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Jordania acusa al exheredero al trono de un intento de golpe de Estado

Las Fuerzas Armadas de Jordania instaron este sábado al antiguo príncipe heredero Hamzah bin Hussein, hermanastro del actual rey Abdalá II, a que detenga sus "movimientos y actividades" que amenazan a la seguridad y estabilidad del país.

Domingo 4 de abril | 15:59

El rey Abdala II (derecha) junto a sus hermanos, el príncipe Faisal (centro) y el príncipe Hamzah (izquierda). AP Photo/Hussein Malla

El príncipe Hamzah bin Hussein fue puesto bajo un virtual arresto domiciliario bajo acusaciones de un intento de golpe de estado en el marco de una operación con un saldo de al menos 14 detenidos.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, Yousef Huneiti, detalló que entre los detenidos está un integrante de la familia real, Sharif Hassan bin Zaid, y Bassem Ibrahim Awadala, exjefe de la corte real y confidente del monarca, quien antes desempeñaba las funciones de ministro de Planificación y ministro de Finanzas, recoge la agencia estatal de noticias Petra.

Huneiti aclaró a través de su cuenta de twitter que el príncipe no estaba arrestado sino que se lo instó a que detuviera sus "movimientos y actividades" que podrían ser explotadas para amenazar la seguridad del reino.

Los servicios de seguridad jordanos "siguieron durante mucho tiempo las actividades y movimientos de Hamzah bin al Hussein (...) y otras personas que tenían como objetivo la seguridad y estabilidad de la patria", dijo el viceprimer ministro jordano, Ayman Safadi, en la primera rueda de prensa de un oficial después de la campaña de detenciones del sábado.

Mientras tanto Hamzah denunció en un video que envió su abogado a la cadena británica BBC que se encuentra bajo arresto domiciliario, tiene prohibido salir de su residencia, comunicarse o reunirse con otras personas, y está incomunicado porque le cortaron el acceso a Internet y telefonía.
Afirmó que un alto jefe militar, al cual no identificó, acudió el sábado a su casa y le dijo que "no podía comunicarse con la gente por haber criticado al Gobierno en las reuniones en las que estuvo presente".

"Yo no soy responsable por los fallos en el Gobierno, la corrupción y la incompetencia que ha sido frecuente en nuestra estructura de Gobierno en los últimos 15 a 20 años y ha ido a peor", sentenció el príncipe en el vídeo.

De acuerdo a las investigaciones, los servicios de seguridad jordano registraron "contacto con partes externas" para elegir el "momento más apropiado para desestabilizar la seguridad" de Jordania, en lo que Safadi llamó un intento de "sedición", pero sin mencionar que haya sido un intento de golpe de Estado contra la monarquía.

"No hay arrestos de líderes militares jordanos y la institución militar forma parte de las investigaciones (...). Ya se terminó la operación para matar esta sedición y ahora estamos en la etapa de tratarla legalmente", dijo Safadi, aunque agregó que "las investigaciones aún continúan".

Safadi explicó que el príncipe tuvo un papel importante en esta "operación de desestabilizar la seguridad" y está vinculado directamente con los arrestados, así como con "partes extranjeras".

"Estas investigaciones dieron como resultado la vinculación entre Basem Awadalla con partes externas y la llamada oposición extranjera para usar todos los contactos e implementar planes para desestabilizar y lograr objetivos e intenciones relacionados con el debilitamiento de la posición firme de Jordania en algunas cuestiones principales", señaló Safadi.

Agregó que los planes de Awadalla, ex jefe de la corte real y ministro de Finanzas, "coincidieron con las intensas actividades del príncipe Hamzah durante el último período para comunicarse con figuras de la comunidad con el objeto de incitarlos hacia actividades que socavarían la seguridad nacional".

El peso de los líderes tribales

Jordania se encuentra en medio de una ola particularmente brutal del coronavirus. Su economía está en dificultades. Y es uno de los principales receptores de refugiados sirios, con 600.000 personas que huyeron de la guerra, viviendo ahora en su territorio.

Una proporción significativa de los nueve millones de ciudadanos de Jordania descienden de palestinos que huyeron al país tanto durante la limpieza étnica previa a 1948 como luego de las persecuciones tras la guerra de 1967. El resto son jordanos nativos, cuyas tribus han sido absorbidas por la estructura del Estado, y cuyo apoyo es crucial para la legitimidad del rey Abdullah, según dicen los analistas. La crisis de este fin de semana se produjo en un contexto de intentos recientes y muy públicos del príncipe Hamzah de estrechar lazos con esas tribus, según informa el New York Times.

El rey Abdalá II, de 59 años, nombró príncipe heredero a Hamzah en 1999, pero lo despojó del título en 2004 y se lo transfirió a su hijo, el príncipe Hussein, que ahora tiene 26 años.

En los últimos años, el príncipe Hamzah parecía estar intentando reconstruir su influencia y su marca y en ese marco, causó revuelo en el reino con reuniones recientes con líderes tribales jordanos, lo que pudo haber desatado gran parte de la crisis actual.

Los apoyos y la estabilidad regional

Este supuesto intento de desestabilizar el reino desató una oleada de apoyo internacional al rey Abdalá II, cuyo país es una pieza fundamental en el equilibrio de fuerzas de Oriente Medio.

Estados Unidos fue el primer país en respaldar al soberano hachemí tras conocerse la noticia en la noche del sábado. "El rey Abdalá es un socio clave de Estados Unidos y tiene todo nuestro apoyo", precisó en un comunicado el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, que agregó que "seguimos de cerca los informes y estamos en contacto con los funcionarios jordanos".

El secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Abulgueit, expresaba el domingo, también en un comunicado, "la solidaridad total con las medidas que tomó el liderazgo jordano para mantener la seguridad del reino y preservar la estabilidad" en el país.

Las monarquías del Golfo salieron en bloque para respaldar a Abdalá II, y "la seguridad y estabilidad" de su reino.

Arabia Saudí ofreció su "pleno apoyo a todas las decisiones y medidas que tomen el rey Abdalá II bin al Hussein y su alteza el príncipe heredero, Al Husein bin Abdalá II, para mantener la seguridad y la estabilidad", según recogió la agencia oficial SPA.

Prácticamente las mismas palabras empleó Emiratos Árabes Unidos en un comunicado difundido por la agencia WAM, apoyando "todas las decisiones y medidas" del monarca jordano para "proteger la seguridad y la estabilidad de Jordania y preservar sus logros".

Kuwait, Catar, Baréin y Omán -asi como Marruecos-, emitieron también en las últimas horas muestras de apoyo al soberano hachemí.

El Ministerio de Exteriores de Irak afirmó en una declaración "estar del lado del reino jordano liderado por su majestad el rey Abdalá II en cualquier paso que se dé para preservar la seguridad y estabilidad de país y atender los intereses del pueblo hermano".

Y un portavoz de presidencia egipcia expresó el apoyo de El Cairo "al reino jordano hachemita hermano, y a su liderazgo representado en su majestad el rey Abdalá II bin al Hussein".

A la ola de solidaridad se sumaron Turquía e Irán, potencias regionales islámicas pero que no pertenecen al mundo árabe.

El estado sionista de Israel se sumó al coro de apoyos en la voz del ultraderechista Beny Gantz, su ministro de Defensa. Gantz consideró que las recientes detenciones en Jordania son "un asunto interno" del país vecino, del que, no obstante, destacó que es "un aliado estratégico" con el que tienen "relaciones pacíficas".

En rueda de prensa, Gantz remarcó el interés de su país en que Jordania se mantenga "fuerte y próspera", lo que consideró clave para la seguridad israelí y los intereses económicos mutuos.

Por lo que, añadió, Israel debe hacer "todo lo necesario para mantener esa alianza que dura" desde hace casi tres décadas, cuando ambos países firmaron un acuerdo de paz y establecieron relaciones diplomáticas: tras Egipto, que lo hizo en 1979, Jordania fue el segundo país árabe que, en 1994, reconoció al Estado de Israel.

El apoyo casi unánime que va desde el imperialismo yanqui y sus aliados hasta enemigos de estos últimos como Irán, pasando por potencias regionales como Turquía habla de un equilibrio de poder muy delicado en la región que todos se esfuerzan por mantener.






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