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La guerra en Ucrania y las polémicas en la izquierda trotskista

Elizabeth Yang

UCRANIA

La guerra en Ucrania y las polémicas en la izquierda trotskista

Elizabeth Yang

Ideas de Izquierda

A más de dos meses del inicio de la guerra en Ucrania, trataremos de polemizar nuevamente con la política sostenida por los partidos con quienes compartimos en Argentina el FITU: Izquierda Socialista (del grupo internacional UIT-CI, que en Brasil es la CST), el MST (LIS-CI), el PO, e inclusive con el PSTU de Brasil (LIT-CI) con quienes estamos desarrollado en ese país un Polo Revolucionario y Socialista junto a otros partidos, grupos y personalidades.

Se trata de una guerra en la que, más allá de las posibilidades de intervención directa que puedan existir, se pone a prueba la política y la estrategia de los grupos y partidos que se reivindican revolucionarios. Máxime en esta guerra que involucra a Rusia, a la OTAN y a los principales países imperialistas, EEUU y Europa, y que está teniendo efectos económicos, políticos y de relaciones entre los Estados a nivel mundial.

En el acto del 1° de mayo, Nicolás del Caño sintetizó la política de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional cuando dijo que desde el primer momento rechazamos la invasión criminal de Rusia en Ucrania, pero tampoco nos alineamos con Zelensky, que está actuando en común y armado por la OTAN, que ha venido aumentando el número de sus Estados miembros y expandiéndose hacia el este de Europa. Y agregó que Estados Unidos y sus aliados solo ven a Ucrania como una pieza más de su militarismo, y que ninguna alternativa va a venir de la mano de Estados Unidos y de la OTAN. Haciendo luego un llamado a movilizarnos contra esta guerra, contra la invasión de Rusia a Ucrania y también contra la injerencia y el militarismo creciente de la OTAN.

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¿Quién dirige el bando militar detrás del gobierno ucraniano?

En el acto del 1° de mayo en Argentina, la oradora por IS (Mónica Schlotthauer) sintetizó la posición que sostienen desde su agrupamiento internacional: “Es necesario que los milicianos y el ejército ucraniano reciban armas para ganarle al genocida de Putin. Oponerse al armamento en Ucrania es criminal, es declarar la derrota de la resistencia ucraniana. Por eso, y desde la trinchera de esa resistencia, decimos ni un minuto de confianza a Zelensky y también fuera la OTAN de Europa y del mundo” (resaltado nuestro).

Si pedimos armamento para la resistencia ucraniana significaría que este bando es independiente de la OTAN, de los Estados Unidos y de cualquier imperialismo. Si la realidad fuera esa, estaríamos de acuerdo y la verdad que la guerra sería menos compleja, muy grave, pero menos compleja.

Sin embargo, no es así: el “bando ucraniano” dirigido por el gobierno de Zelensky está completamente alineado con Estados Unidos. Basta leer las declaraciones del secretario de Defensa norteamericano, Lloyd Austin, en la conferencia de prensa a su regreso de Ucrania, diciendo que EEUU quiere "ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania". También son significativos los dichos de portavoces del Consejo de Seguridad Nacional: “Uno de nuestros objetivos ha sido limitar la capacidad de Rusia para volver a hacer algo como esto, como dijo el secretario Austin. Por eso estamos armando a los ucranianos con armas y equipo para que puedan defenderse de los ataques rusos, y por eso estamos usando sanciones y controles a las exportaciones que están directamente dirigidos a la industria de defensa de Rusia. Buscamos socavar el poder económico y militar de Rusia de amenazar y atacar a sus vecinos” (resaltado nuestro).

Y si debilitar a Rusia es el objetivo del imperialismo yanqui, entonces seguirá armando a la resistencia y usando la guerra en Ucrania hasta que considere que ese objetivo fue cumplido.

¿Qué más dijo el jefe del Pentágono? Cree que Ucrania podría ganar con "el equipo adecuado" y el "apoyo adecuado".

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó esta semana, por 368 votos a favor y 57 en contra, una ayuda de 40.000 millones de dólares de asistencia militar, humanitaria y económica.

Es indudable que la OTAN y el imperialismo europeo, con EEUU a la cabeza, son los que están armando a la resistencia ucraniana. Y el que pone la plata y las armas seguramente es quien decide la política.

En el marco de esta realidad, ¿qué significa “fuera la OTAN de Europa y del mundo” que vociferó en su discurso Schlotthauer? Si la OTAN se retira, se termina el suministro de armamento a la resistencia ucraniana. La propuesta de Mercedes Petit (IS) en Correspondencia Internacional N°49 es que les digamos a los ucranianos: “luchemos juntos para echar a los rusos, sin confiar en Zelensky ni la OTAN” (pág. 18). Es decir, que “Fuera la OTAN” ya no sería la tarea, sino recibir las armas, con lo cual no queda otra que someterse a la política imperialista, pero eso sí, sin confiar ni un minuto. Esta política es, como mínimo, incoherente y en los hechos termina siendo un apoyo al bando dirigido por el imperialismo, cuyo objetivo no es la independencia de Ucrania, sino debilitar al máximo a Rusia con un fin más estratégico que sería al menos poner límites a China, una aliada rusa.

Los analistas de la Rand Corporation, un think tank yanqui bastante influyente, por ejemplo, fueron uno de los que asesoraron a EEUU para que ganen la guerra fría. Publicaron el año pasado un informe, “Overextending and Unbalancing Russia” (Sobreextender y desequilibrar a Rusia), donde decían que Rusia aún sería un poderoso adversario (militar, no económico) y que era necesario aplicar una estrategia conjunta con la Unión Europea a largo plazo, de desgaste y desequilibro. Algo parecido, si se quiere, al desgaste al que obligaron a la Unión ‎Soviética, que llevó a que agotara sus recursos económicos en una confrontación estratégica (lo que se conoció como La Guerra de las Galaxias durante la Guerra Fría).

En una declaración del 24 de febrero, explicábamos cómo se incrementaba el expansionismo de la OTAN y una política hostil hacia Rusia desde el fin de la Guerra Fría, y la injerencia imperialista en Ucrania a partir del aprovechamiento del movimiento Maidán de 2014.

Más allá de todo, para la UIT (CI) si no hay marines yanquis ni tropas imperialistas en el terreno de batalla, en la trinchera ucraniana, entonces la OTAN no es parte de esa guerra. Es muy cierto que EEUU mantiene la política de no enviar tropas, lo que significaría un salto en la guerra. Pero esto no impide, como explicamos antes, que el comando político-militar del bando ucraniano esté en manos de la OTAN y los EEUU.
Claudia Cinatti, en su artículo “Una nueva fase de la guerra en Ucrania, da cuenta del aumento importante en el suministro de armas pesadas: “Es un salto porque de ahora en más la OTAN proveerá al ejército ucraniano de armas pesadas ofensivas. Este arsenal incluye tanques antiaéreos Gepard de Alemania y cañones Howitzer de Estados Unidos y Canadá”. Además, explica en qué consiste el “grupo de contacto para Ucrania” que le da status organizativo a la dirección imperialista del bando ucraniano.

Esta política de la UIT, que los ubica objetivamente en el bando dirigido por la OTAN, es compartida por la LIT. En este último caso, la política avanza un poco más y proponen movilizarse “para exigir de los gobiernos (en especial de los países imperialistas) que entreguen a la resistencia ucraniana las armas y todos los materiales necesarios (municiones, alimentación, medicamentos) de modo directo y sin ninguna condición”.
Es evidente que no hace falta exigirle al imperialismo algo que ya viene realizando, y aún reforzaron en las últimas semanas. Lo llamativo de esta política es pensar que el imperialismo lo haría sin condicionamientos; con un espíritu, digamos, solidario.

Trascartón, en el mismo artículo de Correo Internacional de abril dicen: “reiteramos, estamos totalmente en contra de la entrada de la OTAN en el conflicto, y exigimos su disolución. Lo que decimos es que hay que exigirles a esos gobiernos que entreguen las armas a la resistencia ucraniana directa e incondicionalmente.” Adolecen del mismo problema (¿inocencia o una forma de cubrirse por izquierda con una verborragia sin ninguna consecuencia práctica?) que la UIT (CI): creer que el que banca con dinero y armas a un bando no es parte de la contienda, ni de la dirección política, ni militar.

¿Cuál es la realidad concreta?

En la misma revista, Eduardo Almeida, histórico dirigente brasileño de la LIT (CI), plantea lo que para él sería “La realidad concreta de la invasión rusa”. En su artículo, analiza que “existen en acción los dos polos contrarrevolucionarios en la guerra de Ucrania. Pero, ¿cuál es la realidad concreta y cómo operan estos polos? Esta no es una invasión militar de la OTAN contra el territorio ruso”. (pág.14, CI abril)
De nuevo, la misma posición que IS. Si no están las botas puestas en territorio ruso, tampoco en Ucrania, la OTAN, EEUU y el imperialismo europeo no estarían poniendo las armas y millonarios recursos. Pero en realidad, el mismo Almeida reconoce en su análisis que “existen en acción los dos polos contrarrevolucionarios en la guerra de Ucrania”. Con bastante sorpresa nos preguntamos qué lleva a la LIT (CI) a apoyar uno de los polos contrarrevolucionarios, el que esta bancado por el imperialismo yanqui y europeo. Tal vez le vean algún carácter progresivo. Y a su vez, en ningún momento explica por qué la invasión rusa gozaría de una cuota de “realidad concreta” mayor que el otro polo contrarrevolucionario, La “realidad concreta” es algo mas compleja.

En aras de una “realidad concreta” la LIT solo reconoce que “lo que realmente existe es una invasión militar rusa a Ucrania, para recomponer su opresión directa”.

Lo cierto es que la invasión rusa fue aprovechada por la OTAN y EEUU para hacer su propia política, armar la resistencia contra Rusia y ponerla bajo su mando.

En la misma revista, Alejandro Iturbe critica a los parlamentarios del FIT quienes se pronunciaron desde sus bancas con un “No a la guerra”. Y citando a Lenin, afirma que “la posición frente a la guerra y su resultado no dependía del tipo de dirección que tuviera esa lucha en el país oprimido sino del carácter de los países en conflicto”. Así fue el caso de la guerra de Malvinas (1982) en nuestro continente, de la que este año se cumplieron cuarenta años. No era lo determinante en aquel momento que la semicolonia argentina tuviera una dictadura militar y su gobierno fuera el que se enfrentaba a los ingleses. Lo fundamental era ganarle la guerra al imperialismo, más allá de que la misma era dirigida por un dictador. Tampoco en Malvinas o en la Guerra del Golfo estaba la mayoría del imperialismo apoyando al país “agredido” como están todos ahora tras Ucrania. Por lo tanto, no se aplica aquí la política indicada por Iturbe en base a citas de Lenin.

¿En qué consiste la resistencia ucraniana?

Operación Solidaridad es una red de “voluntarios antiautoritarios” de Ucrania que organiza parte de la ayuda a la resistencia, con quienes viajaron dirigentes de la UIT al país invadido. Esta red de voluntarios se declara “críticos con el imperialismo occidental”, y llama a apoyar al que denominan “movimiento de resistencia ucraniano” proponiendo en primer lugar “apoyar directamente a las Fuerzas Armadas de Ucrania o la Defensa Territorial”. Es decir, el mismo ejército que está pertrechado y dirigido políticamente por el imperialismo.

En la presentación de la revista del sitio de la UIT se afirma en la pág. 1 que “miles y miles de hombres y mujeres han tomado las armas junto al ejército ucraniano” (resaltado nuestro). La resistencia a la que se refiere IS es evidentemente las Fuerzas Armadas ucranianas y la Defensa Territorial, y estas no son independientes del imperialismo.

De igual modo sucede con la LIT (CI). En entrevista con Yuri Petrovich Samoilov, presidente del Sindicato Independiente de Mineros de Krivoy Rog, región de Dniepropetrovsk de Ucrania, cuando le preguntan por la participación de los trabajadores ucranianos en la resistencia responde que es muy activa y que los “sindicatos acogen refugiados en sus sedes, participan en las Brigadas de Defensa Territorial y las Fuerzas Armadas de Ucrania”. Atender a los refugiados es un acto solidario incuestionable, pero también se unen a las Fuerzas Armadas ucranianas y la Defensa Territorial. Cuenta que los sindicatos participan principalmente como voluntarios en las actividades. Es decir, no hay una política independiente.

El MST (LIS) también plantea una política similar dentro de la misma lógica que podríamos sintetizar como “campista”, dando apoyo a una “resistencia popular ucraniana”, que más allá de que existen grupos de civiles tratando de defenderse con bombas molotov caseras, no logran superar el problema político de la trinchera ucraniana subordinada al imperialismo.

¿Qué rol tiene la OTAN?

La Organización del Tratado del Atlántico Norte fue creada al inicio de la Guerra Fría para detener el “avance del comunismo”, pero hoy sigue existiendo pese a que la URSS ya fue disuelta. Intervino en las principales guerras de agresión imperialista, en forma directa como cuando desplegó misiles Patriot durante la Guerra del Golfo, en 2003 en Iraq y en 2012 en Siria también con los mismos misiles, o colaborando con inteligencia como fue el caso de la Guerra de Malvinas en 1982.

Después de la guerra fría tuvo una especial política expansionista al incorporar países del antiguo espacio soviético y otros como los del Báltico, ampliando sus miembros de 16 a 30 Estados. De este modo fue creando un cerco a favor del imperialismo norteamericano y europeo.

Durante varios años, la OTAN fue desplegando tropas alrededor de los países de Europa del Este, realizando ejercicios militares con miles de soldados junto a Ucrania, entre ellos Sea Breeze, una maniobra militar antigua pero que en 2021 se realizó la más grande de la historia. En el mismo año, tuvo lugar el ejercicio ucraniano-estadounidense llamado Rapid Trident, con la participación de 6.000 militares de 15 países socios. Varios de los ejercicios tácticos terrestres se realizaron en el Centro Internacional de Mantenimiento de la Paz y Seguridad de Lviv, donde Rusia en esta guerra lanzó un ataque aéreo.

La invasión de Putin, aunque reaccionaria, fue provocada también por estas circunstancias guerreristas que incrementaron las tensiones en la región.
En el marco de la guerra actual, la OTAN realizará en Madrid su 40ª Cumbre el 29 y 30 de junio. Será una buena oportunidad para las movilizaciones contra la guerra y el rearme imperialista.

¿Una política “por etapas” y “campista”?

El origen de esta guerra en Ucrania estaría, para la LIT (CI), en la situación creada a partir de que “la revolución democrática llegó en 2014 y derrocó al dictador títere de Moscú, Yanucovich. Estableció una democracia burguesa. Fue elegido Zelenski, un gobierno burgués, proimperialista, […]”. (pág. 6, Correo Internacional, abril 2022). En realidad, Zelensky ganó la presidencia en 2019 y antes había estado Poroshenko después de la caída de Yanukovich. Los editores de la revista tendrían que ser más serios en la publicación de datos muy elementales como estos.

La idea de “revolución democrática” es sostenida por los seguidores de Nahuel Moreno, quien, en pocas palabras, echando mano a una concepción semi-etapista, dividía la lucha por una revolución social en una primera fase democrática, que sería llevada adelante por un movimiento o un bloque con fuerzas “democráticas” aunque fueran burguesas, donde la clase obrera no tendría un papel independiente. Según la teoría que sustenta la “revolución democrática”, las fuerzas sociales que componen el bloque democrático, sus objetivos políticos, su programa y su dirección no son un problema de primer orden en tanto apunte a derribar al gobierno de turno. La segunda etapa llegaría una vez conquistada la democracia, y ahí sí la lucha sería por una estrategia de independencia de clase y revolucionaria.

Pero, como el mismo Almeida describe, lo que vino después de la primera fase fue un gobierno burgués pro imperialista, primero el de Poroshenko, y luego el de Zelenski, que buscó aliarse a EEUU e ingresar a la OTAN, uno de los motivos importantes que desencadenó la guerra.

El movimiento del 2014 conocido como Euromaidan, además de luchar en las calles contra el gobierno de Viktor Yanukóvich (pro ruso), pedía el ingreso a la Unión Europea, de ahí su nombre. El sentimiento legítimo antiautoritario había sido aprovechado por la derecha pro imperialista, dándole al movimiento un carácter más reaccionario que de “revolución democrática”. Son las consecuencias de una mala guía para la acción que pierde por el camino la independencia de clase y la estrategia revolucionaria bajo una dirección cualquiera.

En este sentido, no hay ninguna posibilidad de autodeterminación del pueblo ucraniano, y mucho menos de independencia de la nación oprimida bajo la subordinación imperialista. Tampoco hay independencia bajo el mando de Rusia. Un programa independiente de ambos bandos tendría que proponerse unir a ucranianos y a aquellos que se reivindiquen rusos, respetando sus derechos de autodeterminación como nacionalidades oprimidas; unir sus reclamos económico-sociales enfrentando a sus propias clases dominantes, que los están usando como moneda de cambio para intereses imperialistas y de las oligarquías rusas
La dirección del “campo burgués opositor” no solo les envía armas e información a través de la colaboración de inteligencia, sino que también castiga con duras sanciones económicas a Rusia que, como sabemos, sobre todo afectan a los trabajadores y al pueblo ruso.

Por el contrario, para la LIT (CI) las sanciones son insuficientes: “No apoyamos el fraude de las falsas e hipócritas sanciones imperialistas. Debemos exigir del gobierno imperialista el fin del comercio de gas y petróleo ruso en todo el mundo […]”.
En especial, esta exigencia a un gobierno imperialista de boicotear el comercio de gas y petróleo ruso en todo el mundo viene a coincidir con una de las estrategias norteamericanas de ir reduciendo la dependencia energética de Alemania respecto de Rusia. Los EEUU ya lograron un avance táctico en su ubicación mundial, que consiste en haber agrupado bajo su liderazgo a la Unión Europea y otros países contra Rusia, y más estratégicamente contra China.

Mucho peor que las coincidencias en la estrategia es exigir que el imperialismo sea más duro con las sanciones económicas. Aquí la exigencia que hacen va más allá de pedir armas para la resistencia rusa “de modo directo y sin ninguna condición”. Es pedir que el imperialismo intervenga en forma directa contra Rusia, garantizando el bloqueo, poniendo todos sus recursos para boicotear la economía del país. Por lo tanto, es falso cuando dicen que “reiteramos, estamos totalmente en contra de la entrada de la OTAN en el conflicto, y exigimos su disolución”.

En un arrojo aún más delirante, en el artículo de la misma revista bajo el título “¡Armas para la Resistencia Ucraniana!” la LIT (CI) pretende educar “a las masas sobre que para el derrocamiento de sus propios gobiernos deben participar en la lucha militar, aunque sea un período, bajo sus órdenes, ya que, lamentablemente, son ellos [los propios gobiernos] quienes tienen el mando en la guerra por la independencia o su autodeterminación. Mientras tanto, los revolucionarios deben prepararse políticamente para el derrocamiento de estos gobiernos; ‘esta es la única política revolucionaria’”. Una cita de León Trotsky en el escrito “Sobre la Guerra Sino-Japonesa” de 1937. Pero, como su título lo indica es sobre la guerra entre la semicolonia China y su imperialismo opresor Japón. En esa guerra, el bando chino estaba dirigido por la burguesía nacionalista del partido Kuomintang y no por un imperialismo enfrentado a Japón. Inclusive por aquellos años, 1937, el Kuomintang tuvo un acuerdo con Stalin y el Partido Comunista chino. Es decir, las características de los países, las direcciones y la guerra sino-japonesa no tienen nada que ver con la discusión actual.

Igualmente, si la guerra en Ucrania fuera de liberación nacional (como fue el caso de China y el Kuomintang), entonces habría que participar de la trinchera ucraniana bajo la dirección militar de la burguesía nacional, manteniendo la “independencia política y organizativa, es decir, que tanto en la guerra civil contra los agentes locales del imperialismo como en la guerra nacional contra el imperialismo, la clase obrera, a la vez que permanecía en el frente de la lucha militar, preparara el derrocamiento político de la burguesía”, dice Trotsky en el mismo texto. Según la teoría que sustenta la “revolución democrática”, en su primera etapa el movimiento democrático sería de “todos juntos contra el imperialismo opresor” por fuera de las condiciones de independencia de clase y por lo tanto sin ninguna chance de preparación activa del derrocamiento de la propia burguesía.

Por gran movimiento internacional contra la guerra

Por su lado, la política del Partido Obrero pone en el mismo plano histórico a EEUU, la OTAN y la Unión Europea con Rusia, como si fuera un imperialismo más. Una posición ambigua, porque al mismo tiempo afirman que Rusia es parte del “proceso de restauración capitalista en los ex estados obreros”, entonces no podría considerarse que esté en el mismo plano que el imperialismo.

A su vez afirman que hay una “responsabilidad primordial de la Otan en la guerra de Ucrania”, lo que reduciría la invasión rusa a una posición sobre todo defensiva y, por lo tanto, justificada. Por esto nos critican nuestro discurso del 1° de mayo donde partimos de la denuncia de la invasión rusa reaccionaria, capitalista, con métodos opresores que nada tienen que envidiarles a los países imperialistas “clásicos”.

Más allá de las caracterizaciones, el Partido Obrero no da relevancia al derecho a la autodeterminación de ambos pueblos oprimidos, del ucraniano y de los que se reivindican rusos en el territorio de Ucrania. Un derecho democrático y legítimo, que además es manipulado tanto por el imperialismo como por Putin. La política del PO queda reducida a una serie de abstracciones, “Guerra a la guerra” y luchar para voltear a todos los gobiernos que llevan esa guerra, estableciendo gobiernos de los trabajadores” (discurso de Gabriel Solano, 1° de mayo).

La guerra en Ucrania tiene sus complejidades, que obligan al acompañamiento y estudio permanente por fuera de cualquier superficialidad. Hasta ahora, la guerra tiene un carácter reaccionario, sin ningún bando progresivo, por lo cual la declaración de la Fracción Trotskista (CI) mantiene total validez. Es necesario un gran movimiento internacional contra la guerra, contra la escalada armamentística, antiimperialista e independiente de ambos bandos. Desde esta posición, es posible influenciar en el desarrollo de las tendencias al interior de Rusia y Ucrania. En Ucrania, para que la resistencia a la ocupación rusa tome un camino independiente de la OTAN que predica Zelensky. Y en Rusia, que la oposición a la guerra sea el punto de partida para terminar en forma revolucionaria con el reaccionario gobierno de Putin.


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Elizabeth Yang

@Elizabeth_Yang_
Profesora de Lengua y Cultura portuguesa. Fundadora del PTS y columnista de la sección Cultura de La Izquierda Diario.