Géneros y Sexualidades

Emergencia nacional en violencia de género

Una resolución tardía y oportunista

Terminando el año con más de 30 mujeres asesinadas, se dictó una resolución presidencial en Consejo de Ministros que declara el estado de emergencia nacional.

Domingo 5 de enero | 17:06

Foto: Walter Paciello

Después de los femicidios sucedidos en Navidad, Tabaré Vázquez declaró el Estado de Emergencia. La resolución indica que a pesar de que el Estado ya había tomado medidas al respecto, la situación requería de otras disposiciones. Parte del documento indica: "Todas las respuestas del Estado han resultado insuficientes ya que la prevalencia de la violencia de género continúa siendo muy alta en Uruguay, tratándose de un problema estructural complejo que ha mostrado llegar a una meseta que no disminuye”. También señalaron que se diseñó un plan con el fin de presentarlo a las autoridades que asumirán próximamente, lo que ocasionó entre dichos con Lacalle Pou.

Tardanza, oportunismo y cuestionamientos

Toda actuación que sume a la lucha contra la violencia de género es bienvenida, pero es inevitable señalar algunas cuestiones. Desde hace mucho tiempo el movimiento de mujeres de Uruguay viene alertando sobre la complejidad de la situación y clamando por la declaración de la Emergencia Nacional. Sin embargo, llegando a fin de año, finalizando el mandato del Frente Amplio y después de tantas muertes, recién se toma la decisión. El 2019 terminó con 40.000 denuncias, más de 30 mujeres asesinadas y una ley contra la violencia que no se aplica por falta de presupuesto. ¿Era necesario lamentar más víctimas para tomar decisiones? ¿Por qué no se escuchó el pedido antes?

El prosecretario de Presidencia, Juan Andrés Roballo, indicó : "Se venía trabajando en un plan y analizando la declaración desde antes de los lamentables femicidios de estos días". ¿Había que llegar a más de 30 víctimas fatales para "trabajar en un plan"?

Es notorio el oportunismo que busca el FA. La decisión tomada a semanas de finalizar el mandato es una forma de mejorar su imagen frente a la opinión pública y mantener el apoyo de sectores feministas. Después de las alarmantes cifras proporcionadas para el 25N de la situación nacional, y además de los polémicos dichos de Mujica respecto al feminismo que causó repercusión en toda la región, el FA busca terminar su gestión con medidas de último momento para disimular la falta de acción durante los últimos años y despedirse con la etiqueta de gobierno comprometido con las causas de las mujeres.

Pero más allá del discurso y maniobras de último momento, los hechos hablan por sí solos. Por ejemplo, existe la Ley Integral sobre violencia basada en género que no se aplica por falta de presupuesto y el gobierno jamás buscó dar alguna solución a esa cuestión a pesar de los reiterados reclamos de las organizaciones de mujeres.

En declaraciones para Montevideo Portal, la integrante de la Intersocial Feminista Valeria Caggiano manifestó que la reacción al anuncio de Emergencia Nacional fue de asombro, señaló: "Nos asombra porque hace dos meses, frente al pedido que hicimos con una carta que enviamos a Presidencia donde solicitábamos esto y sugeríamos algunas medidas concretas, la respuesta fue un repaso de todas las acciones que se venían implementando y la imposibilidad de declarar esta emergencia". También agregó que el tiempo y la forma en que se declara la emergencia no son los correctos, ya que las medidas, que considera poco concretas, quedarán sujetas a la aplicación del nuevo gobierno que asumirá el 1º de marzo.

Necesitamos que de verdad se ocupen de nuestra causa y que no sea utilizada únicamente para campañas o para mejorar la fachada de los espacios políticos.


¿En qué consiste el Estado de Emergencia del gobierno?

Algunas de las medidas específicas de implementación "inmediata" son ampliar el programa de tobilleras electrónicas, difundir medidas de seguridad para que las mujeres protejan sus vidas, ofrecer cursos virtuales a educadores que contribuyan a cambiar pautas socioculturales, identificar situaciones de riesgo de violencia y a prevenir el abuso sexual contra menores de edad. Implementar un programa de intervención en cárceles para varones que ejercen violencia de género y fortalecer las estrategias para la atención y prevención de violencia de género en mujeres privadas de libertad. También incluye la creación de un Comité de Emergencia Por Una Vida Libre de Violencia de Género
coordinado por la Presidencia de la República, con representación del Consejo Consultivo por Una Vida Libre de Violencia y el Sistema Integral de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia (SIPIAV).

Nuevamente se observan propuestas punitivistas cuando el movimiento de mujeres ya se expidió sobre el tema. El punitivismo no resuelve un problema que es estructural y cultural. Por otro lado, se plantean proyectos a largo plazo (campañas de prevención, cursos virtuales, programas, etc) que requieren de tiempo y presupuesto, datos que el gobierno no especifica.

El panorama en que nos encontramos amerita acciones rápidas y concretas, por lo que consideramos que el plan diseñado resulta insuficiente. Necesitamos soluciones para hoy, para aquellas mujeres que en este mismo momento precisan de ayuda urgente porque sus vidas corren peligro. No podemos esperar a marzo o a que se sigan dilatando las conversaciones y negociaciones entre gobierno entrante y saliente. No podemos esperar a que se graben spots publicitarios, se diseñen cursos y campañas; precisamos de ayuda inmediata para proteger nuestras vidas. Exigimos que las palabras se transformen en hechos y que se dé atención a lo urgente para ayudar a las víctimas, como por ejemplo mediante la creación de refugios, guarderías, subsidios económicos, entre otras medidas.


Posición del sector de Lacalle Pou

Desde el sector de Lacalle Pou fueron críticos ante la declaración de Emergencia Nacional. Señalaron que no fueron consultados y mostraron disconforme con las medidas. Consideran que la emergencia implica medidas en tiempo real y no para dentro de tres meses. Pero uno de los temas que señalaron es la falta de presupuesto.

El Partido Nacional también ha utilizado el tema de la Violencia de Género con demagogia tratando convencer o tranquilizar al electorado interesado en la cuestión. Pero en la práctica tanto el PN y sectores que lo acompañan, se opusieron a muchos derechos conquistados por las mujeres y son cómplices de distintas formas de opresión de género.

Cómo vamos a creer que Lacalle va a continuar con la Emergencia Nacional y con el "plan de acción" del FA, cuando sabemos que el futuro gobierno es sinónimo de más ajuste y recortes.

Nuestra lucha

Desde Pan y Rosas seguiremos exigiendo medidas urgentes y medidas de mayor profundidad contra la violencia de género.

Como feministas socialistas seguiremos luchando por guarderías pagas por las patronales, licencias pagas en caso de violencia de género,trabajo digno para todas y todos, terminar con la precarización laboral y obtener la igualdad salarial.

También seguiremos peleando por el reconocimiento de las tareas doméstica que duplica nuestra jornada laboral y que reproduce la opresión, porque las tareas del hogar recae sobre nosotras por el hecho de ser mujeres dentro de este sistema patriarcal. El reparto de las tareas es algo mínimo para nosotras, buscamos la socialización del conjunto de las tareas domésticas.

Continuaremos luchando contra toda opresión, seguiremos gritando ¡Ni una menos!, contra la violencia hacia las mujeres y los femicidios.






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