Política

HASTA SIEMPRE, FELISA SOTELO

Murió Felisa Nilda Sotelo, referente de Madres de Plaza de Mayo

El 1 de enero falleció Felisa Nilda Sotelo, luchadora y referente de Madres de Plaza de Mayo. Lila dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos, tras sufrir en carne propia el terrorismo de estado con los secuestros y desapariciones de su esposo y uno de sus hijos, transformando ese horror en lucha por el juicio y castigo para los genocidas.

Martes 5 de enero | 10:27

Este 1 de enero Felisa Nilda Sotelo falleció a los 82 años en City Bell, partido de La Plata. La triste noticia conmueve a quienes lucharon junto a ella durante todos estos años contra la impunidad. Tuvo que enfrentar los secuestros y desapariciones de su esposo y uno de sus hijos, pero desde ese momento no dejó de pelear por el juicio y castigo para los responsables del terrorismo de estado. Felisa Sotelo, conocida como "Lila", fue cofundadora de Codeseh (Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos).

Como tantas víctimas y familiares, Lila tuvo que esperar cuatro décadas para poder declarar ante un tribunal oral de Comodoro Py en el juicio que en el 2017 se siguió contra 7 represores por los delitos cometidos contra 352 víctimas cautivas en los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio Atlético, Banco y Olimpo.

En ese momento, ella pudo detallar como fue la detención de su esposo, el obrero y sindicalista gráfico Ramerio Pérez y de su hijo mayor Eduardo Alfredo Pérez, de tan sólo 20 años, quienes fueron arrancados del domicilio familiar en Villa Celina, partido de La Matanza, el 10 de octubre de 1977, y fueron vistos con vida en el Centro Clandestino de Detención Club Atlético.

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El segundo hijo de Lila y Ramerio, Jorge Luis Pérez, era un joven activista del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, y apareció muerto en la localidad de Haedo el en octubre de 1980, cuando todavía la dictadura genocida desplegaba sus crímenes. En ese momento, la policía aseguró que se trató de un accidente, pero la "justicia" nunca lo investigó.

A partir de ese momento Lila quedó sola con su hijo menor, quien también presenció los secuestros de su padre y hermano en 1977. Hijo de una familia emblemática de la clase trabajadora, el psicólogo Fernando Pérez Sotelo, convertido en querellante y testigo, reconoció a ocho represores al declarar en el juicio ABO-3. Todos fueron condenados gracias a la lucha consecuente de décadas.






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