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Red Internacional

Entrevista. Andrea D’Atri: "No habrá fin del patriarcado sin derrotar al capitalismo"

Se acerca el próximo 35º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, donde después de dos años suspendido por la pandemia, miles de participantes se reunirán en San Luis para compartir experiencias, intercambiar propuestas y proponerse nuevos desafíos. Los debates en torno a cuáles son los problemas y las demandas que tiene hoy el movimiento de mujeres, cómo pelear contra la opresión patriarcal y cuál es la perspectiva que plantean las feministas socialistas forman parte del diálogo que tuvimos con la fundadora de la agrupación feminista socialista Pan y Rosas.

Lunes 26 de septiembre | Edición del día

Andrea D’Atri es autora de Pan y Rosas. Pertenencia de Género y Antagonismo de Clase en el Capitalismo, que ya lleva 14 ediciones en 6 idiomas, además de coautora de Luchadoras. Historias de mujeres que hicieron Historia y numerosos artículos sobre marxismo y feminismo. Es editora, además, de la sección Géneros y Sexualidades de La Izquierda Diario.

- ¿Qué importancia te parece que tiene este 35º Encuentro?

Son varias cuestiones. En primer lugar, que después de haber conquistado la legalización del aborto con nuestra persistente lucha de más de una década, nos encontraremos nuevamente con miles de jóvenes, trabajadoras, activistas de todo el país que fueron parte de esta lucha reciente. Es una gran oportunidad para retomar la tarea de construir un movimiento de lucha, con movilización en las calles -que es la única manera en que conseguimos imponer nuestras demandas-, para enfrentar el ajuste en curso que afecta particularmente a las mujeres trabajadoras y del pueblo pobre. Pero también hay entusiasmo por volver a compartir esta experiencia que es única a nivel internacional, que abarca a muchas generaciones porque ya lleva 35 encuentros y serían 37 si no hubiéramos tenido la interrupción obligada por la pandemia. Y, en este caso, celebramos que se haya renombrado como "plurinacional", visibilizando la participación de las mujeres de los pueblos originarios y que también mencione, en su nombre, la participación de las compañeras lesbianas y trans que tuvieron que dar muchas peleas contra las fundamentalistas, pero incluso también contra algunas feministas transexcluyentes, para ser parte de los Encuentros.

“Nunca habíamos visto tantas mujeres juntas”

Asamblea de Pan y Rosas en la Universidad de Lanús

- Cuáles son los planteos centrales que hace Pan y Rosas en el movimiento de mujeres y llevarán al Encuentro?

Vamos a este Encuentro con la expectativa de que, democráticamente, todes podamos aportar ideas, fuerzas y organización para volver a poner, en el centro de la agenda política nacional, un gran movimiento de lucha. Sabemos que no será fácil, porque los sectores oficialistas que hegemonizan la Comisión Organizadora, harán lo imposible para que no se exprese contundentemente el malestar social que vemos que se acrecienta día a día, al ritmo de la inflación y los tarifazos y la desilusión con un gobierno al que la mayoría votó con expectativas de revertir la situación en que nos había dejado el macrismo.
Tenemos el desafío de unir la lucha de los movimientos sociales, donde las mujeres que son sostén de hogar están al frente a pesar de la estigmatización de la derecha, del gobierno y de los medios de comunicación, con las enormes luchas de las maestras en varias provincias, de las heroicas enfermeras, de los movimientos ambientalistas y los pueblos originarios que denuncian el extractivismo y la contaminación, de las mujeres que resisten la represión y el asedio constante en las tomas de tierra peleando por su vivienda, de la juventud que aún debe pelear para acceder a la educación sexual integral, que se moviliza ante cada femicidio y contra la represión policial y que siguen reclamando por la aparición de Tehuel y por todos sus derechos.
Pero además, este Encuentro ocurrirá bajo un gobierno de ajuste. A los que votaron por la vuelta del asado y la heladera llena, Alberto y Cristina les responden poniendo en el centro del gobierno a Massa, como ejecutor de los dictámenes del FMI, que empezaron por los recortes en Salud y Educación, mientras beneficia con el dólar soja a las grandes empresas agroexportadoras. ¿Cómo no vas a estallar de rabia cuando te enteras de que más de un millón de niñas, niños y adolescentes se saltean una comida al día? La mayoría de los hogares más pobres están a cargo de una mujer sola, a veces sobreviviendo con los subsidios y alguna changa o con empleos precarios, sin derechos y salarios de miseria. La pobreza tiene rostro de mujer, pero ellas no entran en el radar de las conducciones sindicales que ni siquiera se han movilizado ni llamado a ninguna medida de lucha por el salario de sus propios afiliados, que cada vez queda más atrás frente a la inflación.
Por todo eso, con Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda seguiremos insistiendo en que los Encuentros deben ser verdaderamente independientes no solo de la Iglesia, sino también de los gobiernos de cualquier signo político: que nadie nos impida deliberar con total libertad y tomar decisiones colectivas, democráticamente.

El Encuentro en San Luis debe servir para intercambiar experiencias, pero también para poner nuevamente de pie al movimiento de mujeres, en la perspectiva de que juegue un papel central en la lucha por derrotar el ajuste.

- Esta crisis, ¿cómo impacta en las vidas de las mujeres?

Actualmente, los recortes presupuestarios del gobierno para responder al ajuste fiscal ordenado por el FMI, empezó por dos de los sectores donde la mayoría de los trabajadores son mujeres: Salud y Educación. Obviamente, el recorte en esos servicios recaerá además en mayor carga del trabajo de cuidados que, cotidianamente, realizan las mujeres en sus familias, atendiendo a sus hijas e hijos, a quienes están enfermos o tienen alguna diversidad funcional, como también a los más ancianos.
Además, la brecha de género en la tasa de actividad en Argentina es de 20 puntos, pero la de ingresos es de más de 28%, mayor que la que había antes de la pandemia, aunque entre quienes trabajan precarizados supera el 38%. El promedio de ingreso de las mujeres ocupadas apenas alcanza a cubrir el 60% de la canasta básica familiar. Y el 63%
de las personas que tienen ingresos por debajo de la línea de indigencia son mujeres, que son las primeras en sufrir la estigmatización del gobierno, la derecha, Espert, Milei y algunos medios de comunicación cuando se organizan y se movilizan para hacer oír sus reclamos.
Pero si miras las movilizaciones recientes, como las que se están realizando en todo el país contra los recortes que dispuso el ministro Massa en el sector de Discapacidad, vas a ver que las mujeres son la gran mayoría, entre las prestadoras, como también entre las familias que apoyan su reclamo, porque son mujeres las que se encargan del cuidado, mayoritariamente.
Por eso, tenemos que organizarnos y luchar para imponer una salida de la clase trabajadora y el pueblo pobre y que la crisis la paguen los capitalistas. No dudo que las mujeres estaremos al frente, como tantas otras veces en la historia de este país y del mundo. Las más grandes tendrán el recuerdo de las mujeres que se pusieron al frente en las organizaciones de desocupades, las fábricas tomadas y las asambleas vecinales, durante la crisis de 2001. Siempre ha sido así cada vez que un cataclismo económico, social y político sacudió a la sociedad. Tenemos que prepararnos para eso.

Charla sobre feminismo socialista en Facultad de Humanidades, Jujuy

- ¿Cómo ves al movimiento de mujeres, a casi dos años de haber conquistado el derecho al aborto?

Arrancar este derecho, después de tantos años en que los bloques mayoritarios se negaban a tratarlo en el Congreso,fue un gran triunfo del movimiento de mujeres y demostró cómo se conquistan nuestras demandas, con organización y una lucha persistente, grandes movilizaciones y habiendo ganado la simpatía de millones.
Pero el gobierno hizo todo lo posible para desmovilizar al movimiento de mujeres: la cooptación de muchísimas referentes convertidas en funcionarias políticas, no es gratuita, tiene sus consecuencias. Callarse cuando nombraron al antiderechos Juan Manzur como jefe de gabinete, porque supuestamente aportaba “volumen político” a un gobierno en crisis; festejar que con la renuncia del ministro Guzmán, asumía la “feminista” Batakis para implementar el ajuste y volver a callarse cuando la renunciaron y pusieron al amigo de la embajada yanqui, Sergio Massa… todo eso mientras la inmensa mayoría de las mujeres del pueblo, que el Frente de Todos dice representar, se hunden más en la pobreza y ven cómo se deterioran sus condiciones de vida, es de un cinismo sin límites.

Es la expresión de una crisis profunda del gobierno. Porque, a esta altura, ¿cómo convocas a militar con entusiasmo por un gobierno que se dice "nacional y popular" pero que hace una transferencia de recursos de 200 mil millones de dólares a las principales empresas del campo y le recorta el presupuesto a las personas con discapacidad?

¿Te parece que puede entusiasmar un gobierno que busca ansiosamente el diálogo y firmar acuerdos por la paz social con la derecha neoliberal, pero ya mostró que para las mujeres sin techo el único diálogo que propusieron fue el de la salvaje represión de la Bonaerense comandada por el nefasto Sergio Berni?
Las feministas kirchneristas militan supuestas glorias pasadas, asignándole al gobierno la autoría de los derechos que conquistamos con nuestra lucha. Pero, en el presente, son militantes de la resignación porque no tienen ningún futuro mejor que proponerle a millones de mujeres trabajadoras y del pueblo pobre. Ante su impotencia, recurren al monstruo de los libertarios derechistas como Milei -un defensor de milicos genocidas, con aire de esclavista, misógino repugnante- para alentar al conformismo con el “mal menor”. Es cierto que sobre este trasfondo de crisis social, crece la derecha que mientras vocifera contra la casta política, oculta sus profunda simpatía por la casta empresaria parásita. Pero agrandar ese fenómeno y decir que es la única alternativa que existe, es funcional a la resignación que quiere imponer el Frente de Todos.

Es lamentable el papel del “feminismo ministerial” que eligió los pasillos del palacio a las calles, diciendo que desde el Estado se iba a mejorar la vida de las mujeres, para terminar encubriendo a un gobierno de ajuste e integrando un gabinete con amigos de la embajada yanqui y de los grandes empresarios, con chupacirios y antiderechos.

- ¿Qué perspectiva plantea Pan y Rosas para conquistar las demandas de las mujeres?

Somos la mitad de la clase asalariada, somos la mayoría entre los más explotados, somos la mayoría entre los más agraviados, empobrecidos y oprimidos. Si queremos transformar la vida miserable a la que el capitalismo condena a toda la humanidad, hay que aprender a mirarla a través de nuestros ojos. Pero esa fuerza hay que organizarla, desde abajo. Por eso, a quienes compartan esta perspectiva, las invitamos a organizarse en Pan y Rosas en cada lugar de trabajo, en cada escuela, en cada universidad, en cada barrio, para dar las batallas concretas contra los ataques del gobierno y de los capitalistas, contra la burocracia sindical que pretende enchalecar nuestras fuerzas, contra las corrientes políticas patronales que dicen que nuestra fuerza hay que entregársela a algún candidato o candidata que sabrá conducir nuestros destinos en las próximas elecciones, contra los que seguirán intentando convencernos de que no tenemos ese poder en nuestras manos y que somos solo víctimas impotentes.

Asamblea de Pan y Rosas en La Matanza

- Un grito que recorrió la marea verde fue “el patriarcado se va a caer”. ¿Cómo opinas que se debe luchar para realmente tirarlo abajo?

Algunos gobiernos y algunas feministas nos repiten que las democracias capitalistas pueden ampliar derechos, que pueden reformarse, que el Estado puede regular esta relación entre los capitalistas y la clase trabajadora para que si los primeros ganan, "ganemos todos". La famosa teoría “del derrame”. Nosotras sabemos que, por el contrario, cada derecho que conseguimos, fue una conquista de nuestra lucha. Y también sabemos que, aunque hayamos conquistado una ley contra la violencia machista, el matrimonio igualitario, el aborto legal o el cupo laboral trans y muchos derechos más, ningún gobierno de esta democracia capitalista liquidará la explotación de nuestra fuerza de trabajo. Ni tampoco la carga del trabajo doméstico y de cuidados que permite reproducir diariamente y generacionalmente esa fuerza de trabajo, sin que le cueste un peso a los capitalistas, porque recae mayoritariamente sobre el esfuerzo que realizamos gratuitamente las mujeres.

Pan y Rosas lucha con la perspectiva de construir una nueva sociedad donde la eliminación de todas las formas de explotación, la liquidación de la propiedad privada, la extinción de las clases sociales, permitan el desarrollo de relaciones humanas libradas de todas las formas de opresión que hoy conocemos.

Acá ya gobernaron los liberales, con Menem y con Macri; los radicales, con Alfonsín y después con De la Rúa. También los gobiernos kirchneristas, con más o menos regulación estatal. Y todos mantuvieron la estructura económica donde un puñado de grandes monopolios son los que dominan el país. Hace falta la voz de la clase trabajadora que plantee una salida de fondo, donde las grandes mayorías sean las que organicen democráticamente la economía, para poner todos los recursos al servicio de las necesidades sociales. Esa es la perspectiva por la que peleamos las socialistas; porque esto no se resuelve desde arriba, sino desde abajo. Por eso queremos organizar, junto a nuestros compañeros, un partido socialista de la clase trabajadora.

No habrá fin del patriarcado, sin derrotar al capitalismo. Ese es un nudo bien atado y será con la fuerza de las grandes mayorías del pueblo trabajador, pero con las mujeres al frente, que podremos desatarlo. Queremos revolucionar esta sociedad capitalista patriarcal en la que vivimos y sentar las bases de una nueva, sin explotación ni opresión.

¿Sabés por qué Pan y Rosas es feminista socialista?

Algunas ediciones del libro Pan y Rosas, de Andrea D’Atri

- Desde Pan y Rosa y el PTS en el Frente de Izquierda, están realizando Asambleas, Cátedras Marxistas y distintas reuniones pre Encuentro de Mujeres y Diversidad sexual. Contanos cuáles son los objetivos que se proponen con esto.

Sí, desde mediados de este año comenzamos a organizar en los locales de todo el país asambleas abiertas, donde participan trabajadoras y trabajadores, estudiantes, jóvenes que defienden el ambiente, pelean contra la violencia estatal, por los derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Se destaca la participación de mujeres muy aguerridas que luchan por la vivienda, trabajadoras de la educación, la salud que ahora están enfrentando el ajuste. Estas asambleas han sido muy ponderadas por quienes participan, porque pueden discutir de política, mano a mano con otras compañeras y compañeros, como también con las diputadas, diputados y otros referentes del PTS-Frente de Izquierda. Pero además, son un espacio de organización para intervenir en común en los conflictos y luchas que se dan en distintos sectores. Quizás lo más novedoso es que en estas asambleas surgen también muchos debates sobre cómo combatir los sentidos comunes que imponen los partidos del régimen, los medios de comunicación y se ve mucho interés por las ideas socialistas. Algo que también se ve en las universidades con la gran concurrencia a las charlas y debates de las cátedras marxistas que estamos haciendo en todo el país.
Ahora, tenemos que apurarnos con la entrevista, porque acá a unos metros, nos esperan a Myriam Bregman y a mí para dar comienzo a la asamblea de mujeres del sur del conurbano bonaerense, organizada por Pan y Rosas, con más de 300 compañeras. Otra similar se hizo en La Matanza. Myriam también estuvo con más de 400 jóvenes en La Plata y yo participé de una charla sobre feminismo socialista en la Universidad de Jujuy. Sin contar otras grandes actividades con cientos de personas en Córdoba y Mendoza con Myriam, Nicolás del Caño y otras compañeras y compañeros referentes del PTS.
A la vuelta del encuentro, nos proponemos organizar en un mismo fin de semana, del 11 al 13 de noviembre, 100 asambleas del PTS en todo el país, con todas y todos los que vean que es necesario organizarse contra el gobierno ajustador y la derecha que quiere más y poner en pie un partido socialista de la clase trabajadora.

Con Myriam Bregman, Laura Vilches, Nathalia González Seligra y Natalia Morales en el 30º Encuentro en Mar del Plata, 2015.


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