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Red Internacional

Inflación y salarios. Crece la huelga petrolera en Francia y enfrenta el chantaje del Gobierno y las empresas

La huelga en las refinerías francesas crece y se fortalece. Ante la escasez de combustible el Gobierno, las empresas y los medios apuestan a las fake news contra los trabajadores y a los ultimatums y amenazas. Por ahora los trabajadores no ceden a ese chantaje y los ferroviarios de SNFC y otros sectores se sumaran al conflicto con huelgas a partir del lunes.

Jueves 13 de octubre | Edición del día

La inflación en Europa supera índices no visto en décadas, lo que ya ha erosionado los ingresos de las y los trabajadores, y alentado huelgas en varios países. Francia no es una excepción, como lo muestra la huelga petrolera que ya lleva más de 20 días en algunas refinerías contra la intransigencia de las principales empresas, Exxon y Total, que se niegan a ofrecer aumentos que superen la inflación, a pesar de haber obtenido ganancias récord.

Los grandes medios de comunicación han montado campañas de mentiras para desprestigiar la lucha de los trabajadores ante la escasez de combustible en las estaciones de servicio, mientras que las empresas le dan ultimatums a los trabajadores y el Gobierno amenaza con medidas judiciales para obligar a trabajar a los huelguistas declarando al sector como actividad esencial.

Sin embargo, la huelga continúa en las refinerias, a partir del próximo lunes se sumarán los trabajadores ferroviarios y otros sectores a la huelga y se espera una jornada de huelga general para el martes 18 de octubre.

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Tras tres semanas de huelga en Exxon y dos en Total, el movimiento en el sector petroquímico, en lucha por sus salarios, continua. Frente a las amenazas del gobierno y de la imposición -bajo pena judicial- de servicios mínimos a los huelguistas de Exxon, este miércoles, los huelguistas respondieron alargando la huelga al jueves.

En la refinería TotalEnergies de Donges, el anuncio ha hecho estallar la situación. De esta forma, la segunda refinería del país en términos de volumen de producción (más de diez millones de toneladas de petróleo pasan por esta planta cada año), hasta ahora ajena al movimiento, se une a la pelea. Una extensión de la huelga que podría hacer girar considerablemente la situación a favor de los huelguistas.

“Levanten los bloqueos”: el chantaje de Total para debilitar la correlación de fuerzas

En este contexto, por parte de la dirección de TotalEnergies, la clave, es lanzar chantajes y ultimatums a los huelguistas. En un comunicado publicado este martes, la dirección anunciaba: “una reunión de concertación e intercambio para mañana por la tarde” antes de detallar sus condiciones. Estas eran: “los sindicatos representativos en el marco del Socle Social Común (NdT: aquellos que aparecen como negociantes en el convenio) y que no han participado en el movimiento de huelga actual”, así como la CGT con la condición de que: “levante los bloqueos de las instalaciones antes de mañana al mediodía".

Es decir, Total llama a negociar con los sindicatos que ellos eligen, que casualmente son los que no llamaron a la huelga. Por otra parte, con el ultimátum a la CGT, la dirección de Total busca presionar para interrumpir la huelga y así debilitar la correlación de fuerzas construida por los huelguistas tras más de dos semanas.

Frente al chantaje, no hay que ceder

La maniobra tiene varios objetivos. El primero es extender la semilla de la duda en el seno de los huelguistas ahora que el movimiento sufre una enorme presión política del gobierno y de las patronales de Total y Exxon Mobile. El segundo es romper la huelga. Ceder, ni siquiera un ápice de terreno a la patronal para obtener una muy hipotética negociación, no solo debilitaría la correlación de fuerzas para negociar, sino la propia dinámica de la huelga.

Como en Exxon el martes pasado, el chantaje vergonzoso sobre las negociaciones podría ser el preludio de la firma de un acuerdo con los sindicatos traidores a espaldas de los huelguistas.

Por tanto, el mantenimiento de la huelga y de la correlación de fuerzas es una cuestión decisiva. Más aún, cuando los primeros servicios mínimos obligatorios han sido impuestos a cuatro huelguistas de Exxon Mobile en Gravenchon y parece que la medida podría extenderse en los próximos días a los trabajadores de Total.

Represión, chantaje: el gobierno, Total y Exxon tienen miedo a que se extienda el movimiento

En realidad, tanto para el gobierno como para las patronales de Total y Exxon, la situación es alarmante. La huelga de los trabajadores de la petroquímica ha pillado de improviso a las clases dominantes. La extensión del movimiento de huelga, este miércoles, como marca la entrada a participar de trabajadores de varias gasolineras de la red Argedis filial de Total, que anunciaron sumarse a la huelga a partir del martes, podría cambiar radicalmente el escenario.

Otros sectores podrían sumarse al movimiento actual. En el sector nuclear, el mantenimiento de cinco reactores se encuentra parado. Este jueves, múltiples asambleas generales están convocadas para decidir el próximo paso. En Rennes, los asalariados de la fábrica de Stellantis se reunieron este martes. Múltiples organizaciones sindicales se han solidarizado con los huelguistas, notablemente UL CGT en Havre y los estibadores del puerto de Marsella. Los ferroviarios de SNFC y otros sectores se sumanrán al conflicto con huelgas a partir del lunes.

Desde este punto de vista, aunque se está ejerciendo una gran presión sobre la base, una jornada de huelga interprofesional [que abarca a diferentes sectores y sindicatos de trabajadores] parece prepararse para la próxima semana, el 18 de octubre. Si bien, esta podría tomar nuevamente la forma de un día de huelga “fragmentada” de 24 horas, se trataría aún así de un importante punto de apoyo para imponer una verdadera jornada de huelga con la capacidad de bloquear la economía del país, en alianza con los trabajadores de las refinerías. Mientras tanto, la lucha de estos trabajadores ha demostrado que la forma de luchar por los salarios es la huelga reconductible [se vota periódicamente en asambleas su continuidad], y que ahora más que nunca, no hay que ceder.


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