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EFEMÉRIDES

A 120 años del natalicio de Alfred Hitchcock y la mirada al abismo

Uno de los grandes directores con 53 películas se colocó al lado de los grandes del séptimo arte y con gran aceptación del público.

Martes 13 de agosto | 15:53

El 13 de agosto de 1899 nació en Londres Alfred Joseph Hitchcock, quien seríafue uno de los directores y productores británicos más reconocidos e influyentes dentro del séptimo arte. Con 53 cintas, dos programas televisivos se convirtió en un fenómeno de masas.

Hay pocos datos de su infancia. Creció en una familia católica aficionada al teatro. Recuerda “… Yo tenía quizá cuatro o cinco años… Mi padre me mandó a la comisaría de policía con una carta. El comisario la leyó y me encerró en una celda durante cinco o diez minutos diciéndome: Esto es lo que se hace con los niños malos”.

Estudió con los jesuitas sobre su paso en el Saint Ingatius College. Sobre esos días destaca “…Probablemente durante mi estancia con los jesuitas el miedo se fortaleció en mí. Miedo moral a ser asociado a todo lo que está mal. Siempre he permanecido apartado de ello”.

“¿Por qué? Por temor físico, quizá. Tenía terror a los castigos corporales. Entonces existía la palmeta. Creo que los jesuitas la utilizan todavía”, declaró Hitchcock en una entrevista realizada por François Truffaut en los años sesenta.

Inició sus estudios de ingeniería en la School of Engineereing and Navigation donde adquirió conocimientos que en el cine le fueron útiles. Tras la muerte de su padre empezó a trabajar en la Compañía Telegráfica Henley y al mismo tiempo realizó cursos de dibujo en la Universidad de Londres.

Con 19 años y gracias a sus habilidades el joven comenzó a realizar dibujos para ilustrar los anuncios publicitarios de los cables eléctricos de la compañía donde trabajaba. Asiduo al teatro y al cine vio las películas de Charles Chaplin y D. W.Griffith, de este último Intolerancia y Nacimiento de una nación.

Pero también le agradaban las comedias francesas y trabajos de Buster Keaton, Douglas Fairbanks, Mary Pickford, de la productora alemana Compañía Decla-Bioscop, antecesora de la U.F.A. para la que trabajó F. W. Murnau.

El joven Alfred Hitchcock consiguió su primer empleo poniendo los textos en las películas mudas. Esto le hizo entender lo que era el montaje cinematográfico. En este tiempo conoció a escritores estadounidenses de los cuales aprendió a crear guiones.

Hitchcock se involucró en todos los aspectos de la producción. Incluso le dejaron filmar escenas extra sin actores. Siguió trabajando como ayudante de dirección, guionista y decorador, como en la cinta Woman to Woman (De mujer a mujer, 1923), cuando tenía solamente 23 años.

En una industria nueva tenían que hacer muchos trabajos, así el joven dirigió sus primeros filmes The Prude’s Fall (1925) y The Pleausure Garden (El Jardín de la Alegría, 1925). En éstas también laboró su futura Alma Reville que era montadora de film y script.

The Lodger (El enemigo de las rubias, 1926) se considera el primer trabajo hitchcockniano con el actor Ivor Novello y es donde aparece en pantalla que se será en una constante en toda su filmografía.

Le seguieron The Ring (El ring, 1927) y The Farmer´s Wife (1928), Blackmail (La muchacha de Londres, 1929) fue su primera película sonora. The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado, 1934) seráfue su primer éxito en Estados Unidos.

Desde este momento sus cintas fueron imperdibles, más lúgubres y americanas, Shadow of A Doubt (La Sombra de la duda, 1943) y The Thirty-Nine Steps (Los 39 escalones, 1935). Ya para ese entonces podría denominarse el maestro del suspenso.

Ante el arribo de la televisión Alfred Hitchcock asumió el reto y creó dos exitosos programas que duran 10 años, Alfred Hitchcock presenta (Alfred Hitchcock Presents) y La hora de Alfred Hitchcock (The Alfred Hitchcok Hour) clásicos que pueden verse en diversas plataformas en línea.

Ya en los años 50s y 60s Hitchcock tenía el reconocimiento del gran público pero fueron los franceses de la nueva ola que lo elevarían al rango de cine-autor al lado de Ingmar Bergman, Sergei Eisenstein, Akira Kurosawa y D. W.Griffith.

Sus películas clásicas, The Birds (Los pájaros, 1963), Marnie (1964) con Tippi Hedren o Torn Curtain (La cortina rasgada, 1966), serán indispensables para cualquier cinéfilo, al igual que sus últimos trabajos: Topaz (1969), Frenzy (Frenesí, 1972) y Family Plot (La trama, 1976).

El 29 de abril de 1980 falleció uno de los grandes genios del cine. Al respecto el director francés François Truffaut sentencia, “El hombre había muerto, pero no el cineasta, porque sus películas, realizadas con cuidado extraordinario, una pasión exclusiva, una emotividad extrema enmascarada por una maestría técnica poco frecuente, no dejaría de circular, difundidas por todo el mundo, rivalizando con las producciones nuevas, desafiando el paso del tiempo, comprobando la imagen de Jean Cocteau cuando habla de Proust: Su obra continuaba viviendo como los relojes de pulsera de los soldados muertos.”

El crítico y director galo descubrió en su entrevista con Hitchcock el contraste entre “el hombre público, seguro de sí mismo, deliberadamente cínico, y la que me parecía ser su verdadera naturaleza; la del hombre vulnerable, sensible y emotivo, que siente profunda y físicamente las sensaciones que desea comunicar al público…Este hombre ha filmado mejor que nadie el miedo, es a su vez un miedoso”.

A principios de los años 80s, en México a un joven cineasta que daba clases en Guadalajara, le dan la tarea de realizar un libro sobre el “maestro del suspenso”.

Guillermo del Toro que escribe “A lo largo de cerca de cincuenta años, Alfred Hitchcock mancilló la moral de millones y practicó el mayor y más pulcro envenenamiento de “buenas conciencias” del que se tenga registro…La obra de Hitchcock terminó por acercarnos - más allá de los límites que señala la prudencia- al pensamiento convulso, al acto mismo del criminal. Nos hizo adueñarnos de su culpa, olvidando toda seguridad. Cometió el crimen perfecto… 53 veces: nos envenenó el alma con el licor del cine. Nos invitó a mirar el abismo…Y el abismo nos miró a su vez…”.

Fuentes consultadas

Guillermo del Toro, Alfred Hitchcock, Cineteca Nacional, México 2018, primera edición 1984.

François Truffaut, El cine según Hitchcock, Alianza Editorial, España 2011, primera edición español 1974.






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