ELECCIONES DEPARTAMENTALES

Cerró la campaña electoral sin entusiasmo ni expectativas

En medio de la crisis económica y social, se reafirma la derecha en los departamentos. La interna en el FA, la apatía y el clientelismo político también estuvieron presentes. ¿Cuál es la salida para la clase trabajadora y los movimientos sociales?

Sábado 26 de septiembre | 12:48

Ha cerrado la campaña electoral para renovar las autoridades departamentales. Una campaña desarrollada bajo condiciones de pandemia y de crisis económica y social, que no ha concentrado muchas expectativas en la población en general.

Así las cosas, el PN ganaría en al menos 12 departamentos (Artigas, Treinta y Tres, Maldonado, Florida, Colonia, Lavalleja, Soriano, Durazno, Flores, San José, Cerro Largo y Tacuarembó), mientras el Frente Amplio se aseguraría la victoria en Montevideo y Canelones, retendría Salto y Rocha y disputaría Río Negro y Paysandú, mientras que el Partido Colorado mantendría la intendencia de Rivera (y caería en tercer lugar en la contienda salteña).

Si bien en estas elecciones suelen prevalecer las lógicas “vecinalistas” o municipales, tanto la Coalición Multicolor como en especial el Partido Nacional, han tenido una buena performance electoral.

Aunque en los departamentos, los cierres de campaña han sido instancias donde los distintos partidos han movilizado, en algunos lugares, bastante gente, no es algo que nos indique mayor interés o motivación, ya que las lógicas clientelares y “punteriles” son las que abundan en los distintos feudos del interior del país. Es de destacar, por ejemplo, el de Carlos Moreira, que realizó un cierre de campaña concurrido, mientras afronta acusaciones por solicitar favores sexuales a cambio de pasantías en la Intendencia de Colonia. Y lo más probable es que sea reelecto.

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El brote de COVID-19 en Rivera, a partir de la visita de un contingente brasileño al Free Shop riverense, preocupa al gobierno, aunque no entorpecerá ni modificará el desempeño electoral de los distintos partidos.

Apatía, resignación y expectativas en cambios “por arriba”

Pero estas elecciones no han generado mucha expectativa entre “el uruguayo de a pie”, siendo que las campañas estuvieron centradas en cuestiones puntuales como la basura, la iluminación y los espacios públicos, evitando tener que expedirse sobre los problemas profundos que presentan los uruguayos y uruguayas a nivel nacional, como el empleo, el salario y las condiciones de trabajo que son cada vez más precarias e inestables. Es una campaña que ha transitado por un carril paralelo al de las verdaderas necesidades y urgencias de la población.

La dirección del FA sigue apostando a un discurso en el que los cambios son “por arriba”, evitando sacar a su base electoral a las calles para enfrentar “por abajo” el paquete de ajuste del gobierno nacional. Inclusive, en el medio de la pandemia y con una situación sombría a nivel económico, se ha hecho eco del llamado a la “unidad nacional” del gobierno blanco, apoyando varias de sus medidas y rechazando tibiamente otras.

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La parálisis del FA en lo que hace a movilización impregna en su base una sensación de resignación y una idea de reducir la militancia y las acciones callejeras solo a lo electoral. Esto es una diferencia histórica con momentos anteriores donde la coalición progresista ha mantenido una presencia importante como parte de la movilización social.

Nuevos referentes dentro del FA

En el Frente Amplio, las elecciones en Montevideo y Canelones, abren nuevamente la discusión sobre los líderes de la coalición progresista y la necesidad de un recambio generacional frente a la retirada de los “viejos” dirigentes (José Mujica, Tabaré Vázquez y Danilo Astori), figuras que logren aglutinar y ubicar tras de sí al conjunto de los sectores que integran el FA.

Yamandú Orsi, que seguramente ganaría con casi el 60 % de los votos en Canelones, sería una figura victoriosa en estas elecciones y un posible aglutinador al interior del FA, de cara a 2024, seguido por Carolina Cosse, que habría mejorado su performance respecto de las elecciones presidenciales de 2019.

En Montevideo, el Frente Amplio se consolidaría en la capital del país, con un 51 % según la última encuesta de Equipos Consultores, mientras que Laura Raffo se convertiría en la candidata más votada, obteniendo un 37 %, ya que la Coalición se unificó detrás de una sola candidata. La interna en el FA ha presentado mayor dinamismo, aunque más fragmentación, y marcado la confirmación de la debacle del candidato Daniel Martínez que, según las últimas encuestas (Equipos Consultores), quedaría tercero con un 13 %, detrás de Cosse con un 19 % y Álvaro Villar con un 16 %, y un 2 % que aún no sabe (aunque Factum le otorga a Martínez un 17 %, que lo ubica segundo en la interna).

Chicanas, agresiones y corrupción en tiempos de campaña

No faltaron las chicanas de bajo vuelo, provenientes del ex presidente José Mujica, quien atacó a Laura Raffo, a partir de su frase de el “Montevideo olvidado”. Con una frase de contenido machista propio de su estilo “las pelotas el Montevideo olvidado”, Mujica pretendió acorralar a Raffo por su extracción de clase (“taquito cafisio”), pero terminó abriendo una crisis al final de la campaña ya que los candidatos frentistas no supieron cómo remontarla, y permitieron que la candidata del Partido Nacional se victimice afirmando que se la estigmatizaba “por ser mujer”.

Tampoco faltaron las agresiones físicas, totalmente repudiables, como las que recibieron militantes frentistas en Salto, que fueron apuñalados, o la candidata del Partido Colorado, que fue atacada con un cascote en la cabeza. En Salto, estas elecciones fueron realmente agitadas a partir de que la Coalición Multicolor no pudo llegar a un acuerdo, y el Partido Nacional terminó presentando lista propia, con una muy buena performance electoral – según Opción Consultores llegaría a un 30 % frente a un 38 % del FA -, compitiendo con el ex intendente Germán Coutinho, del Partido Colorado, con un estimado del 19 % según esta misma consultora.

También en Salto, pero no es el único caso, hubieron denuncias de corrupción contra el Partido Nacional, acusado de utilizar camionetas del MIDES y entregar viandas de comida para hacer proselitismo de su lista electoral – noticia que se viralizó en las redes -, aprovechándose de la necesidad de los sectores más vulnerables y de la pobreza abrumadora. Es llamativo – por no decir cínico – que quien denuncie sea un candidato del Partido Colorado, cuyo partido fundió a la Intendencia en tiempos pasados y utilizó fondos públicos para prebendas y favoritismos. El muerto se asusta del degollado.

El Partido Nacional fue denunciado por su parte, de utilizar la figura presidencial de forma excesiva, en favor de sus candidatos en varios departamentos, algo que, se sabe, está prohibido.

Unos y otros tan preocupados por lanzar ataques furibundos, pero ninguno dando en el clavo de lo verdaderamente importante para las masas populares y trabajadoras: cómo llegar a fin de mes, cómo pagar la olla, cómo hacer para que no te desalojen por no poder pagar el alquiler, cómo no caer en el clearing, cómo mantener el trabajo sin que los patrones se abusen de la necesidad de la gente.

¿Cuál es la salida para la clase trabajadora, la juventud y las mujeres organizadas?
Desde las páginas de La Izquierda Diario y de la Corriente de Trabajadores por el Socialismo (CTS) hemos venido denunciando que el gobierno nacional está aplicando un plan de ajuste que tiene tres patas, a saber: el profundo ajuste presupuestal, el recorte de salario y el avance represivo.

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Hemos venido planteando en nuestras páginas y notas, que el Frente Amplio ha sido una “oposición responsable” respecto del gobierno nacional. En plena pandemia, apoyó las medidas de Lacalle Pou de exoneración a las patronales, permitiéndoles, de manera extraordinaria, enviar a todo su personal al seguro de paro. Frente a la rebaja salarial, tanto del sector público como privado, el FA apeló a la “unidad nacional” y apeló a que los trabajadores debían “hacer esfuerzos” para capear la crisis. Frente a la LUC, una ley neoliberal, totalmente regresiva y represiva, el FA jugó a una política de “reducción de daños” peleando en el parlamento por retirar algunos de los puntos más nefastos, pero votando más del 40 % de sus artículos, incluyendo los que criminalizan la protesta social, recortan el derecho a la huelga, y dan mayor impunidad a las fuerzas represivas habilitando los abusos policiales y la represión a los sectores más pobres de la sociedad.

Tanto el FA como el PIT-CNT han apoyado la política del Pacto Social impulsada por el gobierno multicolor, y a duras penas proponen un “capitalismo con rostro más humano” frente al avance de la derecha neoliberal. El proyecto del Frente Amplio es una izquierda (o centroizquierda) dentro de este régimen de alternancia electoral, donde se nos pide el voto cada 5 años, pero quienes gobiernan cotidianamente y deciden todo son los representantes de los sectores más acomodados de la sociedad, los agro-exportadores, las grandes cadenas de supermercados, los bancos y los capitales transnacionales.

Desde la CTS y La Izquierda Diario llamamos a votar en blanco, para expresar que ningún partido ni candidato es expresión de nuestras necesidades, sino que todos representan distintos sectores de este capitalismo patriarcal, que milita por mantener este sistema de explotación y opresión.

La clave para la clase trabajadora, la juventud antirrepresiva y las mujeres que se organizan, será la posibilidad de plantarse contra el ajuste del gobierno, empezando por continuar la fuerza demostrada en el último paro general, pero profundizando la unidad y coordinación de los conflictos, y plantee un programa de salida obrera a la crisis actual.

Se trata también de hacer un balance histórico con el Frente Amplio como herramienta política, y superar este proyecto proponiéndonos la construcción de una izquierda anticapitalista, obrera y socialista, que enfrente a la derecha, cuestione profundamente este sistema y se proponga superarlo.






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