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PEDRO, ENFERMERO DE VALLECAS

“El coronavirus sí entiende de territorios; a día de hoy tienes más posibilidades de morir si eres de Vallecas”

Conversamos con Pedro, enfermero del hospital Infanta Leonor en Vallecas para que nos cuente la situación que se está viviendo en la sanidad madrileña ante la crisis del coronavirus.

Domingo 29 de marzo | 09:52

En medio del aluvión de informaciones, propaganda y datos cruzados de estas últimas semanas, hemos querido acercarnos a la primera línea para saber de primera mano cómo se vive la gestión de la crisis del coronavirus desde los propios hospitales. Pedro es uno más de los miles de trabajadores y trabajadoras sanitarias que estos días se dejan la piel para intentar atender la avalancha de contagios por el Covid-19. Visiblemente cansado, aprovechamos uno de sus momentos de descanso para realizarle algunas preguntas.

¿Cuál es la situación actualmente en vuestro hospital?

La situación en el infanta Leonor es de colapso total. Hay entre de 100-150 personas esperando ingreso repartidas en las diferentes partes de urgencias. Lo normal es que la gente espere entre 2 y 3 días para ingresar, y tenemos algunos casos que tardan más. La gente más estable espera en sillas o en el mejor de los casos en sillones. Se da el caso de personas mayores que entran bien, estables o necesitando oxígeno, pero que con esas condiciones enseguida se deterioran. Te los encuentras descuidados y desorientados; hay casos de personas que por falta de recursos no habían recibido cena ni comida. Hay situaciones que se te quedan grabadas; hemos tenido a una señora de 80 años sentada en una silla durante cuatro días que entró con afectación leve y fue empeorando. También gente mayor sola e incomunicada, sin teléfonos para hablar con los familiares. No hay tiempo siquiera para oscultar a los pacientes, tampoco se respeta la distancia de seguridad entre ellos en muchos casos, así que al final a todo el mundo se le trata como Covid-positivo, ya que quienes no lo tengan al entrar lo pueden pillar, incluso pacientes oncológicos que vienen a sus revisiones porque están cerradas las consultas y entran aquí de urgencias poniendo en riesgo su ya delicada salud.

Y eso estamos hablando de la espera de urgencias. Ingresadas tenemos 740 personas, cuando la capacidad del hospital es para unas 250. Disponemos solo de 27 camas de cuidados intensivos, pero no hay ningún sistema de traslados para otras UCIs a las que podríamos derivar. Se están rechazando ya pacientes desde 55 años sin patologías previas, es decir, con esperanza de vida larga. En principio no está establecida esa edad límite, se supone que la valoración que se realiza es individual, pero la realidad es que se está haciendo así. Incluso en jóvenes se agarran a cualquier patología mínima como excusa para no ingresar. Nos obligan a actuar con medidas de medicina de guerra, pero no, esto no es una guerra, y es posible salvar muchas vidas que se están dejando ir.

Con la declaración del estado de alarma, el Gobierno anunció que pondría bajo su mando los recursos de la sanidad privada. La Comunidad de Madrid también aseguró haber puesto en marcha una única coordinación entre sanidad pública y privada. ¿Qué parte de todo esto se está cumpliendo?

En otras comunidades se han centralizado servicios de UCI bajo una única dirección y se hacen traslados en función de las camas disponibles. En Madrid se debería contar con las camas de los hospitales privados, pero parece que de momento no está funcionando así. En los hospitales privados se está ingresando principalmente a la gente que tiene cobertura sanitaria privada, pero eso no es lo mismo que ponerlos al servicio de la gente. No es cierto que haya, como dicen, centralización de medios, ni derivaciones de pacientes desde lo público a hospitales privados, al menos desde Vallecas. Sigue siendo quien paga va a la privada y quien no a dormir a un pasillo. A los hoteles medicalizados, desde Vallecas tampoco se deriva, están sirviendo de descarga de otros hospitales más céntricos.

Para que lo entendamos, la situación es brutal. Las urgencias de Vallecas deberían estar cerradas y estar derivando pacientes a otro sitio porque están saturadas. La gestión está siendo pésima. En Leganés, otro barrio obrero, debe haber sucedido parecido en el Hospital Severo Ochoa y ya están derivando ambulancias a otros hospitales. Cuando sale Pedro Sánchez diciendo que la crisis no entiende de ideologías ni de territorios no puedo evitar pensar que es una gran falacia. No solo es la ideología neoliberal la que ha desmantelado la sanidad pública durante las últimas dos décadas, especialmente en Madrid, si no que además también va por barrios, o sea que sí, el coronavirus sí entiende de territorios; a día de hoy tienes más posibilidades de morir si eres de Vallecas. En Vallecas ahora mismo hay 1 cama UCI por cada 27 ingresados, en el Gregorio Marañón 1 por cada 9, en la clínica Quirón de Pozuelo 1 para cada 6. Y eso contando con que los hospitales públicos han sacado camas UCI de debajo de las piedras.

Como digo, el personal de los hospitales públicos lo estamos dando todo e intentando buscar soluciones, que las hay. Es urgente habilitar más espacios para cuidados intensivos. En otros hospitales se está haciendo, incluso sin intensivistas. Aprovechando que es un protocolo sencillo para una misma tipología de afección se podría sumar otros especialistas, por ejemplo intensivistas pediátricos, y sería posible gestionar algunas camas más. Se supone que hay respiradores disponibles pero se nos dice que no hay personal para llevar a esos enfermos, y los nuevos respiradores que tienen que llegar no llegan. Y no hay que olvidar que tenemos recursos que permanecen cerrados como la UCI del Hospital Infanta Sofía o el nuevo Hospital de Toledo, a 60 km de Madrid, que deberían ponerse en funcionamiento ya.

Otra de las medidas anunciadas por la Comunidad de Madrid ha sido el cierre de centros de salud, bajo la excusa de una reorganización de la sanidad en la provincia, ¿qué consecuencias inmediatas tiene esta medida?

La primera consecuencia directa del cierre de centros de salud (temporal, dicen, para llevar médicos al IFEMA, ya veremos) es que va a producir una sobrecarga hospitalaria, como ya ha denunciado el Colegio Oficial de Médicos. Gente con dudas o con síntomas leves se pueden presentar masivamente en las urgencias de los hospitales a seguir saturándolos, y además si no tienen coronavirus se podrán acabar contagiando. En el peor de los casos, quedarse en casa sin saber a quién acudir como mucha gente que lamentablemente está muriendo en el domicilio; por cierto que a esta gente no la estarán contando en la estadística de fallecidos.

Además, parece que lo del IFEMA, dejando aparte la campaña propagandística para el Rey y el Ejército, que esa sí la han hecho muy bien, está siendo un desastre. El personal derivado allí desde los centros de salud se queja de no tener órdenes concretas, y de que hay poco trabajo, habiendo pocos enfermos de momento serían más útiles en otro sitio. Además de otros detalles como que no hay suficientes tomas de oxígeno, no hay posibilidad de hacer radiografías, etc. Posiblemente en los próximos días sí que sea útil pero de momento no se nota una descarga de trabajo por el IFEMA, al menos en Vallecas.

La otra consecuencia directa será sobre el seguimiento de la gente que está en casa, tanto el seguimiento de patologías crónicas, sobre todo en gente mayor muy frágil, así como el seguimiento de pacientes con síntomas leves de Covid-19. Se calcula que hay casi 50.000 personas recibiendo asistencia telefónica mientras permanecen en su casa con la enfermedad. Esa asistencia se da desde los centros de salud. Lo suyo sería poder hacer un seguimiento presencial pero no hay medios. Si cierran los centros de salud, ¿quién hace ese seguimiento telefónico?

Se están tomando medidas demasiado improvisadas y sin tener en cuenta a la comunidad médica. Los Servicios de Urgencia de Atención Primaria (SUAP), que dan atención por la noche y los fines de semana, están cerrados desde el día 22 y en ellos permanece solo un técnico celador para informar del cierre a quién acuda a los mismos. Sin embargo ayer se publica un listado de SUAP que estarán abiertos este fin de semana para atención telefónica y seguimiento. Por cierto, que aquí también vemos las diferencias de vivir en Vallecas. Para una población de 320.000 personas, quedan abiertos 2 centros, los mismos que tienen Retiro, Chamberí y Chamartín, con menos de la mitad de la población cada uno. Vicálvaro, que limita con Vallecas y desde donde también nos llegan pacientes, no tienen ningún SUAP.

A principios de la semana nos enterábamos de refilón, porque esta operación se está llevando con mucho secretismo, de que el Centro de Salud Vicente Soldevilla de Vallecas se había propuesto para ser uno de los centros de salud que se va a cerrar. Gracias a la actuación rápida de sindicatos y asociaciones vecinales, que anunciaron una cacerolada para el viernes, se rectificó y en principio “se aplaza” el cierre. Ahí está también la duda, ¿será temporal esta “restructuración” o aprovecharán la crisis para terminar de cargarse la atención primaria?

¿Cómo valoras el tratamiento mediático que se está realizando estos días?

Para empezar, los datos que muestra el Gobierno son datos que no se corresponden con la realidad. Hay muchos más contagiados de los que aparecen en las cifras. Habría que sumar también la mortalidad colateral de gente no atendida, de ambulancias que llegan tarde, intervenciones quirúrgicas que no se hacen, pacientes oncológicos que dejan de recibir tratamiento, etc. A la mayoría de la gente no se le hace la prueba, entonces cualquier porcentaje que se haga es erróneo de partida. Esos datos además no se analizan, ni se estructuran por tipologías, y por lo tanto no se está haciendo un estudio epidemiológico como se ha hecho en China, gracias a lo que podemos trabajar con un conocimiento avanzado de lo que supone esta enfermedad.

Las declaraciones sobre que se están realizando pruebas a todos los sanitarios es otra mentira, al menos en Vallecas. Aunque hayas tenido contacto con enfermos sin medidas de seguridad o tengas síntomas leves no siempre se te hace la prueba, solo con síntomas graves. Hemos visto casos de gente con anosmia (perdida de olfato, un indicador del covid) y fiebre y aun así no se la hacen. Además, hasta que sale el resultado de la prueba se debería aislar al sanitario y eso no se hace, se sigue trabajando hasta que salga el resultado. Sabemos que en otras comunidades sí están haciendo la PCR, pero en la principal en número de casos como es Madrid, no se está haciendo. El número tan elevado de contagios entre personal sanitario tiene que ver con la falta de EPIs, y también a su baja utilización de mascarillas hasta hace poco. Mucha culpa de esto la tienen las informaciones contradictorias y esa especie de campaña mediática que se hizo para decir que las mascarillas no servían de nada.

Y por último destacaría también el discurso bélico que nos están aplicando. Como ya he dicho antes, esto no es una guerra, aunque estemos contra nuestra voluntad aplicando medicina de guerra, seleccionando quien debe salvarse y quien no, cuando debería haber recursos para salvar a todo el mundo. Que ante una crisis sanitaria salgan los militares a dar ruedas de prensa hablando en términos de guerra solo tiene sentido desde el punto de vista de querer dar una imagen de firmeza que no se corresponde con la negligente gestión de la crisis. El confinamiento ha llegado mal y tarde; estamos viendo situaciones de tensión en la calle, cientos de detenidos y multados, para preservar una medida que ya es secundaria ante un virus que se ha difundido ampliamente. Perseguir a personas que salen a correr o a comprar el pan individualmente no va a salvar vidas; las vidas ahora mismo se salvan poniendo camas UCI, sumando personal y medios en los hospitales.

La ciudadanía está dando muestras de un amplio apoyo al personal sanitario, para terminar ¿qué le dirías a todas esas personas que salen cada tarde a aplaudiros a los balcones?

Les diría que los aplausos están bien, pero que nosotros no somos héroes ni heroínas, cumplimos con nuestro trabajo y lo que necesitamos son recursos para poder cumplirlo en condiciones. Agradecemos toda muestra de apoyo, pero donde más les vamos a necesitar es reivindicando una sanidad pública de calidad. El viernes pasado se realizó una cacerolada de gran importancia; para empezar conseguimos paralizar temporalmente el cierre de un centro de salud en Vallecas.

Pero hay que seguir luchando y toda forma de apoyo nos vale: pancartas en los balcones, mensajes de apoyo en redes, repetir la cacerolada de los viernes. Todo lo que se os ocurra bajo un lema bien claro: los recortes, la mala gestión y la corrupción matan, la Sanidad Pública cuida la vida y necesita recursos. En Vallecas lo sabemos bien, nadie nos ha regalado nada, todo lo hemos conseguido luchando. Es el momento de defender la sanidad.






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