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La Izquierda Diario

Domingo 21 de Abril de 2019

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Juan Sartori y sus amigos
Sebastián Artigas

Sartori y Bolsonaro en Davos

De formación tecnocrática y con una oscura carrera internacional en las finanzas, desde hace unos meses ha lanzado sorpresivamente su campaña presidencial usando el viejo discurso de “gestión”, rodeado de “amigos” empresarios, militares y políticos derechistas.

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Juan Sartori ha incursionado sorpresivamente en la política criolla lanzando su campaña presidencial en los últimos meses, confirmando posteriormente su adherencia dentro de la interna del Partido Nacional. El empresario radicado por años en Europa, financista y dueño de un club de fútbol inglés y con inversiones en el agro uruguayo dio la noticia de su entrada al mundo político luego de deshacerse de, según él, de la mayoría de sus negocios hasta ahora.

Su estrategia es una mezcla de demagogia y discurso apolítico de gestión que intenta ganar adhesiones mostrando su “capacidad” para administrar el país así como lo hizo con sus empresas. Sus polémicas declaraciones, su enigmático vínculo con la fortuna de su suegro el magnate ruso Dmitri Rybolovlev, y el frío recibimiento en la interna del Partido Nacional han sido fuente de publicidad y polémica desde el lanzamiento de su campaña.

Devolvé la bolsa

¿Quién es Juan Sartori? Es un empresario internacional de origen uruguayo, de formación tecnocrática en prestigiosas universidades. Es miembro fundador de Union Group, grupo inversor concentrado en el área de las comodities y el sector inmobiliario en América Latina.

Es yerno del magnate ruso Dmitri Rybolovlev arrestado recientemente en Francia por corrupción y que forma parte de la casta de burócratas rusos devenidos en capitalistas en base al pillaje de los bienes públicos de la extinguida ex URSS.

Este magnate le obsequió a su hija y esposa de Sartori Ekaterina Rybolovleva, la isla griega de Skorpios por motivo de su cumpleaños número 25 en una muestra de obscena opulencia. De acuerdo a medios de prensa se lo identifica como de confianza del presidente ruso Vladimir Putin y es investigado también en EEUU por su relación con Donald Trump a quien en 2008 le compró una mansión por 95 millones de dólares de los cuales se calcula que hay un sobre precio de 54 millones. La estimación del monto de la fortuna del magnate ruso es de 10 mil millones de dólares.

Ekaterina y Dmitri Rybolovlev

En Uruguay opera a través de la firma Union Agriculture Group especializada en el sector agropecuario, dueña de decenas de miles de hectáreas y cabezas de ganado. Esta empresa debe en el sector financiero uruguayo unos 63 millones de dólares de los cuales 43 millones de dólares corresponden al estatal Banco República que lo tiene calificado como “deudor irrecuperable”.

Sartori con su socio Óscar Costa

Su mano derecha en esta empresa es Óscar Costa un coronel retirado que fue oficial (Alférez según lo confesó en twitter en polémica con Victor Hugo Morales) durante la dictadura militar y vinculado al Partido Nacional. También con Costa fundaron la ICC, International Cannabis Corp aprovechando el nuevo negocio de marihuana legal, hasta vender dicha empresa a la empresa canadiense Aurora. Ambos abandonaron UAG en junio de este año, conservando el 20% de las acciones del grupo. Según la publicación argentina Noticias Juan Sartori es dueño del portal de noticias ECOS.

Macrismo tardío o cómo gobernar un país como si fuera una empresa

Juan Sartori se suma a la lista de empresarios devenidos a políticos como fenómeno internacional y en particular de Sudamérica como el chileno Piñera o el argentino Macri. La presentación es la “buena gestión” y la renovación de la política, vendiendo como soluciones a los problemas del país la gestión “eficiente” como si fuera una empresa.

Si bien lo Sartori por ahora lo disimula, expresándolo sutilmente mediante su defensa del pragmatismo: “mi plan no va a ser de Sartori ni de un gurú de la seguridad o de la educación sino el que recibamos de la gente, elaborado de una manera profesional y bien concreta. Denme un poco de tiempo para ir evolucionando en propuestas concretas y pragmáticas.” y la solución de “problemas concretos”, o su oposición de esto frente a la “ideología”: “Yo veo a mucha gente enfrentada por temas ideológicos o históricos, que quizás hoy no sean tan importantes. Entonces, me gustaría escuchar a todos y tener planes para todos, pero no planes teñidos de mucha ideología. Soy una persona pragmática que quiere resolver problemas. Creo que hay que tener ideas, ejecutar las cosas, hay que organizarlas y hacerlas realidad.”

Los trabajadores y los sectores más humildes ya saben lo que significa el gobierno de los CEOS, en los ejemplos de Chile y Argentina, con sus políticas de favores al gran capital de recortes de impuestos, ataque a los servicios públicos como la educación y la salud, “apertura al mundo” del país o sea “libre comercio” para garantizar las ganancias del capital transnacional y los negocios del capital criollo, pauperización de las condiciones de vida del pueblo trabajador, entre otras perlas del “exitoso” modelo para el beneficio de unos pocos.

Las soluciones del “sentido común” burgués

El trabajo y el empleo son dos elementos permanentes en el discurso de Sartori, para enseguida vincularlo a lo “caro” que es tener una empresa en Uruguay, sin especificar mucho más a qué se refiere salvo en el argumento de los “altos impuestos”.

El empresario se presenta con su experiencia de gestión que viene a dar una solución nacional. Sostiene que no hay intereses contrapuestos de clase, sino problemas entre individuos y de gestión. La nación bien gestionada no tendría los problemas que tiene porque argumenta que “la gente” con su “sentido común” tiene las soluciones y “los políticos” no la escuchan.

Pero el sentido común es la ideología hegemónica y en su mayor parte es la ideología del capital, en particular por ejemplo discursos a media verdad como que “las cosas se administran mal” o “hay corrupción”, sin ir a la raíz fundamental de esos problemas que es el propio sistema capitalista. No será novedad cuando el señor Sartori avance en publicitar su plataforma programática, hasta ahora oculta, presentando como solución las recetas del “buen gestor” incorruptible por todos ya conocida y que en realidad “los políticos” ya la usan abundante.

Indicios de ideología

Por más que diga que no la tenga y se cuida mucho de ser explícito arguyendo que a él le interesa “lo concreto”, muestra la imagen del joven empresario exitoso y buen gestor, con su pragmatismo sobre “lo concreto”, demuestra la reedición de un viejo discurso para el que el problema no es el capital sino la incapacidad de los individuos (que no tienen una capacidad o predisposición “emprendedora”), la mala gestión y las distorsiones en el mercado (ocasionada habitualmente por “los políticos tradicionales”) que impiden la libertad de empresa.

La pobreza, el desempleo, los bajos salarios, se explican por estas supuestas causas y no por la naturaleza intrínseca del capitalismo que necesita de bajos salarios para obtener más ganancias, de desempleo para tener un ejército de reserva que tire a la baja el salario de los que tienen suerte de tener un empleo, etc.

Mostrando la hilacha

En entrevista con el periódico La Diaria el empresario devenido en político eludió opinar casi sobre cualquier tema argumentando su “pragmatismo”, pero sobre el tema derechos humanos opinó abiertamente diciendo que es un tema ideológico y cada vez menos relevante. Quizás porque su socio Óscar Costa es un ex militar de la dictadura, oficial (alférez) del Batallón Florida conocido centro de tortura y asesinato, confesado por el mismo Costa en polémica por twitter con Víctor Hugo Morales.

En las palabras del mismo Sartori “Eso es un tema ideológico que venimos cargando desde hace tantos años... y cada vez es menos relevante. ¿Cuántas personas que votan habían nacido en esa época? A mí me gusta enfocarme y hablar de qué vamos a hacer mañana. No me gusta en general meterme a revisar la historia, o ver qué lado tenía razón, qué lado hizo las cosas bien o mal. Para mí son temas que no son de actualidad y que no son prioridad (…) Lo transforman todo en un tema ideológico. Entonces, hoy no es para nada la prioridad de acción, el tema en el cual hay que enfocarse o pasar tiempo discutiendo. Yo soy de otra generación, hay cosas que me ocupan más. Mi visión es esa. Estamos redondeando. ¿No?”

Posteriormente Sartori para acomodar el cuerpo trató de arreglar la brutal declaración argumentando que lo mal interpretaron y que iba a destinar fondos para la búsqueda de desaparecidos. Tal vez Sartori le debería preguntar a su gran amigo y socio empresarial – político Costa, qué sabe él sobre la represión en dictadura y los desaparecidos, dado que fue oficial en el Batallón Florida en los años más duros de la represión dictatorial.

Amigo de Bolsonaro

“Ve y quita a la izquierda de allí” eso le dijo Bolsonaro a Sartori en el Foro de Davos según las palabras del propio Sartori, encuentro durante el cual hizo buenas migas con el ultraderechista brasileño. Sartori para no quedarse atrás respondió que solo quedaban dos países en Sudamérica para tal tarea (Venezuela y Uruguay) y él se encargaría del 50%.

Además aseguró que la charla con el ultraderechista fue “privada y muy buena”, donde se estableció una relación “de confianza” y para "trabajar juntos con algunos objetivos comunes para nuestro continente".

En sintonía con estas declaraciones no demoró en alinearse con la avanzada imperialista sobre Venezuela, asegurando que sobre ese tema la posición es “una sola: desconocer a Nicolás Maduro, reconocer a Juan Guaidó y reclamar elecciones democráticas”.

Historia selectiva

En sus propias palabras se identifica con la historia del Partido Nacional: “Estudiando la historia me sentí en más sintonía con el PN. Me identifico con su historia y con su proyecto político hoy. Por eso decidí hacer mi carrera política ahí.” Pero a su vez desprecia la discusión sobre el terrorismo de Estado. Su visión selectiva de la historia hace omisión de una época donde la miseria de los trabajadores y el pueblo uruguayo se profundizo como nunca antes.

Luego habla de los “problemas de la gente” como si los mismos hayan aparecido de la nada, como si éstos no tuvieran nada que ver con historia de opresión y explotación que ha sufrido el pueblo uruguayo por parte de los capitalistas locales e internacionales y sus representantes políticos entre ellos su propio partido.

La hipocresía del Partido Nacional

Desde la entrada al Partido Nacional distintos dirigentes, sobre todo Jorge Gandini, han protestado airadamente contra Sartori e incluso lo han acusado de su historial oscuro y de las deudas que mantiene con el BROU. Lo cierto es que lo dejaron entrar por más que presenten el argumento poco creíble de que “entró por la ventana” ¡qué fácil es entrar al Partido Nacional! ¡Sobre todo si se tiene una billetera bien gorda! Además de que como empresario del agro es un fiel representante del sector de clase históricamente identificado con este partido.

Acerca de los dichos de Sartori sobre los desaparecidos el Partido Nacional salió a desmarcarse hipócritamente enseguida declarando que para ellos “los derechos humanos son un tema de primerísimo nivel”. Declaración que viene de parte de un partido pilar de la impunidad del régimen post dictadura, redactores y defensores de la tristemente célebre Ley de Caducidad y militantes activos contrarios a su eliminación en los dos plebiscitos que se dieron históricamente.

Además de su constante discurso a favor del olvido y el “dar vuelta la página”, no perdiendo oportunidad de defender a los criminales de lesa humanidad agitando constantemente la teoría de los dos demonios, entre otras perlas. Tampoco el Partido Nacional demostró su interés por los derechos humanos cuando en su último gobierno durante la presidencia de Luis Alberto Lacalle en que se dio la represión más sangrienta y asesina de las últimas décadas en las inmediaciones del Hospital Filtro con un saldo de dos muertos (los últimos dos asesinados políticos en democracia durante una manifestación) y decenas de heridos.

No todos los jóvenes somos garcas

Hablando de sentido común, el discursito de que a los que nacimos después de la dictadura no nos interesan las discusiones de la dictadura y los desaparecidos, no es nada nuevo sino que es un sentido común introducido intencionalmente por el régimen político de impunidad y los sectores de poder (económico, militar, mediático) interesados en que las nuevas generaciones no se preocupen de esos temas. El “joven” empresario y recién bajado del avión, amigo de un ex milico de la dictadura, nos viene a decir como pensamos los jóvenes.

Nosotros decimos que es mentira que a los jóvenes (generalizando) no nos interesan esos temas, habemos muchos jóvenes que sí nos interesan esos temas y pensamos que es imprescindible el conocerlos como causa que explican en mucho nuestro presente y de los peligros y lecciones hacia futuro no por nada, cada vez van más jóvenes a la Marcha de Silencio.

Por eso no somos neutrales frente a los criminales de lesa humanidad y exigimos justicia, no somos neutrales ante la necesidad de los familiares y sobre todo las madres como Luisa Cuesta que se van muriendo de encontrar y enterrar los restos de sus seres queridos, no somos neutrales ante los miles de trabajadores y jóvenes uruguayos que sufrieron persecución, cárcel y tortura.

Habemos muchos jóvenes gritamos bien fuerte que tomamos partido del lado de los trabajadores y jóvenes revolucionarios que pelearon por un mundo mejor que este en el que nacimos y que pensamos que a los “jóvenes” que no les interesan todas estas cosas les debería interesar, incluso pensando en su propio futuro.

 
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