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Red Internacional

Importantes movilizaciones se produjeron en varias ciudades para repudiar la violación grupal ocurrida en Montevideo y el tratamiento que tuvo en los medios y en el gobierno. Nuevamente las mujeres enfrentando las múltiples violencias.

Sábado 29 de enero | Edición del día
Fotos: La Izquierda Diario Uruguay

Una multitud de mujeres recorrió las calles de Montevideo, pero también lo hizo en la mayoría de los departamentos del país. Más de 50 ciudades y localidades vieron a las mujeres agruparse, organizarse, hacer carteles y pintarse la cara de lila.

Fue en respuesta al cruel episodio de violación grupal que sucedió el domingo pasado en el barrio de Cordón, en Montevideo, cuando una mujer de 30 años se fue de un boliche con un varón al apartamento de este y, mientras mantenía relaciones sexuales con él, ingresaron varios hombres más y la violaron en grupo.

El tratamiento de los medios fue revictimizante y lleno de dudas hacia el relato de la mujer. Las redes sociales se llenaron de comentarios culpabilizando a la mujer de por qué tenía sexo ocasional o si no estaba vestida demasiado provocativa. Los dichos del presidente Luis Lacalle Pou de que “las violaciones no son propias de los seres humanos ni del género masculino” intentaban individualizar el hecho y quitarle el carácter social y cultural que tiene la violencia hacia las mujeres. La justicia, como siempre, lenta. Por todo eso, miles y miles de mujeres de todas las edades, salieron a las calles.

Foto: La Izquierda Diario Uruguay

Una vez más las mujeres hemos tomado las calles para denunciar que nos siguen matando, que nos siguen violando, que nos siguen cosificando. En menos de una semana, las mujeres nos organizamos a nivel nacional para denunciar las múltiples agresiones y para exigir medidas urgentes.

No es presunción, es violación

Permanentemente el relato de la mujer se cubre de un manto de duda y de prejuicios. “Se regaló un poco”, “andá a saber cómo iba vestida”, “no es conveniente tener sexo en la primera cita”. Permanentemente se vulnera nuestro derecho a una vida libre de violencia, a un ejercicio pleno de nuestra sexualidad. Permanentemente se posa sobre nosotras la intención de convertirnos en responsables de la situación que nosotras mismas padecemos.

Pero, contra todo intento de victimizarnos, las mujeres salimos, tomamos las calles de todo el país para denunciar las múltiples violencias: la violencia emocional, la sexual, la institucional, la laboral.

El Estado es Responsable

La opresión hacia la mujer se da de diversas formas, y la responsabilidad estatal nuevamente queda clara. No hay una educación sexual integral en escuelas y liceos (y cuando decimos integral, nos referimos al abordaje del derecho a una sexualidad libre y a una vida libre de violencia).

Por su parte, este gobierno, como el anterior, se han negado a otorgar presupuesto a la Ley Integral de Violencia basada en género (Ley 18580) que podría mejorar y ampliar la capacidad de asistencia a mujeres en situación de violencia, a la vez que garantizaría la capacitación del personal de educación y salud.

Foto: La Izquierda Diario Uruguay

Hijos sanos del patriarcado

El presidente Lacalle Pou quiso empatizar con al movimiento de mujeres, pero la embarró nuevamente. Quiso individualizar una situación que es general y atiende a problemas estructurales de esta sociedad capitalista y patriarcal. Si la justicia tarda meses en proteger a un niño o niña de su abusador, eso es parte de la cultura de la impunidad. Si en las redes sociales se justifica el acoso callejero, eso es violencia machista. Si en los medios se venden mercancías mostrando el cuerpo de las mujeres, eso es cosificación. Entonces, ¿no se trata de un problema estructural, Sr. Presidente? Evidentemente o no lo entiende, o es un cínico y, por lo tanto, encubridor. Las acciones violentas contra las mujeres están naturalizadas y legitimadas por esta sociedad, que encima se aprovecha del trabajo no remunerado de las mujeres para mantener el privilegio de unos pocos.

Mujer, escucha, tu lucha es nuestra lucha

Las mujeres de Casa de Galicia, que se encuentran luchando contra el cierre de la mutualista, que vienen de una importante movilización hacia la residencia presidencial, que han iniciado una huelga de hambre y que han tenido que ir en contra de su propia dirección sindical y de la FUS, también dijeron presente.

Es que la violencia laboral se recrudece aún más cuando de mujeres se trata, porque en general son sostenes del hogar, porque tienen que lidiar ellas solas con la crianza de sus hijas e hijos, porque de su salario depende toda la familia. Son dos y hasta tres jornadas de trabajo de cada mujer. Es violencia porque precarizan nuestras vidas. Y es violencia que se aprovechen de esta situación para pretender que acepten una miseria frente al cierre decretado por la justicia.

Pero las mujeres se pusieron a la cabeza de la lucha, y van a defender a Casa de Galicia para que permanezca abierta y con todo el personal. Y también estuvieron en la movilización.

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El movimiento de mujeres vuelve a dar una demostración que no va a parar hasta que se derriben las ataduras de nuestra opresión: ¡hasta derribar al patriarcado, y con él al capitalismo, no paramos!




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