Elecciones 2019

Candidatura de Oscar Andrade

Aunque despierta expectativas en sectores obreros, los propios dirigentes del Partido Comunista señalan que el objetivo de la candidatura de Andrade no es ser una alternativa a la derecha frenteamplista.

Lunes 17 de septiembre | 16:56

En una nota anterior, cuando aún no se había oficializado la candidatura de Andrade, habíamos señalado que el objetivo que persigue el Partido Comunista es “intentar retener y motivar a esos sectores de trabajadores desencantados con las políticas neoliberales que ha llevado adelante el Frente Amplio en el gobierno, y contribuir a ganar una nueva elección”.

Luego de la oficialización de la candidatura, las declaraciones de los principales dirigentes del PCU confirman que no pretenden ser una alternativa a los sectores de la derecha frenteamplista, sino más bien evitar la fuga de votos de los sectores de izquierda desencantados y críticos.

Tras tres periodos de gobiernos del FA, hay sectores descontentos que perciben que la orientación económica que ha hegemonizado durante los gobiernos de Vázquez y Mujica es la que tiene una visión casi neoliberal (Astori y compañía) que es aplaudida por los organismos del imperialismo (FMI, Banco Mundial, etc.).

Hacia esos sectores de militantes y simpatizantes que reclaman que se tomen medidas realmente de izquierda está dirigida la candidatura de Andrade; pero el objetivo que persiguen no es confrontar con la derecha y erigirse en una alternativa sino que por el contrario los mismos dirigentes del PC señalan que el objetivo es simplemente que “gane el Frente”.

“La prioridad es ganar las próximas elecciones, no que Andrade pueda ser presidente” ha dicho el secretario general Juan Castillo, agregando luego que “el nombre Andrade puede aportar, ayudar y sumar”.

La postura es en cierto punto contradictoria con la propia caracterización que plantea el PC. ¿Si hay un gobierno en disputa, si hay sectores conservadores en el propio Frente Amplio (que casualmente son los que hegemonizan la política) como se puede renunciar tan fácilmente a luchar por una alternativa?

Con candidatura propia o votando a candidatos ajenos como han hecho históricamente, está claro que el Partido Comunista tiende hacia la conciliación de clases, a perder la independencia política e ir atrás de sectores burgueses “nacionales” para “derrotar la restauración de la derecha”.

Aún habiendo realizado críticas a la política que ha tenido el Frente Amplio en sus gobiernos, Castillo también ha declarado que “Nosotros vamos a estar generando todas las condiciones, a ver si el Congreso [de diciembre] logra una fórmula de consenso. Capaz que logramos una fórmula, un candidato único, y listo, ya no discutimos más”. Incluso Andrade ya anticipó que si sale segundo va a ceder su lugar a Carolina Cosse, quien no se caracteriza precisamente por ser una candidata crítica con al orientación mayoritaria del Frente Amplio.

La maniobra del PC recuerda a la posición de Constanza Moreira quien en 2014 constituyó, como ella misma dijo, “una malla de contención por izquierda”para aquellos que en ese momento se desencantaban del Frente Amplio al comprobar que desde el gobierno no se buscaba una transformación radical del país sino una gestión ordenada y prolija en el marco de un capitalismo dependiente que convive armoniosamente con el imperialismo.

En este caso la extracción obrera de Andrade y su rol en el PIT-CNT despierta simpatías e ilusiones en los trabajadores, aquellos que saben que en los años próximos habrá nuevas ofensivas del capital contra las conquistas laborales y las condiciones de vida de los sectores populares.

Sin embargo el origen social de Andrade no garantiza nada por sí mismo. Como candidato del Partido Comunista ya anuncia que se subordina al Frente Amplio, y así lo ha hecho en todos estos años de gobierno, cuando con sus votos en el parlamento avaló medidas antipopulares (Rendiciones de Cuenta ajustadoras o presupuestos que niegan el 6% a la educación) o desde su rol dirigente en la central obrera donde actúa como dique de contención ante la disposición a la lucha de los trabajadores.

La clase obrera debe conquistar su independencia política

El Partido Comunista genera ilusiones de que los cambios se darán a través de las elecciones dejando a la movilización obrera y popular a lo sumo como un simple elemento de presión.

Su estrategia, como lo ha demostrado históricamente, es convencer a los trabajadores para ir detrás de figuras que aunque discursivamente dicen defender los intereses de las mayorías terminan defendiendo a los empresarios y al capital imperialista. No está de más recordar que Almagro, de quien ahora el PC pide su expulsión, salió del mismo Frente Amplio. Este ejemplo “extremo” es una muestra de donde termina la política del PC. Aunque en esta elección levantan un precandidato propio, lo sustancial de estrategia se mantiene y está muy claro que luego irán detrás de Martinez o Cosse sin mayores problemas.

Los trabajadoresy las trabajadoras deben romper con esta política de conciliación de clases, superar el escollo que constituye el PC y construir una nueva dirección para la clase obrera y los sectores oprimidos, una dirección verdaderamente clasista, anticapitalista y revolucionaria.






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