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No son fantasmas, los que sufren el ajuste son de carne y hueso

Son más de 18 millones de jubilados y pensionados los que perderán con la nueva fórmula de movilidad desacoplada de la inflación, y al menos 9 millones de hogares los que no cobrarán IFE en 2021. Continuamos el contrapunto con Alfredo Zaiat, parte de los sostienen que el ajuste no lo es, sin ruborizarse.

Guadalupe Bravo

Economista | @GuadaaBravo

Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.

Jueves 26 de noviembre de 2020 | 20:44

Fotografía: Matías Baglietto

Aunque la misión del FMI abandonó el país, desde el ministerio de Economía, Guzmán sigue al pie de la letra sus recetas que como siempre incluyen austeridad fiscal y recorte a las jubilaciones. ¿Cómo no llamarlo ajuste?

Mientras desde algunos medios del establishment saludan el giro ortodoxo de Guzmán, y él se reúne con los popes de las grandes empresas unidas en AEA como Paolo Rocca del grupo Techint. Ya desde las filas internas algunos reconocen el carácter ajustador de las medidas, así lo hizo el titular del Banco Nación, Claudio Lozano afirmando que la nueva fórmula perjudicará a los jubilados.

A pesar de todo, el economista Alfredo Zaiat, sigue intentando tapar el sol con las manos. En su nota titulada “Los fantasmas del ajuste”, además de insistir con números que no reflejan la realidad, también muestra cierto ofuscamiento.

Podemos comprender su enfado con aquellos a quienes no les tembló el pulso para pasar el bisturí sobre los jubilados y el gasto social del Estado durante la gestión macrista y ahora cínicamente se muestran “preocupados” por el mismo camino asumido por el Gobierno nacional. Pero lo que no tiene fundamentos es su desenfoque frente a la crítica de aquellos que, como él indica, nos mostramos “invariables” no solo señalando, sino enfrentando en las calles las políticas de ajuste de los distintos gobiernos.

Tal vez, lo que más le moleste a Zaiat es que refutemos sus argumentos con los cuales trata de vender “gato por libre”, como si no se hubiese comenzado un ajuste con la decisión de dejar sin el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a casi 9 millones de personas.

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La semana pasada la economista Lucía Ortega iniciaba el debate exponiendo tres claves del ajuste, sobre los datos del Presupuesto 2021 explicaba: “el total de gastos sin contar los intereses de deuda pasará de $6,6 billones a $7,7 billones. Significa un incremento de 16,7% en términos nominales, lo cual descontando la inflación de 29 % que proyecta el propio Guzmán, representa un recorte real de casi 10 puntos (-9,5%).” En materia de ayuda social a los más necesitados, “el Presupuesto prevé una reducción real del 36 % en la tarjeta alimentar, una rebaja del 7% de las AUH y un recorte de 9,4 % en salud.” Continuamos el mismo en base a tres contrapuntos:

Ajustan a los jubilados para acordar con el FMI:Los jubilados perdieron 20 puntos de poder adquisitivo con el macrismo. Los aumentos por decreto de Alberto Fernández, incluyendo el 5% de diciembre, confirman una perdida de 7% respecto a la suba de 42% que hubiesen obtenido con la formula suspendida. Mientras con la nueva fórmula atada a la recaudación de Anses y variación salarial, se le pone un techo del 3% a la actualización de haberes respecto del crecimiento de la recaudación de Anses, sin piso, y no garantiza que los haberes le ganen a la inflación. Sigue el robo a los jubilados.

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Sin embargo, Zaiat, continúa empecinado en cuadrar el círculo de un ajuste, incluso al precio de aportar datos que confirman que el presupuesto 2021 corta por los más débiles. Esto sucede cuando aclara que:

“Para este año, el presupuesto prevé 136.000 millones de pesos para la atención de la política alimentaria en su conjunto (0,5 por ciento del PIB). Para 2021 se prevén partidas por 114.250 millones pesos”-.

Alberto ya eligió: para Zaiat “la evidencia histórica revela que las experiencias neoliberales son partidarias del ajuste, mientras que gobiernos nacionales y populares, que la vulgata denomina despectivamente "populistas", impulsan políticas expansivas.”

Esta distinción entre gobiernos neoliberales y “populistas” y si aplican o no políticas de ajuste presenta una trampa. ¿Por qué? El neoliberalismo ha sido algo más que un conjunto de políticas económicas fiscales y/o monetarias de sesgo contractivo, sino que ha significado para la Argentina un salto en la sumisión al gran capital local asociado al capital extranjero y a los organismos internacionales, principalmente el FMI. La herencia neoliberal sigue vigente, Zaiat, evita discutir por qué se mantiene casi sin cambios la Ley de Entidades Financieras (1977) que le permite a los bancos extranjeros controlar la tasa de interés y así condicionar el sistema de crédito a favor de grandes empresas y de la especulación financiera. La subordinación al CIADI donde se ejecutan juicios contra el país a favor de empresas extranjeras, la Ley de Inversiones y Tratados Bilaterales de Inversión, la participación en la OMC que apunta a una mayor apertura comercial. Tampoco se dio marcha atrás con las privatizaciones de los servicios públicos, los puertos, la hidrovía del Paraná, las leyes a la medida de las mineras, entre otras concesiones que hacen a un país cada vez más controlado por el capital extranjero dueño del 62% de las 500 principales empresas junto a sus socios locales.

No poner en la discusión la negativa de los gobiernos a revertir este legado neoliberal, termina reforzando una política de “lo posible” dado el estrecho margen de autonomía que puede tener un país como Argentina, que acaba de patear para adelante el default y recibe nuevamente todo el peso del dominio del FMI, solo basta mirar a Ecuador.

Esto no es menor, bajo el régimen del FMI se profundizan los condicionamientos sobre la economía, y el resultado comprobado va contra los intereses del pueblo trabajador. Tenemos una larga historia de terror. A diferencia del planteo de Zaiat, la experiencia histórica de Grecia mostró que el sometimiento al chantaje de la Troika (FMI, BCE y la Comisión Europea) para no perder el financiamiento, implicó un plan de ajuste brutal. Syriza, un Gobierno neo reformista más cercano al campo popular y elegido para terminar con los planes de austeridad, fue el continuador de recortes y medidas neoliberales y anti obreras que incluyeron la criminalización de las huelgas generales. El ataque brutal a las condiciones de vida de las mayorías y el quiebre en las expectativas en un gobierno de Syriza como garante del fin de las políticas de "austeridad" se tradujo en el triunfo del partido ultra conservador, Nueva Democracia, que ganó la presidencia.

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Hasta el momento, Fernández eligió a los bancos sobre los jubilados, un recorte fiscal para negociar con el FMI, dio marcha atrás con Vicentín y con la bonaerense reprimieron a las familias sin techo en Guernica para mostrar que la propiedad privada no se cuestiona. También concedió beneficios al gran capital agroexportador y minero. Alberto ya eligió.

El fondo no cambió: El afán por tapar el sol con la mano lo lleva a Zaiat no solo a este tipo de confesiones que van en contra de sus propios argumentos; sino también a ser inconsistente con sus propias afirmaciones sobre el destino de la Argentina tras la vuelta del FMI cuando hace un año atrás en su artículo, La hoja de ruta del FMI sostenía que:

“La propuesta 2020 del Fondo será entonces convertir el programa stand by en un Extended Fund Facility, a un plazo de hasta 10 años,… A cambio de esta flexibilización para el repago de la deuda pedirá la instrumentación de reformas estructurales y la continuación del ajuste fiscal y monetario. Es el combo de la ortodoxia para evitar el estrangulamiento externo por la imposibilidad de cumplir con los vencimientos de la deuda, que implica consolidar una pauta de distribución regresiva del ingreso con pérdida de derechos laborales y sociales”.

Lo que él mismo adelantaba se ha ido “cumpliendo” en líneas generales durante este año. Zaiat recurría a la experiencia de Ucrania a modo de ilustrar el futuro inmediato argentino y tan lejos no estaba, aunque ahora trate de mostrar lo contrario:

“En el caso de Ucrania el Fondo intervino como uno de los principales acreedores del gobierno de Kiev y como operador privilegiado ante los grandes fondos de inversión internacional. El fantasma del default fue el argumento central para convencerlos. Después de cuatro meses de negociaciones, los cuatro grandes fondos con deuda ucraniana (Templeton, BlackRock, Pimco y Fidelity), los mismos que acumulan gran cantidad de deuda argentina.”

O sea, la reestructuración con un sector de los bonistas atados a bonos emitidos bajo legislación extranjera que firmó Guzmán y que respecto de su oferta inicial implicó ceder 17 mil millones de dólares a BlackRock y sus amigos; luego los favores a los buitres Templeton y Pimco a quienes les sirvieron en la mesa bonos atados al dólar por 750 millones; la negociación por un cambio del acuerdo con el FMI de un Stand By a un Facilidades Extendidas, aunque a diferencia de su pronóstico, fue el propio Gobierno el que pidió pasar a este tipo de acuerdos que –de aprobarse- implicaría, al menos, 10 años de controles estrictos de la economía argentina por parte del fondo.

A la vez, como sostenía Zaiat un año atrás, “todo este esquema de colaboración del FMI viene con una exigencia: instrumentar las reformas laboral, previsional y tributaria, además de continuar con el ajuste fiscal”.

El comienzo por la suspensión de la Ley de movilidad jubilatoria en diciembre de 2019 que llevó a que los jubilados pierdan mientras los bancos siguieron ganando fortunas, y ahora la reforma previsional que llevaría a pasar otra podadora sobre las jubilaciones corroboraría el pronóstico advertido por Zaiat el año pasado, algo que como él mismo sostenía: “la descripción de la hoja de ruta del FMI, no es ni teoría ni especulación”, o sea, solo es cuestión de observar los manuales del ajuste del FMI, sus últimas experiencias como él cita en Ucrania y ahora aceptar que la realidad del fondo en Argentina es propiciar el ajuste en curso.

La negación por parte de Zaiat del futuro de ajuste que adelantó el año pasado y ahora es realidad, lo ubica en el rol lamentable de darle letra a lo que él denunciaba como un “aparato de la mentira sociopolítica”, en referencia al marketing de Duran Barba apuntalando la finalmente fallida reelección de Macri financiada por el fondo. Con estas actuaciones cobra vida una de las máximas de la historia tal como sostuviese Marx, “la historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa". Mientras tanto, desde los sectores más golpeados por la crisis que se profundizó con la pandemia comienzan a darse las primeras respuesta que anticipan mayor lucha de clases puesto que el juego aún está abierto. Partir de la verdad, llamar al ajuste por su nombre, es lo que fortalece una salida alternativa a la sumisión.

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