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Crisis climática

La catástrofe de las inundaciones en Europa Central y el cambio climático

Ya se cuentan 125 muertos y 1.300 desaparecidos en las inundaciones que están produciéndose en Europa central, principalmente en Alemania, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. Alemania es el país más afectado con 103 muertos en los estados de Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado. 1.300 personas continúan desaparecidas.

Viernes 16 de julio | 22:12

A medida que pasan las horas sólo se espera que el balance de muertos y heridos, así como el de daños material aumente. Aunque las lluvias se han reducido en las regiones afectadas, la situación sigue siendo grave.

Las inundaciones han provocado cortes de carreteras, vías férreas y cortes en el servicio eléctrico. Se ha producido el colapso de la líneas de telefonía móvil. El Estado alemán ha mandado a 900 soldados para trabajos de rescate y búsqueda de personas desaparecidas en los estados de Renania-Palatinado y Renania del Norte-Westfalia. En total hay 15.000 personas trabajando en las labores de rescate.

Los daños económicos del temporal no han sido todavía estimados pero teniendo en cuenta que ha afectado carreteras, líneas de ferrocarril y puentes, casas y empresas se espera un suma muy elevada. De momento el Estado de Renania-Palatinado ha destinado una primera partida de urgencia de 50 millones de euros para paliar los daños. Según la operadora de la red Westnetz, 200.000 personas se vieron afectadas por cortes de energía en los dos estados occidentales.

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En Bélgica, al menos 23 personas han muerto en las inundaciones, en especial en las provincias del sur y el este del país. La provincia belga de Lieja ha sido la más afectada y fue allí donde se contabilizaron la mayor parte de las víctimas mortales. En la ciudad de Chaudfontaine se encontraron dos cuerpos sin vida la noche de este jueves. En el municipio de Aywaille se reportó otra persona fallecida y se evacuaron varios campings.

En la zona del Hemeco, los bomberos contabilizaron más de 400 intervenciones desde el miércoles en varias localidades, entre ellas Wanze, donde trataron de socorrer a una anciana que finalmente fue arrastrada por la corriente. En Pepinster, en la provincia de Lieja, se encontró un fallecido debajo de un puente parcialmente derrumbado, además del vuelco de una embarcación de salvamento con cinco bomberos y tres vecinos que acaban de ser rescatados de sus casas. Los primeros lograron ponerse a salvo, pero los segundos están desaparecidos. En la localidad de Verviers se encontraron cuatro cadáveres y otros dos en las localidades de Eupen y Aywaille. El caudal del río Mosa (3750 metros cúbicos) alcanzó un nivel no visto en 100 años.

En Luxemburgo el Gobierno declaró este jueves 15 de Julio estado de desastre natural por la "dramática situación" que vive el país, aunque por ahora no se cuentan víctimas mortales. También el gobierno holandés declaró en la noche del jueves el estado de catástrofe natural en la provincia de Limburgo, limítrofe con Alemania, donde se registran los mayores daños y víctimas. Según el Gobierno holandés semejantes daños materiales sólo pasan “cada 200 años”.

Fenómenos extremos a causa de la crisis climática

La explicación de este fenómenos climático extremo se explica por el debilitamiento del “jet stream”, o corriente en chorro circumpolar, que rodea a grandes altitudes y latitudes el globo terrestre.

Esta corriente de aire que circula a unos 200 km por hora divide de forma natural las masas de aire templado y frío, con cierta variación estacional. Debido al cambio climático y al aumento medio de las temperaturas a nivel global, la corriente se debilita permitiendo que esta corriente se “curve” y que masas de aire frío se dirijan al sur, que masas de aire caliente se dirijan al norte. Esto puede producir fenómenos extremos como sequías o inundaciones en épocas del año inusuales.

En concreto las inundaciones fueron causadas por un sistema meteorológico de baja presión de movimiento lento, que trajo 148 litros de lluvia por metro cuadrado en 48 horas a una parte de Alemania que normalmente ve alrededor de 80 litros durante todo el mes de julio.

Estos fenómenos son aún más graves en latitudes más bajas, donde la frecuencia e intensidad de huracanes, tormentas, tornados, sequías, inundaciones, etc, se ha visto aumentada en las últimas décadas. Sin embargo, estamos viendo como también pueden afectar gravemente a países de latitudes más altas, como en Europa donde se encuentran los países centrales, las principales potencias imperialistas.

Sin ir más lejos, en Alemania se registró un calor récord y escasez de lluvias que había afectado a los depósitos de aguas subterráneas, incluso en invierno. Para enero de 2021 el suelo en Alemania tenía niveles de humedad mucho menores que en el mismo periodo del año pasado, según el Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental (UFZ). Para ese mes, el UFZ había señalado amplias zonas donde había una sequía muy grave. "En muchas regiones de Alemania se ha acumulado un importante déficit hídrico, sobre todo en los últimos tres años", explicaba Dietrich Borchardt, jefe de la Unidad de Investigación de Recursos Hídricos y Medio Ambiente del UFZ.

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Este invierno había llovido demasiado poco, al igual que en los dos inviernos anteriores. El nivel de agua de algunos embalses estaba muy por debajo de la media. Y eso es un problema, porque los embalses aseguran el suministro de agua potable de Alemania. La mayor parte del agua potable en Alemania -más del 70%- procede de aguas subterráneas. Rechenberg afirmaba, sin embargo, que no se podía hablar de estrés hídrico, pues esto supondría la extracción constante de más del 20% del agua disponible, cuando en ese momento se situaba en el 13%. Pero auguraba que en los próximos años se producirían situaciones de estrés hídrico real, y que “tenemos que gestionar el agua de otra forma”.

Lo que podría implicar cortes de agua, control del consumo, etc. Ahora bien, no se puede esperar nada bueno de la “gestión del agua”, de un Estado dirigido por los políticos al servicio de las grandes empresas en épocas de escasez. Los usos que ellos consideran prioritarios, no son los de las necesidades sociales y ambientales. Además, la calidad del agua ha empeorado (según la UE solo el 8 % está en buen estado), debido a contaminantes como el mercurio, el fósforo y el nitrato de los fertilizantes usados en la agricultura industrial, lo que puede llevar a problemas de salud en la población.

Esta situación explica el enorme fenómeno político y social que se ha vivido en Alemania en torno al ecologismo. Fue en este país donde se dieron las movilizaciones más grandes en Europa de jóvenes de Fridays for Future y Extinction Rebellion, con cientos de miles de personas en las calles y un sentido común social de que es necesario tomar medidas urgentes para revertir la grave situación ambiental en la que nos encontramos y a la que nos han llevado los gobiernos y las grandes empresas.

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Sin embargo, la expresión política que se ha beneficiado de este fenómeno son los Verdes, habiendo sondeos que les dan más del 25% de los votos, siendo la primera fuerza, por encima de los conservadores con un 24%. Esto, se puede ver como un terremoto político en Alemania, que se caracterizó por ser uno de los países europeos en conservar una mayor estabilidad durante la crisis del 2008, esta nueva crisis junto a la pandemia, tiene sus contrapartidas.

Los Verdes son un partido que no pone para nada en cuestión la propiedad privada. Su programa tiene cierto límite al negar la intervención pública de la economía y no cuestionar el expolio imperialista de las empresas alemanas en el extranjero. Con su fe ciega en el coche eléctrico no reparan en los enormes costos ambientales de la extracción de litio en países extranjeros, lo cual se podría evitar con una planificación racional orientada al transporte público y la eficiencia energética.

En definitiva, Los Verdes en Alemania representan a una parte de la burguesía que es consciente de la gravedad de la situación ambiental, y está dispuesta a realizar reformas para paliar los efectos del cambio climático en los países centrales. Pero no está dispuesta a perder sus beneficios, aunque esto implique asumir que una parte importante de la población humana en el “Sur Global” ya está condenada.

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Nosotros no aceptamos semejantes perspectivas. Y por eso consideramos que hay que retomar las movilizaciones sociales de la juventud para exigir medidas anticapitalistas que puedan mejorar la situación ambiental. Medidas como la nacionalización del sector energético, la transformación de los métodos de producción para reducir la contaminación (con coste a los capitalistas y no por el Estado vía subvenciones), el desarrollo del transporte público,. entre otras.

Pero para arrancar estas conquistas necesarias es necesaria la intervención de la clase obrera, parando la producción para atacar las ganancias de los capitalistas. Este factor fue el más débil en la anterior ola de movilizaciones y debe fortalecerse en la siguiente. De todas formas, sabemos que para solucionar de una vez por todas es necesario el control obrero de la producción, lo cual sería lo único que permitiría una planificación democrática y racional de la economía, que satisfaga nuestras necesidades sociales y mantenga el equilibrio medioambiental.






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