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FRANCIA HUELGAS

Un mes de huelga en Total: “Los trabajadores estamos a favor de la transición ecológica, pero no en manos de los capitalistas”

Una Huelga dura en Francia que ya lleva cuatro semanas. Entrevistamos a Adrián Cornet, trabajador de la planta, delegado de la CGT y militante de Révolution Permanente en el NPA.

Laura Varlet

Corriente Comunista Revolucionaria (NPA)

Viernes 5 de febrero | 15:55

Francia atraviesa una crisis sanitaria y social de enormes proporciones, con un toque de queda de los más restrictivos de Europa que se aplica desde las 18 horas y con la amenaza de un nuevo confinamiento total para toda la población –aunque el Gobierno de Macron todavía intenta evitarlo–. La crisis social se está agravando: en el último año 800 empresas anunciaron planes generales de despidos y cada semana en promedio otras 20 empresas anuncian nuevas supresiones masivas de empleos. Las cúpulas de los principales sindicatos no están respondiendo, ni con un plan de lucha para plantar cara a los despidos, ni buscando coordinar las respuestas, por lo que prima un ambiente de incertidumbre por el futuro y miedo al desempleo, junto con algunas luchas defensivas para cobrar las indemnizaciones.

En este marco, la huelga de los trabajadores de la refinería Total Grandpuits, en la región parisina, que ha cumplido un mes esta semana, se destaca como una lucha testigo en un sector concentrado de la clase obrera francesa que tiene una importante tradición de lucha y que ya ha protagonizado episodios de lucha importantes en los últimos años. En esta huelga los trabajadores no se limitan a pedir que se paguen las indemnizaciones, sino que exigen que se mantengan los puestos de trabajo.

La empresa Total es la cuarta empresa del índice de la bolsa francesa CAC40 y una de las principales multinacionales francesas en el mundo. A fines de septiembre, anunció el cierre de la única refinería de petróleo de la región parisina, con un proyecto de reconversión de la fábrica para pasar a producir bioplástico y bio-carburantes. Este plan, que quieren justificar como un proyecto de "transición ecológica" para poner fin a la producción de energías fósiles en Francia en algunos años, implica la eliminación de 700 puestos de trabajo (entre los que trabajan directamente para Total y los subcontratistas). Frente a semejante ataque patronal, los trabajadores de Total están dando batalla desde hace un mes, manteniendo una lucha muy dura, que queda bastante aislada por la política de la burocracia sindical, pero que empieza a despertar una importante solidaridad. El 3 y 4 de febrero, todas las refinerías de Total en Francia han iniciado una huelga de 48 horas en apoyo a los trabajadores de Grandpuits y por más puestos de trabajo en el conjunto de las plantas de Total en Francia.
Entrevistamos a Adrián Cornet, trabajador de la planta, delegado de la CGT y militante de Revolución Permanente en el NPA.

La empresa Total quiere justificar los despidos con un plan de “transición ecológica”, pero los trabajadores vienen denunciando que esto es solo “greenwashing”. Lavarse la cara con discurso verde. ¿Cómo es esto?

La patronal busca mostrarse con una empresa "responsable" desde el discurso verde, pero esto es totalmente hipócrita. La empresa Total está construyendo un oleoducto de 1500 km en Uganda y gasoductos en Mozambique que traen como consecuencia la deforestación de parques naturales y el desplazamiento forzado de poblaciones enteras. Además, aseguran a la prensa que el proyecto de reconversión de la fábrica no traerá como consecuencia ningún despido directo, lo cual es mentira. A los trabajadores empleados directamente por la empresa, nos propone retiros voluntarios o traslados a distintas plantas en otras ciudades (lo que no es más que una forma de despidos encubiertos). Pero a cientos de trabajadores de las empresas contratistas, muchos de los cuales trabajan desde hace años en la planta, directamente los dejarán en la calle. Este también es el futuro para aquellos que trabajan en Total con contratos precarios. Calculamos que de los 700 empleos que Total va a suprimir en la planta, 200 corresponden a trabajadores directamente empleados por Total y 500 a trabajadores de las contratistas.

Los trabajadores estamos totalmente a favor de la transición ecológica, pero no en manos de los capitalistas como Total. Nuestros hijos se bañan en los ríos contaminados por Total y respiran el aire contaminado por Total, nosotros somos los más interesados en una transición ecológica. Pero ellos no lo van a hacer, solo lo podemos conseguir los trabajadores, que sabemos cómo funciona la refinería y vivimos en los barrios cercanos.

Yo siempre digo que, si la refinería estuviera nacionalizada y bajo control de los trabajadores, nosotros podríamos por ejemplo parar la producción si vemos que hay un peligro concreto para el medio ambiente, porque nos importan las vidas de la población, de los trabajadores y la juventud, más que las ganancias, es decir todo lo contrario a lo que hace una multinacional como Total.

Es también por este motivo que desde que nos enteramos del proyecto de reconversión de Total nos pusimos en contacto con organizaciones ecologistas como Les Amis de la Terre e incluso hasta Greenpeace, que apoyan nuestra huelga e incluso declararon que están dispuestos a defender que Grandpuits siga siendo una refinería de petróleo hasta que se encuentre una verdadera alternativa a las energías fósiles, y que bajo ningún punto de vista esta transición ecológica puede hacerse dejando en la calle a cientos de familias y destruyendo cientos de puestos de trabajo. Esta alianza improbable entre los trabajadores de una refinería de petróleo y organizaciones ecologistas, en el marco de las movilizaciones de gran parte de la juventud estos últimos años sobre el futuro del planeta y la ecología, es para nosotros muy importante y estamos orgullosos de poder defender esta perspectiva desde un sector del movimiento obrero concentrado como es el nuestro.

¿Cómo arrancó la huelga y qué elementos destacarías?

La huelga empezó el 4 de enero, con tasas seguimiento muy altas, entre 90 y 100% en los sectores de la producción. Enseguida se puso en pie un piquete de huelga las 24 horas del día, con huelguistas que se organizan para que haya permanentemente trabajadores en la entrada de la planta. Esta dinámica se mantiene hasta hoy, solo un muy pequeño sector retomó el trabajo.

Se han desarrollado elementos de autoorganización muy interesantes. Y esto fue posible porque la huelga se fue preparando desde antes, con la idea de que la huelga fuera tomada en sus manos por todos los huelguistas. Desde la época de navidades propusimos hacer ir haciendo votar delegados de línea, que fueran revocables, para formar una nueva organización democrática desde la base. Y cuando comenzó el conflicto, estos delegados formaron un comité de huelga que se reúne para preparar las asambleas y las actividades cotidianas del conflicto. Este comité de huelga se reúne varias veces por semana, define cada paso del conflicto, y ha enviado delegaciones a otras refinerías y otras regiones, para extender la solidaridad con la lucha.

Otro elemento muy importante es que se formó una comisión de mujeres y familiares, que está activo desde el inicio del conflicto y se organizan para ayudar en todas las cuestiones logísticas del piquete, garantizar la comida, la leña para el fuego y aguantar el frío, etc. Para los trabajadores es un gran apoyo moral poder contar con la solidaridad de nuestras familias, en una situación muy difícil. La comisión de mujeres ya ha organizado por ejemplo una actividad con las familias de los trabajadores el fin de semana pasado, donde los niños pudieron aprovechar en un taller de circo y de dibujo en apoyo a la huelga. Y para el domingo 7 de febrero, la comisión de mujeres, junto con los distintos sectores que están apoyando al huelga, está organizando una buena actividad el próximo fin de semana con una artista militante bastante conocida que hará la presentación del avant-première de su último espectáculo en el piquete, haciendo de este evento la primera representación teatral en toda Francia desde que empezó la crisis sanitaria.

¿Y cómo están actuando los sindicatos en relación con la lucha, tanto en la empresa como a nivel más general?

Por el momento, adhieren a la huelga tanto la CGT (sindicato mayoritario con 51%) como FO (minoritario y no representativo en la planta) y la CFDT (sindicato minoritario en la planta y con afiliados sobre todo en el sector de los administrativos), pero estos dos últimos sindicatos ya sea son tímidos a la hora de desarrollar la autoorganización de los trabajadores, ya sea están abiertamente en contra de que sean los trabajadores en huelga reunidos en asamblea que tomen las decisiones.

En la última asamblea, la CFDT empezó a posicionarse más abiertamente contra el hecho de que sean los huelguistas quienes decidan cuándo y cómo terminar la huelga, si firmar o no los acuerdos que proponga la patronal, etc. Pero por suerte, y en gran parte gracias a la política que llevamos adelante desde el inicio del conflicto, están claramente emergiendo verdaderos activistas militantes de la huelga, un núcleo duro que está jugando un rol muy importante para que se desarrollen los elementos de auto-organización, y prevenir de esta forma contra todo intento de traicionar la huelga, exigiendo que los sindicatos se subordinen a las decisiones de la asamblea, y que rindan cuentas ante los huelguistas.

A nivel más general, la situación social en Francia es muy delicada. Estamos frente a una aceleración de la crisis económica, con cientos de empresas que anuncian cientos o incluso miles de despidos. Es una verdadera masacre social que los grandes empresarios están llevando a cabo, con la complicidad del gobierno de Macron. Frente a esta situación, las direcciones sindicales no están proponiendo ningún plan de batalla serio, dejan aisladas a las luchas que hay, no les dan casi ninguna visibilidad y no ofrecen ninguna perspectiva. En ese marco, además de exigirle a las direcciones sindicales un plan de lucha a la altura de los ataques que la clase obrera está viviendo en Francia hoy, nosotros intentamos por todos los medios posibles de ponernos en contactos, y coordinarnos con los distintos sectores que están en lucha contra los despidos.

¿Cómo sigue el conflicto en los próximos días?

Por eso, para nosotros es muy importante buscar extender el conflicto lo más posible. Lo hemos buscado con las delegaciones que han viajado a otras refinerías, y este 4 de febrero, en la manifestación interprofesional que tuvo lugar en Paris, impulsamos un cortejo común de sectores en lucha, en el que participamos nosotros pero también una delegación de trabajadores de Sanofi que están luchando contra un plan de despidos en el medio de la crisis sanitaria, y también una delegación de los trabajadores ferroviarios que reparan las vías de los trenes que están en huelga también por sus condiciones de trabajo, entre otros. Queremos que la lucha de Grandpuits sea como un “reguero de pólvora” para que se sumen otros sectores.

También es muy importante para nosotros el apoyo que estamos teniendo desde distintos sectores de trabajadores que vienen al piquete a traernos la solidaridad moral pero también financiera, trayendo importantes aportes a la caja de resistencia, como los trabajadores ferroviarios de la SNCF, los trabajadores de transportes urbanos de la RATP, trabajadores de empresas automotrices, de distintos sindicatos locales y regionales, entre otros. También recibimos apoyo desde distintas organizaciones políticas como el Nuevo Partido Anticapitalista, Lutte Ouvrière, La France Insoumise de Jean-Luc Mélenchon, los Verdes, el Partido Comunista Francés, hasta distintos grupos de la juventud. Los jóvenes del NPA, por ejemplo, están acá en el piquete desde el principio, ayudando con las cajas de resistencia, y aguantando en momentos difíciles, eso ayuda mucho.

Hasta ahora la patronal viene con una posición muy dura, al punto que ni siquiera quiere acordar una reunión para discutir sobre los puestos de trabajo, y solo propone reuniones para discutir de las indemnizaciones para los que acepten el traslado a otra planta o el retiro voluntario. Pero nosotros no vamos a dar el brazo a torcer: queremos preservar los puestos de trabajo.

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