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Red Internacional

Hace 78 años, un 22 de julio de 1944, finalizó la conferencia de Bretton Woods, que tuvo una duración de 22 días y a la que asistieron 45 países. Terminando la II Guerra Mundial los países aliados liderados principalmente por EEUU e Inglaterra, a cargo de Morgenthau y White por la parte yanqui y la británica por John Keynes conformaron esta conferencia para asentar las bases económicas y políticas del nuevo periodo histórico, el imperialismo estadounidense.

Viernes 22 de julio | Edición del día

Hace 78 años, un 22 de julio de 1944, finalizó la conferencia de Bretton Woods, que tuvo una duración de 22 días y a la que asistieron 45 países. Terminando la II Guerra Mundial los países aliados liderados principalmente por EEUU e Inglaterra, a cargo de Harry Dexter White por la parte yanqui y la británica por John Keynes conformaron esta conferencia para asentar las bases económicas y políticas del nuevo periodo histórico, el imperialismo estadounidense.

La razón de la conferencia fue establecer las reglas generales para las relaciones comerciales y financieras entre las naciones más industrializadas del mundo. Allí se trató de poner fin al proteccionismo del período de entre guerra, planteando que tenía que existir una política económica librecambista, que regulará las relaciones con el exterior.

Con la victoria aliada casi consolidada en la segunda guerra, los países aliados comenzaron a ver cómo repartirse el mundo, la conferencia tenía los objetivos por un lado de la reconstrucción económica y financiera posguerra, principalmente en los países de Europa, esto como una formula para no repetir las crisis económicas y sociales de entre guerras. Otro aspecto era el establecer una regulación en las divisas y control de la política monetaria de parte de EEUU, ya que con la supremacía de su moneda, el dólar, consolidaba la hegemonía económica, política y militar norteamericana. Estos países, incluido Inglaterra, reconocieron el fin de su hegemonía.

Allí fue donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo. En Bretton Woods se impulso el fin al proteccionismo económico del período de entre guerras de 1914-1945, que se inició con la Primera Guerra Mundial. Se consideraba que, para llegar a la paz, tenía que existir una política librecambista, donde se establecerían las relaciones de las diferentes naciones con el exterior.

En los acuerdos, también se decidió la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Se estableció la fijación de tasas de cambio entre las diversas monedas del mundo y, en particular, se reconoció la convertibilidad entre el oro y el dólar estadounidense de forma tal que esta moneda se convirtiera en la reserva monetaria mundial.

Las políticas económicas asentaban la posición de hegemonía yanqui, con el mercado mundial dispuesto para sus exportaciones y con acceso prácticamente irrestricto a las materias primas de todo el globo.

El Banco Mundial y el FMI en la actualidad

Estas entidades están dominadas por Estados Unidos y algunas grandes potencias aliadas, bajo su máscara de ayuda e incentivo actúan en contra de los intereses de los pueblos. Han otorgado, sistemáticamente, préstamos a los Estados con el fin de influir sobre sus políticas internas. El endeudamiento externo fue y es todavía utilizado como un instrumento para someter a los deudores. Desde su creación, el FMI y el BM han violado los pactos internacionales sobre derechos humanos y no dudaron, ni dudan, en sostener a dictaduras.

La actual crisis económica internacional que tiene hoy en día la inflación subiendo como la espuma, los efectos de la guerra Rusia-Ucrania, el aumento del costo y la carestía de vida, dan como resultado un escenario crítico, el cual muchos pronostican que empeorará con la anunciada recesión, son consecuencia del imperialismo y en gran medida del rol de las instituciones financieras mundiales.

Pero la crisis no la debe seguir pagando el pueblo trabajador, la deben pagar los capitalistas. Hay que mirar con atención y sacar lecciones de las diferentes luchas que se están librando en los pueblos del mundo, como las manifestaciones en Sri-Lanka, Ecuador, Panamá, las huelgas y paros en Alemania, Francia o Inglaterra, donde sectores obreros han salido a protestar contra la crisis que terminan pagando el pueblo trabajador.

Es necesario levantar la bandera por el NO PAGO de la deuda externa, entre otras medidas como la nacionalización de la banca y el control del mercado externo. Objetivos que solo podrán ser alcanzados en base a la lucha en las calles y la auto organización de la clase trabajadora y sectores históricamente oprimidos.




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