Cultura

CULTURA // CICLO DE PEDAGOGOS NACIONALES

Varela y la túnica en disputa

El presente ciclo de Pedagogos nacionales, abordará las principales corrientes de la tradición del pensamiento pedagógico nacional, expresado en diferentes textos emblemáticos y autores fundamentales del campo. Agradecemos a los compañeros de Reactiva contenidos por compartir el material audiovisual de su "Ciclo de pedagogos nacionales", columna del programa "A la olla con los grillos" emitido por Radioactiva FM 102.5.

Miércoles 1ro de agosto | 08:43

Pelu

Analizar la figura histórica de José Pedro Varela, cargada de significado y constitutiva del imaginario social uruguayo, siempre comporta un desafío para el pensamiento crítico en general, y para el marxismo revolucionario en particular, corriente en la que nos posicionamos para meternos con el pope de la escuela nacional.

Artigas y Varela como significantes vacíos y figuras de régimen.

Tomando como categoría de análisis el concepto utilizado en la teoría política por Ernesto Laclau de "significante vacío", nos gustaría plantear la hipótesis de si Artigas y Varela no constituyen en el campo político uruguayo, los dos "signficantes vacíos" más importantes y que a su vez funcionan en la lógica del sistema político como figuras de consenso del régimen, disputadas pero incuestionadas.

Por un lado Artigas es disputado y reivindicado tanto por los dos partidos burgueses históricos (el Partido Nacional y el Partido Colorado), como por el Frente Amplio, por corrientes políticas de la izquierda extra frenteamplista como Unidad Popular e incluso por corrientes guevaristas como el MRO.

La disputa de Artigas y el artiguismo en el terreno de la lucha ideológico-política, y las diferentes apropiaciones desde distintas y hasta antagónicas corrientes ideológicas no están desprovistas de legitimidad, puesto que Artigas no implica la negación de una concepción liberal del Estado y de la división de poderes (PC y PN), ni la "participación popular" (corrientes del FA), ni tampoco de la reforma agraria "anti-latifundista y antiimperialista" (UP, MRO).

Las Instrucciones del Año XIII pueden ser leídas en clave liberal por el Partido Colorado, así como el Reglamento de Tierras de 1815 puede ser valorada por el guevarismo uruguayo como "revolucionaria".

Desestructurando el mito vareliano.

En todo caso, desde la postura del marxismo revolucionario renunciamos a participar en la disputa ecléctica del "significante vacío" (Varela o Artigas) y preferimos "llenar" el análisis de contenido de clase, como guía imprescindible en nuestro abordaje crítico, sin caer por ello en reduccionismos sociológicos, sino por el contrario visualizando las tendencias regresivas y progresivas que implicaron ambos procesos .

Una aproximación crítica de Varela y los alcances y limitaciones de su obra, tiene que empezar por ajustar cuentas con el mito sacralizador del proceso de la reforma y su principal protagonista, tan caro a las diferentes variantes de la ideología dominante.

Continuando con el método que hemos establecido para otros educadores y pedagogos nacionales: destacar lo progresivo de su aporte en la construcción de la educación pública uruguaya, así como las limitaciones estructurales y superestructurales que obstaculizaron su espíritu de reforma y transformación; como hemos señalado de Figari y Compte y Riqué en artículos anteriores.

La túnica en disputa: tradición y consenso

A raíz del debate en la opinión pública acerca de las propuestas sobre el cambio del uniforme escolar, en el programa "En perspectiva" al proponer el tema Emiliano Cotelo, planteo una interrogante incómoda que perturbó el aburrido consenso discursivo del conjunto de los panelistas (Grompone, Pérez del Castillo, Rosencof y Ribeiro) en defensa irrestricta de la túnica blanca y la moña azul; Cotelo los interpeló:

¿Una tradición como esta, tan fuerte, debe ser mantenida siempre jamás, no hay variantes posibles, no hay actualizaciones posibles?

Ante esta pregunta, lo primero que tendríamos que cuestionarnos (algo que no sucedió con los panelistas) sería cavilar sobre qué implica una "tradición" como concepto que describe un fenómeno cultural y social. El teórico literario marxista, el galés Raymond Williams, en su ensayo Marxismo y Literatura, en el desarrollo de su teoría cultural responde la pregunta de Cotelo, que nadie de sus invitados le respondió:

Lo que debe decirse entonces acerca de toda tradición, en este sentido, es que constituye un aspecto de la organización social y cultural contemporánea del interés de la dominación de una clase específica. Es una versión del pasado que se pretende conectar con el presente y ratificarlo. En la práctica , lo que la tradición ofrece es un sentido de predispuesta continuidad.

En todo caso la mesa de debate de "En perspectiva" terminó por ratificar la tesis de Williams, lo que pudimos apreciar de todos los argumentos con diferentes énfasis, matices e intereses fue la defensa unánime, irrestricta e incluso dogmática de la predispuesta continuidad de la túnica escolar como tradición indiscutible de la escuela uruguaya.

Por su parte Mauricio Rosencof aludió a las canciones del canto popular local que hacen referencia y reverencia a Varela, la túnica y la moña azul; destacando la presencia en la cultura de tan respetables referentes simbólicos; subyacente e implícito en su planteo está presente la construcción de un imaginario social y cultural en relación a dichos referentes.

En cambio, Juan Grompone, defendió (con indisimulada molestia) el tradicional uniforme desde lo vivencial y la memoria familiar, demostrando como nadie lo que significa la internalización de ciertos consensos de régimen, (o interiorización del habitus utilizando las categorías del pensador Pierre Bourdieu).

Sin embargo, la explicación más sincera y también más política en el debate la dio la historiadora Ana Ribeiro:

Era democrática, porque ocultaba las diferencias sociales, y así que con un gasto de una vez al año todos quedaran iguales. Es una simulación de homogeneidad social que no es real, la túnica y la moña son un simulacro, pero como simulacro, es un simulacro de lo mejor que queremos para nosotros, el simulacro contiene en sí mismo un proyecto de país.

Nadie puede negar lo que significó el proceso de la reforma como salto cualitativo en la democratización y universalización de la enseñanza, pero la uniformización del uniforme escolar (valga la redundancia) a la vez que expresaba el espíritu democratizador e "integrador" como ensalza toda la palestra de la intelectualidad liberal en este país, también entrañaba y entraña un proyecto de país de conciliación de clases.

A pesar de las diferentes etapas, variantes y procesos políticos en la historia del Uruguay desde la Reforma vareliana a esta parte, el único proyecto de país constante ha sido el de colaboración de clases; del cual la escuela ha sido pilar material y simbólico del régimen capitalista en el Uruguay.

En síntesis, lo que podemos desprender de todo este debate público como conclusión, es que la conciliación de clases no sólo constituye un proyecto de las clases dominantes o dirigentes; sino que comporta la construcción de un imaginario social y cultural, basado en la aspiración ilusoria de las masas en la movilidad social en el capitalismo, ilusión fomentada por la escuela capitalista, piedra angular de la hegemonía burguesa en nuestro país.

Williams, Raymond. Marxismo y literatura. Buenos Aires: Las Cuarenta,2009, Impreso.

Matias Matonte en "A la olla con los grillos". Radioactiva FM 102.5:

https://www.youtube.com/embed/A6-xLH3W68s"






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