, abogados y activistas desde hace tiempo han presentado denuncias sobre las condiciones de las celdas de detención de la Patrulla Fronteriza. En Tucson, una demanda en curso afirma que las celdas son inmundas, sumamente frías y carecen de elementos básicos, como cobijas. El juez que lleva la demanda ordenó al Sector Tucson de la agencia, que patrulla buena parte de la frontera entre México y Arizona, que proporcione cobertores y colchonetas para dormir y entregue de manera regular los videos de las cámaras de vigilancia del interior de las celdas.

La Patrulla Fronteriza ha visto un incremento en los grandes grupos de migrantes, muchos de ellos con niños pequeños, que se entregan a las autoridades. La mayoría son de origen centroamericano y señalan que huyen de la violencia. En lugar de intentar evadir a las autoridades, se entregan con planes de solicitar asilo.

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