Política

Apuntes militantes

Santa Fe: emergencia sanitaria, desocupación y una agenda a la medida de la derecha

Imágenes de una provincia en crisis y los desafíos planteados para la izquierda.

Viernes 25 de septiembre | 14:30

Las endebles bases de un equilibrio precario, que tuvo a Alberto como protagonista prodigioso, se sacudieron para siempre. La misión que se atribuyó el presidente de priorizar lo sanitario por sobre lo económico y lo social, con una cuarentena autorrenovable como estrategia excluyente, fracasó. Hoy transitamos un pico en la crisis sanitaria casi sin camas UTI disponibles en el caso de Santa Fe, con altas cifras de contagios y de muertes, y las cifras de la actividad económica y el durísimo impacto sobre la estructura social, es decir la vida de millones, son inocultables. La desocupación se compara con cifras cercanas a las del 2002. Vivimos una crisis en Argentina que empieza a mostrar recién sus primeras consecuencias.

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La inquietante rebelión azul, con su inquietante movilización rodeando la Quinta de Olivos, por derecha, y la masiva toma de tierras en Guernica y otros distritos del conurbano bonaerense, por izquierda, quizá presagien que la etapa que se abre será convulsiva, de sacudones. Un largo período de luchas de clases y “giros bruscos”. Esta afirmación no es un mero análisis sino la definición del terreno de las peleas que se vienen para el pueblo trabajador y los desafíos planteados para la izquierda, con el horizonte de construir en cada batalla, la fuerza social necesaria para una una salida favorable a los sectores populares.

Santa Fe en su laberinto

Si en el tablero de la política nacional ya soplan ventiscas que hacen tambalear a algunas fichas, en la provincia de Santa Fe ya directamente se sienten como fuertes ráfagas. Elementos de crisis y de degradación en la situación política más general, se ven agudizados y acelerados cuando los vemos en el prisma provincial. El gobernador Perotti se recuesta sobre su base electoral conservadora encolumnada con los intereses de los empresarios del campo y le marca la agenda en las calles. Los estafadores de “Vicentín” como faro. Mientras, las consecuencias golpean de frente al pueblo trabajador:no se garantizan los sueldos de los choferes todos los meses, el sistema de salud al borde del colapso y la desocupación de los conglomerados urbanos supera en más de cinco puntos la media nacional.

¿Cómo explicarlo? En primer lugar hay un elemento fundante. Perotti, y la subordinación del kirchnerismo al peronismo conservador, fue suficiente para ganar la elección frente a la crisis del Frente Progresista. Pero no fue suficiente para enamorar, gustar y contentar a trabajadores y a sectores populares, ni menos a la juventud, al movimiento de mujeres y sectores que acentúan en la defensa de derechos democráticos justos y olvidados en “la invencible”.

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Bueno. Eso, que era complicado, empeoró. Su armado de un gabinete clerical, enemigo de la aplicación de la ESI en las escuelas, haber sido el autor intelectual de la claudicación a Vicentin, su actitud impasible frente a la quema de islas, su desprecio a las y los docentes, así como al personal de la salud, han limado las bases de la popularidad de Perotti. El rafaelino no gustaba mucho por ser uno de los primeros “que abandonó el barco” kirchnerista en la difícil disyuntiva que planteó la 125, pero ahora gusta menos aún.

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Si esto no se expresa en la calle es porque las medidas implementadas por Perotti con mayor descaro, tienen su ADN en la política que el Frente de Todos aplica a nivel nacional: el “quedate en casa” sólo se aplica para los trabajadores, la juventud y los desocupados. Para la derecha y la policía movilizada, las demandas se convierten en mandatos. Los sindicatos y las centrales son cómplices de esta ecuación, mientras se degrada la vida de millones.

Gobierno y régimen

El desgaste acelerado del gobierno se mueve en danza con la degradación institucional que siempre es sorprendente, pero sorprende más: en pocos meses cayeron el fiscal regional de Rosario y el jefe de la Policía provincial por complicidad con redes de juegos clandestinos. La crisis de la Policía provincial, anudada en una espiral dramática de sangrientas disputas, se acelera y agrava. Aún así, cuando nunca fue tan clara la complicidad entre la fuerza policial y el negocio ilegal, Perotti cedió al chantaje de los “azules” y les dio un aumento de hasta 60%. Todo lo que le niega a choferes y trabajadores de la salud, se lo dio a los que protegen a bandas narco. Toda crisis se resolverá “por derecha”, parece ser el lema.

Dinámica de una crisis latente: la crisis sanitaria

Si esta es la génesis y los hitos en un fundantes de la aventura perottista, la crisis dio un salto con el impacto brutal de la crisis sanitaria en los dos grandes conglomerados urbanos: Gran Rosario y Gran Santa Fe. La jactancia de que la fortaleza del sistema de salud, la idiosincrasia de los santafesinos y otras sarasas permitieron que Santa Fe no tuviera cifras de contagios altas durante los primeros días de la pandemia, rápidamente cedió y las cosas se pusieron en sus lugar: hoy Santa Fe es la provincia con cifras y dinámica más preocupantes. Con 1925 casos a nivel provincial y 858 casos en Rosario por día, Santa Fe se puso, incluso, por encima de CABA en las cifras nacionales, con la amenaza latente del colapso del sistema sanitario. Solo por poner el ejemplo rosarino hay 97% de ocupación de camas críticas. El propio gobernador admitió que si sumamos al sistema privado, quedan solo 43 camas críticas. Pero claro. El sistema privado funciona como un negocio, sin que el Estado tome medidas para centralizar la salud pública y las clínicas privadas. Eso sí, mientras anunciaba estas cifras críticas, habilitó decenas de actividades, incluidas misas para 30 personas, algo que venían pidiendo las iglesias.

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El presupuesto para el sistema sanitario en rojo: el personal de salud, además de la falta de camas y respiradores, denuncia falta de insumos para la protección y el cumplimiento de protocolos y hasta para los hisopados. El 0800 colapsado y resulta prácticamente imposible poder testearse a tiempo y evitar el contagio. Mientras tanto, los intereses de las cerealeras y los grandes exportadores de soja no se tocan como piden y marcan las movilizaciones de la derecha. Es necesario, además de centralizar el sistema bajo control estatal, exigir presupuesto de emergencia para testeos, insumos para hospitales, camas, respiradores y la contratación inmediata de todo el personal capacitado y estudiantes avanzados de las universidades, con derechos laborales y salarios dignos, para evitar el colapso sanitario.

Ni la salud y las condiciones de vida del personal de la salud, ni la vida de los santafesinos y las santafesinas, son prioridad de Perotti. Y se nota.

De cara a los “prescindibles” y de espalda a los esenciales

Perotti, dijimos, ha hecho de su gobierno un santuario para los “prescindibles”, para Vicentin, para la Policía, para las el Lobby de las iglesias, para los grandes empresarios que exponen a los trabajadores y las trabajadoras a contagios y muertes. Como venimos reflejando en La Izquierda Diario, los contagios en fábricas y lugares de trabajo de empresas que “se pintan de esenciales” para seguir produciendo, crecen sin control. En Santa Fe, ante todo, se prioriza el negocio. Así fue con el Frente Progresista, así es con Perotti.

A la par, esta semana trascendieron las tremendas cifras del impacto social de la pandemia: el desempleo llegó al 18% en el Gran Rosario, el índice más alto desde el 2002. En el Gran Santa Fe, los desocupados superan el 20%. Esos números son miles de familias, empujadas a la pobreza, a la degradación de sus condiciones de vida. Familias que demuestran que los empresarios toman como papel mojado el decreto antidespidos, lanzado pero no defendido por un gobierno que permite que sigan las usanzas de los mismos poderosos que se beneficiaron con el macrismo.

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Esta crisis impacta no solamente a los trabajadores y sectores más pobres, sino también a muchos jóvenes que aspiran a estudiar en alguna facultad o escuela terciaria, y se vieron obligados a abandonar, porque sus padres no pueden bancar ese gasto, o porque directamente ellos mismos tuvieron que salir a cuidar niños, colgarse una mochila de Rappi o colgarse la vincha en un call. La precarización de la vida de la juventud crece a pasos agigantados. Es necesario luchar por trabajo para todos y todas, empezando por la pelea por un plan de obras públicas financiado por un impuesto progresivo a las grandes fortunas y la nacionalización de las grandes cerealeras, en la perspectiva de imponer con la movilización el reparto de las horas de trabajo disponibles entre todos los trabajadores, ocupados y desocupados, con un salario que alcance para llegar a fin de mes a las familias trabajadoras.

Evitar una nueva sangría contra los trabajadores

Rosario y Santa Fe, en las últimas dos crisis, en 1989 y en el 2001, fueron golpeadas con fuerza por las consecuencias de las políticas económicas aplicadas por los grandes partidos. Pocho Lepratti es un símbolo de la brutalidad social y represiva de esas crisis.

Dijimos que las tomas de tierras mostraban algo nuevo. Es expresión de la voluntad de sectores populares, en este caso familias sin hogar, de tomar en sus propias manos la resolución de demandas irresueltas por los grandes partidos que defienden a los empresarios. La crisis, que recién comienza, cambió la vida a millones de desocupados e informales. Para ellos la situación empieza a volverse desesperante porque si antes con un esfuerzo casi imposible se llegaba a pagar un precario alquiler, el aumento de la desocupación y la reducción de los ingresos lo volvió inviable. Esta acción, de pelear por los derechos elementales de supervivencia con la acción directa, probablemente nos hable del futuro si la crisis golpea a nuevos sectores de la clase trabajadora.

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La participación del PTS en la jornada del Plenario del Sindicalismo Combativo el 17 de septiembre, así como el acto realizado en la CABA junto al Movimiento de Agrupaciones Clasistas, La Red de Trabajadores precarios y el MST, tuvo como objetivo que se expresan en las calles, como unidad, un polo de todos los sectores que salen a la lucha en defensa de sus derechos, contra los agravios, contra la represión policial, por Justicia por Facundo, en defensa de los y las que toman tierras. Por eso la jornada en Rosario culminó con una visita del PTS y el MAC a la toma de tierras de Tío Rolo, junto a compañeras y compañeros del FOL. Hoy más que nunca la izquierda tiene planteado para los combates del futuro, empezar a forjar la unidad de la clase trabajadora, empezando por sus sectores más conscientes y decididos.

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Está planteada la necesidad de fortalecer la unidad de las organizaciones que intervienen y todos los y las activistas que son parte en cada lucha a favor de los explotados y oprimidos para forjar la más amplia unidad de la vanguardia. Unir a los trabajadores que se luchan por salario y condiciones de trabajo junto con los precarizados, desocupados, las mujeres por sus derechos, estudiantes contra la deserción, familiares de gatillo fácil, el activismo contra las quemas de las islas y por la ley de humedales y las familias que toman tierras. Desde allí, con la mayor fuerza posible, levantar las demandas de todos los agraviados en esta crisis, partiendo de la pelea y la exigencia por que las organizaciones de masas rompan con la complicidad con los empresarios y la política de pasivización que impone el Frente de Todos. En Santa Fe estas tareas también nos marcan un horizonte: empezar peleando entre los activistas y los sectores más combativos la necesidad de ligarse y fortalecer a los sectores más atacados entre la clase trabajadora que sale a luchar de manera decidida.

Si la crisis que se profundiza no dio lugar a una bronca mucho más determinante de los trabajadores y los trabajadoras, es por el inestimable rol pacificador de los sindicatos y los movimientos sociales enrolados con el gobierno, así como la cobertura que hace el kirchnerismo desde lo político.

El ejemplo de los docentes es ilustrativo: en cada asamblea de Amsafe y Sadop los últimos días se vio la bronca de las docentes frente al ajuste de Perotti. Pero las conducciones tienen más aprensión a la movilización de las bases que odio al destrato de Perotti. UPCN, directamente, actúa como “ministro sin cartera” de Perotti, mientras el gobierno le quita las licencias, los precariza y les niega aumentos al personal de salud que pone el cuerpo, se contagia y mueren. Sindicatos como la UOM, donde desarrollamos una pelea histórica, miran para el costado frente a congelamiento salarial, despidos, contagios y hasta muertes.

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Es fundamental e impostergable desarrollar corrientes en estos sindicatos, con el objetivo de imponer a las conducciones la voluntad de pelear por los reclamos de los trabajadores, pero también para que, lejos del espíritu elitista y divisionista que inculcan las direcciones vendidas, los trabajadores vean que en la pelea de los desocupados y los sin tierra, de los que menos tienen, también se juega su futuro. Y que si se une la fuerza de los trabajadores, los pobres, la juventud precaria, los estudiantes y las mujeres, la “pandemia social” a la que nos quieren condenar los grandes empresarios, se le puede oponer algo grande.

Sindicatos como AMSAFE Rosario, Aceiteros y otros sindicatos combativos deben asumir un rol de independencia consecuente e incondicional frente al gobierno, algo que no pasó la prueba durante la discusión de Vicentin, y apostar al desarrollo de la organización y movilización de los trabajadores empezando por convocar a la movilización y lucha en solidaridad con los choferes, los trabajadores de la salud y los desocupados. Es la única forma de plantear una alternativa y hacer sentir la bronca de las bases frente a la burocracia traidora. La crisis que enfrentamos no deja lugar a medias tintas.

De los choferes a los precarios, de los precarios a los sin tierra

Pero sin duda lo que habla mucho del “futuro santafesino” es la lucha de las y los choferes. Un gremio dirigido por un sector del sindicalismo más conservador, empujado a salir a las calles, a hacer un paro que, intermitente, duró casi 3 meses, incluyendo una marcha masiva. El paro de los colectiveros y las colectiveras habla de dos cosas: en primer lugar, de una crisis “de caja” que será recurrente, mucho más en la medida de que el gobierno provincial se niegue a tocar los intereses de los ricos y los grandes empresarios de la provincia. Hay luchas de choferes para rato y hay que jugarse a apoyarla y a organizar la voluntad de los choferes y las choferes más decididos, algo que no hace la conducción.

Antes de los choferes ya vimos símbolos, ejemplos de la voluntad de pelear por parte de trabajadores, particularmente de precarios. Las docentes reemplazantes, los gastronómicos y pibes de las “aplicaciones”, los trabajadores de la cultura, y las docentes se expresaron en una larga y dura cuarentena. Con la Red de Trabajadorxs Precarizadxs e informales se empezó a sentar las bases de una nueva organización, para darle voz a los y las jóvenes que a la flexibilización le suman la falta de representación sindical.

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Las y los precarios, que en esta crisis empiezan siendo los más decididos, fueron los primeros en empezar a organizarse y salir a la calle con dos Jornadas Nacionales y en Santa Fe, en defensa de municipales, telemarketers, cadetes, de comercio, entre tantxs otrxs. Hicieron escuchar en los principales medios de comunicación el reclamo por un IFE de 30 mil para los sectores sin ingresos y por el fin de la precarización, por un trabajo con derechos. Está planteado, luego de estos primeros pasos, desarrollar con fuerza y extender la Red para dar la pelea en defensa de los puestos de laburo, por trabajo con derechos así como también ser parte de la luchas de los trabajadores poniendo en movimiento una juventud que, a su vez, busque ligarse a los sectores en lucha de lxs más golpeadxs en esta crisis.

Los plenarios organizados tanto desde La Red de precarios e informales así como desde el MAC, buscaron darle fuerza y organización a la bronca. Hoy, frente a la crisis que se agrava, se trata, más que nunca, de dar cuerpo para organizar a los sectores más conscientes, buscando inculcar una idea: no se trata de una crisis más, sino de una crisis profunda e histórica. El peso de la deuda externa que se agudiza con el pago a los bonistas y la futura negociación con el FMI que el gobierno cede, la parálisis económica, el sombrío escenario internacional confirman que lejos del vacío optimismo albertista, el horizonte es de pelea. Y hay que prepararse para esa pelea.

La pelea de la izquierda

Ante la lectura que se desprende de esta situación desde el PTS sostenemos que la izquierda de los trabajadoras está llamada a jugar un rol activo en la crisis abierta. Frente a una centroizquierda como Ciudad Futura y el Frente Social y Popular, que ha decidido no mostrar diferencias con las gestiones de gobierno, siendo subsidiarios de Alberto Fernández (y de Perotti).

Se trata de construir una alternativa de combate, siendo parte de cada batalla que van a dar los trabajadores y el pueblo pobre, peleando por la unidad de la clase trabajadora. ¿Cómo hacerlo? Empezando por que la vanguardia, es decir los sectores más decididos del movimiento de mujeres, la juventud precarizada, lxs estudiantes y la clase trabajadora rodeen de solidaridad y fortalezcan cada iniciativa de los que luchan para resistir los primeros embates de la crisis. Cada medida concreta de solidaridad tiene que apostar a aumentar la fuerza organizada para exigir a los sindicatos y los centros que cambien su rumbo cómplice.

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Estos apuntes buscan reflexionar sobre los primeros pasos para empezar a forjar la alianza necesaria que, en los momentos decisivos, tenga la fuerza suficiente para movilizar miles capaces de imponer otro rumbo a las organizaciones de masas, con la perspectiva de superar la división de la clase trabajadora con formas de coordinación superiores a las que hoy existen. Esta fuerza tiene que comenzar a sentar las bases desde hoy, desplegando un programa que apunte a una salida de fondo frente a la miseria de las masas, para que a través de su acción directa y movilización, tengan la posibilidad de imponer que la crisis la paguen los capitalistas.

Esta importante pelea, a la vez que retomar las mejores tradiciones de la lucha de clases como fueron los Rosariazos y los Villazos, debe forjarse con la decisión de ser parte de lo más dinámico de la lucha de clases. Este es el desafío que queremos asumir en las peleas planteadas para la clase trabajadora, las mujeres y la juventud.






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