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Red Internacional

Proyecto + Colonia. Negocio para los empresarios y muy lejos de las necesidades populares

La Junta Departamental de Colonia aprobó el megaproyecto inmobiliario + Colonia que se desarrollará en la zona de El Calabrés, ocupará cerca de 200 hectáreas y se invertirán alrededor de 1900 millones de dólares. El gobierno muestra sus prioridades mientras persisten los históricos problemas de acceso a vivienda digna para las grandes mayorías de la población.

Lunes 16 de mayo | 19:03

Hace poco más de una semana la Junta Departamental de Colonia aprobó el proyecto + Colonia; un millonario megaemprendimiento inmobiliario que prevé la extensión de la ciudad de Colonia en más de 500 hectáreas y en la que habitarán más de 30000 personas. El próximo paso será lograr la autorización de la Dirección Nacional de Medio Ambiente para luego dar comienzo a las obras.

Los impulsores del proyecto, ampliamente difundido en ambas márgenes del Plata, la anuncian como un “hub del ecosistema de innovación y conocimiento de América Latina” con la presencia de “empresas de tecnología, colegios, universidades, centros de salud, turismo e inversores internacionales”. Prevén además la construcción en etapas sucesivas, comenzando con 200 hectáreas en la zona entre Playa Ferrando y el Calabrés.

Los inversores que impulsan la propuesta al estilo Silicon Valley apuestan a un público joven de buen poder adquisitivo, vinculado a la economía del conocimiento proveniente de Buenos Aires, Montevideo y otras ciudades de la región.

Para poder concretar este proyecto el año pasado la Junta Local recategorizó el suelo de la zona de suburbano a suburbano de uso turístico con los 17 votos del Partido Nacional (oficialismo) y los 2 del Partido Colorado dando cuenta de la voluntad política que existe de viabilizar el emprendimiento.

La vivienda como lucro capitalista

El megaproyecto inmobiliario se ha difundido con todos los ingredientes que hacen a lo “políticamente correcto”: aparentemente se ha considerado la diversidad, la participación, la cuestión ambiental y ecológica, los aportes a la intendencia de Colonia, todo desde una perspectiva racional y de cuidado.

“Todos son bienvenidos, sin importar género, etnia, credo ni orientación sexual”, dicen los promotores del proyecto, prometiendo también el cuidado del medio ambiente y los espacios verdes, el uso de energía renovables y en armonía con su vecina Colonia del Sacramento.

El megaemprendimento ha entusiasmado también al sistema político, dando los votos y habilitaciones necesarias para lo que parece una segura concreción. La idea está en sintonía con lo expresado por el presidente Lacalle de atraer población de países limítrofes como forma de dinamizar la economía doméstica del país.

Sin embargo en contraste con todos los anuncios rimbombantes de los que impulsan +Colonia está la realidad que viven cientos de miles de uruguayos; aquellos que viven en asentamientos, en condiciones precarias y sin las condiciones básicas de infraestructura. En el caso concreto de Colonia del Sacramento además es palpable la falta de inversiones en saneamiento, falta de escuelas, transporte inadecuado y otras problemáticas que reflejan la falta de inversión y desidia estatal. Es indignante además que mientras difunden masivamente el proyecto en Argentina, mostrando la comodidad en que viviría ese público joven al que intentan atraer, la juventud pobre del departamento de Colonia y del resto del país viva cotidianamente la falta de trabajo mientras son empujados por la falta de perspectiva de futuro al mundo del narcotráfico u otras actividades por fuera de ley.

La irracionalidad de este sistema económico donde el lucro es el motor lleva a priorizar este tipo de emprendimientos pensados para algunos elegidos en una especie de burbuja artificial donde viven en una realidad que no es la del común de las personas. Mientras tanto las promesas y mentiras sobre la “erradicación de asentamientos” se trasmiten gobierno tras gobierno e invariablemente quedan postergadas e incumplidas. Cientos de miles de trabajadores pagan alquileres con costos que en ocasiones equivalen a su salario o habitan en condiciones precarias en pensiones de mala calidad.

Esta especie de ciudad privada que anuncian, aislada y con una dinámica propia, genera segregación y fragmentación social.

Aunque en teoría el acceso y la circulación serán libres y abiertos, está claro que solo una elite podrá disfrutar plenamente de estas comodidades mientras el resto a lo sumo será la mano de obra barata que sostendrá el funcionamiento cotidiano de la ciudad.

¿Hay un estudio serio que haya medido el impacto de la creación “artificial” de una ciudad de 30000 habitantes en un lugar como Colonia del Sacramento donde actualmente viven 26000?

¿Se repetirá algo del fuerte contraste que se ve entre la opulencia de Punta del Este y los asentamientos que la rodean donde viven los trabajadores?

Aquellos que defienden el proyecto hablan del efecto dinamizador de la economía que tendría la construcción de esta futura ciudad, pero lo que vemos en realidad por las experiencias que hay en el mundo con este tipo de ciudades cerradas es que aumenta la polarización social entre los ricos que viven en la ciudad y los trabajadores con sueldos de hambre (aunque sean trabajos en blanco y formalmente en regla siguen siendo trabajo chatarra) que diariamente se trasladarán a la nueva ciudad. Puede que a corto plazo se generen fuentes de trabajo en la construcción, pero seguramente será algo transitorio y en todo caso los grandes beneficiarios en emprendimientos de este tipo son las grandes empresas constructoras, que además reciben todo tipo de apoyo y exenciones impositivas para aumentar su ganancia. También tenemos el ejemplo de lo que sucede con la industria hotelera y el turismo en general; cuantas veces se los presenta como sectores generadores de empleos, pero en realidad se omite decir que las y los trabajadores reciben sueldos de miseria luego de largas jornadas laborales.

La destrucción de todo un ecosistema costero para su transformación en ciudad es otro de los aspectos a considerar. Los impulsores hacen muchas promesas de cuidar del medioambiente pero es indudable que se está cambiando de manera radical un importante sector de la costa, únicamente con el objetivo de generar un negocio para unos pocos.

Toda la estructura estatal parece ponerse al servicio de empresarios e inversores para acompañar la concreción de +Colonia porque gobiernan y gestionan el Estado para defender el interés de los capitalistas.

Un camino opuesto a las verdaderas necesidades populares, donde la vivienda digna debe ser considerada un derecho humano básico y no un campo para el lucro empresarial. La verdadera prioridad debería ser un plan nacional de viviendas y otras obras de infraestructura bajo control de las y los trabajadores que resuelva el problema del acceso a una vivienda digna para toda la población y genere puestos de trabajo genuinos y a largo plazo.


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