Política

EL CANDIDATO DE “TODOS”

Fernández justificó la brutal devaluación y buscó tranquilizar a empresarios y “mercados”

El candidato más votado en las PASO fue entrevistado por María O’Donnell y Ernesto Tenembuam el mismo lunes en el que el dólar subió un 25 %. La devaluación, el campo, la reforma laboral y otras definiciones.

Daniel Satur

@saturnetroc

Martes 13 de agosto | 10:29

En el programa Corea del centro del canal Net TV, Alberto Fernández del Frente de Todos fue entrevistado por los periodistas María O’Donnell y Ernesto Tenembaum. En una extensa conversación, el candidato a presidente lanzó varias definiciones buscando tranquilizar a gran parte de los protagonistas de la crisis económico-financiera en curso: el gran empresariado y los “mercados”.

Primero Fernández hizo un análisis de la reacción del Gobierno de Mauricio Macri tras la derrota en las PASO y el lunes caliente con la corrida cambiaria que llevó al dólar a superar los $ 60. “Es un Gobierno que durante cuatro años se la pasó diciendo que todo le salió mal por el gobierno anterior y cuando está terminando dice que todo le sale mal por el gobierno que va a venir, es realmente impresionante”, dijo.

También negó que Macri lo haya llamado para felicitarlo por su buena elección, algo que el propio presidente había asegurado horas antes en una conferencia de prensa en la Casa Rosada. Y afirmó que “si pudiera ayudarlo para que no le ponga más padecimientos y sufrimientos lo haría, pero yo no puedo hacer nada, soy solo un candidato”.

Sobre los efectos económicos post PASO, Fernández dijo que antes de las elecciones “el Fondo hizo un informe donde decía que la Argentina no tenía riesgo porque todos los candidatos garantizaban la estabilidad de la economía, no lo dije yo, lo dijo el Fondo, el que crea la idea de la inestabilidad es Macri con su prédica”.

Dólar “sincero”

Respecto al dólar, Fernández justificó la brutal subida del precio de la divisa estadounidense. De hecho afirmó que él mismo había anticipado antes de las PASO que “se veía venir un mal momento económico porque toda la estabilidad estaba atada con alambre, absolutamente ficticia, el dólar no valía lo que valía porque solo valía así si pagaban 65 puntos de tasa de interés y donde eso se moviera un poco todo se iba a desbalancear”.

“El dólar está muy bajo”, volvió a insistir Fernández, y agregó que él solo le cuenta a la gente “lo que está pasando, ojalá el Gobierno tuviera otras herramientas para parar esto”. Y explicó algo de su pensamiento al decir que “este modelo económico no resiste más, este modelo económico no tiene dólares para pagar porque no exportan en Argentina, y no exportan”.

Enseguida puso el ejemplo del “campo”, en referencia a los grandes grupos agroindustriales (no a los peones rurales ni a los pequeños chacareros). “El campo tiene una supercosecha que no termina de liquidar porque está esperando que el dólar se sincere y vos vas por el campo y ves los silos bolsas repletos de granos”.

Le preguntaron entonces a cuánto debería subir el dólar entonces. “No creo que mucho más”, respondió casi dando a entender que la devaluación de este lunes estuvo bien. “Admitamos que fue un sinceramiento importante, razonablemente debería parar acá”, sentenció.

¿Propuesta a Lavagna?

Consultado por el exministro de Economía Roberto Lavagna, candidato que quedó ubicado tercero en las PASO (rondando el 8 % de los votos), Alberto Fernández dijo “yo no puedo tener ningún problema con Lavagna, si con él recuperamos al país y pensamos parecido”.

Y a renglón seguido lanzó una pregunta directa: “¿A qué presidente no le gustaría tener a Roberto Lavagna como ministro de Economía? Lavagna es de los hombres más virtuosos de los que he conocido. La verdad que no sé qué quiere hacer él, ahora está en otra empresa, que es su campaña presidencial. Pero ¿quién no lo querría tener en un equipo de gobierno?”.

Reforma laboral modelo Vaca Muerta

Sobre las posibilidades de que su gobierno, tal como lo reclama el FMI, impulse un cambio en la legislación de cara a una reforma laboral (con más flexibilización y precarización para la clase trabajadora), Fernández afirmó que “nadie ha probado que el problema es la Ley de Contratos de Trabajo” para llevar adelante cambios en el modo de régimen laboral.

Recordó que en 2003, según él, había incluso “un sistema legal mucho más feroz que este, no solamente teníamos estas leyes sino que teníamos una peor que era la de la doble indemnización en caso de despido. Y duró prácticamente todo nuestro mandato”.

“No hace falta cambiar la ley laboral”, insistió Fernández, para quien en todo caso la flexibilización laboral “se resuelve por vía convencional, con los convenios colectivos”. El ejemplo de Mercado Libre no le pareció mal en ese sentido, al considerar que, en la medida que haya acuerdo entre empresarios y dirigentes sindicales, todo se puede hacer con las leyes vigentes.

Para el candidato kirchnerista, muchas de las conquistas obtenidas a lo largo de las décadas por la clase trabajadora fueron “privilegios” que en los últimos años “se fueron resolviendo por vía convencional”.

En ese marco puso como ejemplo de su “modelo” el convenio firmado entre las empresas multinacionales, la burocracia sindical de Petroleros y el Estado en Vaca Muerta. “Lo que pasó allí se resolvió por vía convencional. Si los trabajadores y los empresarios están de acuerdo, no tenemos por qué oponernos”, afirmó Fernández.

Vale decir que en Vaca Muerta, en febrero de 2017, Mauricio Macri festejó rabiosamente el acuerdo negociado entre las multinacionales energéticas y la conducción de los sindicatos petroleros de Neuquén, Río Negro y La Pampa encabezadas por Guillermo Pereyra y Manuel Arévalo.

Como se informó aquí en aquel momento, ese acuerdo significó un ataque a las condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores del sector que, tal como afirma Fernández, desde la óptica burguesa es un avance para mejorar las ganancias empresarias.

Tranquilos muchachos

Con estas definiciones lanzadas a pocas horas de que los llamados “mercados” dieran su veredicto sobre el resultado de las PASO (devaluando el peso, hundiendo el valor de muchas empresas argentinas y subiendo exponencialmente el riesgo país), Alberto Fernández buscó darles una señal favorable a los dueños del mundo.

“Hace un mes dijeron que yo había garantizado la estabilidad económica”, reiteró Fernández sobre el final de la entrevista televisiva. Su insistencia tiene dos objetivos: por un lado dejar en claro que el responsable de esta nueva escalada de la crisis es Mauricio Macri, quien gobierna; y por el otro advertir que él será un muy confiable interlocutor para los intereses del establishment económico y financiero.

El sinceramiento de Alberto quizás no contempla un factor central. La gran mayoría de quienes lo votaron el domingo no quieren más devaluación (porque eso significa más inflación y pérdida del poder adquisitivo de los salarios), tampoco quieren ver cómo se enriquecen los de siempre (la Sociedad Rural, las energéticas y los bancos) ni perder conquistas laborales porque así se generará más trabajo (aunque en peores condiciones y con mayor inestabilidad).

Las trabajadoras, los trabajadores y los sectores populares votaron por un cambio de fondo de las políticas de Macri. Nada de eso, por el momento, se deja traslucir en las declaraciones de Alberto Fernández, quien parece optar ante todo por tranquilizar al capital concentrado, que desde el primer día post PASO volvió a “votar”, como lo hace cada día.






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