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Trabajadores de la salud de EE. UU. exigen la expulsión de los policías de los sindicatos

Exigen que la policía sea expulsada inmediatamente de sus sindicatos y centros de salud.

Viernes 12 de junio | 21:37

Reproducimos la declaración de Socialist Healthcare Workers (trabajadores socialistas de la salud) de Estados Unidos, publicada originalmente en Left Voice.

Como trabajadores de la salud, clínicos y no clínicos, reconocemos que los policías y su brutalidad son endémicos del estado capitalista. Exigimos que la policía sea expulsada inmediatamente de nuestros sindicatos y centros de salud.

En las últimas semanas, miles de personas se han volcado a las calles, uniéndose a los jóvenes negros que se levantaron en respuesta a los salvajes asesinatos de George Floyd, Ahmaud Arbery, Breonna Taylor, Tony McDade y otros innumerables afroamericanos a manos de la policía. Los trabajadores de la salud que están en la primera línea de la lucha contra la pandemia por el coronavirus están participando, pintando las protestas en todo el país con uniformes verdes y azules, batas blancas y mascarillas quirúrgicas. Esta condena de la policía y del racismo sistémico se expresa a través de la lente de estos trabajadores con la consigna: "La policía es una amenaza para la salud pública".

Más de 1.700 trabajadores de la salud firmaron nuestra declaración condenando el asesinato racista de George Floyd. Se han organizado acciones en nombre de WhiteCoats4BlackLives (Batas Blancas a favor de las Vidas Negras, NdelT) y Frontlines for Frontlines (Primera Línea por la Primera Línea, NdelT). Los trabajadores del hospital salen de sus instalaciones con los puños levantados, vivando a las manifestaciones. Algunos sindicatos han realizado vigilias para denunciar los asesinatos de la policía.

No sólo como profesionales de la salud, sino como trabajadores esenciales en la primera línea en la pandemia, nos hemos lanzado a la lucha. Fuimos como médicos, dimos asistencia a los encarcelados, participamos de la seguridad y organización de las protestas ya también fuimos manifestantes. Siempre denunciamos la institución de la policía - racista hasta la médula. Nos movilizamos como un sector de trabajadores, más que como ciudadanos o individuos, ya que tenemos un mayor poder social cuando se unen en nuestras filas.

Como trabajadores de la salud, cada día somos testigos de los efectos brutales de un sistema de salud segregado y al servicio del capital. Este sistema provocó un mayor número de muertes entre afroamericanos y latinos durante la pandemia por el coronavirus, que ahora está haciendo estragos en las clases trabajadoras y los pobres de América Latina, Asia y África. Vemos cómo la brutalidad policial y el racismo sistémico causan daños físicos y psicológicos, en particular a las comunidades de color y a los pueblos indígenas.

Hoy en día, el aparato estatal de EE. UU. y los dos partidos burgueses intentan exterminar el movimiento a través de la cooptación por un lado y la represión brutal por el otro. Los políticos demócratas y republicanos asumen el centro de la escena en las protestas, como si se tratara de actos de campaña, anunciando reformas poco sistemáticas, muchas de las cuales no acabarán con la violencia policial, sino que solo pacificaran las calles. Hemos visto a la policía tratando de limpiar su imagen repartiendo máscaras o arrodillándose como hacen los manifestantes durante el día, pero continúan su brutalidad por la noche.

Funcionarios de ambos partidos han desplegado policías antidisturbios y la guardia nacional. Los manifestantes están llegando a nuestras salas de emergencia con huesos rotos y otras heridas. Tenemos que tratar pacientes con problemas respiratorios, ataques de asma, de pánico, y lesiones causadas por granadas, gas lacrimógeno, y por las amarras plásticas. Denunciamos la represión estatal y la brutalidad policial contra los manifestantes y los toques de queda que limitan nuestros derechos democráticos. Exigimos la liberación de todos los presos políticos y que se retiren todos los cargos.

El papel de la policía: El racismo es parte integral del capitalismo

Como socialistas, entendemos que el capitalismo engendra racismo; que el capitalismo en los EE.UU. fue construido sobre el esclavismo y el supremacismo blanco; que los antepasados de la policía moderna eran las Slave Patrols (patrullas contra los esclavos, NdelT) y mercenarios antidisturbios. A pesar de los intentos de hacer pasar a la policía con "trabajadores en uniforme", sabemos por experiencia que no son nuestros hermanos y hermanas de la clase trabajadora. Ni tampoco son "agentes invasores". Más bien, los policías y su brutalidad son endémicos del estado capitalista. La policía racista protege a los pocos que amasan la riqueza en nuestra sociedad - los pocos que poseen y controlan los resortes de la producción y el estado. Con tan graves desigualdades, estos pocos deben ser protegidos de la mayoría que se ve privada de cualquier medio de subsistencia excepto su propia fuerza de trabajo, que de otra manera se rebelaría contra sus (y nuestros) opresores y explotadores. Al mismo tiempo, la policía protege un sistema de leyes diseñado para mantener y reproducir la desigualdad creada bajo el capitalismo y su explotación racista. No habrá ninguna vacuna que nos proteja de la virulenta policía racista. Para abolir la policía, debemos abolir las condiciones que generan su existencia - el propio capitalismo.

Fuera la policía de nuestros hospitales y clínicas

La policía genera nuevos pacientes a través de su violencia, al igual que el racismo sistémico. Vemos policías en servicio y fuera de servicio en nuestras salas de emergencia y entradas de hospitales.

En los centros sanitarios que carecen de personal, formación y medidas de seguridad muy necesarias, algunos trabajadores ven erróneamente a la policía o a los guardias de seguridad como una solución. Pero la policía intensifica la violencia y convierte nuestros centros de atención en instituciones traumáticas y perjudiciales. Cuando un paciente está agitado, la policía sólo sabe usar amenazas, restricción física y fuerza. No podemos llamar a la policía para tratar a un paciente alterado, calmar a un paciente frustrado, o ayudar a un anciano sobresaltados cuando se sabe que asesinan a personas discapacitadas y a los niños negros a sangre fría. El abuso físico y la amenaza de daño nunca es el medio correcto para desescalar, lograr la seguridad de un paciente o tratarlo.

El capitalismo crea una gran cantidad de personas sin hogar, violencia interpersonal y enfermedades mentales. Cuando la clase trabajadora y los pobres muestran comportamientos violentos o agitación, estos son a menudo síntomas de la opresión causada por el capitalismo y las políticas neoliberales de austeridad, que en las últimas décadas han concentrado aún más la riqueza y aumentado la desigualdad social.

Debemos sacar a la policía de las instituciones que sirven a una necesidad social - hospitales, centros de salud mental, clínicas. Debemos descartar la idea de que la policía puede resolver nuestros problemas o hacernos seguros.

Y también de nuestros sindicatos

La International Union of Police Associations (IUPA, Unión Internacional de Asociaciones de Policía), con sus 100.000 miembros, está afiliada a la AFL-CIO, la central sindical más grande de EE. UU. También el National Border Patrol Council (Consejo Nacional de Patrullas de Fronteras), que representa a los agentes que cazan y enjaulan a quienes buscan asilo y los trabajadores migrantes. Otros sindicatos y asociaciones del país representan a la policía y a otras fuerzas represivas a través de sus estructuras locales. El sindicato de policías más grande de la nación, la Fraternal Order of Police (FOP, Orden Fraternal de Policía), pelea incondicionalmente por la inmunidad policial de más de 340.000 miembros. Philando Castile, que fue asesinado por un oficial de policía en Minnesota en 2016, fue miembro de los Teamsters (Camioneros) durante 14 años. Su sindicato también representa a los policías del mismo distrito. ¿Pero cómo pueden los sindicatos luchar por los intereses de la clase obrera y denunciar la brutalidad policial racista, cuando también representan a los policías?

La policía actúa en oposición a los trabajadores y a los movimientos sociales. Son enviados para romper los piquetes, disolver las huelgas y desalojar las ocupaciones. Un sindicato de policías protege a sus miembros mientras cumplen su mandato como perros guardianes del capital. Mientras que los sindicatos de trabajadores luchan por asegurar mejores condiciones de trabajo, seguridad laboral y demandas relacionadas, las asociaciones de policías buscan asegurar la inmunidad de sus miembros frente a las repercusiones de la brutalidad y otras injusticias.

Para la burocracia sindical, los sindicatos de policías aparecen como un par de cientos de miles de aportantes más que mantienen al sindicato con sus cuotas. Para nosotros, trabajadores de la salud, socialistas y revolucionarios, la policía en nuestros sindicatos y confederaciones es una putrefacción que debe ser eliminada. Rechazamos cualquier movimiento de la burocracia sindical para alinear el movimiento obrero con una institución racista y asesina. Debemos desafiliar todos los sindicatos de policías de nuestros sindicatos locales y confederaciones.

Los sindicatos son organizaciones de la clase obrera que históricamente han luchado por nuestros intereses. Aunque hoy en día están dirigidos por la burocracia sindical, podemos pelear para tomar el control y reconvertir nuestros sindicatos en organismos militantes, democráticos para la lucha de clase. Que mejoren nuestra posición y promuevan nuestros intereses de clase contra los capitalistas.

Purgar la policía de una vez por todas

Como trabajadores de la salud, clínicos y no clínicos, unimos nuestros puños contra nuestros enemigos de azul que se disfrazan como miembros de la clase obrera. Luchamos contra la policía racista que aterroriza a los pacientes en nuestros lugares de trabajo exigiendo la expulsión de la policía en los centros de salud. Pedimos que estos defensores racistas de la propiedad privada sean expulsados de los hospitales y clínicas, así como de las escuelas y otras instituciones y estructuras. Hacemos un llamamiento a otros trabajadores esenciales y a las organizaciones de trabajadores de base para que luchen por cambios similares en sus lugares de trabajo y sindicatos.

Así como los policías son adversarios para nuestros pacientes, también son adversarios de la clase trabajadora. Su papel en la defensa de un sistema capitalista asesino y racista está en conflicto con nuestro papel como trabajadores de la salud en la defensa de nuestros hermanos de clase. Mientras luchamos contra estos agentes de la clase capitalista, damos pasos audaces como trabajadores en nuestra lucha para terminar con todas las formas de opresión bajo el capitalismo.






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