Opinión/ Tribuna Abierta

Claves para entender la derrota del Frente Amplio

Después de quince años el Frente Amplio deja el gobierno; y se termina un ciclo progresista en el país.

Miércoles 18 de diciembre de 2019 | 22:12

Caricatura cortesía del dibujante duraznense Karlos Garateguy, publicada en su periódico PBI

La economía: entre la recesión y el fin del pacto distributivo

Los primeros años de gobierno de FA, luego de la crisis del 2002, se basaron en un incremento del precio de las materias primas a nivel internacional, situación favorable que el reformismo frenteamplista utilizó para desarrollar las denominadas políticas sociales, o sea el asistencialismo que si por un lado ayudó a los sectores más postergados del pueblo pobre, por otro lado garantizó la paz social ante la burguesía y el imperialismo.

La primera década freanteamplista estuvo signada por la relativa recomposición de la clase trabajadora, en nuevas condiciones de precarización y flexibilización, sin poder recuperar muchas de las conquistas licuadas por la crisis del 2002.

De todos modos, a pesar de que la burguesía y el régimen hicieron muy pocas concesiones al movimiento de masas, la clase obrera logró arrancar nuevas conquistas en el ciclo progresista, como la ley de responsabilidad penal empresarial, quizá la iniciativa más audaz y pro obrera de todo el ciclo del FA.

Sin embargo el funcionamiento de la economía uruguaya a pesar de estas conquistas obreras, siguió dominada por la lógica neoliberal y la dominación imperialista, incluso profundizándose en algunos de sus rasgos como quedó evidenciado con la ley de privatizaciones llamada PPP, el proceso de extranjerización y concentración de la tierra y el saqueo colonial de los emprendimientos trasnacionales de UMP, UMP2, Monsanto, etc.

Ahora bien, la dinámica económica en el último quinquenio es una parte de la explicación del agotamiento del FA como variante burguesa de gobierno del estado capitalista, en el 2015 Uruguay entró de lleno en la crisis capitalista mundial, perdiéndose miles de puesto de trabajo producto del cierre de empresas como Chery, Fanapel, Fripur, Ecolat, Spezia y Motociclo entre muchas más.

En estos últimos años la recesión económica se profundizó conllevando la perdida de más de sesenta mil puestos de trabajo, las luchas obreras que se apuntalaron y resistieron la embestida del capital fueron muy pocas (Impresora Polo, Montevideo Gas) en un escenario de pasividad del movimiento obrero.

La dirigencia sindical del PCU y el FA, fueron los principales responsables para que el ataque del capital arrasara con más de sesenta mil puestos de trabajo, ofreciendo rutas de salida fáciles al capital (despidos con indemnizaciones, y a veces ni siquiera eso), generando una moral derrotista en amplios sectores de la clase obrera.

Por otra parte la oposición patronal al gobierno se vio reflejada en el conflicto con el movimiento de "un solo uruguay" que nucleó a las más importantes patronales del capital agrario (ARU, Federación Rural, etc), este caso representó el quiebre definitivo de un pacto distributivo basado en la extraordinaria ganancia sojera y de los principales monocultivos asociado a la elevado precio de las materias primas que se mantuvo por casi una década de gobierno del FA.

Cuando dicha "bonanza" empezó a decaer fruto de la depreciación de las materias primas a nivel internacional, provocando un mínima baja en la tasa de ganancia, tanto el capital agrario trasnacional como el rentista-local patearon el tablero del pacto distributivo y salieron a la calle a defender sus intereses de clase.

El movimiento de "un solo uruguay" no sólo cohesionó al bloque agrario dirigido por el gran capital, sino que además hegemonizó a importantes de sectores de la pequeña burguesía urbana y rural en el interior del país, una de las principales causas de la perdida de base electoral del FA en su flanco más débil, como analizaremos más adelante.

Caricatura cortesía del dibujante duraznense Karlos Garategui

La corrupción: realidad de un régimen, retórica mediática

En un anterior artículo, ya habíamos abordado los diferentes fenómenos de corrupción en América Latina ultilizando como categoría de análisis la noción gramsciana de corrupción-fraude como una de las formas de ejercicio de la hegemonía por parte de las clases dominantes.

En ese entonces señalábamos que Uruguay a diferencia de Brasil y Argentina todavía no había desarrollado como tendencia de régimen la corrupción-fraude; como en el caso de Brasil que había sido parte constitutiva de su vida política en casi toda su historia, o en Argentina donde los sótanos de la democracia burguesa (servicios de inteligencia, Comodoro Py) imprescindibles para la dominación burguesa.

No obstante los casos de corrupción de los gobiernos del FA (Plunagate, ANCAP y Sendic, etc), fueron aprovechados en el discurso de la derecha patronal para atacar al gobierno a través tanto de la vía judicial, como parlamentaria, siempre ayudados por la prensa burguesa en general, que dedicó ríos de tina y años de televisión a difundir tales casos y no otros, como la impunidad patronal en Fripur y en muchas empresas, y los casos de corrupción del propio Partido Nacional (Bascou, Delgado, Moreira, etc).

La operación mediática y política de la derecha creó en el imaginario popular la imagen de un gobierno profundamente corrupto y degradado que había traicionado la consigna "un gobierno honrado, un país de primera"; cuando la realidad era otra muy distinta, la corrupción en Uruguay en estos años no fue el patrimonio de una sola formación política, sino la podredumbre estructural de todo un régimen político capitalista, y todos sus partidos, constituidos por una casta política privilegiada, muy permeable a los propósitos y fines de los corruptores: los capitalistas.

Caricatura cortesía del dibujante duraznense Karlos Garategui

La "inseguridad": el relativo éxito de una agenda de derecha

A pesar que la principal iniciativa punitivista de una fracción de la derecha fue derrotada electoralmente el 27 de Octubre, con un mayoría que rechazó la propuesta de reforma de Larrañaga, no obstante el casi 47 % que votó al Sí, antecedida de la recolección de firmas, movilizó el sentimiento reaccionario en amplios sectores de la población, por una política de mano dura.

Podríamos decir que más allá de su derrota electoral, la derecha (tanto la que apoyó la reforma como la que no) logró imponer un discurso conservador, cuestionando la falta de "ejercicio de autoridad" del gobierno a la hora de ejercer la represión, a pesar de que el último período frenteamplista se caracterizó por una vuelta de tuerca en la política represiva (esencialidad en la enseñanza, militarización de la policía, ley antiterrorista, decreto antipiquetes).

Cabe acotar que la derecha, lo que perdió en la cancha, pretende ahora ganarlo en la liga, llevando a cabo su programa reaccionario vía ministerio del Interior comandado precisamente por Larrañaga, y vehiculizado por la ley de urgente consideración que probablemente contenga parte del programa larrañaguista.

La perdida de la hegemonía débil en el Interior del país

Todo nuestro desarrollo anterior, explica a nivel estructural como superestructural algunas de las causas de la derrota electoral del Frente Amplio; si observamos la foto del 24 de Noviembre sobre todo, podemos observar que la formación política conserva con un leve descenso el apoyo en su bastión histórico: Montevideo; sin embargo en el interior del país, tanto el 27 como el 24, el FA sufrió una derrota en casi todos los departamentos exceptuando Canelones, lo que al final inclinó levemente la balanza en favor de la fórmula Lacalle-Argimón.

Hipotetizamos que las causas profundas de esta perdida de apoyo electoral se debió a que el FA logró mantener tres gobiernos asentados en la construcción de una hegemonía débil en el Interior del país combinado con un bastión fuerte en el área metropolitana.

La hegemonía débil conquistada en el interior fue principalmente responsabilidad del MPP, que funcionó como el movimiento atrapa todo, arrastrando incluso a sectores reaccionarios, que luego fugaron fulminantemente a Cabildo Abierto, mientras que en la capital el voto "progre" pequeño burgués giró hacia Talvi.

En última instancia el FA podrá haber ganado intendencias en el Interior (como el batacazo de ocho municipios en el 2004) pero nunca entró como dispositivo político-cultural a dichos sectores sociales y por tanto su hegemonía fue construida sobre los pies de barro del "mujiquismo popular", que ante una fuerte ventisca económica, se vio destruida.

Voto a voto, síntesis de una consciencia reformista

La campaña del Frente Amplio rumbo al ballotage sintetizó en pocas palabras toda la estrategia del reformismo en la consigna "voto a voto". Mientras la extrema derecha en el Uruguay se envalentona y algunos de sus militantes (sueltos) plantean escuadrones de la muerte, o liquidar físicamente a toda la dirección del FA, la contracara como saldo que deja el Frente Amplio, es una consciencia profundamente gradualista y democratizante no sólo en las masas, sino en su militancia más honesta e incluso en sectores de la vanguardia obrera y estudiantil, que considera que las conquistas obreras y democráticas pueden ser defendidas tan sólo en las urnas y por medio de las elecciones del sistema democrático-burgués.

Hoy América Latina con la venas más que abiertas que nunca, demuestra que ante la derecha y la reacción: el golpe de Estado en Bolivia, o la represión pinochetista de Piñera en Chile ante las masas que luchan por la constituyente, no se las puede enfrentar mediante el pacifismo burgués y en los marcos que impone la democracia capitalista, sino con los métodos de la clase obrera: la huelga general, la movilización y la autodefensa obrera y popular.

Esperamos que ante cada ataque del capital en Uruguay, por parte del gobierno y del régimen, las masas logren romper las cadenas del posibilismo reformista y avancen en la defensa indeclinable de sus derechos y conquistas.






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