Géneros y Sexualidades

Trans, conciencia, memoria y resistencia

Conversamos con la activista trans Antonella Fialho, autora de los primeros borradores del proyecto de ley trans que se debate en el Parlamento. Entre anécdotas personales y relatos históricos de la resistencia en tiempos pasados, Antonella enfrenta la demonización de los grupos religiosos y reinvidica su derecho a ser trans.

Karina Rojas

Pan y Rosas Uruguay

Miércoles 22 de agosto de 2018 | 20:37

Foto: El Observador

Antonella Fialho, oriunda de Cerro Largo, tiene 52 años y desde la adolescencia milita por los derechos de la diversidad, en especial de las personas trans. Alternó su residencia entre Cerro Largo y Montevideo. Participó de la fundación de varios colectivos de la diversidad sexual y actualmente integra las Campesinas Rebeldes y la Asociación Trans del Uruguay (ATRU). Con ella conversamos sobre las manifestaciones antiderechos, el proyecto de ley integral para las personas trans, de su militancia y de las penurias que debió pasar la comunidad trans en los últimos 50 años en Uruguay.

A raíz de la reciente manifestación de un grupo de personas que presionaron a la Cámara de Senadores para dejar sin efecto la ley trans, Antonella se mostró muy compungida: “las consignas del grupito que se manifestó el otro día frente al parlamento eran muy ofensivas hacia la comunidad trans” expresó. Es que allí se expresaron frases discriminatorias y transfóbicas, tal como reflejamos en La Izquierda Diario aquí, aquí y aquí.

Los derechos de las personas trans y los conservadores de siempre

“El borrador lo hice junto a 4 compañeras más, y en principio había sido solo por la reparación económica, pero después se comenzó a hacer todo el articulado donde se incluyeron otras cuestiones importantes que están expresadas hoy en el proyecto de ley” recuerda Antonella, quien hace años que viene luchando para que esta ley se vote.

“Lo que estamos reclamando a través del artículo 7 del proyecto de ley es una reparación económica para las personas trans mayores a 50 años que sufrieron la tortura, violación y discriminación durante la última dictadura. Imaginate lo que pasaron las compañeras en la aquella época” comenta. Se sabe que el Terrorismo de Estado encarceló, torturó y desapareció a toda una generación de jóvenes militantes sociales, sindicales y políticos que pretendían cambiar esta sociedad profundamente desigual desde su raíz. Hoy todavía se mantiene la impunidad para estos genocidas y asesinos. Pero para quienes presentaban una orientación sexual diferente a la hoteronorma, la dictadura también se encarnizó. Detenciones arbitrarias, violaciones sexuales y torturas fue el saldo para la población del sexo disidente en dictadura.

Antonella continúa la historia: “Y las que éramos jóvenes en esa época, lo pasamos mal pos dictadura. En el caso mío, con 52 años, tuve que ejercer la prostitución siendo trans desde 1989. En el gobierno de Lacalle fue la peor persecución que pudimos tener. Estábamos paradas en la esquina y día a día nos detenían. Cuando me fichaban a mí, ya sabían que mi pensamiento político era de izquierda, y entonces era todo peor. Me ponían en un calabozo sola, aislada. Sufrimos mil y una violación a los derechos humanos. Teníamos que limpiar las cárceles y los calabozos para poder salir en libertad, y además teníamos que mantener relaciones sexuales con la policía. Era una obligación, y por eso yo lo tomo como una violación a nuestro cuerpo y a los derechos humanos”.

Antonella habla clara y contundentemente. Su dolor es transformado en organización y lucha contra todo y contra todos, en especial contra los que ayer y hoy siguen reproduciendo ideologías de odio y discriminación, tratando a las personas trans como a monstruos o perversos. “Todo eso fue muy difícil – dice - y encima viene gente como ésta a decir que no tenemos que tener ningún reparo”.
Una vida dedicada a la lucha

“Yo me vengo a los 15 años para Montevideo. Al poquito tiempo me empiezo a juntar con gente de la diversidad, puntualmente con gays y lesbianas. Me uno al segundo grupo de la diversidad que surgió en Uruguay, que fue Homosexuales Unidos. De ahí paso al Movimiento de Integración Homosexual, luego a la Mesa Coordinadora de Travestis y luego a la Coordinadora Antirrazzia”. Antonella va enumerando los espacios de militancia que integró, una verdadera expresión de búsqueda de una organización que le permitiera pelear por los derechos de la comunidad trans sin tener que dar nada a cambio, sin compromisos políticos ni con partidos ni con gobiernos. Una historia de vida al servicio de la lucha.

“Luego me vuelvo a mi pueblo donde me quedo 3 años. Allí organizamos a las Campesinas Rebeldes, y comienza todo un activismo en el interior del país muy interesante y muy luchador. Más tarde me vuelvo a Montevideo, en 2012, y por último a Melo definitivamente en 2015”. Antonella recorre el país, golpea puertas, arma manifestaciones, escribe proclamas, organiza a compañeras y compañeras, discute y pelea. Y, aún hoy, no para.

Por quienes ya no están y dejaron su legado

“Tengo muchos años de activismo. Mucha sangre derramada, muchas compañeras que murieron, que dieron su vida por estos derechos. Cuando nos empezamos a juntar a escondidas, era muy difícil, de ahí surge la primera marcha donde salimos todas abrazaditas gritando ‘hagan lugar, marchan discriminadas por las calles de Uruguay’ y la cara visible éramos todas las trans”. Antonella se emociona, por su memoria pasan imágenes de gente que no olvidará nunca, de gente que la marcó, de otras historias de lucha, como la de ella.

“Nuestra lucha fue la que dejó un legado y es el que ahora se expresa en varias conquistas legales. Lo vemos en la educación, en los trabajos, en la libertad conseguida, en el mayor repeto que de a poquito vamos sintiendo, y en nuestra dignidad. Ahora, a las nuevas generaciones les toca seguir con esta lucha” sentencia.

“Queremos ganar las calles”

En el marco de la entrevista, Antonella nos cuenta que participó de una reunión junto a varios colectivos trans en la que se propuso la realización de una movilización masiva para las próximas semanas, de manera de visibilizar los reclamos del colectivo y apelar a la solidaridad de las organizaciones de la diversidad en su conjunto, del movimiento de mujeres, de los sindicatos y centros de estudiantes. “Queremos salir a la calle pero en bloque, queremos ganar las calles” expresó Antonella.

Siendo integrante de ATRU, participó la semana pasada del Encuentro Nacional Trans. Con motivo de ese encuentro, nos hizo llegar un video, que publicamos aquí. El video aclara varios de los puntos más polémicos del proyecto de ley y busca conseguir el apoyo masivo de la población humilde uruguaya a partir de un lenguaje accesible y una filmación casera. Pretende dirigirse a las trabajadoras y trabajadores del Uruguay, a las y los estudiantes y a las mujeres que pelean por sus derechos.

Tanbién se hace hincapié en la necesidad de la reparación económica para las personas trans de más de 50 años y en la situación que debieron vivir bajo la última dictadura, en la necesidad de asegurar al menos el 1% de los cargos públicos a las personas trans y también desmitificar la idea de que se busca ir contra la patria potestad en las situaciones de hormonización en menores de edad que lo soliciten.






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