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Desalojo policial, muerte y amenazas en La Blanqueada

Colectivos Contra la represión y por las Libertades realiza una condena pública contra el hostigamiento policial que sufrió Pablo, el amigo de Compa, el perro asesinado por policías el pasado 16 de junio de la plaza de Mateo Vidal y Abreu.

Sábado 11 de julio | 13:30

Pablo es conocido en el barrio montevideano de La Blanqueada por ser el mejor amigo de Compa, el perro asesinado por un policías delante de sus ojos como mecanismo de amenazar directamente a Pablo y llevarse a su gran amigo: “la próxima bala va para vos” le dijeron a él y disparó a la mascota.

Es muy conocido este hecho en varios medios de comunicación. Vecinos y varios colectivos realizaron el pasado 20 de junio una marcha en repudio a su asesinato, y días más tarde, Pablo volvió a ser víctima de los abusos policiales, esta vez incriminándolo de un delito que no cometió, un intento de legitimar la acción policial.

El comunicado de Colectivos se adentra en los hechos anteriores y posteriores, y nos dá mejor conocimiento de las amenazas a las que frecuentemente son víctimas Pablo y las y los vecinos.

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Esto no comenzó ese día ni terminó posteriormente al asesinato. Pablo, al igual que varias personas en situación de calle, viene recibiendo el hostigamiento de los Policías que se encuentran en la zona y la complicidad de efectivos de la seccional 9na.

El relato comenta que las agresiones comenzaron a efectuarse fuertemente desde marzo, abordando de manera violenta tanto al él como a las personas en situación de calle de la zona. Desde marzo de este año aparece el repudio generalizado de algo que ocurre desde hace ya varios años: la criminalización de la pobreza y la represión contra jóvenes y pobres.

Luego de que tomara trascendencia pública de que Pablo es el amigo de Compa, cruelmente asesinado delante de sus ojos, en los días siguientes continuó recibiendo el menosprecio por parte de Policías que patrullan la zona. Además quisieron justificar el asesinato queriéndolo colocar como un delincuente y fue sometido a fuertes golpizas, como indica el relato de los múltiples hechos.

Cade destacar que esto está amparado por la Ley de Faltas aprobada con votos del Frente Amplio durante el gobierno de José Mujica y con un aparato policial fortalecido con armamentos, mejores sueldos y un entrenamiento militarizante con la creación de la Guardia Republicana y del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO).

Según denuncia públicamente Colectivos, el hostigamiento contra Pablo y los vecinos que se animaron a dar la cara y hablar, es constante. La solidaridad de las y los vecinos en tiempos de individualismo e indiferencia contra los más pobres, es la garante de Pablo, y eso para el aparato policial es algo peligroso.

Pablo se encuentra atemorizado por lo que pueden hacerle, y el comunicado cierra haciendo responsable al gobierno en caso de se ponga en riesgo su integridad física.

Dejamos el relato sobre el hostigamiento a Pablo realizado por Colectivos contra la Represión y por las Libertades:

“Desalojo policial, muerte y amenazas

Pablo desde su niñez vive en la calle, en ella creció, sufrió y también allí fue haciendo de ese lugar de tránsito, lugar de vida.

El cuida coches de Mateo Vidal y Abreu, es querido por vecinas y vecinos del barrio que recuerdan cómo desde muy chico trillaba esas cuadras. Hace dos o tres años encontró a compa el perro con quien compartía día y noche, hasta mediados de junio pasado.

El día 16 de junio en la plaza de Mateo Vidal y Abreu en Montevideo, Compa, el perro amigo y compañero de Pablo fue asesinado de un balazo luego de que los policías que patrullan a pie la zona golpearon duramente a su gran amigo, “después te toca a vos” es lo que le dijeron. Esto motivó una movilización en la zona por Compa realizada el sábado 20 de junio.

Destacamos el rol de acompañamiento que tuvieron los vecinos y vecinas, personas muy queridas para Pablo y Compa, al contrario del odio social típico de estos años de individualismo e indiferencia.

Las y los vecinos concretamente representan un apoyo fundamental para sobrellevar el día a día, especialmente en estos momentos de hostigamiento policial que sufre.
Para los policías esto es algo peligroso y despliegan todo su accionar contra los mismos vecinos que se dedicaron comprometidamente a registrar y denunciar el abuso policial.

En estos días cuando salimos a construir este relato, fueron varias las personas que se arrimaron a conversar y denunciar la violencia que sufren los cuidacoches del barrio.

La muerte de “Compa” no fue el primer evento en el que sufrieron la violencia policial, desde marzo a esa fecha era la 5° vez. Son víctimas (no las únicas) del hostigamiento que sufren las personas en situación de calle a manos de las fuerzas de seguridad en ese barrio y otros. El aparato represivo que representa la Policía fortalecida por el gobierno progresista, junto a leyes aprobadas en ese gobierno, desde marzo está atacando con más voracidad contra las personas jóvenes y pobres.

Sin mediar palabra, Pablo y Compa fueron atacados 4 veces por la Policía previo al día del asesinato, fueron ataques realizados en diferentes lugares de La Blanqueada con el mismo motivo: que se retire del lugar.

Golpes y expresiones de sentimiento de odio social contra los más oprimidos de este sistema, fueron los vehículos comunes de estos ataques. Los dos fueron ferozmente golpeados, a tal punto que un golpe fuerte en el hocico de Compa, motivó que su compañero vaya a la seccional policial de la zona a decirles que golpearon al perro y que dejen de hacerlo porque lo iban a matar. No fue escuchado porque el 16 de junio 3 policías los volvieron a atacar tanto a él como a Compa, con el resultado que todos sabemos.

El asesinato de Compa delante de los ojos de su más grande compañero, sigue dejando fuertes marcas psicológicas en él, y el hostigamiento policial continúa, estando expuesto a las constantes provocaciones que realizan los policías de la zona, y llevó al intento de querer montarle una causa para intentar justificar el repudiable asesinato de Compa, como si un comportamiento delictivo fuera una razón para golpear ferozmente y asesinar a su mascota. Mientras conversábamos hace pocas horas con Pablo en la plaza donde para y cuida los coches, en menos de 1 hora tres veces pasó una camioneta policial.

Este hostigamiento no cesa, el martes 22 de junio, a menos de una semana de la muerte de Compa, 3 patrulleros se lo llevan detenido a Pablo; la supuesta rapiña de un acolchado a otra persona de situación de calle con un cuchillo fue la excusa. De esto hablaron todos los medios masivos de comunicación, con el objetivo de criminalizarlo, sin esperar al proceso judicial ni relevar detalles. Un supuesto delito porque el acolchado blanco y negro se lo donaron a él y era de su uso desde varios días antes de la detención: el arma, un cuchillo plantado; esto es parte del procedimiento policial que siempre utilizan para justificar una agresión.

Recalcamos que desde Fiscalía no encontraron elemento alguno que comprobar el hecho. Dos vecinas inmediatamente se ocuparon por hacer saber que era un verdadero montaje lo que se estaba haciendo. Claramente a Pablo le aplicaron el procedimiento que suele emplear la Policía contra los oprimidos: utilizar como excusa un delito que jamás existió y plantar un arma que pretenda vincularlo; de esto la prensa masiva no habló.

Pero lo que nos enteramos, fue peor, durante el tiempo que estuvo detenido, fue amenazado y golpeado por los policías en todo momento, al detenerlo utilizando 3 patrulleros, dentro del patrullero que se lo llevó esposado y en el destacamento que quedó detenido, en la Unidad de Operaciones Número 2 ubicada al lado de la Seccional 14ta.

Dentro del patrullero le dijeron “ gracias a vos hay 5 policías menos en las calles, cuando lleguemos vas a ver”, la fraternidad entre policías para destrozarlo. Al momento de estar detenido es que sufre la mayor parte de la violencia física y psicológica, fue golpeado constantemente y al momento de ir al baño le tiraron un balde con agua sobre él. En Fiscalía y al no encontrar elementos resolvieron liberarlo, a tal punto que se lo llevaron en un auto particular del Ministerio del Interior porque no habían garantías de que sea llevado en un patrullero común.

Actualmente él se siente perseguido debido al hostigamiento sufrido desde marzo y especialmente al estar puesto en la mira de los policías por ser el compañero de Compa. La violencia y temor no solo la sufre Pablo, las vecinas y vecinos que se solidarizaron con tanta injusticia en estos días también viven bajo el miedo a represalias y ataques. Están expuestos a las agresiones tanto psicológicas como físicas.

Exigimos al Ministerio del Interior el cese del hostigamiento, que se lo respete como persona, y hacemos responsable al Ministerio en caso de que algo grave le suceda tanto a él como a los vecinos solidarios. También los órganos judiciales deben profundizar las investigaciones de estos hechos, brindando las garantías que debe tener toda persona.

Como sociedad, no podemos quedarnos calladas, es hora de romper la impunidad policial, de rodear a quienes sufren las amenazas de parte de la policía. A Pablo lo cuidamos vecinas y vecinos, las organizaciones sociales y todas aquellas personas que se nieguen a tolerar tanta injusticia.

NO ES UN CASO AISLADO, ES CRIMINALIZACIÓN

Llamamos a seguir denunciando la violencia policial y no ser indiferentes con quienes son víctimas de estas prácticas. Solo la solidaridad y empatía nos protegen”.

Colectivos contra la represión y por las libertades.






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