Internacional

ANTE UNA NUEVA JORNADA DE LUCHA NACIONAL

Se radicalizan las protestas en Francia y continúa la represión

Tras la masiva jornada de huelga del martes 17, la policía salió a manifestarse en Francia contra “el odio anti-policía”. Una provocación permitida por el gobierno contra el movimiento anti reforma laboral.

Diego Lotito

@diegolotito

Jueves 19 de mayo de 2016

París, miércoles 18 de mayo. Cientos de agentes de policía franceses y su “sindicato” Alliance se movilizan en la Place de la République. También lo hacen fuera de las estaciones de policía de otras ciudades de Francia para denunciar la “violencia contra la policía en las protestas” y lo que llaman "el odio anti-policía".

La manifestación policial fue una doble provocación. Por un lado, porque en París se realizó nada menos que en la plaza que había servido como sede no oficial de Nuit Debout. Por el otro, porque se da en el marco de la ofensiva represiva más grande que ha vivido Francia desde las manifestaciones de 2005, la cual le ha valido a las “fuerzas del orden” un profundo desprestigio a los ojos de la población.

La escalada represiva del gobierno de Hollande parece estar jugando el efecto contrario: encender aún más la mecha de la indignación.

La respuesta no se hizo esperar ante la provocación policial. A pesar de la prohibición, cientos de personas acudieron a una improvisada contra-marcha. Cantando "policías por todos lados, justicia en ninguna parte", desafiaron la manifestación de la policía, sosteniendo pancartas denunciando la brutalidad policial.

También recordando a Zyed y Bouna, dos adolescentes que murieron en 2005, cuando se escondieron de la policía dentro de una subestación eléctrica en las afueras de París, y al joven activista ambiental Rémi Fraisse, que fue asesinado por una granada de la policía durante una protesta en el bosque de Sivens en 2014.

Después de una pequeña escaramuza en la plaza alrededor del mediodía, dispersada por la policía con gases lacrimógenos, un pequeño grupo de la contramanifestación partió hacia el canal Saint Martin (en el norte de la ciudad), topándose con un coche de policía que resultó incendiado. Mientras tanto, la mayoría de los manifestantes se quedaron en la plaza, conscientes de que el centro de la protesta anti policial era allí.

Todo hace pensar que el gobierno creó deliberadamente las condiciones para que tuvieran lugar acciones minoritarias de "desbordamiento", con el objetivo de criminalizar al movimiento e intentar recuperarse de su profundo desprestigio político.

La noticia del coche patrulla ardiendo se extendió como un reguero de pólvora en las redes sociales y la propia policía difundió las imágenes del vehículo incinerado con la intención de denunciar a los “violentos” y enardecer a los agentes congregados en la Place de la République. Al conocerse los hechos, rodeados por nubes de humo de color naranja y azul -los colores del “sindicato” policial Alliance-, los policías reunidos en la plaza corearon "la policía está enojada", con la canción “Highway to Hell” de AC/DC como cortina de fondo. Toda una metafora de la moral con la que se prepara la policía para intervenir en la jornada de lucha de este jueves.

En la plaza el “sindicato” policial Alliance proyectó en un video en pantalla gigante en el que mostraba imágenes de manifestantes lanzando piedras, petardos y cócteles molotov a la policía, acompañadas de una dramática banda sonora. Pero el video también incluía imágenes de los atentados de noviembre de 2015 en París, así como de las multitudes animando a la policía después de los atentados de enero del año anterior. "Frente al terrorismo, somos la última defensa", ese era el mensaje del video.

Pero si estas imágenes hubieran sido recibidas con beneplácito por la mayoría de la población hace pocos meses, esa ya no es la situación. Porque, después de seis años de retroceso social, el clima ideológico y político en Francia está cambiando a ritmos acelerados desde que el gobierno de Hollande se propuso imponer la nueva reforma laboral a pulso de represión y decretazos.

Como escribía hace pocos días Juan Chingo desde París para la red internacional La Izquierda Diario, “nada es más visible en este cambio que la actitud hacia los CRS, el escuadrón especial de policía encargado de lidiar con los conflictos sociales. Una de las cosas más novedosas del 11 de enero de 2015, fue que el ‘peuple de gauche’ [el ‘pueblo de izquierda’, base social histórica del Partido Socialista francés – NdR] que compartía de forma cada vez más simbólica los valores del ‘68 (…) aplaudió en las calles a los CRS, los robocops represivos que en el mayo era considerados como nazis (CRS=SS fue uno de sus grandes slogans de este movimiento).

Hoy, al igual que desde hace décadas los sectores de la banlieues que odian a los ‘flics’ (ratis franceses) por la represión y discriminación a la que son sometidos por su sola apariencia física o racial, los CRS comienzan a ser odiados por el ‘peuple de gauche’ que asiste atónito a un nivel de represión y provocación policial sistemática en especial contra juventud estudiantil y secundaria inédita.”

Y nada muestra mejor este extendido sentimiento anti represivo que un canto que se ha vuelto popular en las manifestaciones “Todo el mundo odia a los flics” [la policía].

Según el Ministerio del Interior de Francia, la policía ha realizado 1.300 detenciones desde el inicio de las protestas contra la reforma laboral. Después de la cantidad de detenciones, prisiones preventivas, toneladas de gases lacrimógenos echados a los manifestantes, palizas, golpes, fracturas y hasta la pérdida de un ojo de un manifestante que son el escenario habitual actualmente en cualquier manifestación, difícilmente el cínico mensaje policial convenza a la mayoría de la población de que su papel es "proteger a los ciudadanos".

Este 19 de mayo, hay una nueva jornada nacional de lucha en Francia y, previsiblemente, el termómetro de la protesta social subirá nuevamente varios grados. El retorno de la lucha de clases, los síntomas de radicalización y la pérdida de legitimidad de las fuerzas represivas, un gran legado del movimiento actual, sin duda tendrán consecuencias estratégicas para los próximos combates de clase en Francia.






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