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La Izquierda Diario
22 de septiembre de 2020 Twitter Faceboock

RESEÑA
Herramientas para el feminismo de clase
Isabel Benítez

Una reseña militante de "Patriarcado y capitalismo: feminismo, clase y diversidad", una obra escrita por Josefina L. Martínez y Cynthia Luz Burgueño Leiva.

Ilustración de Favianna Rodríguez

Link: https://www.izquierdadiario.es/Herramientas-para-el-feminismo-de-clase?id_rubrique=2653

Empieza a ser un lugar común entre las feministas anticapitalistas identificar la década de los 1990 y 2000 como un desierto teórico y político para las luchas contra el avance del neoliberalismo en todos los campos. Después de la tormenta de las teorías queer, la reactivación del activismo feminista, en la última década, convive tanto con la recuperación de referentes teóricos nacidos en medio de la efervescencia política de los años 1970 -feminismo radical, los debates sobre el trabajo doméstico, …-, como con las dificultades para hacer aterrizar estos planteamientos en términos de intervención en la lucha feminista de hoy, ahora y en el contexto de els Països Catalans. El debilitamiento del hilo rojo en la lucha feminista durante el impulso de la posmodernidad, nos ha llevado a un escenario de carencias estratégicas y tácticas lleno de riesgos pero también de oportunidades. Una de ellas es la posibilidad de reconstruir un feminismo de clase coherente con los análisis y a la vez con capacidad para incidir contra el capitalismo y el patriarcado. Y es en este espacio de esperanza y de oportunidades donde se ubica «Patriarcado y capitalismo».

El crecimiento de las movilizaciones feministas en todo el mundo, ha reavivado la necesidad de profundizar y entender la naturaleza de la opresión patriarcal en las sociedades capitalistas contemporáneas y con ella, ha llevado a la recuperación de las autoras referentes de la segunda ola feminista ligadas a la campaña Salarios por el trabajo doméstico (Silvia Federici, Mariarosa Dalla Costa, Selma James), al feminismo radical (Shulamith Firestone, Andrea Dworkin) y por otro lado también ha reactivado el interés por la escuela académica de la Economía Feminista más próxima (Cristina Carrasco, Amaia P. Orozco, …).

Por ello, el hilo rojo que, en sus inicios nos lleva a Alessandra Kollontai, Engels y Marx, a pesar de pasar desapercibido en las antologías feministas de finales del siglo XX, se mantuvo vivo. Y esta recuperación de autoras del llamado feminismo socialista – en el sentido anticapitalista del término- también se está concretando en la aparición de nuevos libros y reedición de antiguos, desgraciadamente, mayoritariamente en inglés (aunque se pueden encontrar algunos artículos en castellano en Marxismo Critico). Esta corriente, que en el ámbito académico se autodenomina «teoría de la reproducción social» es en el que encontraremos, p.e. a Tithi Bhatacharya, compiladora del volumen de artículos «Teoría de la reproducción social» (Tigre de Paper, 2019) y reivindica como punto de partida a Lise Vogel.

Para ubicarnos rápidamente, las feministas de la «reproducción social», consideran que el capitalismo y el patriarcado no son dos sistemas de opresión autónomos que se relacionan entre sí, sino que el capitalismo lleva dentro de si, integradas, las relaciones de opresión patriarcal y racista.

¿Cuál debe que ser la estrategia política que de ello se deriva? La respuesta no es unánime. Como mínimo, ahora mismo conviven dos líneas: una que postula el «feminismo del 99%» (Bhattacharya, Arruzza, Fraser, …); una segunda que, reconociendo la existencia de muchos puntos de encuentro, señala los peligros interclasistas de esta formulación. Y es aquí, de nuevo, en este segunda variante, donde encontramos explícitamente y argumentada, el libro de Josefina L. Martínez y Cynthia Luz Burgueño.

«Patriarcado y capitalismo: feminismo, clase y diversidad»

El estallido comercial de lo feminista, ha llenado de decenas de novedades las estanterías de las librerías y bibliotecas públicas. Por lo tanto, es casi obligatorio preguntarnos, ¿porque tendría que leer este libro? Porque es un texto escrito para todos los públicos, con lenguaje muy claro, ofrece coordenadas teóricas y lo que es más importante: se moja con posicionamientos prácticos. En este último aspecto, también es un libro que tiene un subtexto metodológico y práctico muy enriquecedor para el eje feminista de organizaciones políticas y su militancia más allá del corto plazo, es decir, habilita una lectura estratégica de clase, internacionalista y antirracista.

Dentro y fuera del feminismo contemporáneo, los espacios de debate político pausado y tranquilo, y la «claridad hermenéutica», están siendo arrinconados en favor de consignas superficiales y confrontación iracunda como punto de partida. «Patriarcado y capitalismo» tiene en cuenta este estado de la cuestión en el campo feminista. Con una prosa muy asequible se van desgranando los nodos temáticos, marcando las líneas rojas a la derecha y a la izquierda: «Ni clase sin género, ni género sin clase». Y lo más interesante es que, al no brindar un planteamiento «frentista», las autoras obligan a las lectoras (y lectores) a sumergirse en los argumentos y mirar de sacar sus propias conclusiones o consecuencias a las que nos conducen las premisas y coordenadas políticas con que las autoras formulan el terreno y la intervención política. En este sentido, el texto nos ayuda a discernir el grano de la paja, a jerarquizar temáticas y rehuye de la deformación caricaturesca, o la tendencia de algunos sectores del feminismo a «rebatir» con «muñecos de paja» y no con los discursos tal como se presentan y defienden.

Cada uno de los once capítulos tiene independencia temática, de hecho, tienen la extensión idónea de una lectura previa breve por un ciclo de charlas-debate. La síntesis no solo incluye un resumen teórico y la trayectoria histórica de los debates y posturas, sino también un posicionamiento al respeto (más ambiguos o más claros) y una propuesta práctica de como tratar temas penetrantes como, por ejemplo, la violencia machista. Aun así, es recomendable la lectura íntegra y según el orden de aparición en la medida qué, página a página, se van apilando los conceptos, las tesis y los argumentos que nos conducen a la conclusión política práctica y clara del último capítulo.

Se tratan las polémicas más llamativas como por ejemplo la prostitución, el trabajo doméstico y de cuidados y las derivas de las «políticas identitarias» respecto la identidad y la orientación sexual. Pero no olvidan otras controversias que recorren con «más discreción» las asambleas y espacios de acción feministas. Las autoras desnudan y desvelan las tesis implícitas de los diferentes sectores políticos que operan: como por ejemplo los riesgos de la revitalización de las estrategias reformistas (en lugar de la superación del capitalismo), el impacto del feminismo liberal -identificado explícitamente con el PSOE- o el rol que juega el llamado «populismo de izquierdas». Y también problematizan los puntos débiles de algunos aparentes consensos en el movimiento feminista de base. Algunos ejemplos prácticos son la larga sombra punitivista que planea sobre algunos sectores del feminismo radical contemporáneo, el esencialismo biologicista que impregna el feminismo de la diferencia (ecos del cual están reactivándose alrededor de la maternidad y la crianza) o el liquidacionismo político que trae bajo el brazo la corriente queer.

Cómo señalan las autoras, el campo feminista ha ganado una importantísima centralidad política por la agudización de la crisis capitalista internacional desde el año 2008 y lo suyos efectos sobre las mujeres de la clase trabajadora. Un elemento novedós del texto es que reflota y divulga un elemento nuevo dentro de toda la trayectoria histórica del capitalismo: la creciente proletarización de las mujeres en todo el mundo las lleva a tener un peso cuantitativo inédito: casi la mitad de la fuerza de trabajo de las economías capitalistas de todo el mundo son mujeres.

El impacto del trabajo reproductivo en la opresión de las mujeres es innegable, aun así, la lucha en este frente no tendría que infravalorar el hecho que no solo estamos asistiendo a una feminización histórica del proletariado internacional, sino también a una creciente conflictividad sindical protagonizada por mujeres con tres vertientes con mucho de potencial político: el de los derechos laborales, la degradación de los servicios públicos asociados al trabajo reproductivo (desde las residencias para gente mayor hasta los servicios de atención domiciliaria), pero también el hecho de que esta feminización de la fuerza de trabajo lleva de la mano el potencial de cortocircuitar sectores estratégicos de las economías capitalistas contemporáneas (un aspecto sugerido por el texto).

Resultan especialmente novedosos los capítulos dedicados a la ultraderecha, la doctrina vaticana anti «ideología del género», el dedicado al trabajo doméstico (donde encontraremos una lúcida crítica a los planteamientos de Federici y a la «subversión de la comunidad» defendida por Selma James y Dalla Costa) y el de la violencia machista (donde articulan como podemos superar el actual momento de denuncia moral hacia un plan de conquista de derechos). Aun así, también es cierto que el texto no resuelve con la misma solvencia algunas de las polémicas que forman parte de los temas tratados: transexualidad, «feminismo islámico» o la regulación de la prostitución. Aunque establecen sólidas premisas, no tiran del hilo hasta final y la concreción práctica no logra la misma finura. Cómo avanzaba, es un libro de los que se puede aprender pero con el que también hay que debatir.

Tres notas predominan en la melodía de forma recurrente: Ana Patricia Botín, Lise Vogel y la insistencia en el carácter estratégico que tiene la lucha sindical y el movimiento obrero para todas las fuerzas anticapitalistas revolucionarias. La efervescencia política reciente del feminismo no ha ido acompañada de un interés equivalente o paralelo de la autodefensa laboral o de la conquista de derechos en la esfera laboral, y de rebote, no está dando suficiente importancia a la aparición de una creciente conflictividad laboral protagonizada por las mujeres -en el contexto del estado español- ni tampoco que las mujeres trabajadoras se están concentrando en sectores estratégicos de las economías capitalistas contemporáneas.

Metodología militante

La militancia es el terreno donde la teoría se clarifica y con esta volvemos a la práctica con todavía mejores herramientas para transformar la sociedad. En contraste con la proliferación de un estilo de ensayo abstracto, impresionista, genérico y/o sin historia, «Patriarcado y capitalismo» ofrece datos y los analiza dentro del marco omnicomprensivo de la lucha de clases. Las autoras han gestado el texto con un pie en la calle y otro en la lectura y el estudio y esto tiene efectos no solo en el contenido, sino en el enfoque y en el abordaje de la subjetividad feminista sensiblemente diferente.

La génesis del texto es inseparable de la actividad política de ambas autoras y de la organización desde la cual la hacen: Pan y Rosas. Este hecho se hace patente desde el prólogo de Andrea D’Atri, con la ilustración de que quiere decir «el internacionalismo» en términos prácticos, y también en lo que se intuye del proceso de confección del libro, más allá del acertado encargo de la editorial Akal.

Un vistazo rápido a las notas al pie y a la bibliografía nos muestra que este relato pedagógico emana de un trabajo colectivo y constante de artículos temáticos, seguimiento de conflictos laborales, reseñas y debates teóricos previamente publicados en Izquierda Diario y la revista Ideas de Izquierda. Esta riqueza colectiva -que también acompaña el proceso de maduración de los enfoques y análisis de Pan y Rosas-, permite al libro concentrarse en la exposición sintética que, a pie de página nos remite a un nivel de concreción mayor que, a su vez, nos ofrece la bibliografía para poder profundizar en aquellas que tengan interés (y posibilidades de hacerlo). Un método que, también es importante destacar, nos aleja de la técnica intelectual individualista (el que Mari Luz Esteban denomina «feminismo de opinión»), de la aglutinación de artículos dispares de expertas y nos muestra, por la vía del ejemplo, la potencia del trabajo intelectual colectivo, bien entrelazado y concebido como una herramienta para la intervención política desde una organización política no mixta y explícitamente ligada a un partido.

Frente a la noción genérica de «sororidad», nos brindan el testigo y la subjetividad de la lucha de las mujeres trabajadoras con las qué ha trabado contacto y militancia Pan y Rosas en los últimos años en Argentina, el Estado español y Francia: Las Kellys, las trabajadoras de Movistar, las trabajadoras del Servicio de Atención Domiciliaria, las operarias de Panrico. Quién piense que enfocar la lucha feminista desde la perspectiva de la lucha de clases nos lleva a la despersonalización puede comprobar con este texto que más bien es lo contrario. En su expresión como mujeres trabajadoras, los testigos recogidos expresan un empoderamiento político y social profundo y sostenido en todas las esferas de su vida. Una subjetividad profundamente colectiva que nos ejemplifica una alternativa al enfoque intimista que a menudo encontramos en el abordaje de la opresión machista -un enfoque heredero, a menudo sin ser consciente, de la psicologización cultural de cariz individualista de «La mística de la feminidad» de la feminista liberal Betty Friedan-.

Un libro, en definitiva, bastante recomendable y que aparece en el momento oportuno por la necesidad del movimiento feminista de ir un paso más allá de la denuncia, así como también por la coyuntura que marca el gobierno español PSOE-UP, que sin duda, agudizará contradicciones ya presentes al movimiento.

*Isabel Benítez es militante de la Coordinadora Obrera Sindical

** Esta reseña ha sido publicada originalmente en L’Accent.cat

 
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