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ENTREVISTA / CULTURA

Tournier: "Durante años me dediqué a reparar y vender muebles hasta que retorné a la animación con Los Tatitos”

Entrevistamos Walter Tournier, el cineasta uruguayo creador de “Los Tatitos”, “Selkirk” y muchas más películas animadas, donde nos cuenta de su trayectoria, su motivo para dedicarse al cine cunado casi no habían uruguayos cineastas, la influencia del contexto histórico, su exilio político, su retorno al cine, sus últimos trabajos y más. Publicamos aquí la segunda parte de la entrevista.

Sábado 10 de diciembre de 2016 | 10:18

Para leer la primera parte de la entrevista: "Walter Tournier, del joven militante al cineasta de animación"

LID: ¿Cómo fue el retorno al país?

WT: Retorno con la vuelta a la democracia. La primera vez que vinimos, fuimos varios del exterior, fue en el año 84, recuerdo a Mario Jacob, Atahualpa, Daniel Viglietti, Juceca, Tenuta, éramos varios que nos juntamos en Buenos Aires y vinimos para acá, con un recibimiento que no podíamos creer. Estuve un par de semanas nomás y volví a Perú, ya pensando en el retorno definitivo del 85.

Cuando volví definitivamente con Mario Jacob creamos Imágenes, que era una productora con algún equipamiento que pudimos traer y con contactos de algunas ONG como para poder financiarnos. Trabajamos allí algunos años, fundamentalmente documentales, y yo me encargaba fundamentalmente la parte de animación. Pero cuando se fue cortando la financiación de las ONG, era difícil poder producir acá, entonces creo que por el 90 es que me retiré de Imágenes. Allí habíamos hecho algunas cosas como “Los cuentos de Don Verídico”, “Los escondites del Sol”, un taller que se llamó “Madre Tierra”, pero no se lograba despegar.

LID: ¿Viendo en ese momento que no podías vivir del cine, a qué te dedicaste los próximos años?

Durante cinco o seis años me dediqué a reparar y vender muebles en mi casa. Hasta que retorné a la animación con “Los Tatitos”, y no he necesitado vender más muebles, por ahora… (risas).

LID: ¿Cómo fue que pudiste volver al cine? ¿Cómo fue la política cultural, en particular del cine, desde que volviste al Uruguay?

Yo volví a hacer cine y animación a fines de los 90. En Uruguay ya había un movimiento y una producción ya mucho más estable.

Con varios más fundamos “Asoprod”, Asociación de Productores y Realizadores de Cine del Uruguay. Y bueno, por los 90, en el gobierno de Lacalle se crea el Instituto de Cine dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, pero casi sin presupuesto, vacío, pero ahí mantuvimos una buena relación. En el primer gobierno del Frente Amplio estaba la posibilidad de sacar una Ley de cine para lo cual participamos activamente, se logró. Funcionó bien en la medida que empezaba a desarrollarse un apoyo del estado a la producción nacional.

LID: ¿Se busca desarrollar un pensamiento crítico o existe algún tipo de censura ante algo más crítico social? ¿Existe apoyo al cine local?

No ha habido ningún tipo de cuestionamiento en los concursos a la cuestión ideológica, uno hace lo que plantea y en ese sentido hay una apertura muy amplia, ningún tipo de censura. Pero creo que lo que está sucediendo hoy día es que no se ha acompasado por el estado, o los dirigentes políticos, la mayoría creo que no entiende bien el papel el de los medios de comunicación.

Fijate que recién el año pasado, luego de ocho años de tener la ley, por una lucha fuerte a través de ASOPROD, se logró equiparar los fondos que se daban en los concursos al índice de precios, porque estaban fijos en pesos en la ley y se va devaluando constantemente. Recuerdo que en aquel momento uno de los directores de allí decía que tenía acordado que luego se iría aumentando año a año el presupuesto… nunca ocurrió eso.

Se empezó a ver producciones, la cosa creció, y si vos no acompasas el crecimiento con un apoyo estás frito, no funciona. Hoy en día hay más de cuatro mil estudiantes estudiando ciencias de la comunicación, cine, animación. Entonces ahí hay algo que yo soy muy crítico, creo que no se entendió y no se entiende, el papel de los medios de comunicación, de la importancia que tienen en el desarrollo de los pueblos, de las economías, de todo. No podemos estar siempre dependiendo de afuera, de todo dependemos, de la economía pero también de lo que nos mandan para meter en la cabeza de los niños y de todos, y no puede ser, es lo que ha pasado. Fíjate que yo he podido trabajar, pero la mayoría o muchas de las cosas fueron por haberlas conseguido afuera y no adentro, eso es lo peor de todo, así es.

LID: ¿Qué podes destacar de tus trabajos? ¿En qué estás trabajando últimamente?

Hemos hecho un montón de cosas, luego de algunas series y animaciones, como “Tonky”, “Los Derechos del Niño”, entre otros, terminamos haciendo un largometraje llamado “Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe”, que se constituyó en la primer película larga de animación que se hizo en el Uruguay, en la técnica de Stop-Motion que es lo que me dedico, que tuvo y sigue teniendo una distribución a nivel internacional.

Últimamente hemos hecho junto con Lala, mi compañera, algunos cortos, entrando en el concurso del MEC de los fondos concursables, los cuales ganamos, y eso nos permitió rodar esos cortos. El primer corto que hace Lala, que se llama “Soberano papeleo”, consiguió el premio, que en su momento son unos diez mil dólares, y trataba sobre la burocracia, porque siempre tratamos de abordar cosas que posibiliten o aporten al desarrollo del ser humano. Al año gano el mismo concurso, y ese mismo concurso ya significaba siete mil dólares, con eso hago “Chatarra”, que es un corto también, sobre qué es lo que pasaría si seguimos en esta situación de guerras, centrales nucleares, polusión del medio ambiente, y me imagino que lo único que queda son los fierros y a partir de la chatarra por lo menos hago vivir personajes, animalitos, en un mundo apocalíptico. Al otro año me presento a otro concurso en la misma calidad de dinero en pesos, y que significó seis mil dólares, cada vez menos, y que con ello hago “Alto el Juego”.

Este último trabajo de “Alto el juego” tenía una cuestión más pretenciosa, pese a que todo lo realizamos acá en casa, corremos los sillones y trabajamos, pero con ese dinero no daba entonces hicimos un “crowdfunding”, plataforma online para obtener financiación de personas a nivel del mundo, y obtuvimos apoyo de más de cien personas. Con eso más lo otro, más un aporte que tuve de OEI Paraguay (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura), que fue mayor que lo que obtuve acá, me terminó de completar el presupuesto y terminé este 2016.

Las tres películas andan por el mundo participando en distintos festivales. Con esto te cuento de las últimas producciones y también te muestro que las producciones no son fáciles, menos fácil la difusión, acá no hay espacios para mostrarlos. Algunos de estos trabajos, luego de terminar de pasar por los festivales, el año que viene lo subiré a las redes con los respectivos premios que está obteniendo.

Actualmente, lo último que estoy trabajando, es un guion para un largometraje, que en principio se llama “Pueblo chico”. Ya está pronto el esquema para salir a conseguir la financiación. Para que tengas una idea, para “Selkirk” toda esta etapa nos llevó ocho años, conseguir el esquema productivo, con los distintos fondos, y luego hay que sumarle dos años de producción, aquella nos llevó diez años desde la idea hasta terminarla. Con “Pueblo chico” ya vamos un año de trabajo, y esperamos que nos lleve menos tiempo que lo anterior.






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