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Red Internacional

Familiares de Juan Carlos Abachian brindaron testimonio en el juicio que se lleva a cabo contra represores que actuaron en centros clandestinos del Circuito Camps, en la provincia de Buenos Aires. Tres relatos que intentan reconstruir la historia del "Armenio".

Valeria Jasper@ValeriaMachluk

Sábado 4 de diciembre de 2021 | Edición del día

Mercedes Loyarte, Rosario Abachian y Marcela Abachian. La compañera, la hija y la hermana de Juan Carlos Abachian, secuestrado el 26 de diciembre de 1976 en la ciudad de La Plata, declararon en el juicio por los crímenes cometidos en los centros clandestinos de Quilmes, Banfield y Lanús, bajo el mando de la Policía Bonaerense.

Tres historias que hablan de las consecuencias del terrorismo de Estado. Tres relatos que ponen en primera persona la vida de Juan Carlos Abachian.

Memoria desde el exilio

Desde Madrid, cuidad que cobijó a cientos de argentinos durante los años del Terrorismo de Estado, Mercedes Loyarte detalló la militancia, junto a Juan Carlos, en la Juventud Universitaria Peronista de Mar del Plata. Ciudad que debieron abandonar en 1975 cuando compañeros de militancia fueron asesinados por la CNU (Concentración Universitaria Argentina).

Previo paso por la ciudad de Buenos Aires, la pareja se instaló en La Plata junto a otra compañera de la organización (Lucía Maroco), donde Juan Carlos consiguió trabajo en un taller mecánico.

Foto: captura de Youtube
Foto: captura de Youtube

En abril de 1976 nació la hija de ambos, Rosario. Dada la situación que atravesaba el país y en particular ellos como perseguidos, la pareja decidió que la niña quedara al cuidado de sus abuelos paternos en Mar del Plata.

El 26 de diciembre del 76 Juan Carlos fue secuestrado al regresar de su trabajo, en la zona de 7 y 60. "Nunca supimos bien en qué circunstancias. Creemos que fue a las once de la noche, al tratar de entrar a nuestra casa. Venía en bicicleta. Porque poco después escucho ruido en la puerta y salgo a ver y había personal uniformado, no podría decir de qué fuerza, y siento que Juan Carlos me dice ‘corré que te matan’", relató Mercedes con la voz resquebrajada. Nunca más supo de Juan Carlos.

Mercedes pudo escapar al igual que la compañera que vivía con ellos, quien tiempo después fue detenida y permanece desaparecida hasta hoy.
Desvinculada de la organización y con ayuda de la familia pudo llegar a España junto a su hermana Florencia. Tiempo después se reencontró con su hija Rosario.

"El exilio es un desarraigo muy grande. Aunque las distancias ya no son tan largas, vivir a diez mil kilómetros de distancia es un desgarro enorme para todos.... Recién a los 9 años de Rosario pudimos volver a reencontrarnos con la familia".

En sus últimas palabras, Mercedes pidió "que a los perpetradores de los crímenes contra la humanidad, a los violadores de los derechos humanos y a todos sus cómplices; a los responsables de los campos de detención que se juzgan en esta sala, que no tuvieron otro fin que la muerte, que se les aplique todo el rigor de las leyes nacionales e internacionales que condenan los delitos inhumanos. Y que este proceso sirva para reparación de nuestros compañeros, sus familiares, amigos y a todos lo que junto a ellos les desaparecieron su futuro".

"Heredera del compromiso"

Rosario declaró por primera vez en un juicio de lesa humanidad. Lo hizo también desde España, país que la cobijó y le dio el acento de su voz y que, como marcó la testigo, "no ha juzgado a ninguno de los criminales de la dictadura franquista". Por eso la hija de Abachian se manifestó "muy orgullosa" de que estos juicios pasen en Argentina. Vinculada a proyectos que tienen como objetivo una sociedad más justa, la hija de Juan Carlos afirmó con eomoción, sentirse "heredera de ese compromiso que tenía mi padre, mi madre y todos sus compañeros".

Tenía 8 meses cuando secuestraron a su padre, por lo que historia fue armada por los pedazos de relatos que escuchaba de su madre y de testimonios de otros juicios llevados a cabo. Supo que su padre fue visto en Comisaria 5° de La Plata, Arana y el Pozo de Banfield. "Gracias a los juicios pude componer por un lado, un retrato de mi padre; y por otro las circunstancias y condiciones en que estaban en los centros clandestinos", agregó Rosario.

Foto: captura de Youtube
Foto: captura de Youtube

Al momento del secuestro, ella se encontraba al cuidado de sus abuelos paternos en Mar del Plata: "Por suerte yo no estaba, sino mi madre no se hubiera podido escapar y quizás yo sea unan nieta robada", reflexionó ante los jueces.

Rosario hizo hincapié en las implicancias de vivir en un duelo permanente: " Los duelos son diferentes al de las personas que lo conocieron (a su padre) y el dolor de los hijos que casi no tuvimos la oportunidad de relacionarnos y conocer a nuestros padres. Es una ausencia desde siempre; aunque hayan pasado 45 años sigue teniendo impacto en nuestras vidas".

Hacia el final de su testimonio, respondiendo al juez Rodríguez Eggers que preguntó si tenía algo más para decir sobre la desaparición de su padre, siendo que era la primera vez que declaraba, Rosario afirmó: “Me gustaría no estar aquí, no tener que testificar por nada, pero el terrorismo de Estado me pasó a mí y nos pasó a todos” y sostuvo que se siente "agradecida por poder aportar a este proceso judicial que busca esclarecer la verdad, establecer justicia y memoria".

"La casa de mis padres sigue teniendo disparos en la pared"

Así describió desde Mar del Plata, Susana Abachian, hermana de Juan Carlos, los allanamientos que sufrieron en su domicilio, meses antes de que lo secuestraran a su hermano. "Comenzó una pesadilla", dijo al tribunal, al relatar la odisea que padeció a sus 13 años, al tener que ir de casa en casa por su protección.

Foto: captura de Youtube
Foto: captura de Youtube

Luego de enterarse de la desaparición de Juan Carlos, sus padres realizaron habeas corpus y recorrieron todos los lugares posibles. "Fueron muchos años de mucha angustia porque todavía no sabemos sobre su paradero final".

Remarcó que recién en 2005, su padre pudo reconocer que "Juan Carlos ya no estaba”. “Tenía la esperanza de que volviera”, mencionó. Poco tiempo después falleció. Agregó, sumida en una gran angustia que su otro hermano, Miguel Ángel, falleció en 2005 de cáncer. "yo pude elaborar a lo largo de los años este tema, pero mi otro hermano no. Sostengo que eso es parte de la dictadura también".




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