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La Puerta de la Ciudadela

El portal ubicado en la Plaza Independencia no siempre estuvo en el mismo lugar. Fue desmantelado y reconstruido más de una vez. Aquí, un repaso por su historia.

Domingo 29 de marzo | 23:05

Del esbelto Portal de entrada a la Ciudadela

De los monumentos históricos que existen en la ciudad, se manifiesta por su singular presencia la llamada Puerta de la Ciudadela. Inmersa en un halo de misterio, su antigua fisonomía denota una mezcla de solidez y armoniosa estética.

El proceso fundacional de la ciudad de Montevideo empieza con la toma de la bahía a principios de 1724 y culmina en los primeros días de 1730, con la instalación del primer Cabildo. Estableciéndose en amparo de esta bahía por razones estratégicas, sin una fecha determinada de nacimiento.

Ubicación de la Ciudadela en el mapa actual. Dibujo Cesar Dighiero)

Si bien ya en enero de 1724 Bruno Mauricio de Zabala pide a Buenos Aires el envío de familias dispuestas a habitar en la incipiente aldea, en Montevideo, la fortificación precede al poblamiento. Primero se levantaron la batería provisoria- de seis cañones -de San Felipe (en donde luego estaría el Fuerte de San José) y un fuerte y capilla, en donde posteriormente se construyó el Fuerte de Gobierno, actual ubicación de la Plaza Zabala, que recuerda al fundador de la ciudad.

Esta plaza tiene un valor histórico y cultural que excede a muchas otras plazas uruguayas. En honor a él es que, en 1890, se edificó y dio nombre a este espacio público que, sin lugar a dudas, es una de las más lindas plazas. La calle que la rodea se llama Circunvalación Durango, también en homenaje a la localidad vizcaína de Durango, donde nació Zabala.

La Ciudadela y sus murallas

Desmantelado de la Puerta 1877 (foto CFM)

Para la ejecución de tan grande emplazamiento, se empleó la fuerza laboral de mil indios tapes traídos de las misiones que, con la facultad de su destreza manual, comenzaron la construcción bajo el diseño y guía del Ingeniero Francisco Petrarca.

En octubre de 1741 se colocan las primeras piedras para su construcción. Este fuerte estuvo conectado con la ciudad por la Puerta y que, restauraciones mediante, se encuentra instalada actualmente en un sitio aproximado a su ubicación original. Esta fortaleza constaba de una fosa en su contorno, y un puente levadizo en su entrada enfocado hacia la hoy Peatonal Sarandí. Privilegiaban su defensa, cuatro baluartes en sus esquinas. En el lado opuesto a la puerta de entrada había una capilla, en el lugar donde hoy está el monumento a General José Artigas, ya que la fortificación ocupaba la mitad del área de lo que hoy es la Plaza Independencia.

El 27 de diciembre de 1835 es una fecha de singular importancia en la historia del desarrollo urbanístico: en ella fue decretada la creación de una gran plaza en la parte exterior, al este de la ex Ciudadela. Tal fue el origen de la actual Plaza Independencia (designación dada en 1843) cuyos planos definitivos fueron realizados en 1837 por el destacado arquitecto italiano Carlos Zucchi, inspirándose en la “Rue de Rivoli” de Paris, en lo que refiere a la galería porticada para peatones que rodea la plaza. Su proyecto fue respetado sólo en forma parcial, donde predominaron los arcos denominados de la Pasiva.

Ya en 1829 una Asamblea Constituyente decretó la demolición de las murallas y fortificaciones de Montevideo, para que la población pudiera extenderse siguiendo el eje de la actual Av. 18 de Julio. Según se decía, la línea de fortificaciones limitaba el desarrollo de la ciudad.

El período colonial pasa a ser historia con el derrumbe de las murallas primero, en 1833, y de la Ciudadela después concluyendo este proceso en 1876. Este fuerte, cuya construcción demandó 40 años (de 1742 a 1782) solamente subsistió medio siglo. De los restos de su demolición se emplearon piedras en otras obras de la ciudad.

Durante el período en que presidió el poder el coronel Lorenzo Latorre, que fue a partir de 1876, se estableció un proceso de autoritarismo político caracterizado por una férrea dictadura que fue ejercida hasta 1880, sin límites ni garantías legales, salvo un breve período constitucional, más aparente que real, a partir de 1879.

La obra urbanística realizada en este período tuvo su importancia. Son de destacar la demolición de los viejos edificios coloniales para el mejor aprovechamiento público de los respectivos solares, y el trazado y ejecución del bulevar de circunvalación de Montevideo actual Br. Artigas.

Derrumbados inicialmente los baluartes de sus esquinas, el cuerpo principal funcionó como mercado público hasta 1877 en que fue finalmente, demolido. Este mercado había sido instalado y puesto en función desde 1835 por decreto de Manuel Oribe, entre los viejos muros de la desmantelada Ciudadela, dentro del recinto amurallado.

La Ciudadela sin los baluartes, convertida en Mercado (acuarela de Besnes e Irigoyen)

La antigua Ciudadela estuvo dotada de altos muros y había sabido tener más de 300 cañones para su defensa; desaparecidos los baluartes, pierde unidad la fisonomía del conjunto.

La demolición siguió su curso, se proyectaba unificar la ciudad borrando todo vestigio de la presencia colonial proyectando a convertirse en una ciudad moderna, desapareciendo poco a poco todo referente de fortificación, se desafectó como último y definitivo vestigio de memoria, el emblemático Portal.

Sus restos fueron cuidadosamente desmontados y sus piedras trasladadas y depositadas en un cuartel de las afueras de la ciudad (cuartel de Morales) con el propósito de su futura restauración en algún edificio público.

Tras la demolición, quedó ampliada en más de la mitad la Plaza Independencia, lo que fue celebrado en su ocasión de la fecha patria de 1877.

Desaparecidas las murallas que ceñían la península, y los baluartes desafectados más tempranamente, desaparece todo rastro colonial.

Parque Nacional de Guerra. A sus fondos sobre Av. Italia se hallaba el cuartel de Morales. Allí se conservaron los sillares y piedras talladas del Portal hasta su primera reconstrucción. (Foto CFM)

Desde fines de 1878, un decreto del gobierno de Latorre estableció que los materiales que resultaran de la demolición del “Fuerte" -donde hoy está la plaza Zabala- serían aplicados a la construcción del Parque Nacional del Ejército, en la parte norte del predio donde se ubicaba el ya mencionado Cuartel de Morales, ocupando el sector limitado por Av Italia, calle Presidente Berro y Avenida 8 de Octubre. Levantándose esta edificación sobre esta última avenida, la que fue inaugurada en 1910 y demolida en 1986, pues tras el restablecimiento de la democracia, nada justificaba su permanencia, aunque esta excelente construcción pudo ser utilizada para otros fines. Luego, en este lugar, el BHU construyó un conjunto habitacional.

El Portal se conserva

Portal reconstruido en la Escuela de Artes y Oficios 1892 (foto CFM)

Vista actual de la entrada donde estuvo ubicado el Portal)

Con el sólo fin de ordenar la ciudad y desafectar varios pequeños mercados repartidos por la ciudad unificándolos en un solo lugar; fue que Oribe decretó entonces que el cuerpo principal, ya eliminados los baluartes de sus esquinas, fuera convertido en mercado general, concentrando allí toda la oferta de abastecimiento e insumos para los habitantes. El mismo funcionó desde 1835 hasta 1877. De no haber primado esta necesidad, este recinto hubiera sido demolido antes, y seguramente de haberlo hecho entonces, también su Portal habría sido destruido en 1835.

Pero 42 años más estuvo en pie en su sitio original, no sufriendo más deterioro que el paso del tiempo, hasta que las autoridades de momento en 1877, decidieron desmontarlo y conservarlo para que tenga como destino un edificio público. Y fue allí en el cuartel de Morales, donde se custodiaron los sillares y elementos de piedra que constituían el Portal de la Ciudadela. Una vez desmontadas todas las piedras, según cuentan los cronistas de la época, fueron numeradas y ordenadas para ser llevadas al cuartel mencionado, que se encontraba en las afueras de la ciudad.

Uno acaso pueda imaginarse lo arduo, difícil y riesgoso de esta tarea, que además demandó varios viajes para el traslado de las numerosas y pesadas piedras que la componían. Traslado que debió efectuarse en carretas de cuatro ruedas tiradas al menos por dos yuntas de bueyes, recorriendo los largos kilómetros que la separaban de su destino, con su lento andar cansino, por caminos entonces muy deficientes (transporte que era el común utilizado para cargas pesadas a fines del siglo XIX). Debemos tomar en cuenta, la destreza y aplicación del potencial humano requerido, para la carga y descarga de las pesadas piedras.

Y pasaron 15 años antes de que se le encontrara el destino para su restauración, y en 1892 fuera elegida para la reconstrucción la Escuela de Artes y Oficios. Edificio ubicado en las calles San Salvador y Salto, hoy dependencia de UTU, destinándose la fachada opuesta, sobre la calle Gonzalo Ramírez, para reconstruir el Portal. Para entonces ya no había planos y hubo de recurrirse como único documento ilustrativo, a fotografías para darle su aspecto y dimensiones correctas. Faltaban piezas, y fue el encargado de su restauración: Ángel Battaglia, que ordenó se restituyeran con sillares extraídos de la cantera de Punta Carretas.

Escuela de Artes y Oficios. (Fachada posterior 1930 foto CFM)

Hay quienes le atribuyen un valor histórico relativo, ya que cuando fue realizada su reconstrucción, por la falta de piedras originales, debieron ser utilizados elementos nuevos, y además por la alteración en la ubicación de los sillares existentes. Sin embargo, fueron muy pocas las piezas sustituidas entonces, tomando en cuenta también que, por la iniciativa de Battaglia, se practicó una ventana en el lugar que correspondía al escudo de armas de la corona española, y esto sumó algunos elementos más en la composición total. Aunque es de notar que el frontón curvo y la abertura central en su cúspide se aprecian menos elegantes por una disminución en su altura.

Así erigida sobrevivió por 67años en la fachada posterior de la Escuela, pasando bastante desapercibida a la mirada de los transeúntes, perdiendo el carácter dominante que poseyera en la Ciudadela, y luego como entrada del Mercado. Pero ahora restaurada y rescatada de su destrucción pasaba a ser único testimonio presente de la otrora fortaleza protectora de San Felipe y Santiago, además de las Bóvedas y el Cubo del Sur.

Surgieron posteriormente algunos proyectos para su traslado y puesta en valor. Por ejemplo, el del Arq. Geranio en 1917, que planteaba la posibilidad de que fuera instalada en una plaza pública, y en 1925 el Arq. Vilamajó, quien proponía instalarla en un nuevo edificio destinado a Museo Histórico.

Pero no hubo andamiento, hasta que por decisión del Gobierno Departamental, con la colaboración técnica del Arq. Enrique Monestier, en 1958 se proyecta un plan de traslado de la Puerta de la Ciudadela a la Plaza Independencia, a su ubicación original, como recomposición histórica y memoria para las generaciones futuras. Hecho que finalmente se consumó entre 1959-1960. Con una leve diferencia en su emplazamiento, quedó nuevamente reconstruida alineada a la calle Juncal, mirando a la hoy Peatonal Sarandí. Hubo de levantarse para tal efecto, una estructura que cumpliera las veces de contrafuerte sobre el cual se apoyara y diera soporte sólido al histórico Portal.

Vista actual

Desde entonces se yergue en su ubicación original, y transcurridos casi 280 años de su concepción, luce tan portentosa y esbelta como cuando sus constructores le dieron vida. Su fin pretendía ser más funcional que estético, y sin embargo tiene una particular elegancia.

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Fuentes:

  •  Breve Historia de Montevideo, de A. Giménez Rodríguez (Ediciones El Galeón, 2003)
  •  Intervención: Monumento Puerta de la Ciudadela de León Bonelli 2009 IMM.
  •  Montevideo en el siglo XVIII Alfredo Castellanos (Editorial Nuestra Tierra 1971)
  •  Mapa “Rescate de las Murallas de Montevideo (Raúl Baroffio Burastero)
  •  Menos la acuarela de Besnes e Irigoyen las fotografías son del archivo del CFM, salvo las tomas actuales, que corresponden a mi iniciativa.




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