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Red Internacional

Entrevista. “Como socialistas, rechazamos la idea de ‘poner misiles’ en Venezuela y que nos involucren en una disputa entre EE.UU., la OTAN y Rusia”

Semanas atrás trascendió lo dicho por el vicecanciller ruso sobre que no descartaban el despliegue de infraestructura militar en Cuba y Venezuela, como respuesta al aumento a la expansión armada de EE.UU. y la OTAN hacia Europa del Este y en particular ahora en Ucrania al tiempo que Rusia acumula tropas cerca de la frontera de dicho país. El Gobierno estadounidense ripostó que respondería de forma “decisiva” si eso ocurría. Aunque hasta ahora no pasó de eso, nos parece oportuno mostrar qué posición se tiene desde la izquierda que se enfrenta a Maduro y al imperialismo. Al respecto, conversamos con Ángel Arias y Suhey Ochoa.

Viernes 11 de febrero | Edición del día
  • En el marco de las negociaciones en Viena entre Rusia y EE.UU., el 13 de enero pasado Sergei Ryabkov, viceministro de Exteriores de Vladimir Putin, respondió en una entrevista que no podía confirmar ni excluir la posibilidad de un despliegue militar en Venezuela y Cuba, si continuaba la presión militar sobre Rusia por parte de EE.UU. y la OTAN. Días después, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, evitó desmentir o afirmar esa posibilidad, se limitó a señalar “En el contexto de la actual situación, Rusia piensa en cómo garantizar su propia seguridad”, aunque agregó también, respecto a Cuba y Venezuela, “no podemos olvidar que hablamos de países soberanos". ¿Cómo se ve esta cuestión desde la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) aquí en Venezuela?

ÁA: Bueno, lo central es que rechazamos la idea de que nos involucren en una disputa entre EE.UU., la OTAN y Rusia, en función de intereses que nada tienen que ver con las necesidades del país ni del pueblo venezolano.

  • Padrino López, ministro de la Defensa, fue condescendiente, señaló que en todo caso se trataría de “profundizar relaciones de cooperación militar que ya existen”. Por su parte, otra de las afirmaciones de los portavoces rusos fue que la posibilidad “dependería de las acciones” de sus contrapartes estadounidenses. Y recientemente, los gobiernos de Rusia y Venezuela informaron de una conversación vía telefónica entre ambos presidentes, donde tuvieron “un análisis compartido de la coyuntura internacional” y “coincidieron en la buena marcha de la cooperación bilateral” en diversas áreas.

ÁA: Sí, no hay nada parecido a una reacción en contra del gobierno venezolano a esa posibilidad, más bien al contrario, se han apresurado a tratarla con benevolencia, o incluso aprobación implícita. Por supuesto, rechazamos ese posicionamiento, que aunque por ahora no parece ser la hipótesis más probable, en caso de escalarse a un conflicto armado, estaría el gobierno de Maduro abriendo las puertas a que nos veamos arrastrados a ese escenario.

  • Sin embargo, el punto de partida de esta escalada es la continua expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas. Los volúmenes de equipamiento de armas, instalación de bases e infraestructura militar en países aliados de EE.UU. y la Unión Europea, son considerables a lo largo de los últimos años. De hecho, el punto álgido ahora es si Ucrania, país fronterizo con Rusia y clave en su estrategia defensa, pasa a formar parte de la OTAN, lo que es considerado por Moscú una “línea roja”. Es decir, hay un claro posicionamiento militar por parte del imperialismo estadounidense y los europeos, lo que lleva a algunos sectores de la izquierda a plantear que, para hacer frente a esto, habría que posicionarse del lado ruso.

SO: Claro, es un hecho que hay esa agresividad, ese expansionismo del imperialismo yanqui y sus aliados europeos. Eso está en la base del conflicto, de hecho, ahora está trascendiendo que sus voceros y sus medios probablemente estaban exagerando a propósito lo de la posible “invasión rusa” a Ucrania, y el propio presidente de Ucrania, que es aliado de EEUU, acaba de declarar que considera que occidente está generando un nivel de alarmas innecesario. Nosotros estamos en contra de eso, de la política imperialista de EEUU y de la OTAN, de hecho, estamos por la disolución de la OTAN, etc., como explicamos en una declaración de nuestra corriente internacional. Pero el punto es que esa posición antiimperialista no nos lleva en modo alguno a concluir que entonces hay que tomar partido por el gobierno ruso.

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  • ¿Pero no habría que tomar partido sí o sí? Algunos sectores podrían decir que “en lo concreto”, hay que estar contra el imperialismo estadounidense.

SO: Una cosa es estar en contra el imperialismo estadounidense y otra estar a favor de Putin y los intereses que defiende. Rusia que viene acumulando fuerzas militares en la frontera con Ucrania a la vez que sostiene a todos los regímenes autoritarios de la ex URSS, no representa ninguna salida progresiva para los pueblos de la región. El gobierno bonapartista de Putin defiende los intereses de la oligarquía rusa, pues Rusia es un país que se fundamenta en la explotación de sus trabajadores y trabajadoras por un puñado de burgueses y oligarcas, muchos de los cuales son ex burócratas de la época stalinista, que se volvieron empresarios y ricos con la restauración capitalista. Y además, no juega ningún papel progresivo hacia otros pueblos o naciones pequeñas, al contrario, impone su dominación a varios de ellos y de hecho respalda la represión de varios gobiernos contra sus respectivos pueblos.

ÁA: De hecho, la política de Putin es buscar devolverle a Rusia ese estatus de gran potencia que obtuvo cuando la URSS, pero en este caso una potencia capitalista.

SO: Claro, y la pregunta es entonces, ¿por qué “en lo concreto” tendríamos que estar las y los revolucionarios apoyando a semejante opción política? No tiene fundamento.

  • Que EE.UU. y la OTAN sean reaccionarios no hace a Putin y la Rusia actual un bando “progresivo”, ¿no?

ÁA: Exacto. Es que hay en algunas lógicas un maniqueísmo que solo ve reaccionarios en un bando, y eso más bien es un problema para poder llevar adelante una política revolucionaria. Como marxistas, nos ubicamos desde una lógica diferente a lo que en política revolucionaria se denomina “campismo”, es decir, esa lógica de ciertas corrientes de la izquierda que en determinadas confrontaciones asumen que hay dos campos políticos, uno reaccionario y uno progresivo, y se ubican por tanto en el campo que consideran progresivo, subordinando a esa dicotomía cualquier posibilidad de estrategia propia, independiente, de la clase trabajadora y los sectores oprimidos.

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  • ¿Cómo se expresaría aquí esa discusión?

ÁA: Sí, es sencillo: hay corrientes que, en nombre del antiimperialismo, de la oposición al imperialismo estadounidense, prácticamente apoyan a cuanto gobierno o régimen político haya con alguna confrontación con Estados Unidos, sin darle mayor importancia a cuán reaccionario, antiobrero, opresor de minorías nacionales, etcétera, pueda ser ese régimen político. Nosotros por supuesto somos antiimperialistas y condenamos todas las incursiones, la agresividad y el guerrerismo del imperialismo estadounidense en cualquier parte del mundo, pero eso no quiere decir en modo alguno que, automáticamente, se asume que la otra contraparte representa algún campo político progresivo al que hay que apoyar.

  • No consideran entonces que hay un “campo político progresivo” en esta confrontación.

ÁA: Claro, es eso lo que queremos dejar en claro como un aspecto central de nuestra posición. Por supuesto, el marco de las declaraciones de los funcionarios rusos, y el reciente anuncio de más estrechamiento de las relaciones militares entre Rusia y países como Venezuela, están en el marco de la estrategia defensiva de Rusia ante un evidente avance y agresividad estratégica de Estados Unidos y la OTAN hacia ese país. Pero eso no hace, insisto, que nos parezca entonces que hay que estar del lado de Rusia porque sea algo así como “el bando político progresivo” de esta disputa.

Como internacionalistas y socialistas rechazamos la idea de que el gobierno de Putin pueda representar alguna alternativa al imperialismo que sea favorable a los trabajadores y sectores populares. Esa idea, que sostienen diversos sectores populistas y estalinistas a nivel mundial, avala la política reaccionaria de Putin, que solo defiende sus propios intereses, los de la oligarquía rusa y a gobiernos reaccionarios y represores.

  • Lo reciente de Kazajistán es otra muestra de eso…

SO: ¡Exacto! Acabamos de ver hace pocas semanas cómo ese gobierno reprimió fuertemente una ola de manifestaciones, cuyo detonante fue el aumento de los combustibles, con el presidente llamando terroristas a los manifestantes y llegando a decir a los cuerpos represivos que dispararan a matar. ¿Y cuál fue el papel de Rusia? Enviar tropas para apoyar a ese gobierno contra el levantamiento de la población. Un rol claramente reaccionario. Ojo, y que no tiene nada que ver con que entonces Rusia es la apoya gobiernos antidemocráticos y los imperialismos occidentales son los garantes de la democracia, obvio que no, ese rol de apoyar militarmente a gobiernos antipopulares, por supuesto que también lo han cumplido un montón de veces los Estados Unidos y los gobiernos europeos.

  • De hecho, la denominación de “tropas de paz” que dio Rusia a los militares enviados, recuerda claramente los eufemismos con que siempre Estados Unidos y la propia OTAN llaman a sus ejércitos que envían en misiones imperialistas a controlar situaciones de otros países.

ÁA: Sí. Y una cosa más, importante: en el caso de Kazajistán y de la propia Rusia estamos hablando de países capitalistas, o sea, sociedades y gobiernos sustentados en la explotación de la clase trabajadora para enriquecer a los grandes empresarios, incluso de occidente.

  • Sí, cuando lo de Kazajistán, se mencionó la presencia en el país de grandes empresas petroleras estadounidense y europeas.

ÁA: Así es, precisamente en la zona donde comenzaron las protestas operan grandes multinacionales como Chevron, Exxon y Shell, y de hecho antes de esas protestas se había dado ya un importante proceso de huelgas y luchas de los trabajadores petroleros. Además, parte del trasfondo de las protestas tan virulentas y rápidamente extendidas, fue el hastío con una casta gobernante que, además de autoritaria, maneja buena parte de los negocios del país, con una vida ostentosa, con varios de los principales millonarios de Asia Central, a partir de que se hicieron dueños de propiedades estatales tras la disolución de la URSS, y aprovechan su control del Estado para las corruptelas, y así son socios de los grandes capitales occidentales.

Entonces, volviendo al punto de Rusia, mal podríamos nosotros, como gente de izquierda, como anticapitalistas, asumir una posición del tipo de respaldar políticamente a Rusia en su pugna con EEUU y la OTAN, siendo que Rusiarespalda, incluso militarmente, regímenes capitalistas y autoritarios. Nuestra posición es desde una perspectiva de clase, no caemos en “campismo” porque pensamos los problemas en términos de clase, de intereses de clase.

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  • Aquí en Venezuela la oposición de derecha también se pronunció en contra de las declaraciones de los funcionarios rusos. En ese sentido de independencia de clase, ¿cuál es la diferencia de la posición de la LTS?

SO: Bueno, lo de la oposición aquí es hipocresía y un cinismo, no tiene otro nombre. O sea, estamos hablando de un tipo como Guaidó que aspiraba hacerse del poder político apoyado en las agresiones imperialistas contra el país, en las amenazas de posible intervención militar estadounidense, etcétera. En la confiscación de bienes, en las sanciones, para imponer el gobierno que los gringos querían. Es una gente que se subordina totalmente a los intereses de Estados Unidos sobre Venezuela, que no son sino peones de ese imperialismo, ¿y van a venir ahora a dárselas de “soberanistas”? Por favor.

ÁA: Sí, sí, eso es un descaro total. Un “caretablismo” total, para decirlo en el lenguaje popular. Es la gente que se subordina a Estados Unidos, que son los campeones en invadir países, que son el único país que tiene bases militares en casi todo el mundo, totalmente fuera de sus fronteras. Es la gente que tiene como aliado central a un gobierno como el de Colombia, justamente un Estado penetrado ampliamente por la injerencia militar estadounidense, uno de los países de América Latina donde hay más bases militares gringas.

  • Incluso, algunos sectores de esa oposición han llegado a apoyarse en mercenarios estadounidenses para intentar incursionar en el país para sus objetivos.

SO: Claro, sí, la fulana Operación Gedeón. Entonces, ¿de qué soberanía y de qué indignación van a venir a estar posando?

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  • Expliquen un poco más entonces cómo es esta posición desde la izquierda.

ÁA: Nos oponemos a que Venezuela sea usada en una disputa entre EE.UU., la OTAN y Rusia. Los intereses del capitalismo ruso son ajenos por completo a los intereses del país, y en especial a los de las mayorías trabajadoras y pobres de Venezuela. Esta posición la sostenemos al mismo tiempo que, por supuesto, seguimos denunciando todas las agresiones del imperialismo estadounidense contra Venezuela y reclamamos, de hecho, la expulsión de América Latina de todas las bases militares yanquis.

SO: Mientras la oposición de derecha se hace la indignada por las declaraciones de los funcionarios rusos, pero avala toda la injerencia estadounidense en Venezuela, Colombia y el resto de Latinoamérica, nosotros desde la izquierda rechazamos esas pretensiones de convertirnos en parte de la política de Rusia con su pretensión de poner algún tipo de base militar en el país, al tiempo que repudiamos las agresiones reales, presentes y bien concretas del imperialismo estadounidense.

Por ejemplo, en el caso específico del movimiento de mujeres, hemos mantenido siempre, junto a otras organizaciones de la izquierda, la lucha política para que las organizaciones feministas, al tiempo que enfrentamos al gobierno represivo y reaccionario de Maduro, también denunciemos y exijan el fin de las sanciones imperialistas contra el país. Por dos razones fundamentales, porque afectan directamente la vida del pueblo, incluyendo las mujeres, y porque no le damos ningún derecho al imperialismo estadounidense ni europeo de imponer represalias ni ahogos económicos a otros países para imponerle gobiernos afines a sus gustos. Es una posición independiente y coherente que jamás veremos en la oposición de derecha.

  • ¿No a unos hipotéticos “misiles rusos” en Venezuela y no a las bases militares yanquis en América Latina?

ÁA: Claro, somos coherentes en negar que Venezuela, y más en general América Latina, sean usadas como base de maniobra en esa disputa entre EE.UU.. la OTAN y Rusia. Tenemos esta posición de principios, aunque es evidente que desde el punto de vista del posicionamiento y dominación militar en América Latina, para nada es la misma situación la de EE.UU. que la de Rusia: el imperialismo estadounidense tiene en nuestra región una historia nefasta, brutal, de incursiones militares, invasiones, apoyo a golpes militares y regímenes sangrientos, el montón de bases militares que ya se mencionaron, los vínculos y subordinación de casi todas las FFAA, en materia de entrenamientos, asesorías, pactos militares, incluso la dependencia tecnológico-militar, etcétera.

Es decir, en tanto Rusia intenta incursionar en ese terreno en la región, quien ostenta realmente, desde hace más de un siglo, una historia y un presente de injerencias militares y dominio en ese terreno, es el imperialismo estadounidense. Por supuesto, nada de eso minimiza o cambia nuestra oposición a que Rusia, o para ser más exactos, la burguesía rusa, pretenda usar al país como parte de su estrategia y maniobras políticas pretendiendo desplegar algún tipo de arsenal militar en el país. Pero no deja de ser un importante hacer notar que, como dijo un analista cubano en estos días al respecto, la realidad por ahora es que el único país que tiene bases militares en Cuba es EE.UU., en la Guantánamo ocupada.

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  • Sí, por ahora no parece haber pasado más allá de declaraciones como parte de la pulseada por llegar mejor a la mesa de negociaciones. Por otro lado, instalar infraestructura militar de ese tipo en el país, es una idea que, de hecho, no es la primera vez que aparece en escena, por ejemplo el año pasado el diputado Alexéi Zhuravliov, primer vicejefe del Comité de Defensa de la Duma Estatal, planteó en un canal de televisión idea de “poner misiles en Cuba y Venezuela”.

SO: Sí, la posibilidad real de que se concrete un despliegue militar de esas características en el país no parece cercana, por lo menos por ahora. De hecho, si llegasen a escalar las tensiones actuales, lo más probable es que sería Ucrania el terreno de la confrontación militar, ni siquiera Rusia, sino Ucrania.

  • Para ir cerrando, venimos hablando de que las declaraciones al respecto de Cuba y Venezuela se dan como parte de la “estrategia de defensa rusa”. Este asunto puede ser importante para los lectores: ¿está Rusia defendiéndose? Así sea brevemente, no deja de ser pertinente para esta discusión aquí en Venezuela precisar ese aspecto de la cuestión.

ÁA: Sí, si vemos el cuadro completo y la evolución, Rusia está reaccionando a un avance militar continuo por parte de EE.UU. y sus aliados de la OTAN que cerca a Rusia, por así decirlo. Desde la disolución de la URSS y la restauración del capitalismo en Rusia y demás países de la zona donde se había expropiado a los capitalistas, los imperialismos estadounidense y europeo han avanzado en desplegar infraestructura militar, alianzas, bases, etc., cada vez más cerca de Rusia. La OTAN se ha venido expandiendo cada vez más hacia esa zona durante las últimas décadas, estrechando los márgenes de defensa y actuación de Rusia en un eventual conflicto militar de esas proporciones.

En el marco de una situación mundial cada vez más movida, con tensiones entre distintas potencias, con una crisis económica estructural de fondo, con un escenario donde el estatus quo dominante cada vez más va a camino a cuestionarse, parece acelerarse los tiempos de prepararse para posibles choques de mayor envergadura en el terreno militar. Eso es parte del trasfondo de esa situación. Sin embargo, como decimos antes, eso no quiere decir que nos parezca que hay que estar a favor del gobierno ruso porque represente algún campo “progresivo”. Sostenemos una posición de clase independiente, y en todo caso promoveríamos una política propia de la clase trabajadora, independiente de tales bandos en pugna.

  • ¿Cómo sería esa política propia con respecto a Ucrania?

ÁA: Con respecto a Ucrania consideramos que hace falta una posición independiente y socialista ante este conflicto. Históricamente Ucrania a estado sometida a las presiones e imposiciones de grandes Estados externos, y actualmente no es la excepción. Sus regímenes políticos, desde la disolución de la URSS para acá, han oscilado entre ponerse bajo la órbita de los intereses de Rusia, es decir, de los capitales rusos, o bajo la órbita de los imperialismos occidentales. La información disponible indica que tanto con unos gobiernos como con otros hubo desmejoras en las condiciones de vida de las masas trabajadoras. Como escribimos en nuestra declaración internacional “Los imperialismos norteamericano y europeo, junto con sus gobiernos títeres como el ucraniano solo ofrecen una salida reaccionaria. Pero el gobierno de Putin y el resto de los gobiernos reaccionarios prorrusos tampoco son una alternativa progresiva. Solo mediante una política independiente será posible enfrentar al imperialismo, la política reaccionaria de Putin y a los nacionalismos reaccionarios que dividen a Ucrania”. Entonces, nosotros consideramos un derecho la autodeterminación nacional, pero consideramos, precisamente a la luz de la historia y los hechos, que una Ucrania verdaderamente independiente no pueden lograrla ninguna de las fracciones burguesas ucranianas que se disputan el país, poniéndolo cada tanto bajo la órbita de los oligarcas rusos o los imperialistas occidentales. “ Sola la clase trabajadora, en el camino de conquistar una Ucrania obrera y socialista , podría garantizar el respeto a todos los derechos democráticos y nacionales, así como el fin del expolio sistemático a manos de empresas extranjeras y de las oligarquías locales. Además, sin duda esto sería una gran inspiración para la clase trabajadora y la juventud oprimida en Rusia, que soportan hoy una enorme crisis social y las políticas autoritarias del gobierno bonapartista. Quizás así se podría abrir paso una nueva revolución social en ese país” sostenemos en nuestra declaración. Por eso sostenemos que una verdadera emancipación nacional solo podría garantizarla una revolución social que lleve a la clase trabajadora al poder, con un régimen que por tanto no tenga ningún intereses común con los explotadores de uno u otro bando, es decir, estaríamos hablando entonces de una Ucrania independiente obrera y socialista.

SO: Desde esa perspectiva estratégica, y desde esa posición de clase, es que encararíamos una política propia.




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