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POLÍTICAS DE DEFENSA

Repudio internacional al uso de la Fuerzas Armadas en seguridad interna

Referentes de lucha por los derechos humanos movilizan un petitorio internacional de repudio al decreto del gobierno de Macri que amplía la intervención de las Fuerzas Armadas. El pasado jueves miles de personas se movilizaron en Argentina repudiando el Decreto.

Andrea López

CeProDH Zona Norte del Gran Buenos Aires

Domingo 29 de julio | 21:22

Foto * Enfoque Rojo / Javier Chimente

El petitorio se titula No a la represión interna de las fuerzas armadas en ningún país de América Latina. Y su texto completo se reproduce a continuación. Sobre el final, algunas de las firmas.
 
“En los últimos meses en distintos países de la región, los respectivos gobiernos junto a otros poderes estatales y de medios de comunicación, vienen llevando adelante una ofensiva para instalar y legitimar que las Fuerzas Armadas intervengan en la ‘seguridad interior’. En simultáneo a la aplicación de planes de ajuste y de ‘reforma’ que buscan hacer retroceder conquistas de derechos sociales de la población trabajadora.
 
Se usa como excusa el combate a la delincuencia y en especial contra el narcotráfico y el terrorismo, al igual como se hizo antes en otros países de América Latina.
 
La llamada guerra contra el narcotráfico es utilizada en particular por Estados Unidos para favorecer la utilización de los ejércitos en la represión interna. Las intervenciones internas por parte de las Fuerzas Armadas, son utilizadas para controlar y reprimir la lucha de los trabajadores y el pueblo. Así, la vieja Doctrina de Seguridad Nacional, ha tomado diferentes formas con planes militares más contemporáneos como el caso del Plan Colombia, con crímenes cometidos por el accionar conjunto de fuerzas armadas colombianas y de Estados Unidos; el Plan Mérida entre Estados Unidos, México y Centroamérica, o el Plan Fortaleza en el triángulo norte de Centroamérica - Honduras, El Salvador, Guatemala - entre otros.
 
En México desde 2006 esta política dejó como resultado hasta la fecha más de 200 mil asesinatos y 30 mil desaparecidos. En Colombia con la excusa del combate a la guerrilla a la que se le asoció el término “narcoguerrilla” se profundizó la militarización de la sociedad y el abuso y la represión general de las fuerzas represivas, con los mismos resultados en detrimento de la población civil.
 
Desde el golpe de Estado institucional en Brasil se han intervenido militarmente distintas ciudades como Río de Janeiro, con el resultado de aumento de la violencia estatal y los asesinatos políticos como el caso de Marielle Franco. Este avance del gobierno golpista de Temer, deja en evidencia la escalada represiva, que de ninguna manera busca resolver los problemas de la violencia urbana sino que promueve un ataque a los derechos democráticos de la población, y ante todo se prepara un salto en la represión y persecución a los sectores más pobres y a quienes salen a enfrentar las políticas de ajuste.
 
En Uruguay el Comandante en Jefe del Ejército reivindicó la represión interna de las Fuerzas Armadas poco después que el mismo gobierno propusiera al Parlamento la militarización de la frontera medida que fue aprobada. Casi en simultaneo a las declaraciones del Jefe del Ejército se dio visto bueno y se empezó a implementar los reclamos del Jefe de la Policía asumiendo más medidas represivas, modificación de la implementación del Nuevo Código Penal y tener acceso a la base de datos del Ministerio de Desarrollo Social. Por último un sector del derechista Partido Nacional lanzó una campaña de firmas de reforma constitucional que aumentaría las medidas represivas y punitivas además de crear una “Guardia Nacional” con personal del Ejército.

 

En Argentina, la última intervención de las Fuerzas Armadas en ‘seguridad interior’ dejó 30 mil desaparecidos en los 70 y ahora el presidente Macri por decreto presidencial otorga más poder a las Fuerzas Armadas mediante una ‘integración operativa’ con las fuerzas de seguridad ante ‘nuevas amenazas del SXXI’, donde ya no es necesaria que la agresión externa proceda de un Estado sino que con una formulación ambigua posibilita la represión de cualquier amenaza que considere el actual poder ejecutivo ‘en toda su gama, desde la crisis hasta la guerra o el conflicto armado internacional’. En su momento el enemigo interno era el ‘subversivo’.

Hoy el enemigo interno es el ‘terrorismo’ o el ‘narcotráfico’ y bajo estas figuras, intenta encubrir su verdadera intención: controlar militarmente las calles y utilizarlas contra las crecientes manifestación en contra del Gobierno en el marco del acuerdo con el FMI y el ajuste económico en curso. Si bien el gobierno anterior ya había dispuesto la participación militar en el llamado Escudo Norte, y utilizó otras fuerzas como la Gendarmería para reprimir las luchas obreras como la de los trabajadores de Kraft y Lear, no es casual que Macri y el gobierno de Cambiemos hablen de ‘narcotráfico’ y ‘terrorismo internacional’ con las mismas viejas excusas del imperialismo norteamericano buscando justificar la injerencia militar.

Es un avance en el poder del aparato represivo que ya con su accionar reprimió a los trabajadores de Pepsico mientras luchaban contra los despidos y encarceló a los Delegados del Subterráneo de Buenos Aires cuando tomaron medidas de protesta al que pelear por aumento de salarios y contra los tarifazos, ingresó en los colegios secundarios amenazando a los estudiantes, reprimió la movilización frente a la Reforma Previsional, y son los responsables de la desaparición de Santiago Maldonado y el asesinato de Rafael Nahuel, para mencionar algunos ejemplos.
 
Brasil, Argentina, Uruguay y otros países del Cono Sur fueron sometidos al Plan Cóndor por los mismos Estados que hoy pretenden intervenir con las Fuerzas Armadas la ‘seguridad interior’. El accionar de las mismas en ese período demuestra su funcionalidad como brazo armado de los sectores dominantes para imponer sus intereses. Sus planes de avanzar con el ajuste contra el pueblo trabajador indefectiblemente van a incrementar la protesta social y para eso se están preparando, para reprimir más.

La impunidad que se le garantizó al terrorismo de Estado de ayer y al abuso de las fuerzas represivas de hoy no son casuales a la luz de los actuales intentos de relegitimación de las fuerzas armadas del Estado para la represión interna, la impunidad preanuncia mayores violaciones de los derechos humanos.
 
Repudiamos este intento de avanzar contra las más elementales libertades democráticas contra los trabajadores y el pueblo pobre.
 
¡Abajo la represión! ¡No a la intervención de las Fuerzas Armadas en América Latina!

Entre las primeras firmas internacionales se encuentran, de Colombia la Fundación Hasta Encontrarlos y la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes); de México el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C Chiapas, el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos Hasta Encontrarlos y Antonio Sarmiento Galán del Instituto de Matemáticas de la UNAM Cuernavaca; de Estados Unidos SOAWatch, y el Movimiento por el cierre de la Escuela de las Américas/Close the School of the Americas; de Honduras el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Cofadeh); de Chile la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y el Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas; de Alemania el Colectivo Creando Memoria Berlín; de Uruguay Pablo Chargoñia (abogado de Derechos Humanos), el Observatorio Luz Ibarburu, el periodista Daniel Gatti, Juan Ángel Urruzola (fotógrafo, docente, diseñador, videasta); de Argentina Mirta Baravalle (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora), Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nóbel de la Paz), María Victoria Moyano (nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo, miembro del Ce.Pro.DH.); Comisión Campo de Mayo; Carlos Propato (sobreviviente y querellante en la Causa Ford); Carlos Oroño (hijo de desaparecidos y trabajador de Fate)






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