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Aniversario

La larga noche (estrellada) de Vincent Van Gogh

“La tristeza durará para siempre” fueron las últimas palabras del artista a su hermano en su lecho de muerte, un 29 de julio de 1890. Incomprendido en su época, detrás del omnipresente amarillo de sus obras se escondía la locura y la depresión.

Meke Paradela

@mekepa

Miércoles 28 de julio | 21:12

Probablemente sea una de las obras más reconocidas de la historia de la cultura occidental. Reproducida hasta el infinito, hoy la vemos en objetos de decoración, artículos de bazar, en tatuajes. Se convirtió en parte del paisaje corriente y cotidiano del arte, esa disciplina tan amplia que, sin embargo, permite reconocer al instante al artista ni bien vislumbramos su obra. Por supuesto, estamos hablando de Starry Night, traducida como La noche estrellada, pintada en junio de 1889 desde la ventana del manicomio en donde su creador, Vincent Van Gogh, voluntariamente se alojaría tras la crisis producida por la automutilación de su oreja izquierda. Tengo “un nuevo estudio de cielo estrellado” fueron las palabras que le dirigió en una carta a Theo, el hermano que lo acompañaría fielmente a lo largo de su vida, en relación a esta obra que después catalogaría como “un fracaso”.

Los girasoles, Vincent van Gogh, 1888.

De carácter fuerte y difícil, desde la infancia tuvo inclinaciones hacia el dibujo y su primer trabajo fue en una galería de arte. Luego se convirtió en pastor protestante y finalmente, recién a los 26 años, comenzó a dibujar su entorno. Si bien hoy reconocemos en parte al artista por el uso de colores fuertes y vibrantes, en estos comienzos en donde se dedicaba a retratar a campesinos y mineros, la paleta era más bien oscura y esto se pudo reflejar mejor en su primera gran obra, Los comedores de papa, en 1885. Sobre ella, le escribiría a Theo que “mientras trabajaba, quise dar la idea de que esa gente que, a la claridad de su lámpara, come sus papas sacándolas del mismo plato con las manos, también trabajaron la tierra en donde las papas crecieron; este cuadro, por lo tanto, evoca el trabajo manual y sugiere que esos campesinos se han merecido honestamente comer lo que comen”.

Los comedores de papas, Vincent van Gogh, 1885.

Influenciado por los cuadros de Rembrandt, viajaría a Francia, convertida París en el centro artístico de Europa. Allí tomaría contacto con pintores como Bonnard, Toulouse-Lautrec, Seurat, Degas, Pissarro y Gauguin, con quien compartiría un taller hasta que las relaciones entre ambos fueron insostenibles llegando al punto de cortarse una oreja producto de estas discusiones, según lo cuenta el propio Gauguin en sus memorias.

En contacto con impresionistas y con el arte japonés, los colores de Van Gogh comienzan a ser más claros y fuertes al mismo tiempo que, deslumbrado por el paisaje francés, realiza en sus cuadros pinceladas más pronunciadas dando una imagen de movimiento a la atmósfera de la naturaleza que creaba. La noche estrellada y Los girasoles son producto de esta época en la que, sin embargo, su estabilidad mental cada vez se deterioraba más.

Autorretrato con la oreja cortada (1889)
Autorretrato con la oreja cortada (1889)

Rechazado sentimentalmente, viviendo en la pobreza y alimentándose a base de absenta, los problemas nerviosos se agravaron y a lo largo de los años Van Gogh tuvo mejores y peores períodos en los que, sin embargo, continuó expresándose a través del arte. Durante los casi tres años anteriores a su muerte, realizó 500 obras y en los últimos dos meses firmó 79 cuadros. Las crisis, la depresión, la angustia y las alucinaciones cada vez se fueron acrecentando hasta que, a los 37 años mientras paseaba por el campo, se disparó en el pecho. Sin darse cuenta que la herida era mortal, volvió a su pensión y falleció en los brazos de Theo dos días después, el 29 de julio de 1890. Su hermano no tardaría en seguirlo: fue internado en una clínica y murió seis meses después. En su última carta, el artista diría que "arriesgué mi vida por mi obra, y mi razón destruida a medias".

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La influencia de Van Gogh, considerado uno de los grandes exponentes del postimpresionismo, se vio luego en corrientes artísticas como el expresionismo abstracto y el fauvismo en las obras de Gustav Klimt, Egon Schiele, Ernst Ludwig Kirchner y Max Pechstein entre otros. El reconocimiento le llegó póstumamente y todavía se sigue produciendo contenido en torno a su figura, como por ejemplo en Loving Vincent, la primer película animada realizada enteramente con pinturas en donde cada uno de sus 65.000 fotogramas son una pintura al óleo realizada a mano usando el mismo estilo del artista y que fueron creadas por 115 pintores diferentes.

Incomprendido, inestable y temperamental, su obra traspasó sus propias limitaciones y se convirtió en parte del lenguaje universal del arte y de la posibilidad de contemplar también la belleza detrás de su locura. Quizás en parte se lo debemos a las grandes estrellas de la noche que, gracias a la mirada del artista, supieron abrir su magia y esplendor para ser, igual que él, recordadas eternamente a través de los años.






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