Mundo Obrero Uruguay

Trabajadorxs tercerizadxs del MIDES en lucha

Ante las propuestas de reestructura del Ministerio de Desarrollo Social, las trabajadores se movilizan frente a las oficinas. La precariedad en las condiciones laborales heredada del progresismo, junto a la voracidad de la derecha pone en riesgo programas del MIDES y a las trabajadores que la sostienen diariamente.

Domingo 31 de mayo | 23:22

El jueves 28 de mayo la esquina del Ministerio se vió colmada de trabajadoras y trabajadores de varios programas, que mediante medidas sanitarias acordes a la pandemia del Coronavirus, protestaron por el recorte a las políticas sociales y el desmantelamiento que pone en peligro tanto la calidad de las mismas como las condiciones laborales. El MIDES en su totalidad está comprometida en una re-estructura llena de incertidumbres y en un contexto de ajuste fiscal que recae en las trabajadoras y en la población más oprimida de este sistema.

No están solas, el sindicato del MIDES Unión de Trabajadores del MIDES (UTMIDES) también acompañó con un paro y convocatoria a movilizarse, y la movida también contó con la presencia de varios sindicatos vinculados con las políticas sociales y comparten la problemática de las tercerizaciones como es el Sindicato de Trabajadores de la Educación Privada (SINTEP), y la Confederación de Funcionarios del Estado (COFE), entre otros.

Compañeras del Sindicato de trabajadoras tercerizadas del MIDES, nucleadas en el Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines (SUTIGA), conversaron con La Izquierda Diario, explicándonos los motivos de la actividad de este jueves y profundizaron relatando en detalle el trabajo que realizan y en qué está comprometido por cambios en la estructura del MIDES.

Al momento de preguntarles porqué se están movilizando a las puertas del Ministerio, nos respondieron lo siguiente:

“Nosotras tenemos dos líneas reivindicativas: una lo que está pasando con neutros puestos de trabajo, con nuestras condiciones laborales que nosotros entendemos que estamos ante una pérdida masivas de puestos de trabajo y por otro lado una precarización de nuestras condiciones laborales. Somos trabajadores tercerizados, eso ya nos pone en un lugar de precariedad, pero ante esta situación las autoridades nos están ofreciendo más precariedad todavía.

Y por otro lado estamos reivindicando la calidad de las políticas públicas, nosotros entendemos que el Ministerio de Desarrollo Social es rector en política social y entendemos que tiene una línea de trabajo que piensa a los ciudadanos con los que trabaja como sujeto de derecho y que ofrece servicios de calidad. Y eso está en jaque, por eso hablamos de un desmantelamiento de las políticas sociales, porque por un lado cierran programas y por otro lado los programas que están abiertos están bajando su calidad”.

Ellas entienden que es todo el Ministerio el que está en riesgo, sujetos a reformulaciones , que entienden que es para empeorar en ambos sentidos. Ante este panorama nos declararon que hay un doble discurso, porque por un lado dicen que los programas van a seguir, pero la cuestión es “en qué condiciones sigue”, y eso su preocupación porque la población más vulnerable socialmente va a ser la más afectada. “Los objetivos no van a ser cumplidos, pero vas a seguir diciendo que los programas van a estar abiertos”.

También se enteraron que el programa de violencia contra las personas mayores va a cerrar en junio al no renovarse su convenio.

Es tanta la precariedad que nos comentaron que en el programa de Cercanías las autoridades declaran que se va a continuar hasta diciembre, pero los contratos de varias trabajadoras vence el 31 de mayo, y se van a tomar con personas de otro llamado; anulando totalmente el trabajo anterior y enviando a las trabajadoras a la calle; sumado a que todavía queda por procesar muchísimas currículums presentados.

“Nosotras las trabajadoras estamos ante una incertidumbre total de lo que es nuestra fuente laboral y lo que son nuestras condiciones de trabajo. Ya teníamos una situación precarizada por ser tercerizados, pero ante esto nos están ofreciendo más precarización”

Y esto no es algo puntual, es algo sistemático: “Son los movimientos que están haciendo con varios programas, hay que verlo en contexto, no estamos hablando de un programa que está siendo modificado, están siendo todos los programas modificados, masivamente, impulsivamente y sin tener argumentos claros ni técnicos de por qué. No se tiene conocimiento exactamente de cuales son los objetivos de los programas, de cómo funcionan, de cuál es la calidad de los mismos”

Entre los programas que se van a modificar está el basado en violencia en género, tan delicado ante las mujeres que sufren la violencia patriarcal, a un nivel tan extremo que las vidas de estas mujeres corre riesgo, más aún si no cuentan con el acompañamiento adecuado. La respuesta de las autoridades fue la siguiente:
“Los servicios de violencia están en una incertidumbre, la Directora Mónica Botero, está hablando de bajar requisitos, no va a pedir especialidad (es un servicio especializado, hablamos de que trabajamos con situaciones de alto riesgo) y ella lo que está diciendo es de bajar requisitos”

En el medio de la pandemia dónde las mujeres tienen alto riesgo de sufrir violencia patriarcal con personas en su hogar, Botero no se preocupa por contar con personas que tienen años de experiencia, lo cual es algo muy peligroso.

“En vez de estar enfocada en mejorar la calidad de la política pública, la respuesta que tiene el Estado ante la violencia basada en género, en un contexto de pandemia, que las mujeres están insertas en el hogar con el agresor, dónde las situaciones se complejizan, en vez de cómo intervenir en esas situación, está pensando en abrir el panorama para que otras OSC - Organización de la Sociedad Civil – participen, eso es su interés hoy”.

Ante todo esto la actitud del Ministerio es de total falta de escucha con las trabajadoras tercerizadas, resumidas en 2 instancias con el SUTIGA: una en febrero ante los vencimientos del programa Cercanías, en el que notaron un doble discurso entre lo que proponían antes de asumir y la realidad luego de comenzar a administrar el MIDES. Y la otra instancia fue en abril, pero con decisiones ya tomadas en las que “nos dejan más incertidumbres que certezas”, con contratos de Cercanías que se vencían y con nuevos llamados con la modalidad de Unipersonal (con toda la pérdida de derechos laborales que conlleva).

Las compañeras entienden que ante todo lo que pasa y las respuestas que tiene el Ministerio, que el dialogo está agotado:
“Ellas son las nuevas autoridades, nostoros no estamos en contra de que se modifiquen determinadas cosas, el tema es que hay que hacerlo con una determinada seriedad, responsabilidad y garantías”.

Actualmente hay varios programas que están al borde de vencerse los contratos, a los que el MIDES les otorgó una prórroga, pero sabiendo cuál es el destino por parte de las autoridades extendiendo apenas unos meses; atentando contra los procesos sociales que ya se generaron, la planificaciones y los abordajes.

En el balance de la movilización, consideran que fue exitosa porque arrimaron a más compañeros y compañeras al sindicato, siendo todo esto un arduo trabajo por estar fragmentadas en programas específicos y dispersas en varios lugares, y con distintos tipos de contrataciones que tienen en común que financia el MIDES para programas del MIDES (OSC, trabajadores de cooperativas, cooperativistas). “Hay un montón de obstáculos para penar qué es lo común y lograr esa identificación para que los compañeros se arrimen; lo que tenemos en común es que somos todos trabajadores tercerizados con contratos precarios”. Entienden que la unidad de la clase trabajadora tiene que ser fomentada y por eso se tejen lazos con compañeras y compañeros de UTMIDES, SINTEP, FUECYS, la Comisión de Trabajo Tercerizado del PIT-CNT y con las asociaciones profesionales de Trabajadoras y Asistentes Sociales (ADASU) y el sindicato de psicólogos.

Finalmente las compañeras piensan que van a ser 5 años difíciles con esta administración, teniendo en cuenta la precarización de las fuentes laborales que ya arrastraban desde la administración progresista, pero ahora ante una gravedad en la continuidad de los programas; y también defendiendo las políticas sociales de calidad, que están en riesgo ante estos cambios.

Esto viene de sucesivas tercerizaciones, administraciones tras administraciones del Frente Amplio que mantuvieron un ministerio a base de la precarización laboral de quiénes ponen la cara, el pienso y el compromiso. En tiempos de derecha, de ajustes, recortes y una fachada de que todo se va a mejorar: el tiempo corre cuenta atrás, los contratos están por vencer, las autoridades extienden amenazando que va a ser la última vez; hacen nuevos llamados para sustituirlos para tener más baratos, con menos derechos laborales y si es gratis bajo el voluntariado mejor; amenazada está la población objetivo, en gran parte las que afrontan las condiciones más jodidas, bajando la calidad de los programas, cortando los procesos sostenidos y poniendo en riesgo a las que están bajo amenaza en los momentos límites.
Ante todo esto no queda salir a luchar, en conjunto con la clase trabajadora y con las más oprimidas por este sistema, para parar los recortes, que se respeten los derechos laborales y que las políticas sociales no estén en riesgo.






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