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Escenario Bonaerense

PBA: dura derrota del peronismo en la “Madre de todas las Batallas”

Perspectivas que se abren luego de que el oficialismo perdiera en siete de las ocho secciones electorales de la provincia, sufriendo una avasalladora derrota en sus tres principales ciudades: La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca.

Walter "Pata" Moretti

@patamoretti

Miércoles 15 de septiembre | 10:42

Foto: La Nación

En las elecciones del domingo pasado, el oficialismo provincial kirchnerista y el Frente de Todos sufrieron un serio cimbronazo que no solo los pone delante de la cuarta derrota consecutiva en una elección legislativa en la PBA, sino que prácticamente los coloca al borde de volver a perder la “Madre de todas las Batallas” en su próximo acto del 14 de noviembre.

El kirchnerismo provincial anheló hasta el minuto final (festejo incluido) la posibilidad de demostrar su “hegemonía” basada en el botín electoral de CFK, en el gobierno del progresista Kicillof y en el “hábil” armado político encabezado por el propio hijo de la vicepresidenta, junto a Sergio Massa, que garantizó la unidad con los intendentes y que lo catapulto como el posible presidente del PJ provincial a partir de diciembre próximo (cuestión que ahora puede estar por verse). A su vez todo el Frente de Todos esperaba que el supuesto triunfo en la PBA se convirtiera en la locomotora de un posible triunfo nacional. Pero no ocurrió ni una cosa ni la otra. En solo dos años el peronismo provincial cayó un poco más de veinte puntos. El ajuste aplicado en estos dos años, la caída del salario, el aumento de la desocupación y la pobreza concentrada principalmente en el GBA y los grandes centros urbanos de la provincia junto con la crisis abierta con el "Olivos gate” los golpeo de frente en medio de una profunda crisis social y económica frente a la cual el peronismo kirchnerista no tiene más que algunas medidas aisladas y parches para ofrecer frente a las demandas estructurales que vienen de abajo y que ahora dicen demagógicamente haber escuchado para zafar del sacudón.

El domingo, el oficialismo perdió en siete de las ocho secciones electorales de la provincia y sufrió una avasalladora derrota en sus tres principales ciudades. Solo en la Tercera Sección (sur del GBA) el kirchnerismo salió airoso. Los resultados se asemejan a los del año 2017 y Kicillof fue derrotado en la pelea por revertir su minoría en el Senado provincial.

El candidato era la gestión de Kicillof y el resultado no podía haber sido peor

El interior provincial se volvió a vestir categóricamente de amarillo, allí donde pesa el “voto rural” Juntos se alzó con un categórico triunfo esfumando la posibilidad de que el oficialismo pudiera revertir su situación adversa en el control de la cámara alta de la Legislatura provincial. El peronismo se jugaba a reducir al menos a la mitad las 6 bancas con las que la oposición de derecha lo vino aventajando en estos dos primeros años de gestión, pero nada de esto ocurrió. En la Segunda Sección (región norte de la provincia) Juntos alcanzó una ventaja de ocho puntos mientras en la Cuarta donde el oficialismo se jugaba una fuerte apuesta la diferencia fue de siete mientras en la Quinta la diferencia fue arrasadora superando los 20 puntos.

Otro dato que grafica el cimbronazo oficialista es la votación de la propia Victoria Tolosa Paz; la cabeza de lista de Todos y la candidata impulsada por el presidente sumo menos votos que Aníbal Fernández cuando fue derrotado por Vidal en el 2015. En este catastrófico marco donde el candidato era la gestión de Kicillof solo pudo ganar en el histórico bastión de la Tercera sección donde el peronismo alcanzó una ventaja global de 10 puntos. Pero incluso allí los resultados obtenidos se asemejan al de 2017, en aquella oportunidad Juntos por el Cambio se había asegurado una alta elección en las clases medias de los centros urbanos del GBA sur. En la Primera sección (norte del conurbano) Juntos se volvió a alzar con el triunfo. Incluso en los principales distritos del sur las históricas ventajas del oficialismo se acortaron de manera significativa lo que prenuncia nuevas fricciones con sus intendentes; por ejemplo, en Lomas de Zamora donde Martín Insaurralde, el principal “lugarteniente de Máximo”, estaba acostumbrado a ganar por ventajas que rondaban los veinte puntos, el domingo retrocedió a más de la mitad.

En las tres ciudades más importantes de la PBA (La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca) Juntos alcanzó ventajas que en el caso de Mar del Plata y Bahía Blanca (lugares elegidos por Todos para el cierre de campaña) anduvieron por encima de los 20 puntos. En La Plata la diferencia estuvo cerca del 15%. En dos años el kirchnerismo pasó de ganar por 16 puntos a perder por el 5 por ciento. Perdieron más de 20 puntos en dos años de gestión

Cuando el “progresismo” le hace el juego a la derecha

Siempre que los “troskos” criticamos al gobierno peronista nos acusan de hacerle el juego a la derecha, pero a decir verdad los resultados del domingo demostraron que fue el supuesto progresismo de Kicillof el que le brindo una sobrevida a la oposición de derecha de Juntos luego de los desastrosos cuatro años de gobierno de Macri y Vidal. Los mismos que dejaron la provincia como “tierra arrasada” (Kicillof dixit) hoy vuelven a florecer con el discurso securitario de Santilli.

En este punto Kicillof con su ministro Sergio Berni al frente del Ministerio de Seguridad y de la mafiosa y asesina Policía Bonaerense allanaron mucho el camino para el discurso reaccionario de los candidatos impulsados por Larreta y que contaron con el apoyo de Patricia Bullrich y del propio Mauricio Macri. Incluso, dos años de la progresista gestión de Kicillof bastaron para revivir a un radicalismo que se encontraba agonizante. Hoy la centenaria, gorila y antiobrera UCR reapareció de la mano del outsider Facundo Manes. El neurocientífico que no tuvo empacho en compartir la tribuna con Gerardo Morales, el gobernador jujeño que a pesar de su constante persecución a los candidatos del FIT-U no pudo evitar la histórica elección realizada el domingo pasado.

El FIT-U logró su objetivo de convertirse en tercera fuerza

En medio de la polarización política y social, el FIT-U se posiciono como tercera fuerza en la principal provincia del país y a nivel nacional; una fuerte y extendida campaña militante lo hizo posible. A su vez la lista encabezada por Nicolás del Caño como candidato a diputado nacional arrasó con un 80% de los votos en la interna del frente. El FIT-U superó al derechista Espert y su alianza con viejos grupos y partidos reaccionarios entre los que se encuentra la ultra conservadora UCeDe que gobernó con Menem en los 90; y al antiobrero Florencio Randazzo que hoy se debate en renunciar a su puesto de diputado para evitar su soledad en el Congreso.

Como dice la amiga Jesica Calcagno en su última Editorial de editoriales, fue la combinación del malestar social extendido a amplias franjas de la población y las nuevas experiencias políticas y de lucha lo que se abrió paso a la gran elección del FIT-U.

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No es casual que desde el domingo a la noche nos estén llegando testimonios de vecinos y vecinas de Guernica que fueron parte de la toma de tierras y de la posterior formación de la Asamblea Permanente y de compañeros tercerizados de la energía que, entre otros tantos, sienten los buenos resultados del FIT-U como un triunfo propio.

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El FIT denuncio el ajuste del gobierno llamo a enfrentar el acuerdo con el FMI e instalo en el centro de la campaña la lucha por el reparto de las horas de trabajo para trabajar menos y trabajar todes con un salario igual a la canasta familiar. Los casi 500 mil votos obtenidos en la provincia a una propuesta encabezada por esta revolucionaria consigna significan un nada despreciable “recuento globular de fuerzas”, al decir de Federico Engels, frente a lo que se viene para construir una fuerza socialista que enfrente a un gobierno que seguramente se va a “radicalizar” al compás del FMI y una derecha y una ultraderecha que se preparan como una fuerza reaccionaria para atacar el descontento social y su futura organización. A nosotros se nos presenta el desafío de construir esa fuerza de izquierda, clasista y anticapitalista que se prepare para nuevos tiempos que seguramente van a estar cruzados por nuevos acontecimientos de la lucha de clases y nuevos fenómenos sociales y políticos por abajo y de mayores contradicciones e internas en el peronismo, por arriba. En este camino se nos presentan las elecciones de noviembre como primera parada para organizar nuevas fuerzas.

Hasta la próxima.






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