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Red Internacional

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, había pasado una legislación que validaba al bictoin como moneda en el país centroamericano, pero en días recientes, la criptomoneda sufrió una caída.

Jueves 19 de mayo | Edición del día
Imagen: Composición hecha por el sitio CriptoNoticias.

Tras ser expulsado del centroizquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), Nayib Bukele, entonces alcalde de San Salvador, fundó su actual partido Nuevas Ideas, el cual define como un partido "descentralizado" y con una agenda anticorrupción que le valió más del 50% de los votos en las elecciones de 2019.

Sin embargo, a pesar de lo que podría indicar ese porcentaje, Bukele fue electo con 1,434,856 votos de un padrón de casi 5 millones de electores. Una vez en el gobierno, su administración se ha caracterizado por una deriva fuertemente autoritaria.

En 2021, los salvadoreños tomaron las calles contra las persecuciones al movimiento feminista, así como los cambios al sistema judicial y la propuesta de reforma de Bukele que pretendía permitir la reelección consecutiva de presidentes.

En redes sociales, el mandatario demuestra su excentricidad y franca distancia con la realidad, abiertamente llegando a plasmar en su biografía de Twitter que él era el "dictador de El Salvador". En 2020, militarizó la Asamblea Legislativa (órgano unicameral del país centroamericano) para aprobar un Plan de Control Territorial que costaría casi 110 millones de dólares.

Bukele aprueba el bitcoin

Son unas de tantas medidas controversiales que han puesto al primer mandatario salvadoreño en los reflectores internacionales (cuando llegan a mencionar a un país semicolonial como es El Salvador). Pero en los últimos días la crisis del "criptocrash" puso a varios medios a cuestionar la efectividad de la medida.

El pasado jueves 12 de mayo, las monedas Tether y Terra sufrieron caídas a pesar de tener paridad con el dólar y asegurar que tenían "estabilidad algorítmica" y una estructura descentralizada. Ello arrastró al conjunto de las criptomonedas; las criptomonedas funcionan debido a la "confianza" de los contribuyentes y no están respaldadas por activos concretos, sino a través de cadenas de datos llamadas "blockchains" que circulan gracias a la especulación hecha con tecnología que consume energía constantemente para generar dichas cadenas, las cuales a su vez se "respaldan" con dólares.

Como lo comenta el economista Michael Roberts: "[el ’criptocrash’] demostró, una vez más, que las criptomonedas no son dinero, sino otra forma de activo financiero especulativo que sufrirá cuando las burbujas de inversión comiencen a estallar".

Para El Salvador estas son malas noticias. El 7 de septiembre del año pasado, Bukele adoptó el bitcoin como moneda legal, instalando un sistema llamado Chivo Wallet y cajeros especializados de bitcoin. Ello contrae problemas ya que, como lo explicó nuestro compañero Iván Montero en su artículo para la revista Ideas de Izquierda México:

La contradicción que se muestra de inmediato es la incongruencia entre su valor y el valor que dice representar. [...] Por otro lado, no es un equivalente general mundial, y al no serlo, entra en contradicción inmediata con la triple función del dinero, sólo puede oficiar de medio de circulación y medio de pago. Por lo que, desde esa perspectiva, una criptomoneda no es dinero mundial.

A ello se suma la contradicción absurda de que un Estado adopte una moneda descentralizada, lo cual no garantiza que no tenga fluctuaciones violentas (como la que efectivamente estamos atestiguando). Bitcoin desde noviembre ha perdido mil millones de dólares según el Wall Street Journal.

¿Qué impacto tiene en El Salvador el "criptocrash"?

Según un paper publicado por el Buró Nacional de Investigaciones Económicas de Massachussets, escrito por Fernando Álvarez, David Argente y Diana Van Patten, la adopción del bitcoin entre la población salvadoreña ha sido minoritario y su uso es extensivo a sectores jóvenes de clase media y acomodados que pueden acceder a la especulación de dicha moneda. Según Bloomberg, 1,715,190 salvadoreños en el extranjero usaron canales tradicionales de envío de remesas, mientras que apenas 31,646 usaron criptomonedas, esto a seis meses ya de haber adoptado la "Ley Bitcoin".

"Nadie te puede decir que el lanzamiento de la Chivo Wallet fue exitoso, fue un lanzamiento con muchísimos problemas y en vez de darle más confianza a la población sobre el uso de criptomonedas y del dinero digital, le generó más desconfianza", declaró en entrevista para Bloomberg Jorge Hasbún, presidente de la Cámara de Comercio e Industria del Salvador (CAMARASAL).

De hecho, la adopción del Bitcoin en el país centroamericano ha generado, por el contrario, pérdida de inversiones. Los precios de la porción de deuda soberana del país denominada en bitcoins están en mínimos históricos, valiendo aproximadamente el 40% de su valor nominal; una operación en la que hasta el Fondo Monetario Internacional ha planteado a El Salvador a dar marcha atrás en adoptar las criptomonedas.

Ello no ha detenido a Bukele, quien anunció un excéntrico plan de construir "Bictoin City", una ciudad circular en forma del logo de Bitcoin para fungir como paraíso fiscal y atraer inversiones. Bukele también anunció haber aumentado la reserva de bitcoins en 500, llegando a un total acumulado de 2301.

Las 500 bitcoins anunciadas con orgullo con Bukele equivalen a 15,130,950 dólares o más de 300 millones de pesos mexicanos. Actualmente el bitcoin está en 28,500 dólares, de manera que la última compra de El Salvador tiene una minusvalía del 7.3% (¡en tan solo tres días!).

Esa compra fue anunciada el nueve de mayo y contempló 500 monedas cuando su precio era de 30,744 dólares. En el resto de las compras la minusvalía es todavía más acentuada y los valores van desde el 22% hasta el 51% como se puede corroborar en la siguiente tabla que muestra cómo el experimento ha volatilizado en 37,300 millones de dólares en apenas 8 meses.

Vamos a repetir eso último en términos sencillos: Bukele está especulando con el dinero de las masas trabajadoras en conseguir monedas virtuales y fuertemente volátiles a la vez que, buscando atraer inversión, lo único que hace es alejarla (es decir, no cumplir ni los propios objetivos que él mismo se propone). El país está al borde de la bancarrota debido a la expoliación histórica del imperialismo estadunidense y sus lacayos locales.

Ante la grave crisis politica salvadoreña Bukele intentó maquillar esta situación apostando demagógicamente a la especulación capitalista para desviar el descontento de las masas, pero su movida la realizó justo cuando la fuerte crisis del capitalismo mundial volvía conservadores a los mercados basados especulación, llevando al traste su proyecto que desde un inicio se preveía inviable.

Las criptomonedas constantemente demuestran que no pueden reemplazar las monedas físicas nacionales de los países capitalistas. Por el contrario, una economía planificada por la clase obrera de El Salvador y de Centroamérica es la única salida a la espiral de miseria a la que empujan a las mayorías mientras políticos serviles a Estados Unidos como Bukele intentan especular y se enriquecerse con el dinero que recaudan de quienes hacen mover al país día con día.




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