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Huelga docente: la lucha que abrió una nueva etapa política en Uruguay

La lucha educativa encabezada por docentes y trabajadores de la educación se ha transformado en el gran hecho político de la situación nacional las dos últimas semanas.

Walter Vidal

Montevideo

María Noel Silvera

Docente de Derecho y militante de ADES Montevideo

Jueves 3 de septiembre de 2015

Con el 6% del PBI como objetivo y 30 mil pesos de salario base (media canasta básica) para todo docente recién ingresado, los trabajadores de ADES Montevideo primero (el 17 de agosto), y luego del resto de los sindicatos, se lanzaron a la huelga.

El antecedente más inmediato de lucha en el sector había sido en 2013, cuando miles de trabajadores se movilizaron contra el gobierno de Mujica en reclamo de más presupuesto para la enseñanza pública.

De menos a más

En un proceso que al comienzo se dudaba de su masificación y extensión, la dinámica comenzó a cambiar cuando el viernes 21 de agosto las maestras de Montevideo (ADEMU) votaban acompañar la huelga indefinida de ADES con cinco días de paro. Mientras que los trabajadores docentes y no docentes de las escuelas técnicas de Montevideo (AFUTU) también votaban la huelga por tiempo indefinido en rechazo de la propuesta del gobierno que contemplaba aumentos del 3,5% por encima de la inflación para 2016 y 2017, y una promesa de llegar al 6% del PBI y 25 mil pesos al final del mandato (año 2020). Un proyecto presupuestal a la medida del FMI y de ajuste contra las condiciones de vida de los trabajadores.
Los trabajadores no docentes de secundaria (ATES), los de universidad (AFFUR), y los de CODICEN también votaron medidas de lucha.

La rebelión de las bases

La primera muestra de indignación estalló cuando ese mismo viernes la dirección del PIT-CNT y las federaciones nacionales firman el primer acta de pre-acuerdo. Esa acta firmada por las direcciones iba a contramano de la decisión de masivas asambleas de base de Montevideo y la zona metropolitana. En la misma no solo el gobierno no se movía de su propuesta económica, sino que incluía la paz social y los aumentos por compromiso de gestión. Pero el fundamento de la maniobra fue crear confusión en toda la base docente y sobre todo convencer a las maestras del interior del país de que ya “había un acercamiento y acuerdo”, para desmovilizar y aislar a los sindicatos de Montevideo que estaban firmes en sus medidas. Sin embargo, las bases docentes el fin de semana se encargaron de informar a sus compañeros en lucha, y a la población de que no había acuerdo y la huelga seguía. Y derrotaron estos intentos desde las asambleas democráticas. Los grandes medios de comunicación y el gobierno dijeron espantados “las bases se le rebelan a sus dirigentes”, o “los docentes le dan la espalda al PIT-CNT”.

La esencialidad y su efecto contrario

El lunes 24 de agosto el ejecutivo de Tabaré Vázquez decretó la esencialidad en la educación. Una medida que había sido tomada por última vez en el sector por la dictadura militar en 1980. Esto terminó de brotar de bronca a trabajadores y estudiantes que ese mismo día se agolparon casi que espontáneamente en las puertas del Ministerio de Trabajo y la Dirección Nacional de Trabajo. Iban pasando las horas y cada vez llegaba más gente totalmente indignada con la medida del gobierno. Fueron más de 5 mil personas las que se concentraron y después marcharon hacia la Torre Ejecutiva. “Castillo, traidor, ahora sos patrón”, eran algunos de los cánticos de los docentes en lucha y jóvenes (en alusión al ex –coordinador del PIT-CNT y dirigente del Partido Comunista, ahora Director Nacional de Trabajo).

50 mil en las calles para quebrar la esencialidad

Pero el decreto de esencialidad, lejos de tener el efecto aleccionador buscado por el gobierno “progresista”, fue un motor de la rabia contenida en un amplio sector de la sociedad. Tanto repudio causó la medida que inmediatamente la bancada del Partido Socialista se pronunció en contra y después se sumaron otros grupos internos al FA y de la misma derecha (que aprovecha para hacer demagogia). De este modo, el decreto y las posteriores movilizaciones generaron grietas en un FA que cada vez más va perdiendo su barniz “progresista”.

Mientras que el decreto fue apoyado por gente tan derechista como el “pachequista” Novick, que veía como Tabaré le hacía honor al expresidente Colorado.

En este sentido, la marcha convocada por la federación universitaria (FEUU) para el 27 de agosto fue el canal que tuvo la rabia de los trabajadores para expresarse en conjunto con los estudiantes, trabajadores de la industria y servicios, y capas medias. Fue una gran movilización de más de 50 mil personas que hirió de muerte a la esencialidad del gobierno, y un gran pronunciamiento social y político contra el presupuesto de ajuste.

“Me gustan los estudiantes”

Una de las notas destacadas de este conflicto (y a diferencia de 2013) es la gran actividad estudiantil que se está desarrollando. La FEUU votó la ocupación de distintas facultades a la vez que convocó a la movilización que permitió la unificación de todos los gremios en conflicto. Pero la sorpresa y la animación al conflicto la pusieron los estudiantes secundarios con su combatividad y frescura. A la par de sus docentes, ocuparon de forma rotativa los distintos liceos y fomentaron el debate. Además estuvieron presentes en todas las movilizaciones y se comenzaron a re-fundar centros de estudiantes que hacía casi dos décadas ya no existían. Las ocupaciones con decenas de estudiantes secundarios son una postal de la nueva situación política que está naciendo.

El estado actual del conflicto y las perspectivas

Ante el hecho del vencimiento del plazo para la negociación con el Poder Ejecutivo (31 de agosto), y la seguidilla de actas en contra de los trabajadores firmadas por la dirección sindical, al cerrar esta edición, las asambleas de los docentes de Montevideo en sus distintos niveles votaban levantar las medidas de paro. Es que el domingo 30, el gobierno retrocedía con su decreto de esencialidad, pero acordaba con la burocracia sindical (dirección del PIT-CNT) “la vuelta al normal funcionamiento de las clases” el día martes 1º de septiembre. Ante esta traición los trabajadores rechazan el acta del 30, exigiendo la caída de la esencialidad sin condicionamientos. El día lunes 31 con el proyecto a punto de entrar al parlamento, la dirección del PIT-CNT y la mayoría de la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU) firman una nueva acta donde acuerdan con una propuesta del gobierno que es similar a la rechazada en asambleas masivas. Ante esto, las asambleas del día martes votaron rechazar esta propuesta. Pero el sindicato de maestras en una votación dividida decidió levantar los paros, sin levantar el conflicto. En el día de ayer los docentes de secundaria y la UTU de Montevideo también se mantenían en conflicto pero levantando la huelga. Quienes escribimos estas líneas intervenimos en el conflicto planteando la necesidad de incorporar nuevos compañeros y compañeras a la lucha con la intensión de masificar aún más el conflicto. Como balance preliminar queda claro que es necesario recuperar los sindicatos y el PIT-CNT para los trabajadores y sus luchas.






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