Política Uruguay

REPERCUSIONES BRASIL

El golpe en Brasil y las repercusiones en Uruguay

El proceso iniciado en Brasil mueve los cimientos de toda Latinoamérica. El curso del golpe institucional que intenta la derecha en Brasil determinará las tendencias de la región.

Sábado 23 de abril de 2016 | 11:44

El golpe en curso

Basándonos en las notas publicadas por “Esquerda Diario”, diario hermano de Brasil, intentaremos explicar brevemente algunas aristas del proceso en curso.
El domingo pasado la oposición de derecha logró la mayoría de dos tercios de los votos en la Cámara de Diputados para la apertura del proceso de impeachment contra Dilma Rousseff, con 367 votos a favor del juicio político, 137 votos en contra y siete abstenciones (dos legisladores no fueron a votar), dando así un primer paso en el golpe institucional.

Si faltaba algún dato para confirmar el carácter de maniobra golpista del impeachment bastó con escuchar las “razones” de los diputados opositores. Los parlamentarios olvidaron el argumento central que estaba en discusión para iniciar el juicio político, la dudosa acusación por las “bicicletas fiscales”, artilugio utilizado para mejorar artificialmente las cuentas federales. En su lugar votaron haciendo alusión a “mi esposa Paula”, “por mi hija que nacerá y por mi sobrina Helena”, “por los militares (del golpe de estado) del 64”, “por los evangélicos” y hasta por “vendedores de seguros en Brasil”. La prensa internacional hizo referencia a estas posturas en la que se mencionó a Dios en reiteradas oportunidades. El diario El País del Estado Español llego a decir: “Dios entierra a la presidenta de Brasil”.

Atrás quedaron los intentos del gobierno y la cúpula del PT, con Lula a la cabeza, por evitar el éxito de la oposición golpista. Fracasaron tanto las presentaciones judiciales para frenar el impeachment ante el Superior Tribunal Federal, cómo negociaciones frenéticas de los últimos días tratando de ganar los votos individuales de algunos de los diputados por fuera de la votación de la dirección de sus bancadas. Las movilizaciones convocadas por el PT y los sindicatos que por miles se extendieron en varias ciudades del país nunca fueron la principal arma para enfrentar a la derecha, hasta hace poco en el caso del PMDB, aliados del gobierno.

Aprobado del pedido de impeachment en la Cámara de Diputados cabe al Senado, por mayoría simple, refrendar o no la decisión. En caso de que siga en curso, Dilma debería dejar el cargo al vicepresidente Michel Temer (PMDB) por 180 días, mientras dura el juicio. El mismo consiste en la presentación en el senado de la acusación y la defensa, bajo dirección del presidente del Supremo Tribunal Federal. Para condenar a la presidenta son necesarios los votos de 54 de los 81 senadores, equivalente a 2/3 del Senado.

La bancada del FA no repudia el golpe institucional

El proceso iniciado en Brasil mueve los cimientos de toda Latinoamérica, por ser el principal país en la economía regional y por tener al frente a un gobierno que estuvo en primera fila junto con otros países en el bloque de los gobiernos “progresistas”, que asumieron luego de la crisis de los gobiernos neoliberales de los 90’. Por todo ello lo que suceda con el golpe institucional que intenta la derecha en Brasil determinará las tendencias de la región, que actualmente es de deterioro y caída de popularidad de estos gobiernos que descargan ajustes contra el pueblo trabajador y son cada vez más notorios los casos de corrupción de estas fuerzas en el poder. El ascenso de Macri fue uno de los principales eslabones que marca esta tendencia, pese a estar más debilitado (a poco tiempo de asumir) no solo por el ajuste sino por figurar entre las personalidades de los “Panama Papers”, y ya muestra la pauta de las derechas que recobran terreno en la región y preparan un ajuste aún más fuerte que el que están realizando los gobiernos anteriores.

La fuerza de gobierno en Uruguay, especialmente Mujica, se han mostrado siempre en apoyo al gobierno del PT en el vecino país, aunque Vázquez expresó simpatía por Macri a horas de su asunción, lo que no le cayó nada bien a la base frenteamplista.

En estos días distintos sectores del FA se han ido pronunciando en repudio al intento golpista en Brasil, sin embargo no parece haber acuerdo total en denunciar el golpe. Ya ha trascendido que los sectores de Astori y Michellini, Asamblea Uruguay y Nuevo Espacio respectivamente, no estarían de acuerdo en denunciar la situación ya que no consideran que sea un golpe, porque argumentan que se estarían respetando los mecanismos legales existentes. Algo que expresa una posición política más profunda de diferencias en el FA, como otras veces y que no se reduce a una mera cuestión legal.

Está claro que quien se frota las manos en Uruguay son los partidos de la derecha tradicional, que pese a estar desprestigiados aún de sus últimos gobiernos, son las fuerzas electorales que le sigue en intención de voto después del Frente Amplio.

La crisis del PT y la crisis del FA

En Brasil la crisis del PT en el gobierno llega después de 13 años de gobernar con aliados como el PMDB, un fiel representante de la oligarquía de los estados y el alto funcionariado político totalmente corrompido. Un gobierno que en más de una década no ha cambiado lo sustancial de la estructura social brasileña. En contrapartida, el propio PT se ha encargado de enfrentarse con su propia base social mediante ataques a las condiciones de vida de los trabajadores y el recrudecimiento de la represión al pueblo pobre. El gobierno de PT con su tibio reformismo le ha abierto las puertas a la derecha nuevamente para su retorno. Con respecto a la izquierda uruguaya, si Brasil por su peso estructural en la región es importante para el destino del resto de las economías, la crisis del PT y su triste final al frente del "gigante", muestra los límites de los proyectos posneoliberales a los que apostaron las coaliciones de izquierda reformista como el Frente Amplio en nuestro país.

Las direcciones de la CUT brasileña y el PIT-CNT en su denuncia al golpe están dejando de lado la lucha contra el ajuste en curso. Pero la única forma de derrotar por izquierda estas maniobras del empresariado y la derecha, será mediante la acción independiente de la clase trabajadora enfrentando al impeachment y el ajuste del gobierno en las calles. Esta salida por izquierda debe tener como perspectiva la imposición de una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que discuta los grandes problemas nacionales y termine con el actual régimen de "democracia de las coimas".






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