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Red Internacional

DECLARACIÓN PÚBLICA.Frente al llamado a “huelga general sanitaria”: impulsemos la coordinación y comités de huelga para definir un plan de lucha

En Chile vivimos una situación crítica, la utilización del más del 95% de las camas a nivel nacional, el aumento del contagio del virus y más. El Gobierno, los empresarios y sus políticos siguen buscando descargar la crisis sobre los hombros de las y los trabajadores y el pueblo, pero sólo con una gran lucha podremos recuperar las condiciones de vida perdidas durante la pandemia. Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) hacemos el llamado a impulsar una gran coordinación para levantar un plan de lucha y una política alternativa a la de las cúpulas de la CUT.

Lunes 19 de abril | Edición del día

En Chile vivimos una crítica situación, la utilización del mas del 95% de las camas a nivel nacional en el sistema público de salud, el aumento del contagio del virus, que cotidianamente marca cifras mayores a los 7 mil, la extensión de la cuarentena que contempla a más del 90,3 % de la población, es el reflejo del fracaso del plan sanitario del gobierno de Piñera.

Las consecuencias la vivimos quienes somos parte de los sectores populares en Chile, los y las trabajadores, la juventud, pobladores, mujeres y estudiantes, quienes sentimos el peso de la crisis, con más de 1 millón de trabajadores suspendidos, y aún 1 millón empleos sin recuperar, bajo el alero de la ley [email protected] de “ protección del empleo” que votaron en el parlamento desde el Partido Comunista y la Derecha.

Quienes mantienen sus puestos de trabajo, están expuestos a la explotación, sin condiciones sanitarias que resguarden sus vidas, como lo hemos visto con cientos de denuncias de trabajadores con Covid tanto en ramas esenciales como no esenciales, que tuvieron que seguir trabajando. Atochados, miles en micros y metros, la vida se precariza, nuevamente comienzan a multiplicarse las ollas populares, sumándose a otras que nunca han dejado de funcionar.

Mientras los sectores populares se empobrecen, los más ricos aumentan sus ganancias en un 73%, la avaricia empresarial sube como la espuma. A la vez Piñera limita las ayudas a la población, buscando aprovecharse de las antidemocráticas instituciones como lo es el Tribunal Constitucional para gobernar y evitar que el proyecto del tercer retiro del 10% salga, además su gran anuncio del “Bono Clase Media” se encuentra limitado por requisitos impidiendo a un sector importante de la población e inclusos cesantes poder acceder al supuesto beneficio, mientras son las familias trabajadoras quienes siguen sobreviviendo a través de sus ahorros.

Que la rabia y el descontento se conviertan en organización, y coordinación

La rabia y el descontento de millones pareciera aún ser una cuestión subterránea, pero se siente en lugares de trabajo y poblaciones, y comienzan a desarrollarse expresiones de hastío, reflejadas en organización y lucha.

En el caso de los trabajadores y trabajadores de la primera línea de la salud, en Chile, quienes se han puesto realmente a la cabeza de enfrentar con los limitados recursos que ha dado el Gobierno la crisis sanitaria, cargando además con profundos niveles de agobio y mal trato laboral, expresión de esto son las movilizaciones activas en el Consultorio Alejandro del Río de la comuna de Puente Alto con la campaña #NoSomosRobot.

También vimos movilizaciones en el sector portuario en San Vicente, Puerto Montt y del Terminal 2 de Valparaíso quienes paralizaron de forma indefinida por demandas sanitarias, como por ejemplo el hecho de asegurar test masivos a todas y todos los trabajadores ante el brote de contagios. Otro ejemplo fueron los trabajadores del Metro de Santiago contra la precarización laboral y los despidos, estas luchas muestran el camino a seguir por el conjunto de la clase obrera y la población.

Al otro lado de la cordillera, hay claro ejemplos que muestran la potencialidad que pueden tener trabajadores y trabajadoras de la salud, como se ha expresado en la ciudad de Neuquén, Argentina, quienes vienen protagonizando una importante y ejemplar pelea, una verdadera rebelión contra el Gobierno y la burocracia sindical, que ya lleva más de 40 días.

La CUT y su llamado a Huelga de pirotecnia

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), hace un par de días convocó en sus redes sociales, a la “huelga general sanitaria” para el 30 de abril, que tiene como objetivo exigir el tercer Plan de Emergencia que le presenta a Piñera, entre las demandas más relevantes se encuentra: salario mínimo de $500.000; renta básica universal de emergencia para el 80% de la población; congelamiento de los precios de alimentos e insumos básicos, entre otras.

Para conquistar efectivamente estas demandas, es necesario que la CUT prepare activamente la movilización que firmaron 190 dirigentes a nivel nacional, partiendo por hacer un llamado a los sindicatos a organizar asambleas desde las bases y comités de huelga en cada lugar de trabajo. Impulsar a través de reuniones de coordinación entre los sindicatos, trabajadoras y trabajadores no sindicalizados, organizaciones territoriales, juntas de vecinos, ollas comunes y otras organizaciones sociales.

Necesitamos poder desarrollar una Huelga, pero esta debe garantizarse desde quienes conformamos la base para sostenerla, es decir, necesitamos organizar la fuerza de la clase obrera y los sectores populares de forma democrática desde las bases, donde se pueda discutir y deliberar cuál es el camino a seguir para que la convocatoria no quede en un llamado testimonial, sino que en la perspectiva de construir un Plan de Lucha ascendente en que la coordinación junto a los comités de huelga se plantee ésta, como la única forma de conquistar las demandas de la “huelga sanitaria”.

Organizarnos en Comités de Huelga o comités de organización en lugares de trabajo, y coordinaciones para levantar articulación entre sectores de trabajadores, estudiantes y pobladores

La CUT después de un año de pandemia y garantizando una tregua al Gobierno y los empresarios desde el 15 de noviembre del 2019, no sería una sorpresa de que dirigentes como Bárbara Figueroa quieran hacer del llamado un folclore, lejos de lo que puede ser un paro o huelga general contundente. Cabe destacar que estos mismos que junto a la derecha respaldaron leyes anti obreras como la maldita Ley de Protección al Empleo que tiene a millones de familias sin trabajo y sobreviviendo con los ahorros del seguro de cesantía, además de que no sería primera vez que la Central dirigida por el Partido Comunista, utilice el movimiento sindical sólo para presionar y conducir la fuerza de clase trabajadora a los pacos con la oposición desde el Frente Amplio hasta los partidos de la ex Concertación de cara al proceso electoral.

No estamos en el mismo contexto de lucha como lo fue la rebelión popular de octubre de 2019, pero para conquistar nuestras demandas y enfrentar la crisis sanitaria, es indispensable sacar las lecciones del paro nacional más importante del siglo XXI en el país, como lo fue el paro del 12 de noviembre de ese año. Un paro histórico que mostró la fuerza que tienen las trabajadoras y trabajadores en unidad y coordinación con la juventud, las mujeres y las poblaciones haciendo tambalear al régimen y Piñera. Supimos aprovechar la convocatoria en ese entonces de la CUT para que a través de la organización y coordinación entre organizaciones sociales junto a la emergencia de las Asambleas Territoriales y como el Comité de Emergencia y Resguardo en Antofagasta, organismos tendientes a la autoorganización y autoactividad, millones logramos confluir en las calles bajo el grito de Fuera Piñera y por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana.

Si hoy lográramos unificar y coordinar a los sectores que han mostrado ejemplos de lucha, partiendo por las y los trabajadores de la salud junto a los sectores populares, sería mucho más viable conquistar no sólo las demandas planteadas por la CUT, sino que un Plan de Emergencia que parta por apoyar y mejorar la calidad de trabajo de toda la salud, enfrentar la crisis social que ha provocado la pandemia y el fracaso del plan de Piñera, conquistando un salario mínimo de $550.000; una renta universal y sueldos de emergencia basado en la canasta familiar para todas y todos los despedidos, suspendidos y trabajadores informales; la prohibición de los despidos y la derogación de la Ley de Protección al Empleo, entre otras demandas basado en el impuesto extraordinario a las grandes fortunas y mineras que han aumentado su fortuna en medio de la pandemia.

Es con esta fuerza, podemos pelear por un programa de fondo ante la crisis para que la paguen los grandes empresarios y no los trabajadores, afectando sus ganancias, a la vez retomar las demandas de la rebelión de octubre, acabar de raíz con toda la herencia de la dictadura, tomar medidas de fondo como la nacionalización del cobre, el litio y el agua bajo gestión de trabajadores y comunidades, sacar a este gobierno con la movilización popular y conquistar una Asamblea Constituyente realmente libre y soberana sin las trampas de la Convención Constitucional.




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