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Amistad y juventud en tiempos de revolución: “Morir a los 30 años”

El Mayo Francés de 1968 dio al mundo la apertura de un ensayo general de la revolución. En este documental, Romain Goupil retrata la historia de un joven dirigente trotskista.

Daniel Lencina

@dani.lenci

Sábado 15 de mayo

Fotomontaje | Ana Laura Caruso

Adoquines amontonados, estrellados contra la policía, cientos de autos recontra reventados, quemados y dados vuelta. Una columna de humo no para de crecer, una bandera roja flamea en lo alto mientras resplandece el fuego que emana de las bombas molotov. No puede faltar la música y suena La Internacional cantada con toda la pasión del mundo. Sirenas, discursos, represión, corridas y traición. Todo eso y más vas a encontrar “Morir a los 30 años”. Vas a encontrar todo eso porque el trasfondo de esta historia es el Mayo Francés de 1968. Una huelga general obrera-estudiantil enorme que abrió las puertas a un ensayo general de la revolución en todo el mundo.

Romain Goupil cuenta la historia política y personal de su mejor amigo y militante trotskista, Michael Recanati. En los primeros segundos tras nombrar a un par de militantes, todos terminan con la misma frase; “se suicidó”. La historia empieza por el final, Michael también se suicidó a los 30 años.

Romain cuenta que cuando se enteró de la muerte de su amigo Michael fue cuando decidió contar esta historia. Al inicio iba a ser un documental dirigido a sus familiares y amigos cercanos pero terminó recibiendo el premio Cámara de Oro en el Festival de Cannes de 1982. Un éxito.

El documental es en parte ficcionado y mezclado con imágenes reales de los momentos más calientes del Mayo Francés, de sus secuelas y de las movilizaciones de años posteriores. La fotografía con la que cuenta es simplemente impactante, por no decir hermosa. Si hay fotos que hablan por sí mismas, Morir a los 30 años es una colección de grandes postales de la lucha de clases.

El realizador cuenta la historia a través de otros dos amigos de la adolescencia: Coyotte y Baptiste. Tres pibes se dedican a hacer bardo, pero para amplificarlo cuentan con una cámara de 8 mm, hacen cortos y pelis “cada vez más locas”. Hay una escena donde Romain va a buscar a sus amigos y grita a viva voz, como si fuera que está solo en un desierto, pero no está en un desierto sino en un barrio de monoblocks como el de Boulogne o el del Docke de Okupas. El pibe grita “Coyoootteee…., Baptiiisteee...” y una señora los reprende tanto que se cae desde lo alto, en un fugaz cambio de plano, el muñeco de trapo que simula a la señora, se estrella contra el piso y los pibes salen rajando.

Así hubiera sido todo el film hasta que de repente, en las escuelas secundarias la opresión se hace tan insoportable que buscan una salida por izquierda y van a buscar respuestas al Partido Comunista Francés (PCF). Pero al toque sacan la conclusión de que al ritmo aggiornado, tranqui y conservador al que va el PCF estalinista, la revolución no va llegar más. Entonces escuchan hablar de la Juventud Comunista Revolucionaria (JCR), que era la organización trotskista en Francia orientada por Ernest Mandel, dirigente del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional (SU-CI).

Así, los tres amigos empiezan a tomar contacto con la JCR, conocen a Michael y cuentan que, a pesar que tenían la misma edad, él “ya era un líder”, un dirigente.
Los secundarios impulsan la solidaridad con el pueblo vietnamita, dando sus primeros pasos en el internacionalismo. Hasta ahí va todo bien pero ya podemos señalar la primera crítica a la JCR; cuelgan del techo de la escuela la bandera del Frente Nacional de Liberación, que en Vietman impulsaba la colaboración de clases con la burguesía, a tono con la línea política que levantaba el estalinismo. Como sea, los pibes son expulsados de los colegios y empieza la agitación en la juventud.

Parecía que en Francia no iba a pasar nada hasta que empezó a volverse real ese eslogan pinturrajeado al calor de las barricadas:

“Del cuestionamiento de la universidad de clases, al cuestionamiento a la sociedad de clases”.

De la gran “noche de las barricadas” -¡qué bien suena ese nombre!- del 10 de mayo, llegará la inmensa movilización obrera y estudiantil del día 13. Un millón de personas marcha por París, mientras otros 10 millones de obreros entran en huelga. La burguesía tiembla y unida por el espanto acude al socorro del estalinismo que dirige la CGT. El 22 de mayo una nueva manifestación explota en la capital y el movimiento despierta su eco en todo el país.

El realizador del documental cuenta una anécdota: el objetivo del estalinismo era impedir que los estudiantes se unan a la columna obrera y en medio del forcejeo se lo encuentra a un conocido militante que era de su misma célula cuando militaba en el PCF y dice: “yo lo saludé, él me golpeó”. Frase que resume la estrategia del PCF: dividir a los obreros de la juventud estudiantil, atacar y aislar a la vanguardia.

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Vemos a un pibe, que fuma, piensa y habla muy serio. A sus espaldas dice “CAL”, Comités de Acción de los Liceos. Es Michael Recanati. No sólo fue uno de los dirigentes más jóvenes del Mayo Francés sino que a la vez fue dirigente nacional de la JCR y el principal organizador del Servicio de Orden, que dirige la seguridad de las columnas, la defensa y el ataque en la lucha física contra la policía y las bandas fascistas. Alto cuadro.

El Mayo Francés fue desviado, mejor dicho traicionado; gracias a la incansable labor del PCF que acompañó el llamado de De Gaulle a las elecciones anticipadas. Al mismo tiempo persiguió a los sectores más combativos como los obreros de la fábrica Renault, donde hubo represión y dos muertos. Negociando, mejor dicho, entregando la lucha en los ministerios, desactivó de a poco la fuerza obrera. En ese escenario los estudiantes quedaron aislados en las calles y la marea fue bajando.

Sin embargo, la organización trotskista que dirige Michael, rebautizada como la LCR (Liga Comunista Revolucionaria) siguió un curso ultra izquierdista adaptado a la guerrilla de los años 60, bajo el impacto de la revolución cubana. Allí veremos imágenes de las campañas electorales y manifestaciones donde, además de las gigantescas banderas con el rostro de Lenin y Trotsky también están Fidel Castro y el Che Guevara.

Hace ya varios años la LCR se disolvió para fundar el NPA (Nuevo Partido Anticapitalista). Dentro de ese partido podes seguir a Revolución Permanente para ver la pelea actual dentro del NPA por volver a poner en pie un partido revolucionario en Francia.

Lo cierto es que Michael era dirigente del Servicio de Orden, en sus manos concentraba todo el aparato de organización y enfrentamiento militar. Atacan la embajada yanqui y cuelgan una bandera del Vietcong en 1973. Los ataques se repiten en varias embajadas, incluyendo la de Argentina. En mayo de ese mismo año se preparaba una gran manifestación fascista en París. Michael avisa que ese mitin no debe realizarse y se carga encima la responsabilidad de impedirlo, cueste lo que cueste. El 21 de junio, tras violentos combates entre el Servicio de Orden de la LCR y los fascistas, Michael es declarado el principal responsable y debe refugiarse en el exilio, la LCR fue prohibida. Un militante de esa época recuerda que ese combate “fue la liquidación de todo el pasado estudiantil..espectacular, digamos izquierdista”.

Michael, estuvo en la clandestinidad, preso unos meses y ya no era el mismo. La desmoralización se adueñó de él. Posiblemente influyeron otros temas de índole personal que lo empujaron a quitarse la vida.

Se pueden sacar muchas conclusiones de este documental. Ante todo hay que tener en cuenta que un ensayo general de la revolución no se tiene que confundir con la revolución misma. Por ejemplo, la primera revolución rusa de 1905 fue el ensayo general de lo que pasó en 1917. León Trotsky dijo que 1905 no fracasaron por falta de estrategia sino por algo mucho más potente: las bayonetas del zarismo.

El Mayo Francés de 1968 fue la huelga general más importante del mundo occidental desde la II Guerra Mundial, que cuestionó al régimen gaullista en uno de los principales países imperialistas de Europa. Fue más grosa que la huelga general de Inglaterra en 1926, -que Trotsky analiza en ¿A dónde va Inglaterra?- porque estuvo a las puertas del inicio de una revolución.

¿Por qué la rebelión no se transformó en revolución? Si bien ya reflexionamos sobre ello en este artículo, también te recomendamos 68, Mayo Francés: Cuando obreros y estudiantes desafiaron al poder que ayudarán a responder esa pregunta. Pero el solo hecho de que tengamos que volver a hacer esa pregunta, habla de la magnitud de los hechos que retrata Morir a los 30 años.

La experiencia del Mayo Francés es una gran invitación a debatir sobre cuál es la mejor estrategia para vencer el poder de los capitalistas en todo el mundo.

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